Páginas

octubre 13, 2020

Cuando Chile votó a Allende. Crear una sociedad democrática, basada en el control social y público de los pilares económicos, de Fernando Broncano.

Fernando Broncano R   4/9/20   lavanguardia.com
 
Tal día como hoy, hace cincuenta años la Unidad Popular ganó las elecciones en Chile con Salvador Allende como candidato elegido en enero. Las razones de la victoria fueron complejas: además de la división de la derecha, fue central la movilización de la población a través de miles de comités de apoyo. El experimento consistía en pasar democráticamente a una economía con tintes socialistas. Toda la izquierda mundial vivió con expectación creciente el experimento que rápidamente fue socavado por un levantamiento de la derecha apoyado por Estados Unidos. No era un programa revolucionario: apenas era el control público de varias empresas, aumentos de salarios y reforma agraria, pero las dificultades económicas, la división interna, la presión creada por la polarización bien planeada creó el clima para la conspiración y el golpe de septiembre de 1973. Mis recuerdos de aquella etapa son confusos (tenía 16 años), pero recuerdo algo de las vivas discusiones de quienes seguíamos el proceso que tan poco duraría. Los más moderados sostenían que no se puede intentar pasar al socialismo solamente con una mitad de los votos. Otros --con los que yo simpatizaba en mi juventud-- sostenían que la Unidad Popular se había desmovilizado y no estaba preparándose para un golpe de estado que se veía venir. Los amigos chilenos que nos informaban de estas cosas apoyaban al MIR que dirigía el carismático Miguel Enríquez y que avisaba y se preparaba para lo que habría de venir. El debate recorría el mundo porque en esa década medio mundo estaba en una etapa de crisis y levantamientos.
La tragedia de 1973 lo fue para toda la izquierda mundial no obediente al Pacto de Varsovia. Durante años debatiríamos acerca de aquel hermoso proceso. Los partidos comunistas mediterráneos tomaron buena nota y giraron hacia el eurocomunismo. Otros grupos se fijaron más en las causas de la división interna de la UP y de la cierta ingenuidad de los dirigentes. El debate fue decreciendo con el tiempo, como todo, y una nueva generación de chilenos consiguió echar a Pinochet.
Carmen Castillo, directora de cine, esposa de MIguel Enriquez, dirigió años después dos inmensos documentales que hablan de la nostalgia de aquellos días: "Rue Santa Fe", donde cuenta su experiencia de vuelta a la casa de la Calle Santa Fe donde la policía de Pinochet les rodeó y mató a su marido. Ella estaba embarazada y logro sobrevivir y encontrar refugio en la embajada de Francia. Es un hermoso documento sobre la memoria de la derrota. El otro documental, realmente terrorífico, "La Flaca", cuenta su entrevista con la antigua compañera del MIR que, capturada por la policía y ante la amenaza de tortura se prestó a servir de medio de señalamiento de los compañeros, entre ellos de Miguel Enríquez. Es un monólogo en el que visitan la casa, el chupadero, como se llamarían después en Argentina, donde fue torcida y expone su historia de rendición y pide una comprensión que Carmen Castillo no puede darle, aunque la escucha con atención.
Cincuenta años después, el debate sigue pendiente, ahora quizás con la necesidad de ayuda de los historiadores. El mundo se ha hecho aún más duro y aquel experimento será aún mucho más difícil, pero no por ello menos necesario: crear una sociedad democrática y basada en el control social y público de los pilares económicos.
 
En enero de 1970, después de varios meses de incertidumbre,…
 
............................................





No hay comentarios:

Publicar un comentario