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octubre 02, 2021

Poema: El descenso, de William Carlos Williams. Introd. de Fernando Broncano

 Fernando Broncano R   1/8/21

Aunque le había leído antes, me ocurrió como a muchos, que fue la película de Jim Jarmusch "Paterson" (2016) la que me entusiasmó con la poesía de William Carlos Williams (1883-1963), una poesía del detalle y la emoción de lo cotidiano. "El descenso" no es sin embargo uno más de sus poemas, es una declaración contra los mitos del fracaso y la derrota. La decadencia, la vejez, la decepción con uno mismo no son destrucciones sino nuevos espacios de experiencia en los que la vida se manifiesta de otro modo. He empleado mucho la segunda estrofa en otros sitios, pero es el poema completo el que me ayuda a entender(me): el ocaso no es sino una forma de amanecer. Buenos días.
El descenso nos llama
como nos llamó el ascenso
La memoria es como
un logro,
una especie de renovación
casi
una iniciación, nuevos espacios abiertos
habitados por hordas
y por tanto, no implica
nuevas especies—
pues su movimiento
se dirige hacia destinos nuevos
(aunque hayan sido abandonados)
Ninguna derrota se compone sólo de derrota— pues
el mundo que abre siempre es un lugar
hasta entonces
insospechado. Un
mundo perdido,
un mundo insospechado,
nos llama a nuevos lugares
y ninguna blancura (perdida) es tan blanca como
el recuerdo de la blancura
Con la tarde, el amor despierta
aunque sus sombras
vivas por el brillo
del sol—
somnolientas ahora se abandonen
al deseo
El amor sin sombras surge ahora
comienza a despertar
conforme la noche
avanza.
El descenso
hecho de desesperanza
sin logros
cae en la cuenta
del nuevo despertar:
que es el revés
de la desesperanza.
Así, lo que no logramos,
lo negado al amor,
lo que hemos perdido antes—
se hace descenso
sin fin, indestructible.

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