Mostrando entradas con la etiqueta RECOMENDADOS IV. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RECOMENDADOS IV. Mostrar todas las entradas

septiembre 18, 2026

Carta a la comunidad 457 | Xosé Manuel Pereiro: Dimito de todo esto

 20/6/2026

Estimada gente que dona: 

 

En mi entorno familiar están entre desesperados y estupefactos porque se supone que un periodista, lo publique o no, sabe lo que realmente está pasando (y si no, se lo inventa, comenta que es muy complicado o se va por los cerros de Úbeda). Pero es que realmente no tengo ni idea de quién es esa Leire que está en todas partes. Me suena que la tal Leire era, o se creía ella, una mezcla entre Johnny English y Austin Powers, pero en chica y en hispana (llámenme nostálgico, pero desde los tiempos de Francisco Paesa, el oficio ha venido bastante a menos). Y vaya, sí, oí que Zapatero no es tan Bambi como le suponíamos, y que el hombre –Tu quoque, José Luis– anda liado buscando las facturas de unas joyas (si es tan ordenado con los papeles como yo, va bueno). También sé que estuvo por aquí el Papa y dijo unas cosas de Papa que contravinieron la práctica diaria de sus seguidores y otras que no gustaron a los que no lo son, pero unos y otros le aplaudieron, como a todo aquello que sale en televisión. Y presumo, por el doodle de Google y por la proliferación de banderas patrias en los escaparates de los bazares, que empezó un mundial de fútbol. Como habrán deducido ustedes (no sé por qué uso el plural, si la lectura es un acto individual), he renunciado a la actualidad, a sus pompas y a sus obras.

 

     Lo hago porque me veo incapaz de procesar una sobredosis de estímulos emocionales disfrazados de información. Lejos de mí la nefasta intención de exonerar a los familiares de las autoridades, sean cuales sean (y, es más, en experiencias recientes, esa circunstancia parecía ser un atenuante), pero no entiendo cómo le piden 24 años de cárcel a la esposa del presidente del Gobierno por unos delitos que, como mucho, parecen faltas, o seis a su hermano (al del presidente, no al de Begoña Gómez) porque presuntamente lo enchufaron para un cargo para el que le sobraba preparación.

 

     Y entiendo todavía menos que estas cuestiones saturen la agencia mediática mainstream en detrimento de asuntos que, por la gravedad de los hechos, lo desastrado de su investigación y lo dilatado de su instrucción, en cualquier país de nuestro entorno harían que los protagonistas deseasen que se los tragase la tierra. Aquí se los ha tragado el olvido. Asuntos como que responsables de la más alta administración del Estado ordenaron delinquir a sus subordinados para desacreditar a sus adversarios. Que se organizaron y se organizan oficinas de extorsión desde los despachos ministeriales. Que un padre de la patria (catalana) ha acumulado clandestinamente millones y ha quedado exonerado por la pachorra judicial. Que hay cuando menos indicios de que un ministro de Hacienda cobraba por hacer leyes ad hoc a tanto la pieza. Y que existan magistrados que, cuando conviene, rebosan actividad, retuercen las leyes hasta la luxación y dictan sentencias en base a pruebas tan sólidas como aquella que esgrimía Gila: “Alguien ha matado a alguien”.

 

     Una vez asentado el polvo de las refriegas cotidianas, el panorama que se observa es el de una clase dirigente ávida de poder y de las ganancias que este lleva aparejada en una sociedad donde reina la práctica impunidad (salvo contados ejemplos, los emprendedores siguen haciendo dinero mediante los mismos métodos que en el franquismo: aprovechándose de su cercanía a alguien de la administración). Y que, para ello, tiene la inestimable ayuda de unas plataformas y unos medios de transmisión masiva que, en correspondencia a los pagos recibidos o a las esperanzas de recibirlos, difunden los fuegos fatuos de un escenario ficticio y de una realidad paralela (y para lelos). Un escenario en el que los problemas sólo se señalan para atribuir culpables, como si eso los resolviese, y lo que es mucho peor: la búsqueda de soluciones no parece interesar ni motivar ni a la gente que padece esos problemas.

 

     Permítanme que la explicación de esto último la haga, de forma tan brillante que no se les hará larga, Antonio Scurati, autor de la imprescindible pentalogía M (donde novela la trayectoria de Mussolini y del fascismo): “A partir de la Revolución francesa, durante dos siglos, diez generaciones apelaron al futuro para obtener justicia: ante el tribunal de la Historia, milenios de espaldas rotas y de sufrimientos sin nombre encontrarían por fin su redención. Incluso su venganza. Diez generaciones de madres y padres creyeron con fe magnánima que la vida de sus hijos sería mejor que la de ellos y que la existencia de sus nietos sería mejor que la de sus hijos. Y se mostraron dispuestos a luchar por ello, a morir, e incluso a matar. He aquí la promesa de la Historia, la promesa que se promete a sí misma: el futuro nos espera, el futuro nos pertenece. Luego, sin embargo, ese horizonte se desvaneció, la estrella de la redención se apagó. En una triste tarde de fin de siglo y milenio, en una habitación bien amueblada y mal iluminada por la pantalla azulada de un televisor sintonizado en un canal muerto, dejamos de creer en la Historia. De repente, nuestras existencias como occidentales quedaron restringidas, cada una de ellas se convirtió en un asunto privado, en una soledad planetaria. Empezamos a medir cada experiencia con la vara corta del presente, una vara en la que los grandes escenarios de la existencia individual y colectiva no tienen cabida” (Fascismo y populismo. Mussolini hoy. Debate, 2024).

 

     Espero que entiendan que lo mío no es una ignorancia pasiva ante lo que pasa, es un rechazo activo de lo que nos cuentan que pasa. Una divergencia radical y un enorme hartazgo con la selección y jerarquización de la realidad que nos propina el pensamiento mediático único. No practico un ayuno extremo de información, pero me conformo con intentar entender lo que sucede aquí y allá, en CTXT (gracias a que ustedes lo sustentan) y en otras cabeceras parecidas. Es decir, no les sugiero que pasen hambre, pero sí que revisen detalladamente la composición y los ingredientes de la información que consumen. Eviten los ultraprocesados, también en periodismo. A mí se me está quedando un tipito. 

Xosé Manuel Pereiro

agosto 26, 2026

Paseo semanal por CTXT, por Diego Delgado: Justicia politizada, dependencia tecnológica y el imperio decadente

19/6/2026

Querida comunidad contextataria: 


Estoy seguro de que no me equivocaré demasiado si digo que muchos y muchas de vosotras compartiréis conmigo una sensación extraña que mezcla, por un lado, el hastío al sumar el nombre de Zapatero a la lista de líderes políticos que utilizan su posición de poder con objetivos espurios, y por el otro la desazón que provoca el grado de descaro e impunidad alcanzado por la judicatura en su golpe blando contra el Gobierno. En referencia a esto último, Guillem Martínez ve en la operación la prueba “del funcionamiento de una justicia politizada y tan preocupada como la policía y la cultura por el monocultivo de la estabilidad antes que por el de la justicia”.

 

En paralelo, el panorama mediático se está enturbiando a una velocidad apabullante. Alarmado y descontento, Gerardo Tecé ha decidido darse de baja de El País para no seguir contribuyendo al proyecto del Grupo PRISA: “Un ciclo político llamado Alberto Núñez Feijóo”.

 

Pese a todo, este exhaustivo análisis de Marco Alagna Morales ofrece argumentos para no caer en el pesimismo. Lo que estamos viviendo no es una ultraderechización de la sociedad, sino un cambio de mayoría electoral por “el desgaste de los gobiernos, las crisis económicas y la fragmentación partidista”.

 

Diego de la Serna ha escrito dos artículos complementarios sobre la peligrosa dependencia que tiene la UE con respecto a la tecnología estadounidense. El primero se centra en el Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica, un proyecto surgido, entre otras cosas, tras comprobar que a Trump no le tiembla la mano al utilizar su hegemonía tecnológica para aplicar represalias políticas. En el segundo, De la Serna desgrana toda la cadena de consecuencias que supondría para la UE que EEUU nos negara el acceso a sus servicios.

 

Negin Owliaei, Maya Schenwar y Ziggy West Jeffery (Truthout) explican el enorme impacto que está teniendo la implementación de la IA en el motor de búsqueda de Google para el periodismo. En el caso de Truthout, un pequeño cambio en el algoritmo de Facebook supuso una reducción del 40% en el tráfico total. Si esto se extrapola a todo Google, el resultado puede ser fatal.

 

Tenéis que leer el artículo que ha escrito Elena de Sus sobre Dialog, la sociedad secreta de uno de los mayores tecnomagnates del mundo, Peter Thiel, cuya existencia y funcionamiento ha sido recientemente filtrado por la hacker maia arson crimew.


La criminalización del antifascismo en EEUU ya está teniendo consecuencias reales: “La fiscalía imputa a 15 personas que organizaron en Mineápolis el acoso al ICE por Signal y Facebook, entre ellos profesores y sindicalistas”. Lo cuenta Mercedes Gallego.

 

Seguimos con la tiranía del imperio en decadencia. Iramis R. Rosique Cárdenas acusa a la élite cubana que emigró a Florida de liderar el asedio a la Isla: “Desean vengarse, castigar y humillar a los que los vencieron, y destruir hasta el último cimiento de la Cuba que ha sido sin ellos y a pesar de ellos”.

 

Este domingo el pueblo colombiano saldrá a elegir al próximo presidente del país. El vencedor en la primera vuelta fue Abelardo de la Espriella, un candidato etiquetado como “populista” en una decisión que Sebastian Ronderos y Cristian Acosta Olaya (JacobinLat) critican porque supone “allanarle el camino: traducir una política de eliminación al idioma más amable del descontento contra el establishment”. Ellos proponen llamarle fascista.

 

Frente a él está Iván Cepeda, el candidato progresista que representa un proyecto de continuidad con la gestión de Gustavo Petro. Casi 70 economistas, académicos y figuras políticas de primer nivel, como Thomas Piketty, Jayati Ghosh o Yanis Varoufakis, firman una carta abierta en la que repasan los importantes logros de Petro y muestran su apoyo a Cepeda.

 

Gaza. El supuesto alto el fuego no solo no ha detenido el genocidio perpetrado por Israel, sino que ha traído consigo algunas novedades que complican todavía más la supervivencia del pueblo palestino. La ‘línea amarilla’ es una forma de materializar las aspiraciones sionistas de ocupar el 70% de Gaza, como demuestra este reportaje de Ruwaida Amer (+972 Magazine).

 

Tres décadas después del asesinato fascista de Guillem Agulló, el sociólogo Rafa Xambó ha publicado un libro en el que detalla la campaña política y mediática que protegió al asesino y sus acompañantes, y qué nos dice todo ello de la violencia de extrema derecha en España. Eva Máñez ha charlado con él.

 

El pasado 5 de junio, toda Argentina se estremeció con la noticia de la muerte del Indio Solari, uno de los fenómenos multitudinarios más impresionantes de la historia reciente. Socorro Giménez ha querido rendirle homenaje: “Si el Indio fuera una planta, yo creo que sería un hongo. (...) Lo que en realidad no es ninguna planta sino una excepción biológica, una rareza”.

 

Una recomendación audiovisual: Disclosure Day. Según Adrián Massanet, la última película de Steven Spielberg utiliza el fenómeno OVNI “como excusa para reflexionar sobre algo mucho más importante: la proliferación de bulos y de imágenes generadas por IA”.

 

Como siempre, tenéis más CTXT en la portada y en nuestras redes sociales.

 

Un abrazo de parte de todo el equipo,  

Diego Delgado

agosto 17, 2025

No tengo recuerdos, de Israel Merino

22/07/2025

Israel Merino  Reportero y columnista en Cultura, Política, Nacional y Opinión.

Cada rollo de precinto te recuerda que no eres de ninguna parte, que tu vida es tan superficial que cabe en seis maletas.Alicia Christin Gerald / Unsplash



..................

"Eran mis niños": la profesora que salvó a 20 alumnos antes de morir tras el accidente del avión en Bangladesh que cayó sobre una escuela 



agosto 01, 2025

Qué pasa en nuestro cerebro entre los 6 y los 12 años, la etapa "olvidada" en la que construimos nuestra identidad

 David Robson   BBC Future  15 julio 2025

Mi primer pequeño acto de rebeldía lo cometí cuando tenía unos 6 años. Acababa de asistir a una fiesta de cumpleaños en el salón de actos del pueblo, con un grupo de niños a los que apenas conocía. Todos habían llegado con sus amigos, y yo me sentía tímido y excluido.

La llamada infancia intermedia está menos estudiada que los primeros años de vida o la adolescencia.

Cuando volví a casa, estaba de muy mal humor. No recuerdo lo que me pidió mi madre, pero sí mi respuesta. "Claro, tú puedes holgazanear", le espeté, "¡mientras yo tuve que ir a esa fiesta!".

Me fui enojado, dejándola sin habla. ¿Qué le había pasado a su alegre hijito?

Se habría sorprendido menos si hubiéramos vivido en un país de habla alemana. La palabra wackelzahnpubertät (literalmente "pubertad de los dientes flojos") describe cómo los niños de 6 años empiezan a mostrar el mal humor característico de la adolescencia.

"Comportamiento agresivo, activismo rebelde y profunda tristeza son típicos de la pubertad de los dientes flojos", dice la revista alemana Wunderkind.

A diferencia de lo que ocurre en la realidad, la pubertad de los dientes flojos no está impulsada por cambios hormonales. Coincide con el inicio de la "infancia intermedia", un periodo de profundos cambios psicológicos en el que el cerebro sienta las bases de pensamientos y sentimientos más maduros.

"Es una etapa clave en la que el niño construye su identidad e intenta averiguar quién es en relación con los demás", afirma Evelyn Antony, estudiante de doctorado en psicología de la Universidad de Durham, Reino Unido.

"Y su mundo emocional también se está expandiendo", agrega.

Mientras que la infancia y la adolescencia son ahora bien conocidas, la infancia media -que abarca de los 6 a los 12 años- ha sido muy olvidada en la investigación científica. Algunos psicólogos llegan a describirla como nuestros "años olvidados".

"Gran parte de la investigación se centra en los primeros años, cuando los bebés hablan y caminan, y luego en la adolescencia, cuando hay un poco más de rebeldía", dice Antony. "Pero se sabe menos sobre la infancia intermedia".

Esto está cambiando ahora, con nuevas investigaciones que identifican las características fundamentales de la metamorfosis mental de los niños.

La transformación incluye una mayor capacidad para reflexionar sobre sus sentimientos y modificarlos cuando es necesario, junto con una "teoría avanzada de la mente" que les permite pensar de forma más sofisticada sobre los comportamientos de los demás y responder adecuadamente.

También empiezan a dominar los fundamentos de la indagación racional y la deducción lógica, de modo que pueden responsabilizarse más de sus actos. Por eso, en Francia, también se conoce como l'âge de raison (la edad de la razón, en español).

El inicio de la mediana infancia puede ir acompañado de algunos dolores de crecimiento, pero una comprensión más profunda de los cambios neurológicos y psicológicos implicados está ofreciendo nuevas perspectivas sobre las mejores maneras de apoyar a un niño a lo largo de este proceso.

Mayor independencia... e incertidumbre

Empecemos por la regulación emocional. Al comienzo de la infancia media, la mayoría de los niños ya habrán hecho grandes progresos en su capacidad para controlar sus sentimientos.

De recién nacidos, dependían por completo de los adultos que los rodeaban para calmar su angustia, provocada en la mayoría de los casos por factores estresantes físicos como el hambre, el cansancio o los cólicos.

Durante los dos años siguientes, desarrollan un mayor repertorio emocional que incluye tanto la alegría como la ira y el miedo, pero no saben cómo regularlos, lo que da lugar a esas rabietas que hacen estallar los tímpanos.

El floreciente lenguaje de un niño puede aliviar un poco esos torbellinos. Esto se debe en parte a que le permite al niño expresar sus necesidades con mayor precisión, de modo que los demás puedan responder adecuadamente antes de que se acumule la frustración.

No hace falta gritar cuando se quiere más comida si se puede decir simplemente "tengo hambre", y un adulto atento responde.

Sin embargo, nombrar una emoción puede aportar un beneficio aún más inmediato, activando partes del córtex prefrontal, que es un área implicada en el pensamiento más abstracto, al tiempo que calma la amígdala, la región implicada en la sensación de la emoción en bruto.

Sin embargo, cuando un niño alcanza los 5 o 6 años, se enfrenta a nuevos retos que ponen a prueba su comprensión emocional, afirman Antony y otros investigadores.

En lugar de depender de los adultos para que guíen cada una de sus acciones, se espera de ellos una mayor independencia, lo que crea una incertidumbre y una ambigüedad que pueden generar frustración.

Deben hacer amistades por sí mismos, llevarse bien con gente que no les cae bien y obedecer las normas de los adultos. Como señala Antony, también están desarrollando un mayor sentido de sí mismos, con la necesidad de definir quiénes son frente a los demás.

Esta transición puede poner al límite la regulación emocional del niño, lo que puede provocar los estados de ánimo propios de la pubertad de dientes flojos durante la cual el niño puede volverse abatido y pesado, o explotar en repentinos estallidos de ira.

Afortunadamente, el cerebro de los niños se pone rápidamente al día con las nuevas exigencias. Este proceso suele incluir el desarrollo de un vocabulario más amplio para describir y comprender lo que sienten, incluido el concepto de emociones mixtas.

Por ejemplo, a los 9 años, la mayoría de los niños pueden reconocer que el final de "La Sirenita" de Disney es a la vez feliz y triste.

También aprenden nuevas estrategias para cambiar sus sentimientos por sí mismos, sin depender de que sus padres o profesores los tranquilicen.

A lo largo de la niñez intermedia, se vuelven más expertos en el uso de la "reevaluación cognitiva", por ejemplo, que consiste en alterar la propia interpretación de un acontecimiento para cambiar su impacto emocional.

Por ejemplo, si tiene dificultades con una tarea en el colegio, un niño puede empezar pensando "no puedo hacerlo" o "soy estúpido", o puede reconocer su frustración como un estímulo para adoptar una nueva estrategia, que probablemente calme su enojo y aumente su perseverancia.

Gran parte de su camino hacia la madurez proviene de la observación de los adultos que los rodean. "Los niños aprenden cómo afrontan sus padres los conflictos y los distintos problemas que surgen en sus vidas", dice Antony.

En busca de amigos

El mundo social del niño también está cambiando.

"La infancia intermedia es un periodo en el que empiezan a desarrollarse las 'amistades recíprocas'", explica Simone Dobbelaar, investigadora posdoctoral en psicología del desarrollo y la educación de la Universidad de Leiden, Países Bajos. En otras palabras, empiezan a entender el dar y recibir de las relaciones.

"Los niños empiezan a pasar más tiempo con sus pares dentro y fuera del contexto escolar", dice Dobbelaar.

A lo largo de la infancia intermedia desarrollan estas habilidades sociales y la perspicacia mental para pensar como otros.

Imaginemos, por ejemplo, la historia de un niño llamado Nicolás que quiere entrar en un equipo de fútbol, pero no cree que lo vayan a aceptar. El entrenador decide incluirlo, pero ¿sabe este que Nicolás aún no es consciente de que entrará en el equipo?

Para responder a este tipo de pregunta (cuya respuesta es sí), el niño tiene que considerar lo que sabe el entrenador sobre lo que sabe Nicolás sobre la opinión del entrenador. En otras palabras, tiene que considerar la teoría mental de una persona sobre la teoría mental de otra persona, lo que se conoce como un proceso "recursivo".

Ese razonamiento es importante para saber quién conoce un secreto, para pasar chismes en el patio de recreo y reconocer cuándo alguien puede estar tratando de engañarnos en un juego.

Pero hasta hace poco, los psicólogos no tenían claro cuándo esto surgía en la infancia.

Para averiguarlo, Christopher Osterhaus, de la Universidad de Vechta, y Susanne Koerber, de la Universidad de Friburgo, Alemania, reclutaron a 161 niños de 5 años y midieron su rendimiento en diversas tareas de teoría de la mente durante los cinco años siguientes.

Al analizar los datos, descubrieron un "aumento pronunciado" de sus capacidades entre los 5 y los 7 años, antes de que su rendimiento empezara a estancarse. Esto sugiere que se trataba de algún tipo de salto conceptual, afirma Osterhaus: "Si sólo se tratara [de que mejoraran gradualmente al abordar] la complejidad de la tarea, entonces cabría esperar un aumento más constante".

Este salto mental tiene consecuencias inmediatas y positivas para la vida social y el bienestar de los niños, según su investigación.

"Observamos que cuanto mayor es su razonamiento social, menor es el sentimiento de soledad", dice Osterhaus. "Quizá les resulte más fácil hacer amistades o entablar amistades más profundas".

En esta línea, la investigación de Dobbelaar sugiere que una mayor sensibilidad está relacionada con un comportamiento más prosocial, como actuar de forma especialmente amable con alguien que se siente excluido. Para estudiarlo, puso en marcha un experimento que imitaba el tipo de acoso que, por desgracia, es demasiado común en muchos patios de recreo.TE LA IMAGEN,

ie de foto

El experimento involucró un sencillo videojuego llamado Cyberball, en el que cuatro jugadores se pasan una pelota entre ellos. Sin que los participantes lo supieran, los otros tres jugadores estaban controlados por el ordenador, dos de los cuales podían programarse para excluir al tercero no dándole nunca el turno de coger y lanzar la pelota.

Los participantes más jóvenes parecían ser menos sensibles a la injusticia. Sin embargo, a medida que pasaban de la niñez media a la adolescencia temprana, muchos de los participantes empezaron a compensar el comportamiento mezquino de los otros jugadores utilizando sus propios turnos para pasar la pelota al que estaba siendo ignorado, dando así una pequeña muestra de solidaridad con la víctima.

Dobbelaar y sus colegas comprobaron mediante resonancia magnética funcional (IRMf) que los cerebros de los niños mostraban cambios característicos en la actividad neuronal, lo que sugería una menor atención a sí mismos y, presumiblemente, una mayor atención a los demás.

"Podría deberse a un aumento de la capacidad de adoptar una perspectiva", afirma, ya que los cerebros en desarrollo de los niños eran capaces de considerar los sentimientos del jugador "acosado".FUENTE DE LA IMAGEN,

El principio de las dudas sobre uno mismo

A pesar de todas estas ventajas, el razonamiento social sofisticado puede tener un inconveniente: mayor autoconciencia y dudas. Consideremos un estudio que describe nuestra tendencia a subestimar cuánto le gustamos a otra persona, en comparación con cuánto nos gusta a nosotros.

Un estudio reciente de Wouter Wolf, que ahora trabaja en la Universidad de Utrecht, en Noruega, descubrió que esa diferencia aparece por primera vez a los 5 años y aumenta de forma constante durante la infancia.

Al parecer, cuanto más en sintonía estamos con la vida mental de los demás, más nos empieza a preocupar que la opinión que tienen de nosotros no sea tan amistosa y positiva como nos gustaría.

Sospecho que esto puede explicar mi mal humor en la fiesta: era la primera vez que me sentía cohibido y solo, y aún no tenía las palabras para expresar por qué me sentía triste y enojado, ni las habilidades para superar la situación y entablar nuevas amistades con gente que no conocía bien.

El poder de una conversación

Los adultos en la vida de un niño pueden facilitar el desarrollo de estas habilidades mediante conversaciones regulares.

Antony, por ejemplo, señala que hay estudios que demuestran el poder del "coaching emocional": consiste en escuchar al niño sin juzgarlo, validar lo que siente y sugerirle formas de avanzar de forma más positiva.

"No se trata de que el adulto intente arreglarlo todo, sino de guiarlo en el proceso de gestión de sus emociones", explica.

Un adulto puede fomentar la reevaluación cognitiva, por ejemplo, mostrando al niño cómo un suceso inicialmente perturbador puede interpretarse de distintas maneras. El niño puede aplicar esto la próxima vez que se enoje, lo que lo prepara para futuras tensiones.

Los padres o tutores también pueden hablar de dilemas sociales, ya sea en la vida real o en la ficción. Puede preguntarles: "¿Por qué reaccionó así esa persona? ¿Por qué lo dijo?", dice Osterhaus. Esto los ayuda a pensar más detenidamente en los estados mentales de otras personas, dice, lo que debería fomentar una teoría de la mente más avanzada.

A veces, los dos enfoques convergen de forma natural. Si un niño está conmocionado porque su mejor amigo ha sido grosero, se lo puede animar a que se cuestione las posibles razones de ese comportamiento desagradable. Quizá estaba cansado o tenía un mal día; no era nada personal y puede tratarse con compasión en lugar de con ira.

Como cualquier otra destreza que merezca la pena aprender, estas habilidades requieren una práctica constante. Sin embargo, a lo largo de muchos de esos momentos, el niño estará bien equipado para comprender su propia mente y la de los demás, lo que lo guiará más allá de su "pubertad de dientes flojos" hacia las aventuras de la adolescencia y más allá.