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julio 16, 2017

Hay dos Españas: una que se impuso por la fuerza, y otra que no dejaron ser, de Marisa Peña

COPIADO de la pág. de fb de Marisa Peña · el 16/5/2017
Pues claro que hay dos Españas: una que se impuso por la fuerza, y otra que no dejaron ser. Una España de sotanas, colegios nacionalcatólicos, defensores del lema "una, grande y libre", nostálgicos de caudillo y saludo fascista, de camisa azul y boina roja, de yugos, flechas y campamentos, de historia sesgada contada por los vencedores, fiesta nacional, orgullo militar y tradiciones inamovibles. Una España educada en sopa de convento, flores a María, misa diaria y furibundo anticomunismo. Una España de vencedores contando mentiras y autojustificando su violencia fascista con el manido argumento de los dos bandos iguales, de la maldita e injusta equidistancia. Una España que se cree salvaguarda de la patria y la familia como dios manda, azote de las hordas rojas, portadora de la verdad divina que resulta patética cuando se la contempla desde fuera. Una España que no quiere reconocer las relaciones probadas de Franco y los nazis, de Franco y los fascistas italianos. Que no quiere llamar dictadura al franquismo, ni genocidio ideológico a la masiva encarcelación, tortura y asesinato de miles de republicanos. Hay una España heredera de los vencedores y el país que construyeron a su imagen y semejanza. Hay una España a la que yo no pertenezco, con la que no me identifico, que no reconoce el olor del fascismo porque lleva décadas usando su perfume. Hay una España que se rasga las vestiduras cuando se quita un símbolo franquista, y que se pasea por el mausoleo del dictador como quien va a un museo o a un parque de atracciones. Hay una España que odia la República, el movimiento obrero, el marxismo, el socialismo, el sindicalismo, el laicismo y las lenguas que representan otras culturas y otras identidades dentro de la invertebrada Sefarad. Hay una España con la que no se puede dialogar porque nunca han escuchado otra versión de la historia que no sea la oficial de los vencedores.Hay una España que creció entre águilas y flechas, en terreno baldío que borró todas las huellas de lo que pudimos haber sido. Hay una España que asesinó maestros, prohibió libros, penalizó el pensamiento libre y la lucha de los desfavorecidos y los antifascistas. Una España que exilió, encarceló y asesinó a grandes intelectuales, escritores, artistas, líderes obreros, ediles y concejales elegidos por el pueblo, y republicanos anónimos que se negaron a formar parte de esa España. Sí, hay dos Españas, incluso más si cabe,porque hay también una España ciega, sorda, muda,sumisa y alienada que sólo quiere vivir bien y no complicarse la vida, que se regodea en su ocio programado su analfabetismo político, que nada sabe y nada quiere saber. Hay varias Españas y millones de españoles, pero yo no me siento parte de su caduco proyecto. Yo soy de otra España, que mira al pasado para poder mirar al futuro y a la que muy pocos escuchan, comprenden y defienden. 
Honor y gloria a los que, a pesar de los pesares, que son muchos, siguen haciéndolo.

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OTRO ASUNTO. Hoy en Perroflautas del Mundo: La paradoja de la posverdad es que la posverdad es una posverdad
 

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