La Loc@
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septiembre 10, 2026
septiembre 09, 2026
Ceuta. El PP : a ver quien la dice más gorda, de Lucio Martinez Pereda
Lucio Martinez Pereda 1/9/2026
El 80% de las mujeres asesinadas por violencia de género en 2025 vivían con su agresor
ctxt 7/04/2026
El perfil de las víctimas es el de una mujer de 47,3 años española (57,1% de los casos), y en el 89,1% de los casos fueron asesinadas en un domicilio. La víctima más joven tenía 19 años y la mayor 86
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El último informe sobre víctimas mortales de la violencia de género, publicado por el Observatorio contra la Violencia de Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, cifra en 49 las mujeres asesinadas en 2025, el 80% de las cuales convivían con su agresor. Un porcentaje mucho mayor que el de 2024 (67,3%) y la media de la serie histórica (63%), que inició en 2003.
El estudio, elaborado con los datos suministrados por los juzgados, cuantifica con un feminicidio más los 48 recogidos por la Delegación contra la Violencia de Género, lo que muestra como el número de mujeres asesinadas en 2025 es el mismo que en 2024, 2021, 2020, 2017 y 2016, años con las cifras más bajas desde que hay registros (2003). Lo que nos sitúa en un dramático mínimo de un asesinato cada 7,4 días.
La media de muertes desde 2003 se sitúa en 58,3 al año. Pese a que sigue siendo una cifra lamentable, en la primera década desde que hay registro (2003-2014) la media fue de 65 asesinadas, en los últimos diez años está cifra descendió hasta las 52,4 interanuales. Un descenso que desde el Observatorio insisten en recalcar que es gracias a la aplicación de políticas públicas concretas que protegen a las mujeres.
El perfil de las víctimas es el de una mujer de 47,3 años española (57,1% de los casos), y en el 89,1% de los casos fueron asesinadas en un domicilio. La víctima más joven tenía 19 años y la mayor 86.
En el caso de los asesinos, la edad promedio fue de 49,4 años y en su mayoría eran españoles (63,3%) y el marido de la víctima (45,5%). Únicamente en el 61,2% de los casos fueron detenidos. El agresor más joven tenía 21 años y el mayor 90.
Del total de las víctimas, 11 (22,4%) habían presentado denuncia previa contra su asesino, un porcentaje mucho menor que en 2024 (30,6%) y al del promedio de la serie histórica (25,8%). De las que habían denunciado, siete convivían con su agresor, y ninguna tenía más de 55 años. Cuatro de las víctimas tenían medidas de alejamiento en vigor. Las mujeres que denunciaron el pasado año tenían una edad media 42,4 años. Denunciaron más víctimas extranjeras que españolas (un 23,8% frente a un 21,4%).
El estudio, además, muestra un análisis regional de la situación. Las comunidades autónomas con menor tasa acumulada desde que hay registro son Extremadura (34,6 mujeres), País Vasco (44,6) y Cantabria (46,5), junto a Ceuta y Melilla, la única región sin víctimas en 2025. El 50% de las asesinadas en Galicia y Madrid habían presentado denuncia previa.
Además, el informe dedica un espacio a las muertes por violencia vicaria. Desde 2013, este tipo de violencia le ha costado la vida a al menos 65 menores, en 21 de los casos también se asesinó a la madre de los niños. En 2025, se registraron tres asesinatos de menores a manos de sus padres biológicos o de la pareja de la madre. El mismo número de víctimas que llevamos ya este año.
Según el espacio Efeminista, hasta el 26 de marzo, ya han sido confirmadas 14 víctimas mortales de violencia de género este año, con ellas ya son 1.357 mujeres asesinadas desde 2003. Tan solo cinco de las víctimas tenían una denuncia previa por maltrato, pese a ello las medidas tomadas por parte de la administración pública han sido insuficientes.
septiembre 08, 2026
CTXT. Carta a la comunidad 455 | Álex Blasco Gamero: En el mejor de los casos
8/06/2026
Querida comunidad:
Hace unas semanas tuve una revelación. Todo empezó en un bar, como casi todo lo que pasa en Madrid y su presidenta ratifica a menudo. Unos cuantos amigos estábamos en una terraza del barrio de La Latina. Con la caída del sol uno de los camareros puso unos pequeños focos con forma de champiñón con luz roja en cada mesa, y, como suele pasar cuando hay algo novedoso, uno de los presentes cogió uno de ellos. Descubrió que se podía cambiar el color de la luz del cacharro y tras un rato de sicodelia cromática nos percatamos de que había un daltónico en la mesa. Después de descubrir hace unos años la moda del test de Ishihara de los círculos y los números, el daltonismo ya no es exótico. Sin embargo, y aquí llega la revelación, el chico daltónico nos contó que existía una rareza aún mayor: su pareja padecía algo que se llama afantasía.
La afantasía es una variación neurológica que se resume en una incapacidad de crear imágenes mentales de forma voluntaria, y que se estima que afecta al 4 % de la población mundial. Personas de todo el globo son incapaces de crear imágenes en su cabeza, ya sea para recordar la cara de alguien o hacerse a la idea de una situación concreta, y dependiendo de la gravedad, incluso de imaginar. Son capaces de decirte cómo es una manzana porque la han visto y memorizado, pero su cabeza no la puede recrear. Algo que, unido a la mala memoria, puede explicar la cantidad de gente que prefiere disfrutar de los conciertos desde la pantalla de un móvil, la normalización del envío de fotopollas o la ausencia misma de empatía.
El pasado 26 de mayo, el Estado genocida de Israel mató al fotógrafo palestino de 25 años Fadi Elmeghari. Este artista centraba su obra en capturar el día a día de los niños gazatíes supervivientes. Una semana antes de su asesinato, entró en vigor la pena de muerte por ahorcamiento en Israel solo para los ciudadanos palestinos. El ministro israelí Ben Gvir lo celebró con champán y un pin con forma de soga en la solapa de la americana. Nunca volveremos a ver ni a Elmeghari ni una nueva fotografía suya y posiblemente la mayoría le olvidaremos. A Ben Gvir, por desgracia, ya le hemos vuelto a ver humillando a los activistas de la flotilla en un vídeo publicado por él mismo.
Mientras, al otro lado del mar, Trump dedica su tiempo a usar la IA para imaginar resorts de lujo en Gaza, baños fecales de manifestantes o lanzar presentadores progresistas a contenedores de basura. A la destrucción de imágenes con las que conocer las vidas silenciadas y recordarlas, ya sea por incapacidad o interés, se une la inmoralidad de alterar la realidad y los estados emocionales mediante infantiles recreaciones digitales.
Y aquí llegamos a la segunda parte de la revelación: la anendofasia. Unos días después del champiñón luminoso, un amigo me hizo un envido descubriéndome la anendofasia. Este palabro hace alusión a la condición neurocognitiva por la cual una persona carece de diálogo interno. En lugar de verbalizar sus pensamientos, los procesa a través de imágenes, emociones o conceptos abstractos. ¿Se imaginan no conocer esa voz que nos avisa cuando nos dan mal las vueltas o que insulta a la pata de la mesa cuando golpea nuestro dedo meñique? ¿Se imaginan no estar dudando de todo? ¿Se imaginan la sensación de estar leyendo esto sin escucharse?
El próximo 12 de junio, la empresa aeroespacial de Elon Musk, SpaceX, saldrá a bolsa. Se espera que sea la compañía con mayor valor bursátil de la historia en su salida al mercado, con una valoración de 1,77 billones de dólares. Especuladores, tecnobros y otros variopintos personajes han anunciado esto como una oportunidad única en la vida. La cuestión: el pasado febrero, SpaceX compró por 1,25 billones de dólares xAI, empresa, también, de Musk dedicada a la IA, responsable de Grok –la IA de X– y dueña de X. Varios analistas ya han dado el aviso de alarma. Lo que Musk está vendiendo como el futuro de la humanidad, con la vida en Marte, los taxis sin conductor y los robots sirvientes, puede reducirse a una necesidad de cubrir la multimillonaria deuda del desarrollo de su IA y las pérdidas diarias tanto de xAI como de X de cara a los accionistas. Una advertencia dirigida a los pequeños inversores y las personas con fondos de pensiones vinculados a la bolsa de EEUU, en concreto a su “Ibex35”, al que se supone que va acceder al instante xAI, que buscan ganar dinero “fácil” apoyando empresas contrarias a la democracia y el planeta. Un movimiento que puede arruinar a miles de familias y jóvenes tecnobros ingenuos en cuestión de días y proporcionar al número dos de la lista Forbes 75.000 millones de dólares más.
Por acercar el tiro, en España el 1 % de la población posee un cuarto de la riqueza de todo el país. En 2015, el salario medio anual bruto fue de 23.106€, pero el más frecuente fue de solo 16.498€. En 2025, el salario medio anual fue de 32.446€ y el más frecuente 16.520€. Los ricos ganan mucho más, la media sube, pero lo normal es que la gente cobre 21€ anuales brutos más que hace una década con un incremento del coste de la vida de en torno al 27 %. En definitiva, milmillonarios más milmillonarios y poderosos más poderosos apoyados en muchas ocasiones por gente mundana que ni piensa ni imagina las consecuencias. Y mientras, diarios como El País se dignan a publicar piezas tituladas La paradoja vasca: el territorio más rico acumula casi la mitad de huelgas de España. Qué decir.
El sinsentido de esta carta era tan solo compartirles esta reflexión. La rueda que no para nos empuja a somatizar malestares psicológicos en síntomas físicos, que hay quien ya tiene de serie. En el mejor de los casos, esto nos lleva a no ser capaces de imaginar algo mejor o, simplemente, a no plantearnos qué está bien o qué está mal. Sin embargo, con el trabajo de todas las personas de la Fundación podemos plantear un rincón de memoria, reflexión e imaginación compartido. Tan solo les quería dar las gracias. Sin ustedes, y evidentemente mis compañeros y compañeras, esto no sería posible. Gracias.
Un abrazo,
Álex Blasco Gamero
septiembre 07, 2026
Es hora de que la Red Natura 2000 deje de ser un eslogan publicitario, de Juan Goñi
Curra Díaz De Montenegro 16/1/2026·
Pedriza. Autopista-Refugio Giner de los Ríos-Salón del Pájaro-Laberinto, 7/8/2026
Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. Lo copiado aparece "entrecomillado". Para VER las FOTOS, sus detalles, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas. Crónica de última vez que hicimos el recorrido mencionado: Canal Guerreros y II canal Muela-Jardín Pájaro-Bajada frente Laberinto y Tolmo, 16/4/2026 https://paqquita.blogspot.com/2026/04/pedriza-canal-guerreros-canal-ii-muela.html
1.- Fuente Peñalara, cercana al refugio del club Peñalara, seca. 11h. 11´
2.- Refugio, cerrado.
5.- El Pájaro y los Guerreros, a izquierda. El Laberinto y El Hueso, a derecha.
6.- Buitres sobre la cabeza del Pájaro y sobre la de los Guerreros.
7.- Foto de Blas. La Muela culminada, también, por buitres. Alto del Pájaro, cúspide, detrás.
8.- Foto de Blas. La Muela y los buitres vistos desde corredor indagado.
9.- Foto de Blas. Entrada Inferior del Laberinto.
10.- A izquierda de anterior, superadas Las Milaneras. 13h. 52´
11.- Blas, tras su recorrido exploratorio.
* A las 15h. 30´ aparece. Le ha dado fuerte.
Una hora después, a las 16h. 30´, iniciamos el camino de vuelta.
Menos mal que la autopista está sombreada, en su mayor parte.
A las 17h. 15´-30´ estamos en Canto Cochino.
12.- Placa colocada sobre la entrada del refugio. Texto: R.S.E.A. Peñalara. Refugio Giner de los Ríos. Altitud: 1220 m. 15 Mayo 1916
PAQUITA
septiembre 06, 2026
Contra el delirio político de los ultrarricos, de Pablo Bustinduy
Ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Arganda del Rey, Alberto EscribanoAlejandro Martínez Vélez /EP
El arranque del curso político plantea cosas previsibles. Previsible es la estrategia que van a seguir la derecha y la ultraderecha: esa mezcla de ruido y señalamiento que va superando uno tras otro todos los límites que han regido la vida política en las democracias europeas desde la posguerra. Da igual que se trate de incendios pavorosos, de niños y niñas migrantes o de reducir la jornada laboral. El PP seguirá con su estrategia de bloquear la acción de Gobierno, haciendo irrespirable la conversación pública, y la ultraderecha con su permanente escalada hacia la violencia, señalando un enemigo tras otro, parasitando la democracia para volverla contra sí misma, alentando un clima social que normalice y asuma la ley del más fuerte, la desigualdad entre clases y grupos sociales, el vaciado progresivo de derechos y libertades. Bajo la aparente competición entre la derecha y la ultraderecha (resuelta siempre por la vía de la normalización del discurso autoritario por parte de una derecha que ha roto amarras con lo que tenía de herencia conservadora, democristiana o liberal), el hecho decisivo de nuestros días es que ambos sujetos funcionan como un bloque unitario, que comparte el objetivo de acabar con la legislatura y abrir paso a un gobierno plenamente inscrito en el espacio reaccionario -el eje donde confluyen los proyectos autoritarios, oligárquicos, fundamentalistas y genocidas- tan en boga a nivel mundial.
Frente a la estrategia aceleracionista del bloque reaccionario, es necesario insistir sobre un hecho probado: la única respuesta viable a la amenaza que ese eje supone para la democracia no es moral, sino política. Es lógico poner el grito en el cielo ante cada provocación encadenada. Hay que hundir el Open Arms, dice desde el salón de su casa un sucedáneo de caudillo, llamando abiertamente a la violencia contra quien rescata náufragos de un mar Mediterráneo en el que se han ahogado decenas de miles de personas en lo que va de siglo. Esa celebración de la violencia, ese culto a la muerte de quienes ellos deciden puede revolvernos, pero no sorprender: es lo que hacen cada día en Gaza, convertido en laboratorio del fascismo nuevo y en la seña de identidad con la que pasará a la historia toda la gente execrable de nuestro tiempo. Es también lo que han hecho con la AEMET, con la Cruz Roja, con las organizaciones feministas, con los sindicatos, con las personas LGTB, con el colectivo migrante. Embisten contra todo lo que suene a conocimiento, a humanidad, a ayuda mutua, a justicia social. Contra todos aquellos a quienes ellos perciben como débiles. Con los de arriba, siempre, a mandar. Eso son.La cosa es que la repulsa moral es necesaria, pero no suficiente. Tampoco bastan los argumentos, por muy lúcidos que sean. Para cerrarles el paso es necesario intervenir sobre las condiciones que han hecho posible en todo el mundo ese auge reaccionario, sobre la base material de un descontento, una incertidumbre, una pérdida de horizontes y referencias, que el fascismo explota para nutrir sus huestes dándole una salida inmediata a toda esa frustración: convertirla en violencia. Si la política no sirve para mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras, si no demuestra con hechos la capacidad de imponer las necesidades de las mayorías sociales sobre los intereses de quienes son más poderosos, entonces va a ser imposible neutralizar el proyecto político que consiste precisamente en ponerse al servicio de quienes tienen más fuerza, más riqueza, más poder. El delirio político de los ultrarricos, la deriva oligárquica que se dibuja en el mundo contemporáneo, se sustenta en gran medida sobre la despolitización, es decir, sobre la apatía o la desconexión de una parte importante de la ciudadanía que ha dejado de creer que la democracia pueda servir para mejorar la vida. También en la complicidad de quienes, ante esa constatación, deciden que la mejor manera de protegerse es machacar a quien sea un poquito más débil que él.
La premisa de cualquier defensa de la democracia pasa por contradecir esa creencia en la práctica. Y eso quiere decir cosas muy concretas: redistribuir la riqueza, el tiempo, las oportunidades. Intervenir políticamente para garantizar protección social, tranquilidad, trayectorias estables de vida, bienestar compartido. Los dos gobiernos de coalición en España han servido para demostrar que no sólo es perfectamente posible hacerlo, sino que además es más eficiente también. Subir el salario mínimo un 61%, atajar las tasas de precariedad y temporalidad en el empleo, reducir a la mitad la brecha salarial de género, reforzar las pensiones, las prestaciones no contributivas, crear un sistema de garantía de rentas que hoy llega a casi 1,3 millones de personas, recaudar un 57% más con el impuesto a los grandes patrimonios… no sólo no ha perjudicado el curso de la economía, sino que ha permitido un desarrollo económico mucho mayor al de las economías de nuestro entorno, mientras se reduce la desigualdad y la pobreza y hay más gente trabajando que nunca.
Los dos gobiernos de coalición en España han servido para demostrar que no sólo es perfectamente posible hacerlo, sino que además es más eficiente también
Es hora de que esos datos macroeconómicos se traduzcan en mejores condiciones de vida para quienes producen esa riqueza. Y la agenda para ello está definida. Antes de vacaciones logramos por fin la ampliación de los permisos de nacimiento y cuidados que ahora votará el Congreso. Lo que hace falta es continuar esa senda con más ambición y determinación. Empezando por la reducción de jornada: como con todas las conquistas sociales, habrá que apretar y empujar hasta lograrlo, pues ningún avance en derechos de la clase trabajadora ha sido nunca concedido, sino arrancado. Siguiendo por intervenir de una vez, sin más dilaciones ni excusas, el mercado de la vivienda: protegiendo a los inquilinos frente a los fondos buitres, bajando los alquileres, prohibiendo la compra especulativa y la acaparación de viviendas, mecanismo de extracción de rentas de las clases trabajadoras que neutralizan y parasitan las mejoras salariales y los avances en protección social. Hay mucho más: blindar el sistema de dependencia y cuidados de larga duración, adoptar una prestación universal por crianza para erradicar la pobreza infantil, reforzar la progresividad fiscal y ambiental para que quien más tiene y más contamina contribuya más a la protección de todos los demás.
La cosa es que en juego no está la hoja de servicios o la valoración del Gobierno. Está incidir en las condiciones de vida de las clases trabajadoras: vivienda, desigualdad, poder adquisitivo, salud, conciliación, cuidados, oportunidades. Es el presente y el futuro de unas sociedades que han visto cómo se truncaron expectativas y horizontes de vida para sus clases trabajadoras. Claro que la acción de Gobierno no va a neutralizar por sí sola la ola reaccionaria que crece a nivel global: hará falta movilización social y fuerza suficiente para ello. Pero el Gobierno sí puede incidir decisivamente sobre el escenario en el que se va a dar esa batalla política y social. Reorientar la democracia española hacia las clases trabajadoras o dejar que se imponga esa alianza de oligarcas, multinacionales, reaccionarios y fascistas que está esculpiendo el rostro del siglo XXI. Aunque cada paso pueda ser pequeño, aunque se puedan encajar derrotas, aunque cueste avanzar, creo sinceramente esa es la disyuntiva ante la que nos encontramos.












