La Loc@
DECLARACIÓN de INTENCIONES: Dirigida a aquellos Lectores Potenciales que, al entrar en la lectura de estas Mis Criaturas, sientan que no les gusta y ni siquiera les divierte. Abandonen de inmediato. Estas páginas están concebidas para Mi Memoria, mi Divertimento y el de Unos Pocos. Si tú no estás en este segundo grupo, yo no soy la persona adecuada para ti, deja esto y date una vuelta; seguro hallarás lo que buscas *** VER http://perrosflautadelmundo.blogspot.com.es/
marzo 31, 2026
Un mundo desconocido, de Santiago Alba Rico
Santiago Alba Rico Filósofo, escritor y ensayista 29/12/2025
Niño palestino tras un ataque aéreo israelí en Gaza.DPA vía Europa Press
Nada empieza y nada acaba con el cambio de año, pero las fechas son como asideros que nos ayudan a introducir orden y a prestar atención. Prestemos atención. ¿Qué podemos decir de este año 2025 que dejamos ahora atrás? ¿Qué sentimos al pensar en él?
Que vivimos ya en un mundo desconocido.
Pero, ¿qué es un mundo desconocido?
Un "mundo desconocido" puede ser un mundo en el que, aunque sigamos desayunando café con leche y los árboles sigan siendo más lentos que las nubes, no sabemos lo que está pasando realmente a nuestro alrededor. Sabemos sin duda lo que ya ha pasado y podemos medir la envergadura disruptiva de algunos de los acontecimientos de los últimos doce meses. Se me ocurren, entre otros, estos seis: el genocidio de Gaza, el alineamiento geopolítico de EEUU con Rusia y China, el suicidio de Europa, el fin de la democracia como modelo y como deseo, la amnesia de la destrucción ecológica y la revolución cognitiva de la Inteligencia Artificial. Y un séptimo asociado a los anteriores, como su corolario y su contexto: el regreso del fascismo. Durante algunos años hemos insistido en las diferencias entre la sociedad actual y el período de entreguerras del siglo pasado y hemos probado distintas fórmulas alternativas (neofascismo, destropopulismo, fascismo 2.0, etc.). Este año de 2025, ya moribundo, ha sido aquel en el que todos los demócratas, de una filiación u otra, hemos acabado por aceptar que la historia no solo rima sino que realmente se repite. Hitler está muerto y no va a resucitar; Trump tiene el pelo de color naranja y no ha leído un libro en su vida. Pero es el mismo fascismo el que ha vuelto en un mundo distinto, ahora repleto de armas nucleares, erosionado por el cambio climático y colonizado por nuevas tecnologías mucho más potentes que la radio y la televisión. Su chasis, sin embargo, es el mismo: desprecio ostentoso de la democracia, reivindicación bravucona de la violencia y señalamiento potencialmente eugenésico de las minorías. Nada de esto empezó el año pasado y muchos finos analistas vienen inventariando indicios y lanzando alertas desde hace dos décadas, pero las transformaciones epocales, mediante goteo y acumulación, alcanzan los cuerpos en un momento concreto dado. Las gripes se incuban largamente antes de la aparición de la fiebre. 2025 ha sido el año de la fiebre.
Enumeramos una y otra vez este inventario y buscamos una explicación. ¿Por qué vuelve el fascismo? Como consecuencia del neoliberalismo. Como consecuencia de la hipocresía europea. Como consecuencia de las tecnologías de la información. Como consecuencia del elitismo de la izquierda. Como consecuencia de las distopías programadas en Sillicon Valley. Como consecuencia de la desigualdad social. Como consecuencia de la disolución de los vínculos colectivos. Como consecuencia del miedo al colapso ecológico. En realidad no sabemos qué ha pasado, qué está pasando, salvo que la confluencia de todos estos factores, políticos y económicos, ha desprendido una cualidad inconmensurable, trasladada al pensamiento y a la conducta, que ninguna medida concreta puede ya desactivar. No me fío en absoluto de los predicadores de izquierdas que aseguran saber qué tecla hay que apretar para desconectar del fascismo a las mayorías sociales (¡la vivienda! ¡el anti-imperialismo! ¡leyes progresistas!). No es una tecla sino un piano o, mejor dicho, el órgano gigantesco de una catedral; habrá que tocar muchas teclas y a muchas manos, pero sin hacernos demasiadas ilusiones. No sólo vivimos ya en un mundo desconocido. Estamos pensando y obrando dentro de un mundo desconocido. Y en él la izquierda oscila sin parar entre dos tentaciones: la del cero y la de la repetición. Las dos son inútiles.
Un "mundo desconocido" es un mundo en el que no sabemos lo que está pasando realmente y en el que, por tanto, tampoco sabemos qué va a pasar. Leo estos días un libro magnífico del historiador Peter Brown, especialista en la antigüedad tardía, en el que cuenta con detalle un proceso semejante: el modo en el que, en el marco del Bajo Imperio, la civilización de Roma se volvió poco a poco un "mundo desconocido" en el que los cristianos pasaron de las catacumbas al palacio imperial, los obispos sustituyeron en la corte a los filósofos y la paideia greco-romana fue reemplazada por los sermones de Ambrosio y de Agustín mientras los bárbaros, que llevaban décadas lamiendo las fronteras del imperio, asaltaban y destruían Roma y Cartago. Que no sepamos qué va a pasar quiere decir -es verdad- que podría pasar cualquier cosa, buena o mala, salvo porque el miedo al futuro, fruto de las transformaciones mencionadas, suele precisamente atraer a los bárbaros, de los que se espera, junto a la violencia, una salvación fulminante y una renovación auroral.
Porque, en último término, un "mundo desconocido" es, sobre todo, un mundo en el que ya no conocemos a los demás. Y en el que ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. Hace unos meses, citando a Gramsci, hablaba yo de una "transformación molecular hacia el canibalismo" para hablar de esta miríada de procesos individuales personalísimos en virtud de los cuales las personas más decentes renuncian a la ética y a la democracia como incompatibles con la nueva "seriedad" y "sensatez" del sentido común. Un "mundo desconocido" es, en efecto, un mundo en el que, de pronto, no sabemos ya lo que podemos esperar ni de los otros ni de nosotros mismos. Pero -ay- en los mundos en los que ya no conocemos a nadie puede ocurrir, sí, cualquier cosa.
¿Los mundos conocidos son necesariamente buenos? No. No lo eran el Imperio de Nerón o el de Diocleciano, que "tranquilizaban" la vida de millones de súbditos, del Danubio al norte de África. Pondré un ejemplo actual. Un mundo conocido era ese de 1973 en el que para pasar de Salvador Allende a Pinochet era necesario un golpe de Estado promocionado por los EEUU. A Pinochet lo comprendíamos todos, para combatirlo o para apoyarlo, en el molde cognitivo de la Guerra Fría. Un mundo desconocido (en el que no sabemos qué esperar ni de nosotros ni de los demás) es un mundo en el que se transita, en cambio, del socialista Boric al fascista Kast en tan solo cinco años sin necesidad de ninguna violencia militar. En el mundo conocido había golpes, desaparecidos, guerras, todo ello dentro de un orden familiar; y había organizaciones civiles, sindicatos, movimientos de resistencia armada, todo también dentro de un modelo inteligible. En el nuevo mundo desconocido, a Kast, a Milei, a Trump, a Bukele no lo comprenden ni sus propios votantes. Esto quiere decir que, si se celebrasen nuevas elecciones, todos ellos podrían salir derrotados. Pero quiere decir también que -pues en estas condiciones puede ocurrir cualquier cosa- es muy posible que no las haya de nuevo o que adopten la forma de plebiscitos mafiosos de urgencia apocalíptica.
¿Qué se puede hacer entonces en un mundo desconocido? Intentar conocerlo. ¿Qué se puede hacer en un mundo desconocido en el que no conocemos ya a casi nadie? Intentar hacer amigos. Ninguna de las dos cosas es fácil ni probablemente eficaz. Pero en estos días, a punto de comenzar el año 2026 con más frío dentro que fuera del cuerpo, pienso en mi queridísima amiga Yayo Herrero, quien me decía la semana pasada que en la izquierda menuda teníamos que seguir el consejo de Aznar ("el que pueda hacer que haga") pero en la dirección opuesta: para preservar las instituciones, aunque no sean las que queremos, y para hacer nuevos compañeros, aunque no hayan leído a Gramsci. La única tentación que debemos evitar es la del derrotismo. Así que propongo contra mí mismo esta fórmula como propósito para el año nuevo: no quedarnos a solas ni siquiera para pensar.
marzo 30, 2026
Wyoming, a Ayuso: "Por mucho que las insulte, no podrá quitarse la responsabilidad"
Spanish Revolution 30/1/2026
El ministro Óscar Puente ha emprendido el mayor ejercicio de rendición de cuentas en la historia reciente
Lucio Martinez Pereda 29/1/2026
República Española 29/1/2026
marzo 29, 2026
A. Pico Peñalara y más macizo. Laguna Pájaros, 12/3/2026
1.- Desde aparcamiento de Cotos, vista de las Cabezas de Hierro Mayor y Menor.
5.- Mi hijo. Detrás: Cabezas de Hierro Mayor y Menor.
6.- Por delante: Hermana Menor, Hermana Mayor y Pico Peñalara.
7.- A derecha: Hermana Mayor.
8.- Cima de Peñalara.
9.- Cornisa. Como una docena de personas en la cima.
10.- Más tarde: por debajo de la cornisa.
11.- Vista al lado contrario, al oeste. Posible: Mujer Muerta.
11.- Volviendo por el Puerto de los Neveros: Laguna de los Pájaros y macizo Peñalara.
12.- Laguna de los Pájaros. Arriba: Peñalara, Claveles y Pájaros.
13.- Ladera.
43.- Zona más amable.
15.- Refugio Zabala.
16.- Recompensa en Navacerrada pueblo.
PAQUITA
marzo 28, 2026
CTXT. Carta a la comunidad 423 | Emilio de la Peña: ¡Indignaos!
Querida Comunidad de CTXT:
A estas alturas, nadie duda de que el mal llamado Acuerdo de Paz para Gaza era una falacia. Ha sido sencillamente un intercambio de rehenes, mientras Israel paraba sus matanzas momentáneamente y permitía la entrada de alimentos. Ni siquiera estos dos compromisos se han cumplido. El Programa de Alimentos de la ONU asegura que la entrada de comida en Gaza sigue siendo muy inferior a la que se necesita para hacer frente a la hambruna, provocada por el ejército de Israel con el macabro objetivo de completar el genocidio. La Comisión Europea asegura que Israel ha reducido el permiso de entrada diaria de camiones comprometido. De los 6.600 camiones programados, han entrado en este momento poco más de 1.000. Mientras tanto, el ejército de Israel tardó poco en volver a matar. Su artillería acabó con los ocupantes de un microbús. Los muertos fueron cuatro adultos y seis menores. Iban a ver el estado de su casa, que habían abandonado por los bombardeos. Fue sólo el principio: en un solo día, el pasado domingo 19, el ejército israelí lanzó sobre Gaza 153 toneladas de bombas, según presumió el primer ministro y genocida Netanyahu. Al menos 45 personas murieron esa jornada. Al mismo tiempo, cerró los pasos de entrada de camiones con alimentos. Fue la comedida respuesta a un ataque aislado de palestinos en el que mataron a dos soldados de Israel. Para el 20 de octubre, el ejército israelí había matado a 97 personas y herido a 230. Recuerda a las represalias de los alemanes durante la ocupación francesa en la Segunda Guerra Mundial: si uno o dos soldados del Reich eran abatidos por agentes de la resistencia en un pueblo, el ejército o las SS respondían arrasando el lugar, bombardeándolo o quemándolo.
Pasada la represalia de muertos y destrucción, Netanyahu anunció la reanudación caprichosa de la tregua. Estupendo acuerdo que se suspende y reanuda al antojo de los genocidas. Lo más llamativo es que esa fraudulenta paz ha supuesto para muchos medios y autoridades un cambio de tono frente a las atrocidades del ejército israelí. El diario El País, por ejemplo, llamó a lo ocurrido en el fin de semana “enfrentamientos”. Esto, tras haber dedicado un reportaje a los 20 rehenes liberados por Hamás, algo que se ha echado de menos respecto a los más de 2.000 rehenes palestinos encerrados por Israel.
A pesar de todo esto, el ritmo del genocidio se ha ralentizado con este paripé de acuerdo, tras haber dejado de contar Israel con el plácet generalizado de los gobiernos europeos. La venta de armas para proseguir con el exterminio no se ha detenido, pero ahora se realiza con menos descaro.
Gobernantes de gran parte de Europa han tenido que cambiar su posición: de un apoyo a la barbarie israelí han pasado a una condena frente a las matanzas ordenadas por su gobierno. El caso más clamoroso ha sido el de la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. En 2023, cuando Israel bombardeaba ya con saña Gaza, la mandataria europea visitó a Netanyahu y justificó los ataques de su ejército. En el verano de este año en cambio, propuso suspender parcialmente el acuerdo comercial con Israel. Cambios de posición parecidos han realizado otros gobernantes. Demuestran comportamientos farisaicos y oportunistas, arrastrados por el clamor popular en favor de Palestina. De hecho, la suspensión, siquiera parcial, del acuerdo comercial con Israel aún está sin aprobar. Sin embargo, visto desde el lado más optimista, hay que convencerse de que a los que gobiernan les es muy difícil sustraerse a la presión ciudadana cuando es clamorosa.
En realidad, lo que ha contribuido a que más gente y más países tomen conciencia del exterminio sistemático ha sido la movilización ciudadana. Las protestas contra el genocidio y los apoyos a Palestina realizados de forma casi siempre pacífica pueden calcularse en miles. Un centro de análisis de conflictos, ACLED, que cita ElDiario.es, tras hacer un repaso exhaustivo en medios de comunicación, estima que en la Unión Europea, junto con Reino Unido y Noruega, se han realizado desde octubre de 2023 más de 7.800 manifestaciones en favor de Palestina y contra el genocidio llevado a cabo por Israel. En otros lugares la protesta también se ha hecho notar. Hacía muchos años que la ciudadanía de todo el mundo no se manifestaba con tanta intensidad. La guerra de Irak declarada por Estados Unidos fue otra gran movilización contra una agresión.
Después de ese último caso, habría que remontarse a los destrozos de otra arma que resultó letal: la que representan los mercados financieros y la crisis global con millones de trabajadores despedidos y de familias que perdieron sus casas. Entonces estalló también la indignación al comprobar cómo los gobernantes elegidos por el pueblo optaron por abandonarlo a su suerte y apoyar a los mercados. En este caso, empleo el eufemismo de mercados como sinónimo de ricos.
Fue por aquel entonces cuando hizo furor en Francia, también aquí, un pequeño libro, casi un opúsculo, titulado ¡Indignaos! que llamaba a comprometerse, a resistir e indignarse frente a la injusticia y la eliminación de los derechos sociales. Era el año 2010. Su autor, Stéphane Hessel, tenía entonces 93 años. Había sido uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En su libro citaba a Gaza (una prisión a cielo abierto) y a Cisjordania como su principal motivo de indignación. Allí, decía, el ejército israelí ha cometido crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Se dirigía especialmente a los jóvenes: “Mirad a vuestro alrededor, encontraréis los hechos que justifiquen vuestra indignación –el trato a los inmigrantes, a los sin papeles, a los gitanos– Encontraréis situaciones que os llevarán a emprender una acción ciudadana fuerte”.
Han pasado 15 años y las secuelas de aquel destrozo de los mercados no han desaparecido. Al contrario, los detentadores de la riqueza y el poder tomaron buena nota de lo ocurrido, no para corregir los abusos del mercado, ni para restaurar los destrozos de la crisis, sino para rearmarse e impedir que la movilización ciudadana surgida entonces volviera a repetirse.
Un buen ejemplo es el apoyo que están prestando a la extrema derecha xenófoba y racista, que ha escogido a los migrantes como colectivo al que los jóvenes y los perdedores de la última crisis puedan dirigir sus odios, en lugar centrar su protesta y reaccionar frente a los que tienen “la sartén por el mango”.
Otro caso son los medios de comunicación, en España machacados por la crisis financiera que ellos mismos contribuyeron a alentar. Si antes eran dependientes de los dueños del dinero, ahora lo son más, empeñados mayoritariamente en combatir cualquier conquista social. Frente a ello, han surgido pequeños grupos de comunicación comprometidos, honestos y progresistas. Para mí, CTXT es el ejemplo más claro al que apoyar y seguir. Para no dar nada por perdido, para indignarnos, como decía Hessel, y para actuar. La acción contra el odio y a favor de las conquistas sociales es la mejor manera de hacer frente a esta ola de extrema derecha, de xenofobia y de armamentismo. La inmensa movilización contra el genocidio y en favor de Palestina no sólo ha sido insólita, ha sido además una muestra de que vuelve a ser posible tomar conciencia y actuar.
Emilio de la Peña
marzo 27, 2026
Cotos-Cabeza de Hierro Menor, 20/3/2026
Para VER las FOTOS, sus detalles, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas. Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. Lo copiado aparece "entrecomillado". Crónica de vez anterior que estuvimos por allí: Cotos-Normal Cabeza Hierro Menor-Valhondillo-Ctra. Rascafría, 23/4/25... https://paqquita.blogspot.com/2025/05/cotos-ruta-normal-cabeza-hierro-menor.html
1.- Espacio entre la carretera de Valdesquí y el refugio del Pingarrón. Cabeza de Hierro Mayor y la Menor a la vista, tras pasar la niebla por breve tiempo.
2.- Senda seguida. Marca blanquiamarilla. En balizas pone: RV1 y RV9
3.- Arroyo de Guarramillas. Quizá el más caudaloso en el curso alto del Lozoya.
4.- Primeras manchas de nieve en el camino.
5.- Enorme tronco de pino cruzado en la senda.6.- Quizá, el más robusto pino del lugar.
7.- Tras cruzar uno de los arroyos del camino.
8.- Otro de los arroyos a cruzar, son cuatro..
9.- Pasada la zona de pinar, aunque aún quedan ejemplares aislados.
10.- Cabeza de Hierro Menos a izquierda.
11.- Arroyo de Cabezas, junto al que vamos ahora. Fondo: Macizo Peñalara, el pico en la niebla.
12.- Arroyo arriba.
13.- La niebla va y viene.
14.- Junto a este pino, que tenía dos losas, nos sentamos a comer un plátano.
15.- Continuamos para arriba. Aquí: marca blanquiamarilla.
16.- Llegando a un collado, hoy sin vistas.
18.- Hito y, a su derecha, un palo circular de color amarillo, pequeño.
19.- A la vista Cabeza de Hierro Mayor.
21.- Después de CHM: Alto de Valdemartín y Alto de Guarramillas /Bola del Mundo.
22.- Vista a izquierda. Cabeza de Hierro Mayor.
23.- Nieve escarchada.
24.- Continuamos...
25.- Roca de foto anterior, hielo modelado por el viento.
26.- Otra similar, más arriba.
27.- Hala, que ya queda menos...
28.- Posado.
29.- Una escultura efímera en hielo, al frente.
30.- Hielo descongelándose en el enebro rastrero. A estas alturas, la visibilidad es muy mala y echo las fotos sin saber lo que saldría.
31.- Hito en la cima de Cabeza de Hierro Menor. Envueltos en la niebla. 16h.
* El inicio de la bajada ha sido como se ve, iba yo por delante buscando nuestras pisadas. No fue difícil llevamos lo crampones, desde casi el principio. No nos paramos a comer, no era prudente. Hice alguna foto más, pero, han desaparecido, no sé cómo. Utilicé el móvil, a la cámara le sienta fatal la humedad. Al pino" descanso" llegamos a las 17h. 10´, y al arroyo Cabezas a las 18h.10´.
32.- Blas bajando. Foto desde la posición siguiente.
33.- Foto de Blas. Yo, esperando en la bajada.
* En el recorrido nos nevó finamente, nos llovió flojo, para, al final de la ruta, llover regularmente. Al aparcamiento llegamos a as 20h. 30´.
DATOS de INTERÉS
11 Kms recorridos. 900 ms de Desnivel. Tiempo caminado: Algo menos de 10h.
PAQUITA





















