diciembre 11, 2021

Poema: Tirados al aire, de Diana Morán Garay

 Isabel Miguel   10/9/21

Hoy los versos son de la poeta panameña Diana Morán Garay
Buen día.
Tirados al aire
Requisaron
los ojos
las uñas
los cabellos
esposaron
la lengua
los libros
la madre
y como
entre las argollas
el puño se multiplicaba
herrados
desnudos
sin pasaportes
nos tiraron al aire.

Oxímoron

 Lucila Godoy   11/8/21

Oxímoron

El olfato es el más misterioso y desconocido de nuestros sentidos. Introd. de Fernando Broncano

 Fernando Broncano R    1/7/21

Como ya he comentado por aquí alguna vez, el olfato es el más misterioso y desconocido de nuestros sentidos. Los humanos pueden discriminar un millón de matices de color y medio millón de tonos de sonido, pero el olfato humano alcanza a discriminar un billón (europeo: un millón de millones) de olores. A diferencia de otros sentidos, viene sin programación genética. Toda la evaluación de olores es producto del aprendizaje y la experiencia. En la mayoría de los animales es el sentido más importante para la supervivencia, en los humanos no tanto, aunque sus huellas son muy profundas en la memoria y el sentido de identidad. El espacio y sus ocupantes están caracterizados por sus olores, que identificamos con rapidez. Zizek observa que el Otro es el que huele mal, y así es: muchos afectos y desafectos personales tienen que ver inconscientemente con el olor de los otros (sí, el olor es una base del amor). Y hasta ahora no se sabía cómo funcionaba. Se comienza a conocer ahora que han identificado cómo se acoplan las moléculas de olor con los receptores.
Los que estamos medio sordos sabemos lo trágico que es la pérdida de oído, pero no me imagino lo duro que podría ser sufrir anosmia.
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diciembre 10, 2021

Vuelve la España en blanco y negro más rancia

 Pepe Gutierrez AlvarezDESUBICADOS (ExS)   8/11/21

SEÑORES DE ESCOPETA Y “PERRO”.

De esta manera se le llamaba en Andalucía a los caciques, dejando caer que lo de perro se refería a sus lacayos, personajes que pueblan testimonios como el recogido desde una película tan importante y discutible como “El crimen de Cuenca” (Pilar Miró, España, 1979) que provocó una auténtica crisis en el momento de su estreno ya que el verismo con que describe las torturas sufridas por las víctimas, causó el pánico en el flamante gobierno de Adolfo Suárez y éste la puso en manos de las autoridades militares que la retuvieron durante un año y medio, en tanto que su realizadora sufrió un proceso militar.
Una cosa y otra ponían en evidencia tanto la extrema brutalidad de los estamentos represivos como el peso determinante del Ejército franquista en la España democrática que quería ser un ejemplo de Transición para el mundo.
La película estaba inspirada en una novela de Sender escrita al final de la guerra, narra como allá por 1910, en el pueblo de Osa de la Vega, desaparece un pastor y su familia acusa a sus compañeros Gregorio Valero y León Sánchez de matarle… El juez de instrucción da por sobreseído el sumario por falta de pruebas, pero en 1913, un nuevo juez reaccionario (Fernando Rey) lo reabre y consigue bajo torturas que los detenidos, dos trabajadores “díscolos”, confiesen su culpabilidad.

Ambos son condenados a muerte, pero esta se les conmuta por 18 años de prisión. Después de que uno ya se ha suicidado y el otro ha fallecido, aparece el “muerto” que simplemente se había marchado al pueblo de al lado por un asunto de faldas. Singularmente, la película fue estrenada en el sistema “S”, pero después de todo se convierte en un gran éxito a pesar de que no se trata para nada de una buena película. Lo que si resulta ser es un testimonio de cómo en “la España profunda” se podía destruir cualquier resistencia de los trabajadores, una realidad sobre el anarquismo hispano tuvo un extenso y trágico conocimiento. Una historia que bajo nuevas formas reaparece en la España con sus escopetas y sus perros, así como cuerpos judiciales al servicio de los poderes establecidos.

La gran oreja del mundo (Svetlana Alexiévich)

 

CONVERSACIONSOBREHISTORIA.INFO   
Miguel Casado
Las mujeres en la IIª Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial formaron parte del ejército inglés 225.000 mujeres, del ejército de los Estados Unidos entre 400 y 500.000, hubo también 500.000 en el ejército alemán, y en el soviético un millón. De esta realidad y del silencio en torno a ella surgió La guerra no tiene rostro de mujer, de Svetlana Alexiévich, quien aclara que ocupaban una amplia gama de cometidos militares: «instructora sanitaria, francotiradora, tiradora de ametralladora, comandante de cañón antiaéreo, zapadora, piloto de avión…» Ese fue su primer libro y atribuye su origen a una contradicción vivida: esta guerra –que en el territorio soviético todos llamaron Gran Guerra Patria, por su resistencia contra la invasión alemana– ha sido relatada siempre por una “voz masculina”, mientras que para los niños de la posguerra ocurría lo contrario: «La aldea de mi infancia era femenina. De mujeres. No recuerdo voces masculinas. Lo tengo muy presente. La guerra la relataban las mujeres». Buscando así esta voz silenciada, nos la entrega en el que quizá sea su libro más cargado de emoción y vitalidad. Y, a la vez, da con un nuevo género literario lleno de fuerza y posibilidades: el relato documental coral, mosaico de múltiples teselas, la voz real y colectiva que se descubre capaz de contar la vida desde la vida.

A ese planteamiento responden sus sucesivos libros, en los que sencillamente va entrevistando a testigos del acontecimiento que cada vez se investiga; y luego dispone, selecciona, reorganiza sus palabras; apenas se dice nada que se pueda atribuir a la autora. Y la médula de este género se hace de una relación entre el hablar y el callar, que tan central parece también en la realidad evocada, la de la contienda misma. Como se lee en Últimos testigos (memoria de quienes eran niños durante la Gran Guerra Patria): «El primer día ya teníamos la guerra encima. No hubo tiempo para recapacitar. Los mayores apenas hablaban: caminaban en silencio. Eso daba miedo. La gente caminaba, mucha gente, y nadie hablaba». El enmudecimiento, ahí, como atmósfera de la evacuación. O la potente carga de sentido que el silencio va adquiriendo en La guerra no tiene rostro de mujer: «Los heridos estaban tirados en el suelo, en las camillas. Lo único que preguntamos al llegar era a qué heridos debíamos atender primero, se nos dijo: ‘A los que estén callados’». En los hospitales de campaña, las salas de los heridos más graves se reconocían, en efecto, por la densidad de su silencio. Y hasta una gata, hasta las gallinas –se anota– aprendieron a callar. Un silencio lleno de sentidos nutre esta escritura, que es ciertamente una escritura que no habla, que escucha (...)

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diciembre 09, 2021

"Más allá de la periferia de la piel", de Federici. Introd. de Fernando Broncano

 Fernando Broncano R   8/11/21

A estas alturas, las tesis de Silvia Federici sobre economía y feminismo son bastante bien conocidas, pero este libro, "Más allá de la periferia de la piel" me parece un libro sustancial no solo para el feminismo sino para una filosofía política en general. Es una intervención matizada en el debate sobre políticas de la identidad. Por un lado están las tesis de que toda política de identidad es una traición de clase (la idea de que la clase es la única identidad admisible, que otros en la derecha replican con que la única identidad admisible es la nacional y ocasionalmente la de las creencias religiosas); por otro lado está la teoría performativa que sostiene que toda identidad supone binarios y políticas del agravio que son en el fondo autoritarias; están en tercer lugar las tesis interseccionales, que mantienen políticas de la identidad de forma realista. El libro de Federici reconsidera la cuestión y propone una alternativa muy interesante: más que la identidad, lo que hay que mirar en los movimientos es lo que hacen y consiguen, juzgarlos por sus obras. A pesar de ello, sostiene con razón y en la línea interseccional, que las identidades son formas de abrir espacios de comprensión y compartición de experiencias y reivindica en esta línea la historia del feminismo sin adjetivos ni olas. El resto del libro está dedicado a tesis de ciencia, tecnología y sociedad y sobre todo a una crítica política de las promesas de las transformaciones del cuerpo, que terminan siendo un modo nuevo de dominación y desigualdad.
Solo he visto la traducción al catalán, espero que alguna editorial se anime pronto a la traducción al español. Un documento imprescindible para este debate tan central en la política contemporánea. Que, por cierto, hace uso de una metáfora luminosa: la danza como forma de acción, de apropiación común del espacio.

Poema. Mujeres con guitarra, de Ana Ilse Gómez

 Isabel Miguel   6/9/21

Con versos de la poeta nicaragüense Ana Ilce Gómez Ortega, os deseo un buen lunes.
Mujeres con guitarra
Hay muchas mujeres lapidadas a lo largo
de la historia.
Su vida fue de jaurías y de toros rabiosos
de sangre alzada
de mordeduras largas.
Mujeres que le devolvieron al mundo
la embestida,
que se inmolaron o tuvieron que matar
para seguir viviendo,
esas que en la hora más oscura
roturaron el campo con sus uñas
para que vos y yo pasemos.
Hondas mujeres
que quizás una lenta madrugada
marcharon al fuego o a la horca
por cosas tales como desordenar
el orden público
por inventar una nueva manera de descifrar
la vida
por tener voz
o por infieles
o ateas.
Ellas ya no están. Sus cabezas reposan
sobre un siglo o dos. Sus ojos
ya no existen.
Pero de ellas perdura una hebra sutil
un hilo ciego que sin saberlo
nos hace crecer y despertarnos en la noche
con unas ganas inmensas de vivir
de derribar todos los muros
de desafiar todas las hogueras
así como de amar y de pulsar
todas
toditas las guitarras de la tierra.

diciembre 08, 2021

JUANA FRANCISCA RUBIO (1911-2008), ilustradora española del siglo XX, de Gloria VS

 Gloria VS   6/11/21  #mujeresenlahistoria

PIONERA

JUANA FRANCISCA RUBIO (1911-2008), fue una de las grandes ilustradoras españolas del siglo XX, aunque debido a su exilio por cuestiones políticas, trabajó gran parte de su vida fuera de España.

Destacó en nuestro país por ser pionera del diseño gráfico, se caracterizó por ser cartelista priorizando temas políticos y de carácter bélico.

Republicana convencida, militó en las Juventudes Socialistas Unificadas y en la Asociación de Mujeres Antifascistas.




Su actividad era desbordante. Se calcula que de su taller salía un cartel diario durante toda la contienda civil. Trabajando noche y día a destajo, llegó a vivir incluso en las instalaciones. Fue de las pocas mujeres, ha excepción de las bordadoras, que se atrevieron con el grafismo y divulgación de banderas.

Precursora en su terreno, proporcionó en tiempos convulsos un ejemplo de equidad laboral, y abrió un camino sin precedentes en un campo hasta entonces destinados solo a hombres.