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agosto 19, 2018

México. Genocidio por goteo, de Raúl Jiménez Vázquez



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Las más de 150 mil vidas humanas segadas, las más de 30 mil personas desaparecidas y los incontables actos de tortura y otros tratos crueles inhumanos o degradantes que ha acarreado la llamada guerra antinarco constituyen un trágico e inadmisible saldo cuyo origen causal no es, no puede ser, el azar, el infortunio o la fatalidad. Ello está corroborado con la saña mostrada en la ejecución de las masacres de Apatzingán, Ecuandureo, Tanhuato, Tlatlaya y Nochixtlán, así como en la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa(1). Se trata, pues, de una patología que rebasa con mucho los paradigmas y estándares tradicionales de la criminología.
En una conferencia impartida hace un par de años en las instalaciones de la Universidad Claustro de Sor Juana, el jurista sudamericano Raúl Eugenio Zaffaroni, actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, aportó su visión en torno a esa muestra extrema de normalización de la violencia y el desprecio a la vida: “En México es necesario darse cuenta de lo que pasa en su realidad, para no tener que lamentar después, como ocurrió en el caso de la Argentina luego del golpe de Estado de 1976. Lo que se está viviendo es un verdadero genocidio. Un genocidio por goteo. Sumen 10  años de muertos y tendrán una pequeña ciudad, una Hiroshima o Nagasaki hechas con poquito de paciencia. El genocidio no deja de ser genocidio por el hecho de que se continúe en el tiempo, lentamente… Siento mucho lo que está pasando acá. Así como a nosotros nos ocultaban las desapariciones y los muertos, creo que aun cuando es un momento distinto de la historia latinoamericana, se corre en México el riesgo de no saber realmente lo que está pasando”.

La hipótesis del genocidio por goteo es la única explicación plausible a este genuino holocausto nacional, cuya motivación podría residir en lo que igualmente dijo el expresidente de la Corte Suprema de Argentina: “El colonialismo actual ya no se vale de golpes de Estado, sino de desestabilizaciones y de un control social muy perverso que se juega por sociedades excluyentes, donde hay un 30 por ciento de incluidos y un 70 por ciento de excluidos”.
Tal reflexión es sin duda el telón de fondo de las conclusiones a las que llegó la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas tras su visita al país: I) los pueblos originarios son objeto de masacres y viven un clima de violencia e impunidad; II) enfrentan un modelo económico basado en el despojo y la ocupación de sus territorios con el objetivo de que sus recursos naturales sirvan como base para un desarrollo que no los beneficia; III) este modelo de explotación es básicamente igual a lo que ocurría hace dos o tres siglos.
Parar este genocidio por goteo implica muchas cosas. Dos de ellas, las más importantes, son la programación del regreso de las Fuerzas Armadas a sus cuarteles y el inmediato desechamiento del proyecto de ley de seguridad interior.
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OTRO ASUNTO EN PERROFLAUTAS DEL MUNDO: Cronopolíticas: ¿alguna vez te han regalado un siglo?

 

 

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