Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. No van acompasados; siendo las fotos las precursoras del texto. Dado que mi propia hija lo ignora, ACLARO que para VER las FOTOS, su paisaje, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas, una o más veces, al gusto.
*Tirso ya está cavilando una cuando aún no ha terminado otra. Ahora quiere hacer un barranco, otro barranco. Echa sus semillas en todas direcciones a la espera de que algunas germinen adecuadamente. Consigue entusiasmar a: Emilio, Blas y tres jóvenes, hasta ahora desconocidos; además de a sus propios hijos y Elena. Yo me apunto, como siempre.

1.-
Gredos al fondo.
Ovejas "espigando".
*Nos dirigimos hacia Madrigal de la Vera, primer
pueblo de Cáceres yendo por la A-5. En el acercamiento vemos la sierra de Gredos. El campo en
Extremadura, casi en toda España, está ya agostado. Han hecho la
siega y las ovejas aprovechan los restos dejados por las cosechadoras.

2.- Girando hacia el
primero, más pequeño,
de los barrancos.

3.- Espléndi-
do
roble melojo, junto a la
senda.
*Confirma la dirección con un vecino y continuamos por pista forestal. Vamos en su furgoneta.

4.- Acercán-
donos al barranco pequeño.
*Pasamos junto a unas hermosas
higueras y aparca cerca de un riachuelo. En la distancia, más abajo, un
puente con bastantes ojos, lo cruza. No veo a los
otros cuatro. Se lo pregunto ¿el
otro coche... dónde anda? Aah, viene por detrás. Cuando aparece será Emilio el que le repruebe. Se les perdía de vista.

5.-
Primer barranco.
*Cargados con los aparejos, comenzamos la excursión. Primer error, intentar subir desde allí mismo. Tras cruzar un
campo yermo y clavarnos, algunos, alguna
espiga que otra, volvemos al inicio.

6.- Sorpresa
Libélula, sobr/
hinojo, creo.
*Subimos por la pista bajada con el coche y tomamos el
primer desvío a la izda. Al poco, una
cancela de hierro corta esta 2ª pista, la
senda se inicia ahí mismo a su
derecha.

7.- Emilio recogiendo la
cuerda utilizada para bajar la
pared derecha.
*En algún momento
perdemos la senda, pero no el sentido. Cruzamos entre altos
helechos, una abundancia de helechos nunca por mí vista. Siempre vemos, y aprendemos, algo nuevo. Esta es una de las Bellezas de la Vida, su Capacidad para Asombrarnos, para deleitarnos.

8.-
Visión completa del
barranco, de esa parte.
*Pasamos junto a un
chorro de agua, sale de un gran tubo, hasta allí canalizado; agua fresca que nos vigoriza. Algunos como: Emilio, Aitor y Paula, más vehementes, llenan sus cascos y los vuelcan en sus cabezas. Yo, me remojo. Al poco, pisamos la senda de nuevo. Nos dirigimos hacia un
pequeño barranco, que cruzaremos para continuar al
siguiente, el de Recuéncano, sito en la
Garganta de la Hoz, leo ahora que se llama, cuando escribo esto, lunes 4 de julio.

9.- Perspectiva d
el mismo. Situación en el monte.
*Hay un momento en que la
senda, o el guía, se introduce en un
bosquete de enebros. Parece hecha por jabalíes, como así debe ser, puesto que a la vuelta, “mi vuelta”, iré por otra de trazado más “humano”.
A las dos horas del inicio, es la 1 y media p.m,
llegamos a una pared de roca que baja unos... ¿8-10 metros? Sacan la
cuerda, comienzan... Yo me quedo, yo no nado nada, lo he dicho en bastantes ocasiones, suelto la cuerda de su
anclaje, Emilio la recoge y los veo desaparecer entre el agreste arbolado. Dicen que la
bajada por el
barranco les llevará unas
4 horas. Me sobra
tiempo. Escucho a Aitor.

10.-
Visión cercana del mismo.

11.- Los menciona-
dos,
sobre la roca, equipándose.
*
Inicio la
vuelta manteniendo el nivel, mientras pueda; el barranco se va viendo más ampliamente. Al rato aparecen sobre una
gran roca. Uno se desplaza arroyo –o río- arriba, unos metros, y vuelve. Ahora los veo a
todos, se están preparando –
poniéndose los
neoprenos-.

12.-
En la distancia, poco después.

13.-
Poza, otra, vista desde la plataforma - mirador.

14.- La
anterior, más cerca.
*Les fotografío y, cuando quiero, sigo mi camino. Y sigo escu-
chándoles por un tiempo. Ando por una
cornisa - mirador que, en algunos momentos, se adentra y pierde las vistas. La
senda, supongo, está
hecha por los
cazadores. No siempre está clara, en cierto momento me aventuro en exceso y la
pendiente no me permite avanzar. Retrocedo lentamente, a cuatro patas, tipo araña panza arriba... , y continúo el camino.
Salgo a un espléndido mirador.

15.-
Libélula, otra o la misma,
batiendo las alas.

16.- En el barranco pequeño,
hacia arriba.
*Allí
me quedo durante un tiempo. No vuelvo a escucharles. Reemprendo el camino. Este sendero es infinitamnte
más bonito que el farragoso por el que nos aventuramos a la venida. Me quito el sombrero con
los hijos de Tirso que
han pasado, por sí solos, este tramo y los siguientes. Salgo a la parte abierta mucho más rápido de lo esperado.

17.- En el barranco pequeño,
hacia abajo.
*En poco estoy en el barranquillo. Muy
guapo él. Voy sudando, estoy sola, me desnudo y refresco ¡un gustazo! Tengo
compañía, es la pareja de antes,
dos libélulas -siempre las he visto en parejas-, cercanas pero no juntas.

18.-
Una de las libélulas. Hice
muchas fotografías.
Difícil pillarlas
en movimiento.

19.- ¿Orquídea silvestre o
flor del guisante, también silvestre? junto a senda.
*A la hora, más-menos, me pongo en marcha. Ahorá sí voy por
senda definida. En cierto momento no reconozco la casa ni las gallinas junto a las que paso, echo la vista atrás, donde he dejado una desviación a derecha, vuelvo a ella. Ahora sí. No son las
5 de la tarde y ya estoy junto a los coches. Bajo al
río y espero,
comiendo, ya es hora.

20.- Dedalera -
digital-. Tónico cardíaco, precaución -sólo si se ingiere-. Aunque escasa, florece en muchos montes.
*A las
seis y media oigo voces, me llaman desde arriba. Han
salido del
barranco por otro lado.
DEDICADA esta crónica a Aitor y Paula, por su entereza.
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Etiquetas: CRÓNICA EXCURSIONISTA Y CUADERNO DE VIAJE