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abril 09, 2009

San Manuel Bueno, mártir ... (+ animalpolítico)

(Publicado por animalpolítico el viernes 9 de enero de 2009, a las 11:15, siendo hoy 9 de abril -3 meses después- ¿porqué lo destaco? ¡Vete tú a saber! animaldelapolis.blogspot.com/
Etiqueta: Actualidad política, Anécdota, Religión.
Porque me parece apropiado en estos días, y porque quiero, ahí os cuelgo -pero no de la cruz- a este bueno... de verdad. Añado los comentarios al mismo por ser igualmente interesantes. PAQUITA)

... probablemente
D. Miguel de Unamuno escribió la, para mí, mejor obra de su brillante carrera en 1933. Se trata de una breve novela titulada San Manuel Bueno, mártir, a cuyo texto completo se puede acceder hoy desde la red. La leí con veinte años y aún recuerdo de las sensaciones que despertó en mí.

La narradora en primera persona es una mujer, Ángela Carballino, hija de una piadosa cristiana de fe recia y sólidas convicciones. Vive en un pueblo zamorano, Valverde de Lucerna, situado a la orilla de un lago, junto a la montaña. Cuenta la leyenda que hoy este pueblo se encuentra en el fondo del lago de Sanabria. Una historia que se cruza en mi mente con las memorias de un animalito de siete u ocho años que se bañaba en el lago con sus padres y que oyó con embelesamiento la historia trágica de Ribadelago, de la que precisamente hoy se cumple aniversario.

En la novela unamuniana, la madre de Ángela, impresionada por el párroco, Don Manuel, logra que su hija vuelva al pueblo. Lázaro, el hermano incrédulo, que vuelve de América rico y laico, viene decidido a llevarse a su familia a la ciudad. Pero siente también la atracción por el párroco. Muere la madre y Lázaro se convierte en coadjutor de D. Manuel hasta que el párroco muere. Lázaro enferma y muere también poco después.

Lo mejor de la novela es la tensión dramática en la extraordinaria exploración de los personajes y, sobre todo, de sus dudas. Al final, el que más duda de la existencia de Dios resulta ser el párroco ejemplar. D. Manuel Bueno, quien, con su alma desnuda ante nosotros, nos da a entender que en el fondo de su mente piensa que Dios, probablemente, no existe.

La duda del propio Unamuno. Y de tantos otros.

7 comentarios:
1.- ybris dijo... Ribadelago y el ateísmo.
Tu visión política es hoy genialmente oportuna con la excelente novela corta de Unamuno que acabo de leer en tu enlace ahora mismo.
La lectura de esa obra debiera ser obligatoria a todos los creyentes para infundir tolerancia, comprensión y humildad a quienes creen a pesar de saber que Dios, probablemente, no existe. Abrazos.

2.- 10 de enero de 2009 6:40 ciberneticaeterna dijo...
No sabría si decidirme por su "San Manuel, bueno y mártir", por su "Niebla", o, ha leído usted "Del sentimiento trágico de la vida"? exquisito. Saludos.

3.- 10 de enero de 2009 11:26 Dardo dijo...
Que delicia rememorar el "San Manuel Bueno, mártir". Se me queda muy lejana también esta "nivola". Es de alguna manera el trasunto novelado de "La agonía del cristianismo".
Nuestro párroco sustituye la fe (creer) por la religiosidad (practicar el mensaje) Es un mal menor -etsi Deus daretur-). Vive queriendo creer. ¿Pero en verdad no es esta nuestra tarea?. ¿No es este el dilema del ser humano?.
Nadie puede poner a Dios encima de la mesa. Desde luego que el que no cree puede sentirse seguro en su incredulidad, pero siempre le atormenta la sospecha de que "quizá" sea verdad. Este "quizá" es una tentación que no puede rechazarse. Digámoslo de otro modo: la fe no puede rechazarse. Están muy entreverados fe y duda. Para unos la fe estará presente a pesar de la duda; para otro será a través de la duda donde pueda penetrar la fe.
Ratzinger en sus escritos teológicos cree precisamente que es la duda el lugar de comunicación: impide al creyente y al agnóstico y al ateo a recluirse en sí mismos. Al creyente lo acerca al que duda; y al que duda lo acerca al creyente.
Lo dicho. Una auténtica delicia leerte. Casi, casi, me han entrado ganas de releer esta "nivola".

4.- 10 de enero de 2009 14:25 animalpolítico dijo...
Cuánta razón tienes, Ybris. Siempre eres preciso en el acierto de tus breves afirmaciones. La verdad es que, como se puede adivinar, fue la polémica de los autobuses y la reacción de los que sienten que se persigue a la religión lo que me hizo acordarme de las dudas, de Unamuno y de San Manuel.

5.- 10 de enero de 2009 19:48 animalpolítico dijo...
Ciberneticaeterna, reconozco que decidirme es difícil. Pero en mi corazoncito hay un rincón especial para San Manuel Bueno.

6.- 10 de enero de 2009 19:49 animalpolítico dijo...
Me encanta tu comentario, Dardo, pero te llamaré la atención sobre un detalle.
Los "ateos" de la campaña de los buses dicen "Dios PROBABLEMENTE no existe". Los cristianos dicen, en cambio, sin dudar: "Dios sí existe".
Creo que la duda es muy sana. Efectivamente.

7.- 10 de enero de 2009 19:51 J. G Centeno dijo...
Excelente novela, muy entrañable para mí pues mi madre era de Cervantes un pequeño pueblo de la Comarca de Sanabria, que reclama para sí en nacimiento de otro gran don Miguel.

1 comentario:

  1. Si os apetece ampliar información sobre la Leyenda del Lago, he publicado recientemente una versión de la misma. Saludos.

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