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marzo 12, 2011

Estancia planta psiquiátrica (24.23) Clínico: Julio 2007

Ver, Vivir y Moverse en 2D. Este era el título que imaginé antes de ponerme a escribir el texto publicado el pasado 12/02/2011 Permanencia Insólita. Y es que, el discurso se me fue escorando y, finalmente, me quedé en los preludios de mi visión en 2D.
Había perdido un ojo, además de otros destrozos de menor interés, unos visibles, otros ocultos ¡Hay que ver la que te has buscado! diría un enfermero, de la planta psiquiátrica del Clínico. Continuaba... Tú, que debías tener una vida resuelta, tu casa, tus hijos, un trabajo estable... No se lo reprocho, en mi propia habitación, somos 4, hay otras paradojas, todas distintas y todas, en alguna manera, iguales. Una muchacha treintañera caída en la depresión nada más alcanzar su objetivo: aprobar una oposición. A su entrada, le acompañan su madre y su marido. A su lado Alicia, siempre encargando que le traigan ropas nuevas, para estrenar todos los días. Posiblemente ha focalizado ahí su atención para desviarla de otras cuestiones sangrantes, dolorosas. Al mío, una joven que no alcanza los 30, oriunda de un pueblo de León, diagnosticada de Bipolar desde hace unos años y cuyos padres ignoran el calvario que está sufriendo ella en la capital del reino. Mientras permanezco allí, habrá cambios de compañeras, casi de diario, 3 permanecemos y allí continuará la leonesa el día de mi alta.
Cuando ya estoy en condiciones de mantenerme en pie y caminar, acudo al espacio común, de reunión y para hacer las comidas. Allí estamos todos los de la planta, casi todos jóvenes, ell@s. En el caso de los hombre, la mayoría tiene que ver con trastornos, ante todo ansiedad, producidos por las drogas ¡esta vida moderna! Todos con aspecto normal, nadie responde al cánon de perturbado mental, enfermo mental. Los trabajadores hospitalarios son amables y, en algunos casos, cariñosos. Tiene que haber su excepción y ésta es una enfermera treintañera despreciable, despreciante; porque se notaba cierto desprecio en su comportamiento hacia nosotros, los pacientes.
Recuerdo la imagen de uno de los celadores, de mi edad. Me contó que había trabajado de "ejecutivo" en una empresa, que su estatus había sido superior, mucho, económicamente hablando y, sin embargo, era feliz desempeñando su trabajo actual. Se le veía relajado, distendido, des-estresado.

PAQUITA

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