Curra Díaz De Montenegro 16/1/2026·
DECLARACIÓN de INTENCIONES: Dirigida a aquellos Lectores Potenciales que, al entrar en la lectura de estas Mis Criaturas, sientan que no les gusta y ni siquiera les divierte. Abandonen de inmediato. Estas páginas están concebidas para Mi Memoria, mi Divertimento y el de Unos Pocos. Si tú no estás en este segundo grupo, yo no soy la persona adecuada para ti, deja esto y date una vuelta; seguro hallarás lo que buscas *** VER http://perrosflautadelmundo.blogspot.com.es/
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septiembre 07, 2026
Es hora de que la Red Natura 2000 deje de ser un eslogan publicitario, de Juan Goñi
El de hoy no es un post fácil ni de escribir ni de leer pero creo que si amas la Natura como yo debes saber que nos están estafando:
*Parques de Papel: La Estafa de la Naturaleza Enjaulada en Siglas*
Hay una forma de mentira que no se pronuncia con palabras, sino con carteles oxidados y siglas vacías. Es una coreografía de engaño institucional que ocurre a plena luz del día, allí donde el bosque debería ser sagrado y el mar, inviolable. Cualquier ciudadano que camine hoy por nuestras costas o montes y tropiece con un cartel de la Red Natura 2000, sentirá un alivio instintivo. Al leer LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) o ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), su alma descansa, creyendo que la mano de la ley ha trazado un círculo de protección sobre ese rincón del mundo.
*El Limbo de los LIC: Proteger sobre el Papel para Desproteger la Vida*
En España, somos maestros en el arte del simulacro. Proponemos áreas para su protección bajo el sello de LIC solo para cumplir el expediente ante Bruselas, pero nos negamos sistemáticamente a dar el paso definitivo: declararlas ZEC (Zona Especial de Conservación).
Para muchos, esto parecerá un laberinto de letras, pero para el latido del ecosistema, es la diferencia entre la vida y el abandono. Mientras un espacio habita en el limbo del LIC, la administración se ahorra el "sacrificio" de aprobar planes de gestión reales o de destinar presupuestos para su vigilancia. Se vende a la ciudadanía una postal de pureza mientras, por detrás, se evita cualquier normativa que pueda incomodar a los intereses económicos o turísticos. Es, literalmente, dibujar un santuario sobre el papel para permitir un desierto en el terreno.
*La ZEPA como Distracción: Mirar al Cielo para Ignorar el Suelo*
En esta arquitectura de la desidia, las ZEPA funcionan a menudo como un truco de magia. Se nos invita a mirar hacia arriba, a deleitarnos con el vuelo de un ave, bajo la noble premisa de su protección ornitológica. Pero mientras nuestros ojos buscan el ala en el cielo, la administración permite que el suelo que la sustenta, el agua que la calma y la flora que la cobija se degraden por falta de una gestión integral. Se usa la silueta de un pájaro como pantalla de humo para no abordar la protección del hábitat completo. Es una sigla que nos distrae para que no echemos de menos la verdadera ley.
*El Ranking de la Vergüenza frente al Espejo de Navarra*
Las cifras son heridas abiertas: casi el 25% de nuestros LIC siguen atrapados en este vacío legal, acumulando décadas de ilegalidad. Comunidades como Aragón, la Valenciana o las Baleares —donde rincones como Alocs a Fornells (foto adjunta) llevan veinte inviernos esperando— lideran este ranking de la deshonra.
Sin embargo, el argumento de la "complejidad técnica" se desmorona cuando miramos hacia Navarra. La Comunidad Foral ha demostrado que, cuando hay voluntad, el bosque florece bajo la ley. Han transformado prácticamente todos sus LIC en ZEC, dotándolos de planes de gestión vivos. Navarra es el espejo que deja en evidencia al resto: el retraso en nuestras costas no es falta de medios, es una falta de amor por la tierra, una carencia de voluntad política deliberada.
*Una Factura contra el Patrimonio y el Alma.*
Esta política de "parques de papel" es el ejemplo más crudo de greenwashing institucional. Preferimos el abandono gestionado y las multas millonarias de la Unión Europea antes que proteger de verdad. Se engaña al ciudadano por partida doble: se le hace creer que su patrimonio natural está a salvo y se usa su dinero para pagar las sanciones derivadas de no haber querido cuidarlo.
No podemos seguir aceptando que un cartel carcomido por el salitre sea el lazo de regalo de un paquete vacío. La próxima vez que veáis uno de estos logos de estrellas europeas, no os dejéis seducir por la sigla. Exigid la ZEC. Exigid gestión. Exigid vigilancia.
La naturaleza no entiende de burocracia, entiende de raíces y de vuelos. Dejemos de usar nuestro paisaje como un decorado para simular una ética que no existe. Es hora de que la Red Natura 2000 deje de ser un eslogan publicitario y se convierta, por fin, en el abrazo real que nuestra tierra reclama.
julio 25, 2026
Javier, el maestro de primaria que descubrió 200 especies sin salir de su pueblo
Sara Acosta 15 de septiembre de 2025
Un libro recoge la impresionante aportación a la ciencia del profesor Javier Blasco Zumeta en el pequeño pueblo aragonés de Pina de Ebro y rescata la labor de este docente por proteger la biodiversidad en la zona de Los Monegros: “Nadie se imaginaba las maravillas que había allí”
— Clara Benito, la cabrera ecológica que cuida a su rebaño desde el móvil: “El telepastoreo me ha cambiado la vida”
El desierto de Los Monegros es un ecosistema único en Europa, pero a finales de los años 80 se consideraba un secarral inmundo; un lugar estropeado para el que la única solución posible era regarlo hasta sacar algo digno.
–Dicen los ecologistas que en las saladas (refiriéndose a las de Monegros) hay vida.
–Y fauna, dicen que también hay fauna (risas).
Cuando el maestro de primaria Javier Blasco escuchó esta conversación entre dos técnicos de la Diputación General de Aragón en una mesa redonda sobre regadíos, aún no les podía rebatir que se equivocaban. Nadie se había tomado la molestia de estudiar aquel entorno, que simplemente se consideraba degradado por la desaparición del bosque. En ese instante, el profesor se propuso demostrar el valor de las estepas de la Depresión del Ebro con la titánica labor de inventariarlas desde cero. El resultado de un trabajo que le llevó 12 años completar, a la vez que enseñaba, fue una aportación de más de 200 especies nuevas de flora y fauna. “Nadie se imaginaba las maravillas que había allí, todo un patrimonio, especies desconocidas para la ciencia que estaban ahí metidas”, relata hoy. Es más, el hallazgo de decenas de especies nuevas que no aparecen en entornos próximos, y cuyos parientes más cercanos se encuentren en Asia occidental, indica que ambas regiones compartieron fauna y flora. Esto es algo que no se sabía.
Javier Blasco Zumeta, hoy jubilado, ha sido siempre un maestro de escuela, la mayor parte del tiempo en su pequeño pueblo de Pina de Ebro. En este lugar de apenas 2.500 habitantes del que nunca ha salido, le han cabido varias vidas, todas ellas relacionadas con el conocimiento y la protección de la biodiversidad: activista, entomólogo, ornitólogo, naturalista, conferenciante, asesor. Su libro publicado en 2024 ¿Quién quiere ir a la selva? (Tundra ediciones), algo así como sus memorias, es un no parar. Hoy no le da ninguna importancia a la multitud de reconocimientos y premios que ha recibido por su labor –“vanidad de vanidades”, los llama–, pero su aportación es enorme para la protección de un patrimonio natural que no solo no era reconocido, sino que se despreciaba. “Que me gustan los bichos es desde siempre, no tiene explicación, pero no tenía modo de plasmar esta emoción interior porque no disponía de conocimientos”.
Como naturalista autodidacta que ha sido –“yo he aprendido con los libros” –, se preocupó enseguida de preguntar a los especialistas. Para su famoso inventario de invertebrados de Los Monegros no dudó en ponerse en contacto con expertos de todo el mundo. “Yo les escribía diciendo que había cogido animales y que si me los podían estudiar; metía los insectos en cajitas y se los mandaba a Hawai, a Japón, Estados Unidos, por toda Europa, en España. Me gasté un pastizal, desde luego. Jamás me han pagado por esto”.
Metía los insectos en cajitas y se los mandaba a Hawai, a Japón, Estados Unidos... Me gasté un pastizal, desde luego. Nadie me pagó por esto
Zumeta era cazador, “como todos los niños rurales de aquella época”, cuenta. “El paso a la pubertad era comprar una escopeta de perdigones, ahora es tener un móvil”. Con 14 años y el anhelo de crear un zoo no dudó en escribir a Félix Rodríguez de la Fuente a Televisión Española. En la carta le pedía que le enseñara taxidermia. El naturalista y divulgador le contestó, y en el sobre metió los papeles para hacerse socio de la Asociación para Defensa de la Naturaleza (ADENA), con el mensaje: “Hazte amigo de los animales vivos y no muertos”.
La primera vez que vio a alguien relacionarse con un ave sin matarla era porque llevaba unos prismáticos. Cuando se dio cuenta de que aquel invento le permitía identificar lo que estaba viendo sin hacerle daño, cuando empezó a conocer sus nombres, dejó de matar. Después, su empeño por proteger la vida silvestre le ha dado muchas alegrías, pero también muchos disgustos. Uno de los más sonados fue el auge y caída de la posibilidad de que Los Monegros se convirtiera en parque nacional, la mayor figura de protección ambiental.
La propuesta llegó a las Cortes de Aragón en 1992, pero quedó en nada por la abstención del diputado tránsfuga del PP Emilio Gomáriz García. El profesor Zumeta, que para entonces ya era una persona con peso por sus descubrimientos, movilizó a todos los científicos del país y de fuera con los que había trabajado tanto durante años, pero sirvió de poco. Aunque a él le consta que, al presentarse un tiempo después al Premio Medio Ambiente de Aragón, el consejero de Agricultura desechó su candidatura sin más, con un simple: “Este le ha hecho perder muchos millones a Aragón”.
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Cuenta divertido que algunas de las especies descubiertas por él llevan su nombre, otorgado por los autores de las descripciones: javieri, zumetae, blascozumetai, blascoi. Aunque reconoce que algo ha cambiado en la percepción que las personas tienen de la naturaleza –“en mi época no interesaba nada la biodiversidad”–, nota que en general la gente tampoco se preocupa mucho. “Yo creo que no mueve voluntades”, resume. La suya, sí.
Todavía hoy, con problemas de salud que le impiden salir al campo, acude una vez a la semana al colegio donde fue profesor para continuar un proyecto sobre medio ambiente que él lanzó hace años. En junio ha presentado en el Ayuntamiento de Pina de Ebro un libro sobre la historia de su pueblo, y tiene previsto completar la trilogía con una última entrega sobre arte “si la salud me deja”. Mientras, sigue aportando información a un archivo descomunal en Internet donde está repertoriado todo lo que él ha ido descubriendo. En nuestra charla, la palabra que sale una y otra vez es aprender. Y con ella se acaba: “Yo estoy bien si aprendo”, cierra el maestro.
junio 13, 2026
Galicia. El “matorral” calcinado que Alfonso Rueda desprecia: hábitats protegidos, hogar de especies amenazadas y sumidero de carbono
Beatriz Muñoz Santiago de Compostela — 5 de septiembre de 2025
Expertos destacan el papel “valiosísimo” del monte bajo y ponen el foco en los animales salvajes que han muerto y los que se están viendo obligados a desplazarse en busca de alimento
— Rueda minimiza la catástrofe de los incendios y dice que gran parte de lo que ardió en Galicia eran matorrales y piedras
El balance, aún provisional, de la superficie que ardió en los gigantescos incendios de agosto en Galicia deja sobre la mesa
un máximo histórico. El cálculo que hace la Xunta es que han quedado arrasadas unas 96.500 hectáreas, la mayor cifra del
siglo. El Gobierno gallego ha hecho un primer análisis sobre el tipo de terrenos calcinados y el presidente autonómico, Alfonso
Rueda, lo está usando para intentar minimizar el impacto catastrófico del fuego: “Algo más del 60% de lo que ardió eran
matorrales, monte bajo, no cultivado, y también había una parte importante, que vemos cuando circulamos desde las carreteras,
de piedras, que también computan en la superficie. Por lo tanto, hay que poner las cosas en su exacto lugar”.
“El valor ambiental de muchos de los matorrales quemados es infinitamente mayor que el de todos los eucaliptales de Galicia juntos”, replica Serafín González, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGNH), que subraya que el monte bajo es “imprescindible” para especies amenazadas o para proteger el suelo de la erosión. Otro biólogo, Xabier Vázquez Pumariño, recalca que era precisamente ese matorral lo que hacía que hubiese una figura de protección sobre buena parte de los espacios que han ardido. Son lugares “valiosísimos”, con un papel fundamental para flora y fauna, dice.
La normativa europea incluye entre los hábitats de interés comunitario matorrales secos y húmedos, prados y turberas que se pueden encontrar en zonas afectadas por el fuego el pasado mes de agosto. Su valor procede de las propias especies vegetales, pero también de la fauna que vive, cría o busca alimento en ese monte bajo. Los expertos coinciden en citar una especie: la gatafornela -el aguilucho pálido-, que cría en zonas de matorral y que está muy amenazada en Galicia y en una situación grave en Europa. Pero la lista no se agota con esta rapaz e incluye también a la tartaraña cincenta -el aguilucho cenizo-, las pocas parejas de águila real que hay en Galicia, perdices, liebres o víboras. También son ricos en insectos porque son plantas con muchas flores y esos insectos sustentan a otros animales.
Los dos expertos consideran que no debe perpetuarse una idea muy extendida: que si lo que arde no son árboles, sino matojos, no importa porque eso es “maleza, suciedad, combustible que hay que eliminar”. Esa visión negativa del matorral “está muy equivocada”, insiste González.
En el primer cálculo por tipo de terreno que ha hecho la Xunta tras los incendios -publicado en el diario La Voz de Galicia- la distinción se hace en función de la vegetación presente. Según la Axencia Galega da Industria Forestal (un ente que depende de la Consellería de Economía), el 35% era matorral y el 28% “terreno desnudo”, que es a lo que se refiere Rueda cuando habla de que han ardido piedras. Hay un 8% de cultivos y pastos y un 11% que suman las áreas que ya habían ardido en los grandes fuegos de 2022, aquellas en las que hubo talas o las que son espacios urbanizados o con infraestructuras y explotaciones como canteras. En cuanto a las áreas arboladas, el Gobierno gallego distingue las de coníferas (el 13%), las de frondosas (el 5%) y las de eucalipto (el 0,2%). Este último dato, el de los eucaliptos, ha sido repetido por el presidente gallego en los últimos días, a pesar de que la especie no conforma un paisaje habitual en la provincia en la que se han concentrado los incendios, la de Ourense.
Rueda defendió el pasado lunes que “igual que está el debate de cuánto ardió, es bueno saber qué ardió”. La única clasificación hecha por la Xunta es la ya citada, que no incluye ninguna evaluación del valor ambiental de los espacios calcinados. Han ardido zonas de parques naturales -y el Gobierno gallego lo ocultó-, áreas incluidas en la escasa Red Natura de Galicia -y la Xunta tardó días en admitirlo en algún caso- y reservas de la biosfera. En las zonas arrasadas en agosto, como el Macizo Central ourensano o el entorno de Pena Trevinca, hay especies arbóreas autóctonas, pero también matorral. En cualquier caso, no hay una estimación del Gobierno gallego de cuántas de las hectáreas calcinadas tenían algún tipo de protección.
Bosques o plantaciones de árboles
Serafín González aclara que conviene distinguir bosques autóctonos de plantaciones productivas de árboles. Terrenos de ambos tipos quedaron calcinados en agosto. En la provincia de Ourense ardió mucha superficie de plantaciones de pinos, una especie que está identificada como un problema en el plan rector del único parque natural que es propiedad totalmente de la Xunta, el de O Invernadeiro, afectado en los incendios de 2022 y también el pasado agosto. En ninguna de las dos ocasiones el Gobierno gallego aclaró cuánta superficie protegida se vio afectada.
El fuego entró también en áreas con especies autóctonas como rebolos -rebollos, Quercus pyrenaica-, abedules, acebos o serbales. También amenazó el teixadal -bosque de tejos- de Casaio, en el área de Pena Trevinca. Aunque el dispositivo profesional y los voluntarios lograron que no ardiese, hay daños. González indica que el bosque se estaba extendiendo y que en este y en otros espacios de árboles autóctonos se han visto afectadas las franjas periféricas.
Más allá de los árboles, tanto González como Pumariño enfatizan la relevancia de los matorrales. Este último recuerda que acumulan mucha flora, adaptada a ambientes duros y muy resiliente. Esto quiere decir que va a volver a aparecer bastante rápido en los terrenos quemados. Además de la importancia para aves amenazadas, mamíferos o reptiles, el biólogo apunta también a las abejas. Y esto tiene incluso un valor económico, dado que la miel de las flores de varias especies de arbustos es muy valorada.
Pumariño agrega que los matorrales también funcionan como sumideros de carbono y que, si se deja que continúe la sucesión vegetal y no se degradan con fuegos o haciendo cultivos, son “prebosques”. “Estamos perdiendo la oportunidad de tener bosques en el futuro”, lamenta y señala que eso hace perder resiliencia al territorio. Apunta otro efecto de los fuegos, que es que provocan que se pierda capa fértil y hay riesgo de que llegue un momento en el que el suelo “no dé para más”. Ocurre en zonas que han ardido de forma recurrente, en las que ya no se recupera la vegetación original.
El experto explica que también las piedras tienen relevancia: “En las afloraciones de rocas, que son un hábitat muy escaso en Galicia, viven muchas especies. No solo plantas, sino líquenes o algunos de los reptiles y rapaces más amenazados de Galicia”.
noviembre 23, 2025
Stefano Mancuso, neurobiólogo: “Los bosques son los únicos que nos van a salvar del calentamiento global”
Raúl Rejón 16 de noviembre de 2025
El botánico italiano que mostró que las plantas sienten y tienen inteligencia insiste en que “hace un siglo que debería ser el momento de los bosques. Necesitamos plantar un billón de árboles”
— ¿Queremos aliviar los incendios forestales? Dejad que los bosques se hagan viejos
- Si hay cada día más personas que, al mirar alrededor, son capaces de ver, distinguir y apreciar las plantas como seres vivos de un valor casi
- incalculable es, en gran parte, gracias al botánico italiano Stefano Mancuso (Catanzaro, 1960). Seres inteligentes y sensibles “de los que
- dependemos”, explica Mancuso. “Todo lo que comemos. El oxígeno que respiramos. Literalmente dependemos de ellas”, aclara el científico justo
- después de recoger en Madrid el galardón a la Personalidad Ambiental de los premios Ecovidrio.
Mancuso, que lleva décadas dedicado a abrir los ojos de la sociedad y curarla de la llamada ceguera de las plantas, no solo habla con pasión de la flora, sino que tiene claro que son la solución para sacar a la humanidad del atolladero en el que se ha metido al provocar el cambio climático. En conversación con elDiario.es, el científico desgrana las fórmulas con las que las plantas pueden ayudarnos y cómo nos enseñan que cuidarnos en comunidad es “más eficiente para sobrevivir” que dar la batalla cada uno por su lado.
Ahora estamos en plena Cumbre del Clima, la COP30 de Brasil, y el presidente del país, Lula da Silva, ha dicho que esta va a ser, o debe ser, la cumbre de los bosques ¿Es posible algo así?
De hecho hace un siglo que debería ser el momento de los bosques. No sé si será la cumbre de los bosques, pero así lo espero. Porque, para seguir en Brasil, y hablando de Lula, el bosque de la Amazonia está a punto de desaparecer. Si continúan talando porciones de bosque al ritmo actual, dentro de cuatro años, la Amazonia estará condenada a desaparecer y convertirse en otra cosa con consecuencias en el clima mundial.
¿A qué consecuencias se refiere?
La Amazonia es el motor de la lluvia de toda Latinoamérica. Así que si eliminas la Amazonia, todo va a cambiar a nivel planetario porque –¿cómo lo diría?– La mayoría de las nubes que viajan por el mundo están producidas por la Amazonia. Así que sí: este es el momento de los bosques en el sentido de que no podemos permitirnos más talas de árboles. Al co ... (...)
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