marzo 22, 2025

Paseo semanal por CTXT, por Álex Blasco Gamero: Armas para todos

 14/3/2025


Querida comunidad contextataria: 

 

El mundo no va bien. La luna roja puede ser, o no, una señal. Sin embargo, aquí estamos una semana más para dar un poco de contexto a los motivos que llevaron a Ayuso a intentar contraprogramar un documental de La2, a Mazón a borrar los metadatos de una fotografía o a que distintos programas matinales hayan dejado de preparar con antelación el contenido debido a la siguiente barbaridad del señor Trump o del pistolero de turno.

 

El jueves por la noche RTVE emitió el documental 7291. Una pieza audiovisual en la que familiares y trabajadores relatan las muertes en las residencias de mayores de la Comunidad de Madrid durante las primeras semanas de la pandemia –lo podéis ver aquí–. La muerte es un tema difícil de tratar, ya sea por miedo o porque no estamos preparados. Vanesa Jiménez, directora adjunta de CTXT, habla con valentía sobre ella, sobre la responsabilidad de la administración en los cuidados de la ciudadanía, tanto en vida como en su final; y del derecho a morir con dignidad, durante una pandemia, una DANA, por decisión propia o porque simplemente ha llegado la hora. “Cuidados, dignidad y amor hasta el final. Exijamos lo mismo para todas”.



Ya sea por ausencia de vergüenza o para evitar la cárcel –o las dos–, Mazón continúa con su huida hacia adelante inventando nuevas mentiras que desmontan la anterior. Una estrategia que nuestro querido Xosé Manuel Pereiro ha visto bien llamar PP’s crisis management style (PPCMS), y que ya vimos durante la crisis del Prestige, el accidente del Yak 42, la pandemia, el 11M  y ahora por la DANA, por citar algunas.

 

Después de un 8M algo gris, podemos confirmar que el feminismo está vivo y sigue debatiendo y luchando por un mundo más habitable, o por lo menos más amable. Entre los temas planteados, y por la cuenta que nos trae, el Colectivo Cantoneras ha abierto un debate sobre cómo los discursos mediáticos confunden las demandas feministas y desvían el foco de lo importante: “Expulsar a las personas de los espacios reproduce la lógica del castigo, no reparara el daño causado, no transforma a las personas que agreden ni a la sociedad, y en realidad ni siquiera tiene por qué reducir la violencia”. 

 

Por su parte, Pilar Ruiz le dedica un Salón eléctrico a los onvres (hombres que representan el estereotipo machista), en concreto a Feijóo: “Desde aquí queremos dar al semi-presidente unas pistas sobre el espinoso asunto de la definición de machismo para la derecha centrada a la derecha y su versión ultra solo pasándose por el cine”.

 

En el plano internacional, el Gobierno de Trump y su amistad con Rusia sigue descolocando a una Unión Europea que, lejos de centrarse en reorganizar sus propios objetivos e intereses, continúa con el rearme iniciado durante el gobierno de Biden y su obsesión por “ganar sin Estados Unidos una guerra, que en su actual estado y a lo largo de tres años ha perdido con Estados Unidos”. Lo cuenta Rafael Poch

 

Enric Bonet entrevista al general Olivier Kempf, analista militar y antiguo empleado de la OTAN: “Es posible que al final acabemos con una Ucrania sin ninguna garantía de seguridad ni medios para defenderse”.

 

Por poner en contexto el rearme, hablamos de importaciones de armas de los Estados europeos entre 2020 y 2024 un 155% superiores a las de los cinco años anteriores. Los miembros europeos de la OTAN han triplicado sus importaciones de armamento, según datos publicados por el Stockholm International Peace Research Institute.

En esta pasión desenfrenada por la pólvora en la que vivimos, Gerardo Tecé se pregunta de quién nos queremos defender, si el rearme realmente es para defendernos de Putin o para llenar los bolsillos de los amigos del oligarca ruso, y qué Europa queremos. 

 

Vista la deriva orwelliana que se ha instalado en el discurso político europeo, según el cual la guerra es el camino hacia la paz, hemos publicado un llamamiento a favor de la paz y el desarme y a que las clases políticas trabajen activamente a favor de las soluciones diplomáticas.

 

Desde Massaudie (norte del Líbano), Marta Maroto nos cuenta cómo más de 10.000 refugiados han llegado a la región huyendo de la oleada de violencia que comenzó cuando remanentes pro-Assad atacaron a las nuevas fuerzas de seguridad sirias. 

 

La asociación Acción Contra el Odio no para. El pasado miércoles, ACO presentó una queja formal ante el CGPJ en la que solicitaba la apertura de un procedimiento disciplinario contra el juez Valle por abuso de autoridad en el juicio del cómico Héctor de Miguel (Quequé).

 

Llegados a este punto puede que tengan hambre. Guillem Martínez nos regala un Como los griegos sobre el bikini/mixto/croque-monsieur, una suerte de sándwich “tan sencillo y nocivo que es muy posible reformularlo, al punto que existen bikinis que cuestan más de 100 pepinos”.

 

En nuestra sección cultural de El Ministerio, Roberto Valencia repasa la obra de la premio Nobel de Literatura 2024 Han Kang, y Paula Melchor entrevista al poeta alicantino Juanpe Sánchez López, un artista que plantea otro punto de vista para la poesía: “No solo me revuelvo contra lo cisheteronormativo sino contra lo homonormativo y lo ‘gay’ como etiqueta”.

 

Y el carnaval de Cádiz empieza a dar sus últimos coletazos. En esta ocasión, Paco Cano nos trae una pieza sobre el cuplé y otra sobre el romancero gaditano; al parecer, junto a las chirigotas ilegales, los reyes de las calles. 

 

En lo (anti)deportivo diría que el Atleti ganó, pero para el caso da igual porque quedó eliminado de la Champions. Más tiempo para experimentar con los bikinis.

 

Hasta aquí el paseo de esta semana. Si se han quedado con ganas de más, siempre pueden visitar la portada de CTXT o seguirnos en seguirnos en BlueskyYouTubeTelegramInstagramMastodon y TikTok. Abríguense, que dan fuertes bajadas de temperaturas para el fin de semana.

 

Un abrazo,  

Álex Blasco Gamero

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PERROFLAUTAS DEL MUNDO:  Julián Casanova: "La clase media instruida fue quien ayudó a crear el Holocausto"


¿De verdad necesita Europa más gasto militar? Opinión de Alberto Garzón Espinosa

marzo 21, 2025

CTXT. ¿Armas para qué? , de Gerardo Tecé


Gerardo Tecé 13/03/2025 

Dennos una Europa que practique la defensa de las libertades y los derechos humanos, con todo lo que eso implica. Verán que las armas, en ese caso, serán bienvenidas

El 28 de Julio o La libertad guiando al pueblo (1830). / Eugène Delacroix


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Las armas, como pasa con los libros o los retretes, no son en sí buenas ni malas: todo depende de cómo y para qué se usen. A veces lo olvidamos. Leer el último libro de Tamara Falcó sentado en el váter no necesariamente ocupa un lugar superior en la escala de desarrollo humano que sujetar un fusil con bayoneta como el de la mujer francesa a la que pintó Delacroix. Son muchas las veces que el ser humano ha blandido armas con los fines más honorables. Los milicianos republicanos que lucharon por la democracia en España, los soldados zapatistas que se auparon en la selva Lacandona o las tropas aliadas que derrotaron al nazismo nos recuerdan que las armas pueden ser las mejores herramientas para defender derechos y libertades.

Europa se entrega al engorde armamentístico y en España debatimos cuánto debemos reforzarnos militarmente ante las amenazas de un mundo desquiciado sin dejar de ser progresistas. Un debate que, como todo lo que pasa en esta Unión Europea, tan Tamara ella, aparece con frivolidad, sin que ni el cómo ni el para qué ocupen una posición central. Es para defendernos de Putin, repiten los telediarios porque Trump, amigo de Putin y también amigo europeo –uh, vaya lío, los amigos de mis amigas no siempre son mis amigos– va a cerrar ese grifo desde una Casa Blanca desquiciada convertida en concesionario Tesla. Lo haremos aumentando el gasto militar en algunos puntos de PIB sin que eso afecte al gasto social, prometen sin mucho convencimiento políticos que, además del último dron militar, harían bien en descubrir la existencia de las calculadoras. Si algo ha definido a la Europa de las últimas décadas ha sido precisamente su incapacidad para hacerse las preguntas necesarias que permitan su supervivencia. ¿Qué es exactamente Europa? ¿Qué queremos que sea? ¿Qué pretendemos defender con todo ese armamento? ¿Estamos seguros de que nos estamos defendiendo de Putin cuando son, precisamente, los amigos europeos de Putin los más entusiastas en esto de incrementar el gasto militar? Ninguna de estas preguntas tiene respuesta.

Si se trata de defender la idea de un continente que mira para otro lado mientras miles de personas pierden la vida ahogadas en sus costas; si se trata de defender a una Europa que, mientras Israel pone en marcha un genocidio, repite como la Barbie Malibú de Lisa Simpson “a mí no me preguntes, yo sólo soy Europa”, quizá ese no sea un continente al que apetezca demasiado defender. Hay más preguntas sin respuesta. ¿Cuánta inversión militar será necesaria para proteger un continente cuya postura en asuntos internacionales ha sido, durante décadas, repetir lo que diga Estados Unidos? ¿No era precisamente esa la función de la OTAN? Si no estamos ya protegidos por una alianza militar consistente en que los yanquis mandan y nosotros les regalamos bases militares y obediencia ciega, ¿no deberían nuestros políticos informarnos de esta tremenda novedad? ¿Si Estados Unidos le exige a Europa madurez e independencia militar, le pediremos por tanto que abandone sus bases militares en nuestro suelo o, al menos, que nos dejen poner nuestras bases en el suyo? ¿O quizá seremos, una vez más, un continente que simplemente obedece las nuevas órdenes que llegan desde un Estados Unidos que un día alimenta guerras que nos perjudican y al siguiente nos declara la guerra comercial?

Nada de esto tiene respuesta y es poco motivador armarse hasta los dientes para defender la nada. Es lógico que haya quien no lo vea claro, pero la solución es fácil. Dennos una Europa que practique la defensa de las libertades y los derechos humanos, con todo lo que eso implica. Una Europa que cuando vea que miles de niños palestinos son masacrados, dé un golpe sobre la mesa internacional en lugar de esconderse. Construyan una Europa que no solucione el drama migratorio pagándole a dictadores del sur para que repriman en frontera. Pongan en marcha una Europa que consista en la unión de países entregados a lograr sociedades del bienestar en lugar de a lobbies empresariales que toman el poder en Bruselas y Estrasburgo. Póngannos por delante una Europa que se declare radicalmente democrática y, por tanto, antifascista en este momento crucial de la historia. Conviertan a Europa en guardiana mundial de los derechos humanos y no en una comparsa de otros que sólo defiende valores de boquilla, con la boquilla cada vez más cerrada. Si tenemos en cuenta los antecedentes –Tamara perdonó a Íñigo– es probable que la traición norteamericana no tenga una respuesta digna por parte de Europa. Pero por pedir que no quede. Hagan de Europa un lugar sexi, que merezca la pena defender y, entonces, vuelvan a preguntar. Verán que las armas, en ese caso, serán bienvenidas.

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PERROFLAUTAS DEL MUNDO:  MANIFIESTO Llamamiento a favor de la paz y el desarme, de Rafael Poch/ Andy Robinson/ Joaquín Rábago y 52 firmas más 


Soy ganadera de lombrices y te cuento cómo es mi trabajo


 Virginia Martín   6.02.2025

Raquel Camarero es la fundadora de Naturfera. Esta empresa ubicada en la localidad burgalesa de Torresandino se centra en la venta de lombrices rojas californianas y su vermicompost. El objetivo de la ribereña es llegar a producir entre 200.000 y 300.000 kilos anuales

Raquel Camarero es la fundadora de Naturfera.ECB

Raquel Camarero es «ganadera de lombrices». Siempre tuvo muy claro que quería emprender. «Siempre he estado muy ligada a mi pueblo, Torresandino (Burgos), y a mi familia y sabía que no me quería ir muy lejos». Así y después de pasar varios años desempeñando trabajos de oficina tras terminar Ingeniería Industrial supo que aquello no era para ella.

Después de «darle vueltas» y combinando el amor que esta ribereña tiene por la horticultura y sus conocimientos se lanzó junto a dos personas más a crear Naturfera. «Tenía el terreno y la maquinaria porque parte de mi familia se dedica a la construcción así que decidí dar el paso», apunta Raquel. Durante un tiempo combinó el desarrollo de Naturfera con su trabajo por cuenta ajena pero desde hace algo más de dos años se ha volcado al cien por cien con su proyecto.

La protagonista de Naturfera es la lombriz roja californiana y es que este anélido es el encargado de generar el humus de lombriz también denominado vermicompost. «El humus de lombriz es especialmente destacado y apreciado por la agricultura sostenible» y «cada vez más por el sector agrícola en general porque tras décadas en las que se priorizaba sacar el máximo rendimiento al suelo para que diera la mayor producción, ahora y si bien el objetivo de producción sigue siendo el mismo, los profesionales saben que para ello es mejor cuidar el suelo que explotarlo y dañarlo con químicos», apunta Camarero.

Y es que el vermicompost es el único abono «capaz de regenerar y recuperar la salud de suelos y terrenos». Para conseguirlo, «se crea a partir de la descomposición de materia orgánica que en nuestro caso proviene de ganadería semiextensiva cercana, a través de un proceso de compostaje en el que se eliminan los patógenos», explica la responsable de Naturfera. Seis meses después, la lombriz roja entra en acción y «se encarga de digerir el resultado del compostaje y el material que queda cribado es lo que ya conocemos como vermicompost».

La lombriz roja californiana «es la encargada de aportar más microorganismos al suelo. Esto, sumado al aporte de macro y micronutrientes esenciales para las plantas y materia orgánica, supone mejorar el desarrollo y producción de cualquier cosecha», explica Camarero.

Además, el vermicompost «regenera la fertilidad natural de la tierra gracias a la grandísima carga de microbiana, por lo que permite recupera los suelos que han sido sobreexplotados» y al contrario que otros fertilizantes «aunque muy efectivo en pequeñas dosis es inocuo en caso de grandes cantidades».

Los lechos en los que se ubican las lombrices para realizar su labor de cribado son espacios de 4 metros de ancho y 40 metros de largo. «Una vez el material está listo se ponen las trampas para las lombrices, que son rejas con comida fresca para poder retirarlas, y el vermicompost se recoge con maquinaria». Así, Camarero avanza que «el objetivo es lograr producir entre 200.000 y 300.000 kilos de humus de lombriz al año».

Servicios y productos

Pero no solo de la venta de humus de lombriz a grandes agricultores se nutre Naturfera. De hecho la firma ha creado sacos de diferentes formatos para acercarlo al consumidor de a pie. «Uno de nuestros productos más originales son un minipots que contienen una maceta de turba prensada biodegradable, un saquito 100% algodón que contiene la mezcla perfecta de fibra de coco y humus de lombriz y una sobrecito de semillas», explica la joven emprendedora.

Además, Raquel hace hincapié en que uno de los grandes objetivos de la firma es «vender las propias lombrices a pequeña escala de cara a que el cliente pueda hacer vermicompost en su propia casa»

La actividad laboral de la ribereña se completa con la asistencia a diversas ferias y mercados de carácter ecológico y sostenible donde da a conocer sus productos y realiza venta directa. En este sentido, Camarero también ofrece charlas en diversos centros escolares donde explica a los más pequeños «en qué consiste el vemicompost y sus distintos usos» y en las que «también conocemos conceptos básicos de horticultura y reciclaje», explica.

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PERROFLAUTAS DEL MUNDO:  Las importaciones de armas en                          Europa han crecido un 155% en los últimos cuatro                años

marzo 20, 2025

CTXT. Carta a la comunidad 392 | Pilar Ruiz: Los pájaros no existen

 15/2/2025

Querida comunidad:

 

Son las siete de la mañana, acaba de amanecer y me sobresaltan unos ruidos extraños. Golpes fuertes y continuos que no provienen del interior de la casa pero tampoco del exterior. Algo o alguien está golpeando la ventana del salón. No puede ser, hay varios metros hasta la calle. Me acerco al salón: una mancha negra está lanzándose contra la ventana. No me asusto con facilidad, pero aquello me puso los pelos de punta durante un segundo hasta que, al acercarme, lo distinguí. Un pájaro golpeaba la cabeza contra la ventana una y otra vez, con toda su fuerza, haciendo temblar el cristal. Un pájaro negro brillante, de pico afilado color naranja. Como soy nieta de veterinario sé que es un mirlo, un animalito muy territorial. La voz fantasmal de mi abuelo me susurra: «La hembra estará cerca». Así que echo un vistazo a los árboles de la calle y la encuentro acurrucada sobre una rama pelada por febrero; es más grande que su pareja y tiene un color pardo feúcho. 

Estoy al otro lado del cristal, pero su marido el mirlo no se ha espantado                                                al verme sino que está quieto al otro lado, sobre la barandilla del balcón.                                          Ladea la cabecita y me clava un ojo como de azabache rodeado de un                                            círculo precioso, tan naranja como el pico afilado. Me reta, creo. Y me odia.                                    Quizá me culpe de algo, pienso. Puede que esté indignado por haber perdido                                        su casa; quiero decir, su nido. El negocio particular instalado en el local de                                      abajo ha decidido remodelar la fachada del edificio desmochando una pequeña                              cornisa que llevaba allí desde 1915, sin ni iquiera pedir permiso al resto de                                              la comunidad de vecinos. La libertad del emprendedor, dicen… Puede que                                            la familia del mirlo anidara en la cornisa defenestrada por mor de intereses                            empresariales y/o especulativos. Un desahucio y a la puta calle. Otra posi                                      bilidad más fantástica, —pero es que una se dedica a lo que se dedica—                                                es que el pájaro, cansado de que los seres humanos destrocen su hábitat                                              en la capital de la tala, haya decidido acabar con todos ellos empezando por                                        mí, como  aquellos de la película de Hitchcock. Siento un escalofrío. Estoy                                       como Tippi Hedren pero sin glamour, en pijama. 


 Hago un gesto para espantarlo, pero el mirlo ni se inmuta. Pero, bueno…                                        ¿qué pretende? Está claro que le he pillado con las manos —patas— en                                                la masa, es decir, intentando allanar mi domicilio. Claro, como los de abajo                                            le han echado de  su casa, pretende hacerse con la mía por la fuerza.                                                    ¿Es acaso un okupa? Sus  maneras violentas así lo atestiguan, estoy por                                          llamar a la policía. Y encima el tío es negro como el carbón… Lo dicho: un                                sospechoso habitual. «¡Paga un alquiler!»  le suelto desde el otro lado del                                      vidrio. Me siento a salvo porque es de los buenos, climalit: «Ni un  arañazo                                               le has hecho, tontolaba». Pero qué digo, ¿alquiler? Este montón de plumas                                             —pluma: otra señal— se convertiría de inmediato en un inquiokupa, plaga                                    novedosa y virulenta que transforma a quien vive de alquiler en delincuente                                    moroso. Eso al decir de la gente de orden, sobre todo las señoras con piso                                            en la playa, ayusers, desokupas y cryptobros. Los inquilinos han dejado de                                            ser los vecinos de siempre y ahora, como los pensionistas —ellos dicen                                            viejos— se han convertido en caraduras que viven del cuento. Que se preparen,                                que no les va a servir de nada ser españoles Nanay. Aunque podrían tenerlo                                      peor, como el mirlo, que es negro.


        Vuelvo a intentar espantarlo pero solo se mueve al otro lado de la barandi                                     l lla dando saltitos, sin perderme de vista. Esto ya pasa de castaño oscuro. Un                              momento. ¿Y si el pájaro no fuera un pájaro? Ya está: recuerdo aquella noticia                  pospandémica que alertaba de que todos los pájaros del planeta habían sido                            sustituidos por drones  vigilantes programados para controlar nuestros pasos.                                      Los más informados organizaron manifestaciones para concienciar a la población                          llevando carteles con el lema «Los pájaros no existen». 


        Miro al mirlo. Me devuelve la mirada. Ese ojo de joya tiene que ser de                                       vidrio; es evidente que detrás hay una cámara. El artilugio debe de haberse                              estropeado al golpearse contra mi ventana y se ha delatado. ¿Será tecnología                                  china o rusa?  No, seguro que es de los gringos: la están cagando con la IA,                             reflexiono. En ese momento el pájaro abre las alas y vuela hasta la rama más                            cercana, alejándose la distancia de seguridad justa y necesaria para que no                                             le alcance si abro la ventana. Pero me sigue mirando desde allí, más chulo                                         que un ocho. Uff… Estos cabrones han conseguido hasta leer las mentes.                                       Tengo que hacerme un gorrito con papel albal. ¡Ah, no! Que aquello de los                                    pájaros inexistentes-drones fue una movilización mundial para cachondearse                                          de los magufos, negacionistas, terraplanistas y sus bulos demenciales.                                             Menos mal, me quedaría más tranquila si no fuera porque el pájaro sigue ahí.                      Vigilándome. 

        «Pero, ¿qué quieres?», le pregunto. Abre el pico y parece que va a                                contestarme, porque como los loros y cuervos, los mirlos pueden articular                                  palabras y hasta frases enteras. Y este se parece mucho al cuervo de                                          Pajaritos y Pajarracos, la película de Pasolini, en el que el pájaro habla y da                                          la turra  filosófica marxista a Totó y a Ninetto. El rollo de la lucha de clases                                      aquella entre gorriones y halcones, ya saben. Hasta les incita a cagarse                                 —literalmente— en la propiedad privada. Al final los dos hombres se comen al                                  cuervo. Ay, pobre Pier Paolo. «¡Cuidado, mirlo! ¿No querrás acabar así?»,                                            le amenazo con el dedito y al fin echa a volar, como si hubiera entendido todo,           palabra por palabra. 

        La familia de mirlos no ha vuelto por aquí y ahora, tonta de mí, no dejo                                          de pensar en ella. Me gustaría saber qué ha sido de mis vecinos.   

Pilar Ruiz

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PERROFLAUTAS DEL MUNDO:  Feijóo y la historia de dos chalés: 600.000 euros repentinos, una puerta a la playa y las competencias         de Costas para Galicia 



marzo 19, 2025

II --- 6 cosas que debes saber sobre Groenlandia y su importancia para el mundo

 Berta Erill Soto   9/1/2025  National Geographic España

Este mundo de hielo con paisajes impresionantes sigue siendo, para muchos, una gran incógnita. Te contamos todo lo que debes saber sobre este lugar estratégico de nuestro planeta.




Groenlandia es la isla más grande del planeta, uno de los territorios                                    situados más al norte de nuestro mapa, y un mundo de hielo con                              paisajes impresionantes que, para muchos, sigue siendo una gran                          incógnita. 

No obstante, los europeos conocen esta tierra desde el año 930 apro                  ximadamente, cuando un navegante desorientado, de nombre Gunnbjörn                            Úlf-Krakuson, la divisó durante uno de sus viajes. No fue hasta el año                                982 cuando el vikingo Erik el Rojo (Erik Thorvaldsson) pondría sus pies                                  en ella, crearía asentamientos en su única zona aparentemente                            habitable, y la bautizaría como Gronland, la palabra danesa para                                decir "tierra verde". Su historia allí terminó de forma abrupta y desconcertante                                  aunque los expertos apuntan a causas relacionadas con los recursos                        alimenticios o las arduas condiciones que proporciona este territorio                          inhóspito. 

Más tarde, serían los inuit procedentes de Siberia quienes llegarían a                                      la isla alrededor del año 1300, asentándose principalmente al sur de                                      la isla también, y  adaptándose a la perfección a sus condiciones                extremas. Mucho ha cambiado desde entonces pero, una versión                          desarrollada de su cultura ha perdurado hasta el día de hoy. 

En la actualidad, la fascinante tierra de Groenlandia sigue estando en                              boca de todos debido a su relevancia geopolítica, motivo por el que                                su pertenencia ha sido objeto de discusiones. La más reciente ha                                  sido una mención por parte del presidente electo de los Estados Unidos,                        Donald Trump, quien desea anexionarla a su territorio. 

 ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE GROENLANDIA? 

Tal y como hemos mencionado, Groenlandia tiene una gran relevancia                    geopolítica. Pero, ¿por qué? Pues bien, por una parte, su ubicación en                                el Ártico es un punto crucial para el comercio  y la seguridad global,                          sobre todo para países como Estados Unidos, Rusia y China. Por otra                              parte, la isla es rica en recursos naturales, como los minerales, el petróleo                              y el gas, además de otras materias primas.

Sin embargo, su ecosistema se está viendo muy afectado por el cambio                          climático. Por su proximidad a uno de los polos del planeta, los problemas medioambientales son cada vez más notables, sobre todo en cuanto                                al deshielo polar acelerado; el aumento de las temperaturas que, entre otras                      cosas, derrite el permafrost; o la pérdida de la biodiversidad. Todo esto                          puede tener un gran impacto a nivel global.

¿ES CONSIDERADO UN PAÍS O UN CONTINENTE?

¡No es ninguna de las dos cosas! Groenlandia es una isla ubicada                                          en el Ártico, la más grande del mundo, con una extensión territorial                                    de aproximadamente 2.166.000 kilómetros cuadrados, que contiene                                la segunda capa de hielo más grandes del planeta, después de la Antártida.

¿DÓNDE VIVE LA GENTE DE GROENLANDIA?

Aproximadamente un 80% del territorio de Groenlandia está cubierto                                    por hielo, por lo que su población se concentra en el sur de la isla,                                      la única zona realmente habitable por el ser humano. La isla tiene poco                                más de 56.000 habitantes, la mitad de los cuales residen en Nuuk, la                              capital. Por tanto, tiene una de las densidades de población más                                  bajas del mundo.

Su territorio es tan inhóspito que, de hecho, apenas se han construido                          carreteras ni un sistema ferroviario: los medios de transporte habituales,                              los barcos, y los aviones o helicópteros; y sólo dentro de las ciudades                  encontramos terreno asfaltado. 

LA FAUNA Y LA FLORA EN GROENLANDIA

Su fauna y flora incluyen especies adaptadas a las duras condiciones                         del Ártico. El paisaje es mayoritariamente hielo y tundra, dominada por                          musgos y líquenes, que son resistentes al frío. En las zonas más                                        cálidas y protegidas crecen plantas herbáceas, aunque tienen un                            crecimiento bajo que les permite sobrevivir a los vientos gélidos. Sin                          embargo, en Groenlandia no hay árboles autóctonos, y sólo se puede                          encontrar un bosque creado con especies provenientes de otros países                     nórdicos. 

La fauna incluye mamíferos marinos como osos polares, focas y                            ballenas, que habitan sus aguas frías, además de unos tiburones muy                    longevos. En concreto, encontramos hasta 15 especies de ballenas,                              algunas tan comunes como la Minke y la jorobada. En tierra, se encu                              entran especies como renos, zorros y lobos árticos, y también diversas                                     aves marinas. 

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PERROFLAUTAS DEL MUNDO El fuerte deseo de independencia                    de Groenlandia y cómo se deshizo la idea de que        Dinamarca fue el "imperialista más amable del mundo"