Páginas

julio 18, 2023

CTXT. Rogativa al agua, de Gustavo Duch

 8/06/2023

La sociedad industrial, a diferencia de la campesina, no solo se siente fuera de la Naturaleza a la que considera como un medio, como un ambiente, también olvida su dependencia de los ciclos de la vida  

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Campo de olivos regado a manta en Calanda.


(...) En tiempos de modernidad y progreso, la civilización industrial considera que el ser humano es la verdadera divinidad, una suerte de homodeus que con una varita mágica llamada tecnología es capaz de resolver cualquier situación. Muy olvidados quedan los atávicos rituales que las comunidades campesinas practicaban porque, a decir de Noelia Barreales y Héctor Castrillejo en el último número de la revista Soberanía Alimentaria, “necesitaban ahuyentar sus miedos, sentir que podían hacer algo para guiar la luz a través de la oscuridad, ser protagonistas de su propio destino, recuperar cierta ilusión de control ante aquella incertidumbre y propiciar la llegada de la próxima cosecha, el siguiente ciclo de la vida”.

La sociedad industrial, a diferencia de la campesina, no solo se siente fuera de la Naturaleza a la que considera como un medio, como un ambiente, también olvida su dependencia de los ciclos de la vida. En unos versos de la obra teatral Acorar de Toni Gumila, que podemos escuchar en la voz de Pau Riba, se nos advierte de que ya no solo no distinguimos chopos de encinas, sino que con un genérico “árboles” los humillamos. Que ya no distinguimos una lechuza de un pinzón o de un mirlo, y reducimos una diversidad casi infinita a un simple ‘pájaros’. Y desde luego, que no sabemos, como sabían nuestras abuelas y abuelos, discernir si es cebada o avena a las tres semanas de nacer el sembrado, cuando apenas es una hoja. Que no sabemos diferenciar entre una planta de calabaza y una de melón, aunque estos conocimientos sean básicos para sostener la vida. Pero ni una sequía catastrófica como la actual es capaz de marchitar la soberbia de nuestra sociedad industrial.

Contrición

Al contrario, la sociedad industrial ensancha los errores en lugar de reconocer y disculparse por su ignorancia. Lo estamos viendo con las soluciones que se proponen frente a la sequía. Aún cuando es obvio que los procesos industriales aplicados en la agricultura y ganadería globalizada y agroexportadora son corresponsables de desequilibrar el ciclo del agua, se insiste en agrandar estos paradigmas productivistas con propuestas como la ya clásica de “inyectar fondos para la modernización de los regadíos”.

Sin la sabiduría propia de quien hunde sus pies en la tierra, pareciera que un sistema de riego por goteo, por ejemplo, es una buena forma de ahorrar agua frente al riego a manta. Quizás en la factura, pero no para los cauces del agua. El riego a manta, que por cierto no requiere derivados del petróleo para los tubos, ni depende de comprar artilugios de multinacionales, es un agua que mientras riega una superficie y reparte semillas y nutrientes, vuelve a ser captada por los acuíferos. El gota a gota y su remojar la superficie, en cambio, representa mucha evaporación de agua. En realidad, este tipo de regadíos ha servido solo para insistir en superar los mandatos naturales, como en tierras de Málaga donde se cultivan los exigentes aguacates o en tierras de Lleida donde se cultiva maíz para alimentar cerdos, cuando lo normal por sus condiciones climáticas sería practicar una agricultura de secano. No solo eso: el regadío lleva a que, en lugar de felicitarse por garantizar una cosecha anual de cereales, se aspire a doblarla o triplicarla y, otra vez, en lugar de ahorrar se gaste más agua.

Agradecer

Giorgos Kallis, en Límites, advierte que esta obsesión productivista adoradora de la tecnología nace de un discurso de la escasez, ahora del agua, ahora del petróleo, ahora de los alimentos, muy propio de esta cultura de la modernidad y del progreso… Nace de la obsesión de superar los límites naturales de un sistema cerrado, nuestro planeta, que, quizás, el relato del ecologismo ha contribuido a agrandar (...)

..................

PERROFLAUTAS DEL MUNDO:  CTXT. Los conflictos posteriores al 11-S han matado a más de 4,5 millones de personas


¿Quién debe volar menos y quién debe pagar más? El reto para que en la lucha climática no pierdan los de siempre, de Sergio Ferrer



No hay comentarios:

Publicar un comentario