julio 21, 2026

¿QUEDA ESPACIO PARA LA ESPERANZA?, de Javier Nix Calderón

 Javier Nix Calderón  20/1/2026

¿QUEDA ESPACIO PARA LA ESPERANZA?
El mundo se prepara para la enésima concentración de poder imperial mientras suenan tambores de guerra en el horizonte. Esta historia no es nueva, ha pasado antes, está pasando ahora y volverá a pasar en el futuro. El guion lleva siglos establecido. Los actores conocen a la perfección sus frases, las han ensayado mil veces. Ha habido diversos escenarios, miedos distintos, odios que rimaban en otras sílabas. El argumento de la obra tiene, sin embargo, elementos comunes: nacionalismo exacerbado, extremismo religioso, desigualdad galopante, élites avariciosas y asustadas que se congregan alrededor de gobernantes psicópatas, conjurándose para no perder sus privilegios. Las masas, idiotizadas y alienadas, convenientemente aleccionadas y divididas, ponen la carne que servirá de ariete para la defensa de los intereses de unos cuantos. La historia es vieja, todos la conocemos. Si no se repite, está claro que al menos rima.
Puede que esta vez sea distinto. Si no es distinto, al menos es más rápido. La olla del presente está en plena ebullición bajo el fuego de una historia acelerada. Los acontecimientos se suceden a una velocidad vertiginosa, dejándonos sumidos en un estado de shock del que es difícil salir. Por debajo, se escucha un ruido de fondo que ya conocemos: es el fascismo, esa pulsión de muerte, alzándose de nuevo y señalando los enemigos a los que odiar con un dedo de su mano, mientras los otros cuatro se señalan a sí mismo. Las ultraderechas de todo el mundo, organizadas, tocan al unísono esa melodía que suena a muerte. Los discursos del odio se alzan por todas partes. Nuevas Gestapos cazan a plena luz del día a personas cuyo único delito ha sido escapar de la pobreza, hablar con acento extranjero o tener un color de piel más oscuro de lo debido para los estándares raciales del neofascismo que nos rodea. Las redes sociales se han convertido en el altavoz propagandístico para fidelizar a legiones de personas asustadas ante el desmoronamiento del mundo que conocíamos. Nuestros jóvenes, con la capacidad de atención mermada, son presa fácil para el eslogan simple y para el miedo. El algoritmo es el nuevo Goebbels. Las pantallas a través de las que vivimos nuestra realidad, cárceles mentales modernas.
Pero no me resigno a creer que la esperanza esté muerta. Pienso en la capacidad humana para sobreponerse a las pruebas terribles a las que nos ha sometido el tiempo. Pienso en que Hitler acabó pegándose un tiro en la sien en Berlín. Mussolini, colgado de los pies en la plaza Loreto de Milán. Que el muro de Berlín cayó bajo las mazas de los alemanes, que triunfó la Revolución de Terciopelo en Praga, la de los Claveles en Portugal, que el pueblo español trajo la democracia a este país tras años de presión popular, huelgas y manifestaciones. Los tiranos no pueden triunfar, ni podemos dejar que nos arrebaten la esperanza.

Quiero rescatar la historia que explica la foto que acompaña este texto. Son Stefan Zweig, el famoso escritor austrohúngaro y judío, y su mujer, que se suicidaron en Brasil un 22 de febrero de 1942. Zweig, asfixiado por la presión a la que el nazismo sometía a los judíos europeos, se exilió cuando el nazismo comenzó a imponer su dictado genocida a las naciones europeas. En 1934, se marchó a Inglaterra, para dirigirse en 1940 a Brasil, donde viviría hasta 1942. Desde su exilio, asistió al triunfo arrollador del nazismo en toda Europa: la bota nazi había aplastado el continente entero, llegando a las puertas de Moscú. Muerta su esperanza, convencido de que el nazismo se extendería por el mundo como una mancha de aceite, decidió suicidarse junto a su mujer ingiriendo una dosis letal de veronal.
Dejó una nota de despedida. Son las palabras de un hombre con la esperanza muerta, sin fuerzas para resistir la descomposición de su mundo. La última frase decía así: “𝐩𝐫𝐞𝐟𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐭𝐞𝐫𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫 𝐦𝐢 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐚𝐝𝐞𝐜𝐮𝐚𝐝𝐨, 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐨, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐬𝐮 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥 𝐟𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐩𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐚𝐥𝐞𝐠𝐫𝐢́𝐚𝐬 𝐲 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐬𝐮 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐥 —𝐥𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐨𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐬𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨.
𝐃𝐞𝐣𝐨 𝐬𝐚𝐥𝐮𝐝𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐦𝐢𝐬 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐨𝐬: 𝐪𝐮𝐢𝐳𝐚́ 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬 𝐯𝐢𝐯𝐚𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐯𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐚𝐧𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞́𝐬 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞. 𝐘𝐨, 𝐦𝐚́𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐦𝐞 𝐯𝐨𝐲 𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬.”
Meses después de su suicidio, los nazis corrían como ratas hacia las fronteras de Alemania. Zweig no tuvo fuerzas para ver el nuevo amanecer tras aquella larga noche. Nosotros tenemos la obligación de resistir para, una vez más, hacer caer la tiranía, esta y las que estén por venir.

julio 20, 2026

Bolaños responde al jefe de los obispos: "¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como banda de agresores sexuales?"

 Público   09/07/2026

Luis Argüello ha atacado al Gobierno aludiendo que "cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones, y a las pruebas me remito".


El presidente de los obispos, Luis Argüello y el ministro Félix Bolaños, durante la firma del acuerdo para reparar a víctimas de abusos, el 30 de marzo de 2026.Alberto Ortega / Europa Press


El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha enviado una misiva dirigida al presidente de los obispos, Luis Argüello, tras unas declaraciones este jueves en las que atacaba al Gobierno a través de alusiones: "Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones, y a las pruebas me remito". 

Ante estas insinuaciones, Bolaños ha mostrado su "sorpresa" y ha apuntalado: "¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito?". Para decir a continuación en la carta que "evidentemente sería falso y profundamente injusto".

Bolaños ha calificado las declaraciones de Argüello, que ha pronunciado en el curso El colapso de la democracia, la oportunidad para una geopolítica al servicio del ser humano, como "ofensivas, tanto desde el punto de vista personal como institucional".

"Jamás he caído en una descalificación de ese calibre, por lo que le invito cordialmente a que nuestras relaciones estén marcadas por la moderación, el respeto y la justicia en lugar de por la exageración y el partidismo en favor de las fuerzas de la derecha y la ultraderecha", ha pedido el presidente de la cartera de la Presidencia.

Finaliza la misiva con una búsqueda de entendimiento y una mirada a la "colaboración productiva y respetuosa" como la que se ha tenido durante la visita del papa León XIV a España, por lo que ha llamado a Argüello a reconducir sus palabras.

Contra el orgullo y la eutanasia

De esta forma, ha argumentado que basta leer las exposiciones de motivos de las leyes aprobados en España en los últimos diez años referidas a las cuestiones de sexo y género para ver cómo "hay un proyecto de deconstrucción antropológica de autonomía para decidir yo mi propio género despreciando el cuerpo, como expresión máxima orgullosa".

Finaliza la misiva con una búsqueda de entendimiento y una mirada a la "colaboración productiva y respetuosa" como la que se ha tenido durante la visita del papa León XIV a España, por lo que ha llamado a Argüello a reconducir sus palabras.

Contra el orgullo y la eutanasia

De esta forma, ha argumentado que basta leer las exposiciones de motivos de las leyes aprobados en España en los últimos diez años referidas a las cuestiones de sexo y género para ver cómo "hay un proyecto de deconstrucción antropológica de autonomía para decidir yo mi propio género despreciando el cuerpo, como expresión máxima orgullosa".

MÄS:  Fernando Broncano R   10/7/2026

Las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal española, Luis Argüello, sobre el Gobierno ("son una banda de ladrones") es una muestra clara de la coordinación de todos los aparatos ideológicos, jurídicos, económicos, culturales (prensa, intelectuales) en un frente que cabe llamar "populista" (no popular, me temo). El porqué de esta coordinación de guerra cultural con presión múltiple sobre el Gobierno y sobre la sociedad española hay que entenderlo, desde mi punto de vista, como un signo de un cambio mundial o una transición civilizatoria desde las bases fordistas del capitalismo hacia otra, que he llamado "muskismo", pero que hay que aclarar en su fondo. Escribiré en el blog estos días sobre esta transición hacia un nuevo modelo de orden social en todo el mundo, que incluye variantes más adelantadas como China, pero que poco a poco va calando e instaurándose. Los cambios gubernamentales son una parte, necesaria, pero poco suficiente. Lo central es la interacción de la guerra cultural con el cambio de modelo productivo y de modelo de Estado. La declaración de Trump refiriéndose a la socialdemocracia como "comunismo" es un indicador de esta línea. Iremos viendo, pero haríamos bien en no despistarnos con puras reacciones emocionales y mantener fría la cabeza y las relaciones sociales para resistir o redirigir los cambios.

julio 19, 2026

Emilio Delgado retrata a Vito Quiles como el muñeco de trapo de PP y Vox, de Spanish Revolution

 Spanish Revolution     7/7/2026 



Emilio Delgado lo dijo en la Sexta Xplica el 5 de julio y lo clavó: “Vito Quiles es el calcetín en el que meten la mano PP y Vox y le hacen hablar y gesticular”. Más claro, imposible. No estamos ante un periodista incómodo ni ante un rebelde antisistema. Estamos ante un agitador ultra sobrerrepresentado, inflado artificialmente por una derecha que necesita ruido, bronca y espectáculo permanente para tapar su vacío político. Fingen indignación moral por la democracia, sí. Pero curiosamente nunca apuntan hacia la derecha.

La clave no es solo Vito Quiles. La clave, como señaló Delgado, es el papel del Partido Popular. Porque el secretario general del PP de Madrid se ha grabado vídeos con él, y porque este ecosistema no aparece de la nada: se alimenta, se promociona y se financia. Incluso, según recordó Delgado, a través de Negre con dinero público. Luego nos cuentan que son “libres”, “independientes” y “políticamente incorrectos”. Mentira. Son piezas de una maquinaria. Peones con micrófono, cámara y mucha protección institucional.

Y esto no va solo de un personaje que grita para hacerse viral. Va de una estrategia mucho más grande, repetida en distintos países por la derecha y la extrema derecha: crear agitadores, blanquearlos, darles altavoz y usarlos para desgastar gobiernos democráticos. Delgado lo resumió bien: detrás de Vito Quiles hay “una estructura amplia y seria para volcar gobiernos”. Exactamente eso. No es periodismo. No es fiscalización. Es una operación política con disfraz de entrevista callejera.

Justicia de clase ( Pequeño Nicolás y Pablo Hasél ) , de Spanish Revolution

 Spanish Revolution    8/7/2026    

Ayer la Audiencia de Madrid ha suspendido la entrada en prisión del Pequeño Nicolás: no ingresará en la cárcel si no vuelve a delinquir durante cuatro años y paga una multa de 1.800 euros, pese a acumular condenas que llegaron a sumar más de 12 años. La última pena había quedado en dos años y un mes tras la rebaja del Supremo, suficiente para abrir la puerta a la suspensión. Todo muy técnico, muy legal, muy limpio. Tan limpio que apesta.


Hablamos de un personaje que se movió durante años por los pasillos del poder, que declaró haber organizado actos con Aznar para FAES y que ha tenido entre sus defensas a Manuel Marchena Perea, hijo del juez Manuel Marchena. No es que el parentesco condene a nadie, claro. El problema es el paisaje entero: contactos, apellidos, despachos, rebajas, suspensiones, puertas que se abren y alfombras que aparecen justo cuando hacen falta. Luego nos dirán que la justicia es igual para todos. Sí. Igualísima.
Mientras tanto, Pablo Hasél cumplió cinco años en prisión el 16 de febrero, condenado por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, entre otras causas, y no saldrá hasta abril de 2027 según las informaciones publicadas. Esa es la fotografía obscena del país: uno con vínculos en las alturas evita la cárcel tras años de causas y condenas; otro lleva más de cinco años encerrado por letras, tuits y una persecución ejemplarizante. No falla el sistema. Funciona exactamente como fue diseñado: suave con los de arriba, brutal con quien molesta.

julio 18, 2026

Señal en un cruce de caminos: “A Biescas. Al Enemigo”

 La Bolsa de Bielsa   24/1/2026


 El fotógrafo Agustí Centelles recorrió todo el frente aragonés en 1937 y 1938. Cerca de Biescas, tomó una instantánea magistral de un montañés atrapado por la contienda bajo una señal en un cruce de caminos: “A Biescas. Al Enemigo”.

El protagonista de la imagen, Constantino Miranda Ipiens, símbolo del sufrimiento de una contienda que se refleja en su rostro, sus cuarenta años semejan el doble.

Constantino se había quedado solo trabajando su casa de Oliván y desconocía por completo el paradero de su mujer, su madre y sus cuatro hijos pequeños. A Constantino la guerra ya le había quitado un hermano y otro luchaba en el frente republicano. Solo, con toda la familia evacuada, miró al objetivo de Agustí Centelles con digna resignación y con dolor.
Porque Constantino Miranda no sabía que su madre, su mujer y su benjamín de dos años estaban refugiadas en Albelda, después de haber cruzado a Linás de Broto. Ni que sus otros tres hijos, pequeños también, estaban en la colonia de niños de Benasque, que se habilitó por los servicios educativos y de acogida republicanos, como las de Graus, Vilas del Turbón o Estadilla.


Agustí Centelles: " Es considerado uno de los pioneros del fotoperiodismo 
moderno en Europa. Algunas de sus fotografías están entre las más representativas y famosas de la Guerra Civil, tanto de la retaguardia en Barcelonalos bombardeos de Lérida, el frente de Aragón o la estancia a los campos de concentración de exiliados españoles en el sureste de Francia. Ha sido frecuentemente comparado con Robert Capa."[

No fue España: fue la Monarquía, de Lucio Martinez Pereda

 Lucio Martinez Pereda   19/3/2023

No fue España : fue la Monarquía
Felipe VI ha pronunciado hace días un reconocimiento tibio de los “abusos” cometidos en Latinoamérica durante la colonización. En un discurso cargado de eufemismos, el rey aludió a “sufrimientos” y “errores” del pasado, pero evitó deliberadamente las palabras históricamente exactas : genocidio, esclavitud, exterminio sistemático de decenas de millones de indígenas para enriquecer con oro las arcas de la monarquía


Este supuesto mea culpa no es más que una maniobra retórica, un guiño para apaciguar voces críticas . La Corona, aferrada a su “prestigio autoritario”, se niega a asumir la responsabilidad de una Monarquía que convirtió el oro americano en armas y soldados para sus guerras europeas, diezmando poblaciones enteras bajo las Leyes de Burgos, que fueron papel mojado ante la codicia del monarca . Lo que no quiere reconocer Felipe VI es que está explotación financió las guerras europeas de la Corona española durante más de dos siglos
El colonialismo español fue violencia integral, una violencia que integró destrucción cultural, abuso económico y desaparición física, no fue una una colonización evangilizadora y benigna. ¿ Dónde está el perdón explícito por los 70 millones de amerindios reducidos a 3,5 millones en siglo y medio? No hay mención al saqueo, a las encomiendas y mitas que devoraron vidas ni a la teología del “derecho divino” que bendijo esta masacre.
La monarquía española- aun ejerciendo su poder en un sistema democrático- mantiene una percepción autoritaria del prestigio que le impide reconocer culpas, similar a un estado dictatorial. Mientras el Vaticano, desde Juan Pablo II en 1992 hasta Francisco ha multiplicado gestos de perdón reconociendo abusos en América como crimen histórico , Felipe VI se refugia en vaguedades auto exculpatorias. Esta asimetría es reveladora: la Iglesia, autocrítica, gana legitimidad moral; la monarquía, obstinada por la debilidad en su impunidad: la pierde .
Los Estados modernos heredan las responsabilidades históricas de sus predecesores, y no caben excusas sobre rupturas institucionales o prescripciones temporales que blanqueen crímenes pasados. La Historia demanda una peticion de perdón rotunda , sin atenuantes, que integre el genocidio americano al ADN monárquico, como hicieron Bélgica por el Congo o Holanda con Indonesia. Un verdadero reconocimiento exigiría renunciar a eufemismos para pronunciar palabras exactas y no este no perdón-trampa que excusa pero no reconoce. De lo contrario, este gesto de Felipe VI no será sino otro capítulo en la crónica de una Corona que se sigue protegiendo con el silencio y no con la Verdad.

julio 17, 2026

Aniversario de la muerte de Lenin : el marxismo de la teoría a la práctica, de Lucio Martinez Pereda

 Lucio Martinez Pereda   22/1/2026

Aniversario de la muerte de Lenin : el marxismo de la teoría a la práctica

Hoy toca hacer una apresurado obituario del más importante, idealizado, odiado o temido líder revolucionario del siglo XX. La muerte de Lenin sucedió el 21 de enero de 1924. Su biografía de dirigente revolucionario marcó el tránsito de la teoría marxista al terreno de las realizaciones políticas. Lenin representa un punto de inflexión entre el análisis del capital como categoría de la crítica y la organización del poder como práctica de transformación. Su aportación consistió en traducir el rigor teórico del marxismo al lenguaje de la táctica y de la toma del Estado.
A diferencia de Marx, que había concebido la revolución como un desenlace histórico inherente a las contradicciones del modo de producción capitalista, Lenin la entendió como un acto político de voluntad organizada. Marx analizó el Capital ; Lenin organizó el movimiento de las masas. En esa traslación - de la crítica al programa- se forjó la matriz revolucionaria del siglo XX.
El pensamiento leninista, sin embargo, no puede leerse únicamente como dogma o manual de acción. Encierra también una teoría del poder y de la modernidad política: la idea de que ninguna transformación radical es posible sin una estructura disciplinada de dirección, sin un objetivo que se vuelva organización. Con ello, Lenin inauguró una lógica que conectó al marxismo con la problemática del Estado moderno, desplazando el foco desde la espontaneidad social hacia la gestión racional de la transformación .
Hoy, un siglo después de su muerte, Lenin continúa siendo un punto de referencia incómodo. Su nombre se inscribe en la genealogía de todas las revoluciones que intentaron sostener el poder en nombre de la emancipación. Pero también revela la fragilidad del tránsito entre la idea liberadora y su institucionalización. Tal vez su verdadero legado consista en haber mostrado que, en política, la verdad de una teoría no se mide por la pureza de sus principios, sino por las consecuencias - a menudo imprevistas- de su realización histórica.
A continuación haré un apurada síntesis de la funcionalidad política de sus cinco obras más importantes
¿Qué hacer? (1902): sirvió para conformar un partido de cuadros profesionales- el embrión del Partido Bolchevique- que rompía con el espontaneísmo sindical y el reformismo socialdemócrata. La puesta en práctica de estos planteamientos permitió que, durante la Revolución de 1905, los bolcheviques contaran con una base organizativa coherente para dirigir las huelgas políticas y articular la lucha obrera con el movimiento campesino.
Un paso adelante, dos pasos atrás (1904): en esta obra, Lenin defiende el principio del centralismo democrático como forma de garantizar una jerarquía disciplinada dentro del partido, indispensable bajo la represión zarista y la clandestinidad. Gracias a esa estructura orgánica, en los meses críticos de 1917 los bolcheviques pudieron mantener su cohesión frente al caos del menchevismo y la dispersión ideológica de los soviets.
El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916): ofreció la justificación teórica para oponerse a la Primera Guerra Mundial, interpretándola como un conflicto entre potencias imperialistas. De ahí surgió la consigna del “derrotismo revolucionario”, que inicialmente aisló a Lenin, pero resultó decisiva cuando la crisis bélica precipitó el derrumbe del régimen zarista, abriendo el camino a las revoluciones de Febrero y de Octubre.
El Estado y la revolución (1917): se convirtió en guía inmediata para el ejercicio del poder soviético tras la insurrección de Octubre. Legitimizó la disolución de la Asamblea Constituyente, la creación de los soviets como forma de gobierno y el programa de “paz y tierra”. En la práctica, orientó las transformaciones institucionales impulsadas por los primeros decretos bolcheviques.
La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo (1920): en una Rusia devastada por la guerra civil y el aislamiento internacional, mantener el poder exigía flexibilidad política, no pureza doctrinal. En ese contexto, los pactos con otras fuerzas - socialistas moderados, partidos campesinos o incluso burguesías nacionales coloniales- se presentaban como una necesidad estratégica más que como una concesión ideológica. Lenin critica a las corrientes “izquierdistas” que rechazaban la participación parlamentaria, los sindicatos moderados o las alianzas tácticas. A su juicio, esa intransigencia aislaba a los comunistas de las masas. Su propuesta era clara: usar esos espacios-parlamento, sindicatos, frentes antifascistas o nacionales- como instrumentos de intervención política, no como fines en sí mismos.
En conclusion: Lenin traslada el análisis teórico marxista a la organización del poder y la transformación práctica de la realidad mediante la táctica y la toma del Estado. A diferencia de Marx, quien veía la revolución como resultado inevitable de las contradicciones del capitalismo, Lenin la concibió como algo que para existir tenía que ser un acto político organizado. Su legado radica en demostrar que en política la validez de la teoría marxista no se mide por la pureza de sus principios, sino por las consecuencias históricas reales de su puesta en práctica.
Lenin comprendió que el marxismo no sobreviviría como catecismo, sino como táctica. Él empujó el pensamiento hacia el acontecimiento: no se trataba ya de esperar el derrumbe del capitalismo como una ley natural, sino de provocarlo, de convertir la teoría de la lucha de clases en una organización del poder. Frente al determinismo científico de Marx, Lenin introdujo la voluntad política como instrumento de la historia.
Lenin no opuso la ortodoxia marxista al pragmatismo, sino que los fundió en una misma pregunta: ¿ de qué sirve la verdad teórica si no puede gobernar? Y la respuesta producida en 1917, fue brutal y decisiva. Su legado no radica en la pureza doctrinal, sino en haber demostrado que toda teoría que pretenda transformar el mundo debe asumir el riesgo de medirse con la realidad. La revolución no fue el cumplimiento de una profecía, sino la construcción de una posibilidad. En eso consiste, quizá, su herencia más perdurable: haber demostrado que la política no es la consecuencia de la historia, sino su instrumento.