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mayo 17, 2007

Paisajes... (+ ybris)

De ybris y su página de título: Vacío http://nomequedo.blogspot.com/ y publicado el 2/5/2007

Paisajes
Cualquier paisaje es una ventana abierta al mundo y a nosotros como parte de él. Y hablo de mundo sin cometer el error de pensar que el paisaje es nada más una cumbre nevada, un bosque, la contemplación del estereotipo de lo sublime. Hay muchas cosas más en las que embelesarse tras mirarlas.
Lo comprendí la primera vez que miré el mundo a través del ocular de un microscopio: allí donde aparentaba habitar lo ya sabido había todo un paisaje insospechado: la belleza del cristal diminuto o de la vida pequeña en gotas como mares.
Luego lo he vuelto a constatar en múltiples ocasiones: la hondura insondable de unos ojos. La vastedad del alma amiga en una conversación a tumba abierta. El inexplicable escalofrío de un roce deseado. La infinita explosión de un meditado orgasmo. La palabra exacta lenitiva sobre la piel herida...
Y una vez lo aprendí de mis alumnos en una clase de ciencias en que intentaba transmitirles la importancia de la observación como camino previo a la curiosidad que demanda la investigación y la explicación. Les dije: “Vamos a escuchar el silencio. Cerrad los ojos un minuto, guardad silencio absoluto y escribid con detalle lo que habéis oído”. Increíble: me llevé sus notas para comentarlas al día siguiente y jamás hubiese sospechado lo que me iba a encontrar: la propia respiración o latidos, el frote casi imperceptible del la inquietud del compañero, ladridos lejanos, rumor de coches, zumbidos de fluorescentes, crujidos de pupitres, el leve golpeteo de la persiana movida por el viento...
A veces desde la noche habitual que precede al alba cierro los ojos para derribar las paredes que cierran mis palabras con su terca insistencia en encerrarme y forjo paisajes en los que me pierdo. Luego amaso los ruidos y sonidos que pasan por mis oídos e imagino compañías imposibles como dedos invisibles que se entrelazaran con los míos.
El resto es paz.
La paz de mi paisaje imaginado.
La paz de las palabras que lo dicen.

3 comentarios:

  1. Gracias, Paquita, de nuevo, por invitarnos a extender la mirada por determinados lugares, como éste de hoy: el paisaje que describe Ybris con tan exquisita sensibilidad.

    Desde luego es un embeleso descubrir, gozar e impregnarse de paisaje; por lo que es un delito y un atentado para nuestra sensibilidad su destrucción.

    Sobre paisajes internos, esos de la geografía de cada cual, sigo recorriendo el mío propio, siempre hay una oquedad nueva, una protuberancia no percibida, una huella en la arena, una gota naciendo de rocío.

    Felicidades, Ybris, por el hermoso paisaje que has “pintado” con tus palabras, he visitado tu blog y confirmado la belleza de su orografía.

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  2. Se me había pasado esta entrada en que me citas.
    Debes haber deshabilitado los comentarios a las últimas entradas sin darte cuenta.
    Gracias, Paquita y comentaristas, por vuestras palabras.

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