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junio 15, 2020

La democracia es el instrumento más poderoso para la solidaridad social y el reparto de las cargas, de Fernando Broncano

La posibilidad de un regreso del fascismo en una sociedad post-pandemia es muy real y amenazante. Este autor nos recuerda que Hitler subió al poder apoyado en muy pocas ideas pero muy activas emocionalmente: la primera, la preocupación por los trabajadores en una Alemania con un índice de paro muy alto, la segunda, el desprecio a la democracia por ineficiente, la tercera, la reivindicación de las claves culturales comunes nacionales. Este discurso es fácil de entender por quienes están sufriendo más la crisis, la de la pandemia y la que comenzamos en 2008. La forma de detenerlo es mostrando que la democracia es el instrumento más poderoso para la solidaridad social y el reparto de las cargas. El confinamiento va a producir una crisis económica muy profunda que se pagará o con recortes nuevos a las políticas públicas y más desprotección social o con políticas de solidaridad, que entrañan impuestos a los mejor situados. Si queremos impedir efectivamente la aparición de discursos y líderes nazis en un año, ahora es el momento de plantear abiertamente la alternativa entre patria y patrimonio. Por suerte, la derecha del PP, Cs y Vox lo tienen claro: primero el patrimonio, luego la patria. Por eso su agresividad.

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