Antonio Cerrillo Barcelona 11/04/2026
La desclasificación prevista afecta a 52 enclaves de la Red Natura 2000
El Gobierno extremeño persigue “legalizar” la urbanización Marina Isla de Valdecañas, cuyo derribo ha sido ordenado por la justicia
Embalse de Valdecañas que alberga la urbanización que debería ser derribada por orden de los jueces
Este es el plan de mayor alcance registrado ahora en España para desclasificar espacios protegidos de la Red Natura, el listado de enclaves de valor ecológico tutelado por la Comisión Europea. La Junta de Extremadura ha publicado (el pasado 7 de abril) un decreto que supone la desclasificación de casi 7.500 hectáreas de terrenos hasta ahora dedicados a la conservación.
Estos espacios se reparten en 52 enclaves protegidos de la Red Natura 2000: son concretamente, 13 Lugares de Interés Comunitario (LIC) y 39 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
Esta la fórmula que finalmente utilizará el Gobierno extremeño para “legalizar” la urbanización Marina Isla de Valdecañas, cuyo derribo ha sido ordenado repetidamente por la justicia.
La junta ha decidido desclasificar estas zonas invocando el hecho de que cuando fueron protegidas se dieron “errores científicos” en su delimitación (es decir, se pensaba que albergaban unos valores naturales que luego resultaron ser inexistentes).
Entre las zonas excluidas se encuentran Los Llanos de Cáceres, cuya protección data de la década de 1990. La Juna invoca un supuesto el error; pero la organización conservacionista SEO/BirdLife considera que con esta decisión la administración regional “está eludiendo requisitos esenciales para justificar la exclusión de estas zonas”, con lo cual “coloca a la comunidad autónoma en una delicada situación de incumplimiento grave de sus compromisos con la Unión Europea”.
La Comisión Europea permite la desclasificación de determinados enclaves de la Red Natura si esta pérdida de valores es fruto de una degradación por causas naturales, pero no si esa pérdida de valores se debe a causas relacionadas con la propia intervención humana, según explica Marcelino Cardalliaguet, delegado de la Sociedad Española de Ornitología (SEO BirLife) en Extremadura.
Si la razón de esta degradación es la intervención del hombre, “esto quiere decir que ha habido un fallo en la gestión y que, por tanto, esta debe ser mejorada”, añade Cardalliaguet.
Informes científicos requeridos
SEO/BirdLife señala que cualquier recorte en áreas protegidas basado en “errores iniciales” debe sustentarse en informes científicos rigurosos que demuestren que dichos terrenos carecen, y siempre han carecido, de valores ambientales.
Sin embargo, “estos informes no se han facilitado durante el periodo de participación pública, pese a haber sido solicitados en varias ocasiones por SEO/BirdLife·.
Esta organización sostiene que intentar sortear estos procedimientos mediante la desprotección masiva del suelo “no solo carece de base científica, sino que supone eludir la responsabilidad de gestionar el territorio con rigor”, dice Cardalliaguet.
Muchas zonas que se quiere desproteger mantienen sus valores naturales, dice SEO
Por otra parte, SEO/BirdLife ya ha verificado con la información disponible que muchas de las zonas que se pretenden desproteger mantienen valores naturales al amparo las directivas de Aves y de Hábitats o forman parte de perímetros de protección de las mismas.
En otros casos, la pérdida de biodiversidad se ha debido a causas no naturales, un supuesto que la legislación europea no admite como motivo válido para desclasificar terrenos incluidos en Red Natura.
Las razones de fondo y las trabas urbanísticas
El propio decreto de la Junta admite en segunda instancia que la desclasificación promovida responde a la necesidad de solventar las trabas urbanísticas que suponen para los municipios la inclusión de sus suelos en la Red Natura 2000.
En la práctica, estos obstáculos afectan principalmente a grandes proyectos de urbanización, como el complejo ilegal Marina Isla de Valdecañas, cuyo derribo fue sentenciado por los jueces al situarse en suelos protegidos de la Red Natura 2000.
A finales de septiembre de 2025 el Tribunal Constitucional decidió rechazar el recurso de la Junta de Extremadura contra su derribo, con lo que se mantiene así la sentencia del Tribunal Supremo de 2022, que ordenó su derribo.
Quejas de que la Red Natura es un estorbo
La junta ha ido quejándose reiteradamente de que la Red Natura 2000 era un estorbo para los planes de desarrollo urbanístico de muchos pueblos y que, incluso, bloqueaba la implantación de servicios y equipamientos básicos.
Cardalliaguet recuerda en este punto que la normativa permite levantar edificaciones de interés público o social en las inmediaciones de los núcleos urbanos aunque estén en Red Natura; y que incluso es posible crear pequeñas unidades urbanizadoras si no hay alternativas de suelo sin protección al tratarse de actuaciones puntuales de interés general.
Sin embargo, “parece que la Administración regional está aplicando un exceso de celo en varios casos de residencias de ancianos y otros edificios de interés público, cuyas autorizaciones están siendo denegada sistemáticamente con el argumetno de estar en Red Natura, lo que genera un conflicto interesado”. Se trataría de “justificar su empeño en recortar esta red de espacios protegidos”.
Esta organización sostiene que “recurrir a la desclasificación para facilitar el crecimiento revela una deficiente planificación territorial y un fracaso en la gobernanza, pues intenta convertir un problema de gestión administrativa en una inexistente incompatibilidad del modelo de conservación con el bienestar social y económico”, señala Cardalliaguet.
Pérdida de oportunidades
SEO/BirdLife sostiene que la desprotección de un espacio integrado en la Red Natura 2000 supone para la población local la pérdida de importantes oportunidades ambientales, sociales y económicas. “En primer lugar, se reducen los beneficios derivados de los servicios ecosistémicos, como la regulación del agua, la fertilidad del suelo o la mitigación del cambio climático, que sostienen actividades tradicionales como la agricultura, la ganadería o la pesca”. Además -añade esta organización- se debilita el potencial desarrollo ligado al turismo de naturaleza, la educación ambiental y la investigación científica, sectores generadores de empleo estable y compatible con la conservación”. A ello se suma la pérdida de identidad territorial y de patrimonio natural, así como un mayor riesgo de degradación ambiental que puede traducirse en costes económicos futuros, menor calidad de vida y capacidad de atraer inversiones sostenibles y población joven.
Más de 27.000 espacios naturales de alto valor ecológico en toda Europa forman parte de la Red Natura 2000. La protección de estos espacios pretende garantizar la supervivencia a largo plazo de las especies y hábitats europeos más valiosos y amenazados. SEO/BirdLife sostiene que la protección de la biodiversidad y el progreso de los municipios no son objetivos excluyentes y que la Red Natura 2000 ofrece un marco de gestión flexible que permite la ejecución de infraestructuras y proyectos de interés público siempre que se justifiquen debidamente.
















