julio 19, 2026

Emilio Delgado retrata a Vito Quiles como el muñeco de trapo de PP y Vox, de Spanish Revolution

 Spanish Revolution     7/7/2026 



Emilio Delgado lo dijo en la Sexta Xplica el 5 de julio y lo clavó: “Vito Quiles es el calcetín en el que meten la mano PP y Vox y le hacen hablar y gesticular”. Más claro, imposible. No estamos ante un periodista incómodo ni ante un rebelde antisistema. Estamos ante un agitador ultra sobrerrepresentado, inflado artificialmente por una derecha que necesita ruido, bronca y espectáculo permanente para tapar su vacío político. Fingen indignación moral por la democracia, sí. Pero curiosamente nunca apuntan hacia la derecha.

La clave no es solo Vito Quiles. La clave, como señaló Delgado, es el papel del Partido Popular. Porque el secretario general del PP de Madrid se ha grabado vídeos con él, y porque este ecosistema no aparece de la nada: se alimenta, se promociona y se financia. Incluso, según recordó Delgado, a través de Negre con dinero público. Luego nos cuentan que son “libres”, “independientes” y “políticamente incorrectos”. Mentira. Son piezas de una maquinaria. Peones con micrófono, cámara y mucha protección institucional.

Y esto no va solo de un personaje que grita para hacerse viral. Va de una estrategia mucho más grande, repetida en distintos países por la derecha y la extrema derecha: crear agitadores, blanquearlos, darles altavoz y usarlos para desgastar gobiernos democráticos. Delgado lo resumió bien: detrás de Vito Quiles hay “una estructura amplia y seria para volcar gobiernos”. Exactamente eso. No es periodismo. No es fiscalización. Es una operación política con disfraz de entrevista callejera.

Justicia de clase ( Pequeño Nicolás y Pablo Hasél ) , de Spanish Revolution

 Spanish Revolution    8/7/2026    

Ayer la Audiencia de Madrid ha suspendido la entrada en prisión del Pequeño Nicolás: no ingresará en la cárcel si no vuelve a delinquir durante cuatro años y paga una multa de 1.800 euros, pese a acumular condenas que llegaron a sumar más de 12 años. La última pena había quedado en dos años y un mes tras la rebaja del Supremo, suficiente para abrir la puerta a la suspensión. Todo muy técnico, muy legal, muy limpio. Tan limpio que apesta.


Hablamos de un personaje que se movió durante años por los pasillos del poder, que declaró haber organizado actos con Aznar para FAES y que ha tenido entre sus defensas a Manuel Marchena Perea, hijo del juez Manuel Marchena. No es que el parentesco condene a nadie, claro. El problema es el paisaje entero: contactos, apellidos, despachos, rebajas, suspensiones, puertas que se abren y alfombras que aparecen justo cuando hacen falta. Luego nos dirán que la justicia es igual para todos. Sí. Igualísima.
Mientras tanto, Pablo Hasél cumplió cinco años en prisión el 16 de febrero, condenado por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, entre otras causas, y no saldrá hasta abril de 2027 según las informaciones publicadas. Esa es la fotografía obscena del país: uno con vínculos en las alturas evita la cárcel tras años de causas y condenas; otro lleva más de cinco años encerrado por letras, tuits y una persecución ejemplarizante. No falla el sistema. Funciona exactamente como fue diseñado: suave con los de arriba, brutal con quien molesta.