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diciembre 14, 2020

Samuel Butler. Erewhon. O al otro lado de las montañas, de Fernando Broncano

 Fernando Broncano R  

   13/10/20         
 sátira utópica Erewhon  sátira utópica Erewhon 

De todas las distopías que conozco, la que prefiero sin duda por encima de Un mundo feliz, 1984, Los viajes de Gulliver, es Erewhon de  Samuel Butler (1872), donde describe un mundo que ha invertido los valores. Los crímenes se perdonan como pequeños accidentes de la vida, incluyendo el matar a los niños, pero no se perdona el tener una enfermedad, que se ha convertido en algo obsceno. La enseñanza tiene por objeto estimular no el conocimiento sino el desconocimiento y una rápida entrada en el mercado de trabajo. Las facultades se llaman Facultades de Sinrazón y están especializadas en enseñar falacias, contradicciones, insultos, nada permanente, todo efímero y noticia de un día. Como si Butler hubiese anticipado el mundo en que los medios de comunicación y las redes lograron convertirse en los educadores de la humanidad, dejando lo "académico" como un insulto para los que "no se enteran".
Vean esta maravilla profética:
"Y sin embargo, quizá sea mejor para un país que sus instituciones de enseñanza trabajen más en suprimir el crecimiento intelectual que en estimularlo. De no ser por cierta ñoñería que infunden a tantos de sus alumnos, las obras genuinas podrían convertirse en algo peligrosamente común. Es fundamental que la gran mayoría de lo que se dice o hace en el mundo sea tan efímero que desaparezca rápidamente. Las cosas deben pervivir unas veinticuatro horas o quizá incluso el doble, pero no deberían ser válidas tras una semana, a fin de impedir que la gente se dedique a algo distinto. Sin duda alguna el fantástico desarrollo del periodismo en Inglaterra, así como el hecho de que nuestras instituciones de enseñanza pretendan fomentar la mediocridad en vez de la excelencia, se debe a nuestra admisión subconsciente de que es más necesario restringir la exuberancia intelectual que estimularla. No cabe duda alguna de que a esto se dedican nuestros organismos académicos y que su éxito radica en que se dedican a ello de forma subconsciente. Piensan que están promoviendo una saludable asimilación y digestión mental, mientras que en realidad son poco mejores que un cáncer de estómago."

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