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septiembre 09, 2020

Diccionarios de traducción entre jergas analíticas, hermenéuticas, fenomenológicas, marxistas, posmodernas, sociológicas, psicoanalíticas, de Fernando Broncano


Fernando Broncano R ·     11/6/20
Quienes tenemos el defecto de no estar inclusos a tiempo completo en ninguna escuela filosófica y leer y aprovechar todo tipo de autores tenemos ciertamente el beneficio de estar al tanto de problemas que son comunes, aunque las distintas iglesias crean que son exclusivamente propios. Pagamos, eso sí, altos precios: el primero es que nunca vas a ser reconocido/a como creyente fiel o miembro a tiempo completo de la parroquia; el segundo, más costoso, es que tienes que elaborar diccionarios de traducción entre jergas analíticas, hermenéuticas, fenomenológicas, marxistas, posmodernas, sociológicas, psicoanalíticas,... Lo vas consiguiendo con tiempo y paciencia, pero hay veces que cuesta, ¡vivedios! Me esfuerzo, me esfuerzo, pero, de verdad, la traducción del lacaniano al castellano me cuesta mucho, de verdad. Y mirad que con Heidegger pude y lo disfruto.
Cuando acabe el diccionario lacaniano-castellano, este verano no pasa del hegeliano-brandomita. Me pienso acabar de una tirada las 856 páginas del Spirit of Trust. A Reading of Hegel's Phenomenology de Robert Brandom. Una interpretación de la Fenomenología desde Frege y Davidson. Pero con Lacan... ¡ay! me cuesta.

PD Añado aquí el inmenso tango de Federico Penelas La mina analítica (mina es chica guapa en argentino), que dice lo mismo mucho mejor.


15 abr. 2011     Federico Penelas

La mina analítica (Letra: Federico Penelas; Música: Diego Penelas y Federico Penelas) 
Tango interpretado por Santa Inocencia (el duo de los Hermanos Penelas) en ocasión del homenaje al profesor Félix Schuster realizado en la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico en octubre de 2010
LA MINA ANALÍTICA 
La encontré en Puán 480, leyendo a Frege en el patio. Se me complicó de entrada el modo De presentación. La rodeaban como buitres tres o cuatro deleuzianos que le rogaban "¡un giro lingüístico, por favor!". Saqué ventaja enseguida, sobaqueando un Bertrand Russell. Le dije: "sos el lucero vespertino de mi amor". Ella se rió y me dijo: "Guardate las descripciones; desde ahora soy Martita rígidamente pa' vos". Fueron días de delirio, de hacer cosas con palabras, de pasar los test de Türing, de desentrecomillar Y así me tuvo embobado. Fui su pato y su conejo, su cubeta sin cerebro, y su rey de Francia actual. Pero al final, de repente, conoció un wittgensteiniano que le vino con el cuento de que todo era jugar. Me dijo adiós simplemente, diciéndome "Esta es mi mano", y me dejó sin certezas, mirando los gavagais. Yo le dije que no hiriera nuestro lenguaje privado. Y ella que ya estaba en otra forma de vida con él. Yo le dije que sabía que la amaba con locura. Y ella que estaba segura de que era un caso Gettier. Se fue bajando a destajo el velo de la ignorancia, deflacionando mi vida, mi actitud intencional. Y así caí en la desgracia. Se marchitaron mis qualia. Viví en la Tierra Gemela. Me hice continental.


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