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diciembre 23, 2017

El movimiento feminista se encadena a las vallas del puerto de Bilbao para denunciar el negocio de la guerra

La terminal marítima de Bizkaia es utilizada para embarcar explosivos con destino a Arabia Saudí, que luego los utiliza en sus salvajes ataques contra la población civil en Yemen. Cientos de mujeres denunciaron este sábado a quienes se lucran con ese comercio.   DANILO ALBIN  http://www.publico.es/sociedad/manifestacion-movimiento-feminista-encadena-vallas-puerto-bilbao-denunciar-negocio-guerra.html

Un grupo de mujeres se encadena a las vallas del puerto de Bilbao para denunciar el negocio de la Guerra./Público


Este fin de semana no habrá mercado en Sa'dah, una localidad ubicada al noroeste de Yemen. ¿Toca descansar? No precisamente. Hace algunas horas cayó una bomba y mató a 12 civiles. La noticia conmovió a sus vecinas y vecinos, pero conmoverse no siempre significa sorprenderse: si vives en un sitio donde llueven bombas, acabas asumiendo que la muerte es parte del paisaje. Te pueden matar con misiles. O de hambre. También de cólera. Desde hace justo mil días, quienes miran al cielo en Sa’dah ya no buscan nubes ni estrellas: sólo imploran que los pilotos saudíes no apunten sobre sus cabezas.
Suena lejos, pero está cerca. Demasiado cerca. Sobre todo si vives en Bizkaia. El puerto de Santurtzi, situado a escasos minutos de Bilbao, es uno de los lugares donde habitualmente embarcan las bombas que Arabia Saudí utiliza para arrasar mercados y romper vidas. Aquí la muerte lleva el sello “Made in Spain”: durante los últimos 12 meses, cerca de 300 contenedores con explosivos han sido enviados a Arabia Saudí desde la terminal portuaria de esta localidad vizcaína.
En lo que va de año, 300 contenedores con explosivos han sido enviados a Arabia Saudí desde el puerto de Bilbao
Este sábado, mientras los aviones saudíes seguían lanzando misiles contra Yemen, el movimiento feminista vasco ha protagonizado una acción de solidaridad y denuncia contra tanto explosivo y tanta muerte. El acto llevaba días preparado, pero sólo era conocido por algunas de sus protagonistas: hasta última hora se mantuvo un discreto y hermético silencio sobre qué harían. La convocatoria sólo hablaba de una “marcha feminista y antimilitarista”, cuyo objetivo sería rechazar la “industria armamentística”.
Durante el trayecto, una patrulla de la Ertzaintza obligó a las cientos de manifestantes a ocupar únicamente un carril de la carretera. En lugar de cortar o regular el tráfico, los policías optaron por limitar el espacio que la movilización podía ocupar. También increparon a quienes hacían fotos.
El plato fuerte llegó después. Bajo lluvia y viento, varias manifestantes se encadenaron a una de las vallas de alambre que protegen al puerto de Bilbao. Otras se sentaron en la hierba, cogidas de las manos. "El desarme para adelante, la guerra para atrás", cantaban. Querían evocar así a aquellas mujeres del Reino Unido que en 1981 levantaron el histórico campamento antimilitarista de Greenham Common. Durante diez años, miles de activistas pasaron por allí para “protestar contra la decisión del gobierno británico de permitir misiles crucero en la base de la OTAN”, recordaron las militantes vascas.

Cabecera de la manifestación feminista en Bilbao contra el negocio de la guerra./PÚBLICO
Cabecera de la manifestación feminista en Bilbao contra el negocio de la guerra./PÚBLICO

Las activistas denuncian la utilización del puerto de Bilbao "para alimentar guerras como la de Yemen"
En un manifiesto, las protagonistas denunciaron “la utilización de este puerto, mes tras mes, para el transporte de miles de toneladas de armas con destino a Arabia Saudí, donde su régimen dictatorial las usa para reprimir los derechos humanos de su propia población (especialmente las mujeres) y para alimentar guerras como la de Yemen, en la que la población civil está siendo masacrada”.
El movimiento feminista de Euskal Herria también puso nombre y apellido a las empresas vascas implicadas en esta trama. Citaban expresamente a SENER, ITP o SAPA, compañías que “colaboran con su tecnología en la fabricación de armamento causante de la muerte de centenares de miles de personas”.
“La guerra es destrucción, es todo lo contrario a la vida sostenible que reclamamos desde el feminismo”, remarcaron. “Además –destacaron-, en las guerras el heteropatriarcado se multiplica exponencialmente hasta el infinito convirtiendo nuestros cuerpos en campos de batalla y en parte del botín de guerra. La violencia extrema contra las mujeres forma parte de la estrategia de destrucción total del enemigo”.
También miraron hacia dentro del puerto de Santurtzi, donde sus autoridades han ordenado construir un muro para tratar de impedir el paso de refugiados que buscan colarse en los ferrys con destino Portsmouth (Reino Unido). Un muro, señalaron, que “se suma al creciente número de fronteras a lo largo de la Unión Europea”. “Fronteras –subrayaron- convertidas en imaginarios de guerra y de destrucción de seres humanos y que además forman parte del negocio de la seguridad”.

Un mismo grito

Entre el frío y la lluvia, durante la mañana de este sábado fueron inevitables los recuerdos y comentarios sobre aquellas militantes que en los años ochenta dieron vida al campamento de Greenham Common. En el Reino Unido, las mujeres en lucha llegaron a bloquear la base militar en la que se encontraban esos misiles. No querían guerras ni armas. Tampoco asesinos que engordasen sus bolsillos a costa de vidas destrozadas. Hoy, en Santurtzi, también han gritado contra ese negocio de la muerte.
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