octubre 30, 2026

Salir a defender lo público y acabar en Urgencias tras ser molida a porrazos por la Policía: "Vinieron a por nosotras"

 Rocío Cruz   -

Las estudiantes que sufrieron las cargas policiales relatan a Público la violencia con la que los agentes reprimieron su protesta pacífica durante la primera jornada de la huelga educativa en Madrid. 

Imágenes de varias personas heridas durante las cargas policiales en la Complutense.Cedida por OES y CJS.


Bie, estudiante de 20 años y militante de la agrupación estudiantil Contracorriente, sostenía una pancarta el miércoles durante una acción pacífica en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Desde primera fila, se manifestaba en apoyo a la huelga indefinida de la educación pública. La Policía Nacional arremetió contra ella y el resto de estudiantes y trabajadoras. "Llegaron cinco lecheras. Todo pasó muy rápido y de forma totalmente arbitraria. Empezaron a pegarnos y a cargar contra nosotras a porrazos", cuenta al otro lado del teléfono. Hubo dos intervenciones policiales: "En la segunda ya detuvieron a compañeras y nos dieron mucho más fuerte". Después, los agentes las mantuvieron retenidas "durante un largo rato" y les impidieron abandonar la zona. También les requisaron la pancarta, una representación satírica de Isabel Díaz Ayuso inspirada en Saturno devorando a su hijo, el cuadro de Francisco de Goya.

La joven terminó la acción con varias lesiones. "Me han reventado un dedo y tengo hematomas en las piernas, en el brazo y muchísimos golpes", dice. Después de la agresión, acudió a Urgencias y a su médica de Atención Primaria. Los informes médicos, a los que ha tenido acceso este diario, recogen un diagnóstico de "policontusiones" y "contusión de muñeca y mano", además de prescribirle una baja médica. Según fuentes sindicales, la ofensiva policial dejó cinco personas detenidas y diez heridas —dos de ellas de gravedad—. 

Vic, sanitaria en Madrid y también militante de la agrupación estudiantil Contracorriente, también terminó detenida durante una acción pacífica convocada por profesoras y estudiantes en el distrito madrileño de Carabanchel. Todo empezó cuando vio a dos agentes ponerse "un poco bravos" con varios docentes y decidió sacar el móvil para grabarlos. Los policías la detuvieron y la trasladaron a la comisaría de Carabanchel, donde, según narra, la procesaron. Estuvo en el calabozo desde las 11.00 hasta las 19.20 horas. 

"Me aislaron en unas condiciones terribles, súperhumillantes, en un entorno tremendamente hostil. Estuve sola con mis compañeras de celda", recuerda. En las horas más difíciles, la joven encontró un asidero en quienes seguían movilizados fuera de la comisaría. "Me daba fuerza pensar que no estaba sola, que estaban todas mis compañeras fuera". Lejos de retirarse a descansar, Vic volvió a la calle y se sumó a la manifestación que recorrió el trayecto entre Atocha y Sol.

La Organización Estudiantil Socialista (OES) y la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) han facilitado a Público imágenes de varias personas heridas durante las cargas policiales en la Complutense, que han optado por mantener su identidad en el anonimato. Ambas organizaciones exigen que se retiren de inmediato los cargos contra los cinco estudiantes detenidos. Aunque todos han quedado en libertad, los colectivos reclaman que no se les imponga ninguna responsabilidad penal ni administrativa por su participación en las protestas. "Es vergonzoso que la Policía de un Gobierno de PSOE y Sumar haya apaleado a estudiantes que estaban ejerciendo su derecho a huelga", denuncian. "Estamos hablando de chavales que se organizaban para defender una educación pública que les pertenece y por la que han luchado cientos de miles de personas antes que ellos".

La Delegación del Gobierno en Madrid justifica la intervención policial alegando que algunos manifestantes trataron de rebasar el cordón de seguridad y "agredir" a los agentes. El Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso también ha respaldado la actuación policial, al sostener que los efectivos se limitaron a cumplir con sus funciones. En paralelo, ha descalificado la huelga educativa, a la que acusa de tener un carácter "político y electoralista", y ha tildado de "inalcanzables" las reivindicaciones de los sindicatos. El rectorado de la Complutense, por su parte, ha condenado las cargas policiales y ha manifestado su "profunda preocupación" por las personas heridas y detenidas. La institución se ha desvinculado de la intervención y ha asegurado que no pidió ni promovió la presencia de los agentes en el campus. Además, ha respaldado la investigación "urgente" anunciada por la Delegación del Gobierno.

La estudiante Bie cuestiona la versión del rectorado y sostiene que la entrada de la Policía Nacional en el campus requiere su autorización. "Lo que dice el rectorado es mentira, ellos dan de forma automática el permiso siempre", afirma. La joven también rechaza las explicaciones del Gobierno de Ayuso para justificar la intervención. "Me parece una vergüenza que se trate de justificar que se agreda a estudiantes y trabajadores que están ejerciendo su derecho a huelga. Es completamente injustificado". Bie establece un contraste entre la actuación de los agentes contra los estudiantes y la respuesta de los mismos ante el grupo de ultras que protagonizó "provocaciones y agresiones" durante la acampada de Sol. "Está claro a quién protegen y qué intereses defienden", deja caer. Asimismo, interpreta las cargas como un intento de "desmovilizar" y "amedrentar" a quienes están saliendo a la calle en un momento de efervescencia de las luchas sociales. 

"Todo esto se está haciendo con el objetivo de tratar de pasivizar y amedrentar, en un momento en el que está habiendo un proceso de luchas enorme por la vivienda, por la educación, en el que va a empezar una huelga indefinida y en el que vamos a hacer una huelga general", valora. A su juicio, tanto el Gobierno de Ayuso como el Ejecutivo central son conscientes del descontento entre la juventud y la clase trabajadora y tratan de justificar la represión para contenerlo. "No van a conseguir que paremos", advierte. 

La miembro de Contracorriente niega que los manifestantes agredieran a los agentes y denuncia que la Policía irrumpió en el campus equipada con cascos y porras. "Nadie agredió a ningún policía. Fueron ellos los que vinieron a por nosotras", insiste. Por ello, reclama que se deje de recurrir a las fuerzas policiales para intervenir en las movilizaciones universitarias y confía en que la investigación abierta sirva para poner fin a estas actuaciones. "Lo que espero es que, de una vez por todas, se deje de permitir que el Gobierno o la propia universidad mande a la Policía a reprimir a estudiantes".

Ni las cargas ni la detención han mermado, asegura, las ganas de organizarse. Bie defiende que el movimiento mantiene la moral alta y mira también a las experiencias de lucha de otros países. "Los estudiantes de Francia también nos están inspirando mucho", señala. Vic, por su parte, encuentra ecos de la represión del movimiento estudiantil durante la dictadura franquista en lo ocurrido, aunque advierte de que ambos contextos no son equiparables. "Salvando las distancias, me recuerda un poco al franquismo, con toda la represión que hubo al movimiento estudiantil".

La sanitaria enmarca las cargas en un ciclo de movilizaciones que, a su parecer, atraviesa el país: desde las semanas de acampada en Sol hasta las protestas por el derecho a la vivienda y la convocatoria de una huelga educativa indefinida en Madrid. A este escenario suma la huelga general anunciada para el 11 de noviembre, que considera un hito por ser la primera de ámbito estatal en 14 años. "A los capitalistas, a la derecha, les da miedo cuando nos unimos la clase trabajadora", dice. Más allá de las lesiones, las detenciones y el impacto de la actuación policial, Vic extrae una conclusión colectiva de lo sucedido: la necesidad de recuperar la experiencia de organizarse y sostener las luchas. "Cada lucha nos enseña a la clase trabajadora, a la juventud, a las estudiantes, una cosa que en los últimos años hemos olvidado: cómo luchar y cómo organizarnos".

Amnistía Internacional también ha cuestionado el uso de porras contra estudiantes que, según su valoración, mantenían una actitud pacífica durante la protesta. Además, recuerda que no haber comunicado previamente una concentración no basta, por sí solo, para justificar su disolución ni la detención de quienes participan en ella. La entidad reclama una investigación "independiente y exhaustiva" que permita aclarar lo sucedido y determinar si la intervención policial se ajustó a los principios de necesidad y proporcionalidad.

La actuación policial también ha interpelado a la oposición política y a las organizaciones sindicales. El PSOE de Madrid ha tachado de "lamentables" las imágenes y ha reclamado una investigación. Más Madrid, por su parte, ha condenado las cargas y exigido la retirada de los agentes del campus. UGT y CCOO también han rechazado el uso de la fuerza y han pedido explicaciones al Ministerio del Interior, al tiempo que han defendido el derecho a la huelga y a la manifestación. La Plataforma UCM por la Pública ha responsabilizado al delegado del Gobierno del despliegue policial y ha pedido su dimisión (...)

octubre 29, 2026

La brutalidad policial se extiende por toda España y nadie hace nada, de Lucio Martinez Pereda

 Lucio Martinez Pereda    16/10/2026



La brutalidad policial se extiende por toda España y nadie hace nada


En España se están repitiendo con una frecuencia muy preocupante intervenciones policiales violentamente desproporcionadas y brutalizadas por todo el territorio ; semana si y semana también.


Los responsables políticos - altos cargos de interior y delegados del gobierno - siempre responden lo mismo: que se ha abierto una investigación, pero los resultados de esas investigaciones nunca se conocen. Se instala lógicamente la sospecha de que se trata de una respuesta de quien conoce el problema pero no esta dispuesto a hacer nada por evitarlo

Sobre esas investigaciones “fantasma” no se dice cuándo acabarán , quién la dirigirá, qué pruebas se preservarán ni qué consecuencias tendrán . Se dice, sobre todo, que existen. La fórmula tiene una eficacia que funciona bien en el corto plazo. Permite reconocer el hecho sin admitir el problema. Permite mostrar sensibilidad sin asumir responsabilidad. Y, sobre todo, permite ganar tiempo: el tiempo con el que se enfría la indignación, se olvidan los nombres y se disuelve la posibilidad de una respuesta política.
Pero el caso es que esta violencia policial desproporcionada y brutalizada no solo no se está investigando sino que se ha sistematizado. Cuando las salvajes cargas policiales se repiten semana tras semana en ciudades distintas, con cuerpos policiales distintos y ante circunstancias diversas, la explicación del “exceso individual” no sirve. Hay patrones. Y los patrones no surgen del azar: se producen cuando las prácticas se toleran y estimulan, cuando la cadena de mando lo ordena y cuando la impunidad funciona como incentivo.

EDUCACIÖN. Policía Nacional, concentraciones de Madrid, porras, golpes, de Singlutenia

 Singlutenia Maralar   17 Octubre   Golpe Maestro   Vetusta Morla           

Por mucho que haya quien sostenga que ser profesor consiste exclusivamente en transmitir conocimientos, nuestro trabajo no puede entenderse sin esa otra parte, cada vez más compleja y más imprescindible, que es educar. El profesorado educa mientras enseña, incluso cuando explica una subordinada, corrige una ecuación o intenta que alguien deje de confundir el volumen de su voz con la razón que le asiste.
Por mucho que haya quien sostenga que ser profesor consiste exclusivamente en transmitir conocimientos, nuestro trabajo no puede entenderse sin esa otra parte, cada vez más compleja y más imprescindible, que es educar. El profesorado educa mientras enseña, incluso cuando explica una subordinada, corrige una ecuación o intenta que alguien deje de confundir el volumen de su voz con la razón que le asiste.

Por ejemplo, educar a la adolescencia consiste, entre otras cosas, en aprender a no responder a la violencia con violencia. Incluso cuando quien tenemos delante nos desafía, nos provoca o nos insulta explícitamente, poniendo a prueba nuestra paciencia de manera sistemática. No porque seamos santos, ni porque no tengamos sangre en las venas, sino porque sabemos que tener autoridad sobre alguien no nos concede el derecho a convertir nuestra frustración en su castigo.

Es una de las lecciones más difíciles de enseñar y una de las más necesarias en esta sociedad que nuestra chavalada está aprendiendo a habitar —y a veces a padecer— también a través de unas redes sociales donde la humillación cotiza al alza, la agresividad consigue audiencia y los mismos adultos confunden imponerse con tener razón.
Por eso se me revuelven las entrañas cuando veo a agentes de la Policía Nacional, un cuerpo al que se encomienda la protección de nuestros derechos, emplear una fuerza que, a la vista de las imágenes de las concentraciones de Madrid, parece absolutamente innecesaria, desproporcionada y abusiva. No contra quienes enseñan a ejercer la violencia, sino contra quienes llevamos años intentando enseñar a contenerla.
En las aulas hay provocaciones, insultos y desafíos a diario. Y ningún docente puede convertir su autoridad en una licencia para agredir a sus alumnos. Nuestra responsabilidad exige ser conscientes del poder que ejercemos sobre el otro, precisamente para impedir que ese poder se vuelva abusivo. No siempre es fácil, pero es nuestra obligación y no conozco ningún protocolo educativo que permita resolver a hostias la mala conducta de un adolescente.
La autoridad, cuando se ejerce éticamente, no consiste en poder golpear sin recibir respuesta, sino en comprender por qué no se debe golpear, incluso cuando se dispone de fuerza suficiente para hacerlo.
Y estos días, contemplando determinadas actuaciones policiales en Madrid, una acaba preguntándose en qué dependencia se ha quedado guardada esa diferencia. Si en la comisaría, en el vestuario o en algún lugar mucho más preocupante, en la conciencia de quien confunde una orden con una absolución.
Los profesores a los que se ha golpeado somos quienes recibimos cada mañana a sus hijos en nuestras aulas. Somos quienes los educamos, quienes los acompañamos y quienes intentamos garantizarles un futuro mejor. Y nos han golpeado por defender sus derechos, por reclamar las condiciones que necesitan para aprender y por exigir la escuela pública que merecen.
Los nacionales han golpeado a quienes cuidan y educan a sus hijos mientras ellos trabajan. A quienes intentan que aprendan a resolver sus conflictos sin violencia. A quienes les explican que la fuerza no convierte una injusticia en justicia, que obedecer no siempre significa hacer lo correcto y que ninguna autoridad está por encima de los derechos de las personas. Ea.
Las imágenes están ahí. Cada cual sabrá qué necesita hacer para no verlas...
No hay porra que pueda borrar a hostias semejante contradicción, ni uniforme que la vuelva menos vergonzosa. El examen de conciencia, por supuesto, es cosa suya.
También me pregunto quién decidió desplegar a los antidisturbios en estas concentraciones y con qué instrucciones. Porque la responsabilidad de quien ejecuta una actuación no elimina la de quien la ordena, ni la obediencia convierte automáticamente una decisión en legítima, ¿no? Habrá que aclararlo. En un Estado de derecho, las preguntas incómodas no se resuelven con porrazos. ¿O sí?
Un uniforme no convierte la violencia en justicia, ¿o sí? Una porra no otorga autoridad moral, ¿o sí? Y una orden no hace desaparecer la responsabilidad individual, por muchas protecciones que lleve quien la ejecuta ni por reglamentaria que sea el arma que porta. ¿O sí?
Hola, Marlaska, ¿estás ahí?
Los cuerpos de varios estudiantes y de algún profesor/a van a conservar durante mucho tiempo las marcas de los golpes. Las responsabilidades deberán esclarecerse y exigirse. Pero hay algo que las imágenes ya han dejado claro: la distancia que puede abrirse entre la autoridad que una institución representa y la conducta de quienes la ejercen.
En las aulas intentamos enseñar que la fuerza no da la razón y estos días, algunos nacionales se han empeñado en impartir la lección contraria.
Y después habrá quien nos pida que eduquemos en el respeto a la autoridad. Manda huevos. O porras.
Mi querida policía nacional, no, así, no.
©️ Singlutenia
Fotografía: desconozco la autoría.

octubre 28, 2026

C.Cno.-Tolmo-Maza-Cdo. Vistilla-Pradera Yelmo-Bajada por Hueco Hoces, 23/10/2026

 Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. Lo copiado aparece "entrecomillado". Para VER las FOTOS, sus detalles, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas. Crónica de última vez  que hicimos este recorrido, salvo en el camino de vuelta: Pedriza. C.Cno.-Tolmo-Maza-Cdo. Vistilla-Pradera Yelmo-Bajada, 18/10/2024 https://paqquita.blogspot.com/2024/10/pedriza-ccno-tolmo-maza-cdo-vistillas.html

1.- Placa en el Tolmo. Texto: A la memoria de Don Francisco Giner de los Ríos  1839-1915. 12h. 7´

* Es viernes, 23 de octubre, con antelación nos planteamos qué excursión hacer, elegí El Yelmo,  subiendo por el Collado de la Vistilla. A ello vamos, comenzamos a caminar a las 10h. 55´, estamos cruzando la pasarela hacia el refugio Giner de los Ríos a las 11h. 40´. Tomamos la senda directa al Tolmo, allí colocaron, no hace mucho, una placa en homenaje a Giner de los Ríos, placa que para leerla tienes que estar muy cerca. Parece mármol blanco tallado.      Del Tolmo sale un camino, a derecha, al Collado de la Vistilla, lo tomamos. 

2.- Foto de Blas. Platillo Volante, Pájaro, Muela y Guerreros.

3.- A continuación derecha: La Loncha, arriba y El Hueso, abajo. Fondo derecha: El Torro. 12h. 14´

4.- El Torro a izquierda. Collado de la Dehesilla a derecha.  13h. 

5.- Subiendo al Collado de la Vistilla. 13h. 15´

6.- Paso a utilizar.  13h. 25´

7.- Pasando. Colocó peldaños para el acceso. 13h. 30´



8.- Continuación.  13h. 34´

* Cualquier camino que tomemos por esta ladera, cara norte de la Pedriza Anterior, es complicado. Las piedras del camino. las raíces, las encinas, las jaras, los brezos, todo juega en tu contra. Hay hitos pero no suficientes, quizás no los veamos, será más de una y más de dos, las veces que tengamos que desandar camino.

9.- Placa más larga, creo. La Maza, arriba. Blas, al fondo escalera.  13h. 39´

10.- Foto de Blas. Yo, subiendo por la misma placa.

11.- Más arriba. Misma Maza.  13h. 42´

12.- Foto de Blas. Yo, más arriba de la placa.

13.- Foto de Blas. El Hueso, al frente derecha  Aquí: roble melojo


14.- Última parte de la senda: pedrera.  Portilla de la Vistilla.  14h. 26´                                  

15.- Foto de Blas. La Maza, vista desde su base, casi.                           

16.- Foto de Blas. Hombre sentado (y cabeza agachada) o Dedo. Después: El Predicador, o no.

  • "El Predicador: Es un risco de granito cuya silueta característica recuerda —según las descripciones clásicas iniciadas por Constancio Bernaldo de Quirós a principios del siglo XX— a la figura de un hombre con el brazo alzado, como si estuviera dando un sermón a las montañas.
  • La Portilla del Predicador: Es un paso estrecho y oculto entre imponentes bloques de granito que da acceso al paraje superior. 
El Jardín del Predicador, es un pequeño y bellísimo espacio abierto de granito (placas, domos y bloques redondeados) que se asoma y desciende hacia el Hueco de las Hoces, flanqueado por formaciones cercanas como la Bola de San Antonio y el Corral Ciego."

17.- Hitos reunidos en la senda. 14h. 36´

* Son las 14h. 45´ cuando llegamos a la Portilla de la Vistilla. Hemos tardado 3h. 50´ en llegar hasta aquí.
Dejamos La Maza a derecha y cruzamos el Collado/Portilla de la Vistilla. A derecha, al frente, tenemos el Yelmo, su cara norte, solitario, es día laborable.
Localizamos una piedra plana donde acomodarnos y comer. A las 15h. 30´ recogemos y seguimos ruta. Rodeamos el Yelmo, por el este, vamos a su cara sur.

18.- Vista desde Collado/ Portilla de Vistilla. Yelmo, derecha, fuera de imagen. 14h. 46´


19.- Collado/ Portilla de la Vistilla entre ambas formaciones rocosas.  14h. 57´

20.- Cara Sur del Yelmo, extremo Este.  15h. 48´

21.- Continuación a izquierda.  Robles melojos.  15h. 57´

22.- Extremo Occidental del Yelmo y cara Oeste. Vía Valentina. 16h. 4´

23.- A su izquierda. La Torre Valentina y El Murciélago.  16h. 4´

24.- Para bajar por el Hueco de las Hoces. Abajo: brezo. 16h. 14´

25.- Plancha de piedra soportada por otras menores.  16h. 17´

26.- Cobijo.   16h. 19´

27.- Camino que sale a derecha. Ignoro a dónde dirige.  16h. 33´

28.- Paso a derecha, no utilizado en muchos años.  16h. 59´

* El Hueco de las Hoces, por donde bajamos, no es más cómodo que la subida realizada, pero ha sido idea de Blas. Está marcado con círculos color violeta, en la mayor parte descoloridos, y a veces inexistentes.

29.- Vista por donde salimos. 17h. 3´

30.- Plancha delgada pegada a la roca.   17h 18´

31.- Cavidad, quizá cobijo.  17h. 23´


32.- A derecha, por donde salimos del Jardín de Peña Sirio, según Blas.  17h. 47´


33.- Paso. Ya estamos en el Barranco de los Huertos.  18h. 48´

* Una vez en el Barranco de los Huertos, la bajada se hace más tranquila. No hemos visto a nadie en todo el día.  Error: estando en la base del Yelmo pasaron, en diferentes momentos, tres parejas y un trío. A la mañana, en el aparcamiento de Canto cochino, vimos dos buses. Los ocupantes se quedaron en las cercanías. Llegamos a las 19h. 40´ 

DATOS  de  INTERËS

8 km recorridos. 700 ms de desnivel acumulado. Tiempo transcurrido: 8h. 45´. Neto. 8h.

PAQUITA