julio 21, 2024

CTXT. Carta a la comunidad 365 | Irene Zugasti: El derecho al verano

 

El derecho al verano

IRENE ZUGASTI 


Querida comunidad de CTXT:

 

Esta noche de canícula e insomnio –la tercera ya, de las muchas que nos quedan– transcurre entre el traqueteo del ventilador en el techo, el sudor que me pega el trasero a la silla, y los viajes a por el agua que nadie ha rellenado en la nevera. Noches así me recuerdan cómo año tras año el calor se vuelve determinante para estructurar la vida: las horas de sueño, los trayectos por la calle saltando de sombra en sombra, de refugio en refugio, sorteando el día mientras las aceras arden.

 

        Atravieso el desvelo cayendo en Instagram, donde ya asoman las vacaciones ajenas que no puedo evitar mirar. Qué cala tan bonita. Qué terraza tan agradable. Qué bien le queda el bikini. Qué alto ese rascacielos. Qué bohemio ese museo. Qué guapos esos amigos. Vaya pinta tiene ese mojito. Me imagino una red social paralela con otros veranos que no tienen foto: el de los camareros de las terrazas del centro a los que les chorrea el sudor por la cara; el de esa señora mayor aplastada en su sofá, que tiene aire acondicionado porque se lo pusieron sus hijos pero no lo enciende porque no puede pagarlo; el del viaje pegajoso en metro espalda con espalda; el de los salones a oscuras con un ventilador que solo remueve el bochorno; el de los cuarenta y tantos grados que asfixian las orillas a un lado y al otro del Estrecho, o los de una tienda de campaña de plástico a pleno sol en Gaza. El calor, como todo en esta vida, no es igual para todos.

 

        Hace un par de semanas, Javier Milei volvió a visitar Madrid. Disculpadme de nuevo el madrileñocentrismo, pero por favor, no lo entendáis como esa tendencia natural capitalina de mirarnos al ombligo, sino casi como un ejercicio de desahogo. La primera vez que vino, Milei acudió a presentar un libro, El camino del libertario, en la sede de La Razón, propiedad, por cierto, del ínclito grupo Planeta. En la segunda ocasión regresó invitado por Isabel Díaz Ayuso para recibir no sé qué absurda medalla y vomitar su ideario desde el atril de la presidencia de la Comunidad de Madrid mientras ella le contemplaba ufana. Al fin y al cabo, el equivalente ideológico a Milei en España está mucho más cerca de MAR y Ayuso que de Santiago Abascal, y ambos lo saben.

 

        El caso es que el insomnio, ya os digo, es malísimo, y anoche me adentré en el primer capítulo del polémico librito que paseó Milei por Madrid y que las malas lenguas dicen que estaba medio plagiado. Os ahorro la experiencia, porque no da ni para plagio: es un refrito de neoliberalismo para púberes, un popurrí de tópicos y autores mal citados de la escuela austriaca, rematados con bulos en forma de enunciados simplones hechos para publicarse en Twitter. “Cuanto mayor el éxito, más que proporcional será el castigo fiscal”, afirma, por ejemplo. Pero en Madrid bien sabemos que no es así, ya que el paraíso fiscal de Ayuso ha construido un sistema de tributación que exime cada año de pagar más de 5.000 millones de euros en impuestos a base de beneficios fiscales a las 45.000 personas más ricas de la Comunidad. La libertad avanza… si no se la combate.

 

         “La justicia social es aberrante”, decía Milei. Una cosa de envidiosos y de perdedoras, de fracasados y de resentidas. “A unos les quita y a otros les da. Los impuestos se pagan a punta de pistola”. Mientras, Ayuso movía la cabeza y contemplaba su circo, vestida como de invitada en una boda de cortijo, que es, últimamente, su forma de decirnos que todo esto es suyo.

 

        Pero no, no lo es. Y que lo grotesco no nos desvíe de lo neoliberal, ni de lo importante: según el Estatuto Autonómico de la Comunidad de Madrid, Ayuso ostenta el cargo de “quien preside y dirige la actividad del Gobierno y coordina la Administración”. Es decir, es la máxima figura de la gestión pública del territorio. Y que la máxima figura de la gestión pública madrileña asienta con entusiasmo a las bravatas de alguien que está destruyendo a cañonazos el estado de bienestar argentino, alguien que se jacta de haber desintegrado ministerios, de querer mandar a calle a miles de empleados y empleadas públicos, de privatizar empresas estatales y de regalar el suelo argentino a los grandes inversores extranjeros, de haber sembrado el caos en la administración del Estado –con los medios y el macrismo de la mano–, es sumamente preocupante.

 

        Pero esto no debería preocuparle solamente a los sospechosos habituales que llevan años dando la batalla y poniendo el cuerpo, como la marea blanca por la sanidad, el movimiento por la educación pública o las vecinas que frenan desahucios, por ejemplo. Todas esas personas, por desgracia o por principios, ya saben las consecuencias del recetario liberal-libertario. A quienes debería preocupar –e interpelar, de paso, de una puñetera vez– es a quienes trabajan cada día en la gestión de estas políticas públicas que sostienen la  justicia social en Madrid. Me refiero a los empleados y empleadas públicas por cuyas manos y pantallas pasan subvenciones, ayudas, impuestos, contratos o servicios destinados a materializar el bienestar social, a hacer carne los derechos sociales, a sostener el precario armazón que gente como Ayuso o Milei pretende devastar a martillazos. Políticas de ayuda a la dependencia, por ejemplo. O prestaciones sociales como el Ingreso Mínimo Vital. La gestión de los servicios de asistencia a menores o a víctimas de violencia machista. Los centros y servicios comunitarios que estructuran el día a día de muchas personas vulnerables. Las becas de comedor, la atención primaria de los servicios sociales, los centros de primera acogida, las medidas de accesibilidad, la enfermera de tu centro de salud, el aula TEA del colegio, los contratos de las educadoras sociales del distrito. Todos ellos pasan de la política al papel, a los despachos y oficinas, y de ahí al procedimiento que convierte la burocracia en servicio, en derecho, en alivio, en cuidado. Ese servicio público no es ajeno de quienes lo ejecutan e implica algo más que aprobar oposiciones y pelear por el qué hay de lo mío. Implica su defensa activa para que la justicia social, ese monstruo que asusta a Milei y que desprecia Ayuso, se imponga a la desolación del neoliberalismo autoritario de la motosierra. Si la máxima figura de la gestión pública en que trabajan miles de personas aplaude y celebra las recetas de quien pretende derruirla, quizá sea hora de que quienes convierten sus delirios en papeles y sus papeles en derechos (o en la ausencia de ellos) también tomemos partido. Partido frente a quien desprecia y denigra ese trabajo ante los ojos del mundo. Partido porque nunca fue solo gestión, siempre fue política. La banalidad del mal tiene muchas formas, y una es el procedimiento administrativo.

 

        En fin, querida comunidad contextataria: gracias por leer este desahogo. No sé si tendréis la suerte de tener frente a vosotros y vosotras un verano que merezca salir en Instagram, o si esta vez no os toca hacer las maletas ni una siesta de consuelo. Solo espero que sigamos leyéndonos y encontrándonos por aquí, en esta redacción que no cierra, en estos meses de calor compartido, en la batalla contra los monstruos, y por el nada banal derecho (de todos, de todas) al verano.

Irene Zugasti

Hay dos opciones: fabricar menos plásticos o envenenarnos con ellos. Ni el reciclaje por pirólisis solucionará el problemón que tenemos 


julio 20, 2024

La interminable y agitada peripecia de las columnas románicas del altar del Apóstol Santiago, de Daniel Salgado

 Daniel Salgado  Santiago de Compostela — 

La Exposición Regional Gallega de 1909 fue todo un acontecimiento. La visitaron 50.000 personas, el doble de la población de la ciudad que la acogió, Santiago de Compostela. La inauguró Alfonso XIII, último rey antes de la II República, y resultó un gran escaparate para la riqueza arqueológica y artística de Galicia. Tan escaparate que marchantes más o menos desaprensivos tomaron buena nota del género expuesto. Fue en ese momento cuando comenzó la interminable odisea de tres de las cuatro columnas románicas del altar del Apóstol Santiago entonces conservadas. El investigador Francisco Prado-Vilar ha reconstruido su agitada peripecia y los documentos que ha aportado han servido al BNG para argumentar la reclamación política de su restitución a Galicia.

El Códice Calixtino, manuscrito iluminado del siglo XII que recoge himnos, sermones y relatos vinculados al Apóstol Santiago, ya menciona el altar. “Y sobre el sepulcro hay un pequeño altar que, según se dice, hicieron sus mismos discípulos y que, por amor del Apóstol y de sus discípulos, nadie ha querido demoler después”, dice la cita con la que Prado-Vilar inicia su artículo académico sobre esta historia, Sortes Apostolorum: la odisea de las columnas de Antealtares. Dos piedras romanas que, según la tradición, habían llegado al lugar que hoy ocupa Compostela junto con el cuerpo de Santiago Zebedeo y formaban el ara que soportaban las columnas, esculpidas en mármol. El conjunto lo albergaba el monasterio de San Paio de Antealtares, cuya enorme fachada trasera da a la misma Praza da Quintana que la Porta Santa de la catedral. Hasta el siglo XV lo custodiaron monjes bendictinos, después monjas de clausura de la misma orden.

Fueron estas las que, a raíz de la Exposición Regional Gallega y agobiadas por una mala situación económica, decidieron aliviarla deshaciéndose de su propio patrimonio. En septiembre de aquel 1909 cerraron el trato con Fernando García Peso, relata Prado-Villar: tres columnas románicas por 4.500 pesetas. La cuarta ya no se encontraba bajo sus dominios. Según las informaciones recabadas por el historiador, había desparecido en algún momento entre 1610 y 1768. Se trataba de la que incluía la imagen del propio Santiago, “la más importante simbólicamente del conjunto”. ¿Qué sucedió? Prado-Villar aventura un par de hipótesis, tal vez quedó oculta en algún lugar después de la construcción de la iglesia barroca del monasterio, tal vez las monjas “se vieron obligadas” a regalarla a alguna autoridad. En las otras figuran los apóstoles: Pedro, Andrés y Pablo; Bartolomeo, Mateo y Santiago el Menor; y Matías, Simón y Judas.

El caso es que la operación de las benedictinas en 1909 provocó cierto escándalo. Eruditos locales, periodistas y autoridades eclesiásticas participaron en la discusión pública. El patrimonio a la intemperie, la propiedad privada de la cultura, el poder de la Iglesia en la ciudad. Dos años después, el comprador García Peso las puso de nuevo a la venta y la abadesa de Antealtares las recuperó. No descansarían, ni mucho menos, en paz.

El Estado las adquiere

En los años 20, la consideración crítica -y mercantil- sobre el arte románico cambió, explica Prado-Vilar a elDiario.es. Se revaloriza. Y eso agita a los marchantes, que revolotean por Galicia a la procura de mercancías. La economía de las benedictinas compostelanas no remonta, la ocasión la pintan calva. El anticuario palentino Arcadio Torres entra en contacto epistolar con la abadesa -que ya no es la Socorro Salgado de 1909, sino Matilde Reigada- y llega a un acuerdo: tres columnas románicas por 60.000 pesetas de la época. Es el 6 de septiembre de 1929 y España está sometida a los estertores de la dictadura de Primo de Rivera. La monja quiere esta vez esquivar controversias y pide permiso a todos los implicados: el cabildo de la catedral, el Vaticano y, a través del gobernador civil de A Coruña, el Estado. La dilación desesperó a Torres y la transacción tampoco se consumó.

El Estado entró en la partida. Como si atendiese a los ruegos de eruditos locales, Prado-Vilar señala al cura y arqueólogo y miembro del malogrado Seminario de Estudios Galegos -lo clausuró el fascismo en 1936- Xesús Carro, adquirió las columnas por 54.000 pesetas. Así figura en una Real Orden del 10 de agosto de 1930 y así fue como las piezas se fueron a Madrid, embaladas por el mismo Carro, al Museo Arqueológico Nacional. “Otro documento histórico que emigra”, tituló el diario La Voz de Galicia. El museo las conserva en la actualidad. Pero no las tres, solo dos. La tercera se encuentra en el Museo Fogg de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

El románico gallego y el Guernica de Picasso

“El Estado no tuvo más remedio que comprarlas, se iban para el extranjero, y allí están, en el Museo Arqueológico Nacional, sintiendo saudades”, escribía Xesús Carro poco después. Prado-Vilar cuenta a este periódico que en realidad ni siquiera. “El ministro Elías Tormo [responsable de Instrucción Pública y Bellas Artes durante la breve dictablanda de Berenguer] engañó a los eruditos gallegos que se preocupaban por el destino de las columnas”, dice. El historiador ha dado la vuelta al conocimiento del proceso que llevó a una de las columnas a un museo estadounidense. Nueva documentación, consultada en los archivos de Harvard y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desmonta la versión hasta ahora aceptada, la de que los gobiernos de la República habían entregado la pieza al Museo Fogg “al final de una ardua negociación”.

Tormo usó la columna gallega para conseguir la repatriación de la lauda sepulcral de Alfonso Ansúrez, que procedía originalmente de Sahagún (León), y había ido a parar a Estados Unidos. Y negoció con ella antes de que Xesús Carro empaquetase a las tres en dirección al Museo Arqueológico Nacional de Madrid convencido, escribe Prado-Vilar en un artículo publicado la semana pasada en La Voz de Galicia, “de que quedaba asegurada su inalienabilidad al pasar a formar parte del patrimonio público”. No fue así. Con la mediación del “infame” marchante estadounidense Arthur Byne y actuaciones en los frentes diplomático y académico y varias interrupciones, en realidad el gobierno republicano, con Fernando de los Ríos como ministro de Instrucción Pública, remató un proceso iniciado muchos años antes y bajo un régimen no democrático. La lauda de Ansúrez regresó a España a cambió de una columna románica en mármol que había sujetado el altar de Santiago Apóstol y una serie de otras piezas menores. Hubo incluso una modificación legislativa ad hoc para sortear las trabas a la exportación del “tesoro artístico nacional”. Era 1932 (...)



julio 19, 2024

Paseo semanal por CTXT, por Diego Delgado

 5/7/2024


Contra los ultras, con Orgullo

Querida comunidad contextataria: 

 

Esta semana hemos asistido al enésimo atropello de la judicatura española, comodísima en su dinámica antidemocrática gracias a la impunidad de la que gozan, al menos de momento, sus tropelías. Pero no vamos a empezar hablando de eso. ¿Que por qué lo escribo, entonces? Bueno, para darme el gusto de decirles a esos jueces y sus palmeros que, por mucho que se autoimbuyan de una severidad reverencial de salvadores de la patria, para nosotras es más importante celebrar las disidencias sexuales y de género. Esa es nuestra patria.

 

¡Feliz y combativo Orgullo, amigos, amigas y amigues! No os podéis perder esta historia de Álvaro González Montero y Richard Cleminson sobre lo que ellos llaman la “Revuelta mariquita en San Pedro de Alcántara”. 1969, un municipio malagueño, carteles que reivindican con mucha gracia el amor libre y una boda homosexual que desafía al régimen franquista.

 

55 años después de aquello, siguen existiendo personas dispuestas a maltratar y violentar a otras por el mero hecho de tener una orientación sexual diferente a la suya. Es más, esas personas alcanzan puestos de responsabilidad política y, desde ahí, tratan de dinamitar la celebración del Orgullo. Es lo que ha ocurrido en la Comunitat Valenciana, y lo cuenta Carlos H. de Frutos en su serie podcastera, ‘El Contextador’.

 

Ahora sí, volvemos a lo feo. El Tribunal Supremo ha dictado un auto con el que convierte la amnistía en papel mojado. Sus magistrados “no están dispuestos a aplicar las leyes que no coincidan con su ideología o que no convengan a los partidos políticos que los nombraron”, explicamos en nuestro editorial sobre el tema.


El ataque frontal a uno de los pilares sobre los que se sostiene el acuerdo de mayoría parlamentaria alcanzado en las urnas demuestra que Guillem Martínez acierta de pleno al afirmar que el TS ha abandonado su función para abrazar “la misión de la monarquía española, de la derecha española, así como su propia misión particular”. Glups.

 

Ante el panorama reinante, Gerardo Tecé denuncia el “Glorioso Alzamiento Judicial” y aclara que, ojo, “la Justicia no está politizada en abstracto”. Aquí no caben equidistancias ni extremos centros. De hecho, esta entrevista de Gorka Castillo a Rubén Pérez, profesor de Historia del Derecho y autor de Jueces contra la República, permite rastrear los orígenes de la contaminación ultra de las instancias judiciales: “Hay muchas pruebas de que la judicatura actuó como una fuerza opositora a las reglas republicanas y democráticas que intentaba implantar el nuevo régimen”.


Pasamos de una extrema derecha a otra, ya lo siento, para hablar sobre los alarmantes resultados de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Francia. La Reagrupación Nacional de Le Pen acumula el 33,1% de los votos, gracias a la normalización de sus ideas y a la “demonización de la izquierda”, según cuenta Enric Bonet en su análisis de los resultados electorales. Además, Bonet ha entrevistado al politólogo y sociólogo Félicien Faury, que identifica y expone algunas de las causas del éxito lepenista. 

 

En esa misma línea, Pablo Castaño propone seis claves para entender lo que está ocurriendo en el país galo: “la ‘laicidad autoritaria’”, “la radicalización de la derecha tradicional”, “un sistema político poco representativo”, “There Is No Alternative (TINA)”, “el tacticismo macronista: ‘la ultraderecha o yo’” y “las limitaciones de la izquierda”.

 

Desde CTXT nos ha parecido importante recalcar que no todo está perdido y llamar a la movilización del electorado francés contra la amenaza parda, y así lo hemos hecho con este editorial.

 

Países Bajos también vive su particular vía crucis ultra. Tras un proceso, como mínimo, confuso, se ha conformado un equipo de gobierno liderado por Dick Schoof. Para Sebastiaan Faber, los y las integrantes de este nuevo Ejecutivo “comparten tres características: experiencia escasa, ideas radicales y simpatías dudosas”.

 

Mejores noticias llegan desde Reino Unido. Fray Poll analiza la victoria laborista, ayuda a entender el sistema electoral que la ha facilitado y trata de contagiarnos de un optimismo que, “en los tiempos que corren, es un acto de rebeldía”.

 

El resumen de todo esto lo hace Rafael Poch ya desde el título de su último artículo: “Euromiseria”. En él, pone la vista en la coyuntura política de Francia, Reino Unido o Alemania en relación con el genocidio en Gaza. Su conclusión es clara: la Unión Europea “forma parte del problema. Su enfermedad es irremediable”.

 

Vamos, por fin, con el desahogo cultural ante tanto terror fascistoide. Recién salido del horno del Ministerio de CTXT tenemos este extenso artículo de Anna Pacheco en el que reflexiona sobre diversas cuestiones relacionadas con el turismo: el riesgo de utilizar términos como “invasión”, fácilmente manipulables para la extrema derecha o el encaje del decrecimiento y la justicia social en los viajes vacacionales. Hay que leerlo.

 

Cine, humor, textos que da gusto leer. Pilar Ruiz nunca falla en este sentido. Esta semana nos ha traído un precioso homenaje a Donald Sutherland, quién mejor que él en estos tiempos grises, actor de enorme talento que nunca descuidó el compromiso activista con “sus más profundas convicciones políticas y humanas”. Por su parte, Mario Amadas sigue explorando el mundo laboral y esta es la tesis que propone: si bien “la empresa, como inmensa organización paramilitar que es, tiene el peso de la responsabilidad”, las trabajadoras también debemos dar un paso adelante y, en resumidas cuentas, “tenemos que atrevernos a pedir lo que necesitamos”.

 

Si os habéis quedado con ganas de más, aquí tenéis nuestra portada, desde donde podréis acceder a todo lo publicado últimamente. Para sugerencias, dudas y quejas constructivas, os leemos en info@ctxt.es y en nuestras redes sociales.

 

Hablando de redes sociales, estamos intentando diversificar nuestra presencia online, con el objetivo principal de ir desprendiéndonos de esa dependencia que ha generado Twitter en tantas de nosotras. Nos gustaría que nos pudieseis seguir desde otros lugares que no sean ese vertedero de odio ultra. Os dejo por aquí algunas opciones: nuestros canales de difusión de WhatsApp y Telegram, nuestra página de Facebook, nuestros perfiles de Instagram TikTok y, por último, Mastodon, una red social muy similar a Twitter pero libre, descentralizada y muy preocupada por evitar que los mensajes de la extrema derecha campen a sus anchas.

 

Sin más, esperamos que tengáis la oportunidad de pasar estos días de calor lo mejor que podáis y que, en estas semanas de Orgullo, viváis vuestras vidas como os dé la gana.

 

Un abrazo de parte de todo el equipo. 

Diego Delgado

julio 18, 2024

Decenas de científicos piden no iluminar el Manzanares a ... elDiario.es .

Diego Casado   

infoLibre   



El proyecto del Ayuntamiento de Madrid para iluminar las aguas y la vegetación del Manzanares a su paso por la capital acaba de cosechar la oposición de decenas de científicos. Más de 80 investigadores, casi todos especialistas en biología, medio ambiente y contaminación lumínica, han firmado un manifiesto en el que piden al área de Medio Ambiente que frene sus planes para dotar de luces de colores al tramo situado entre los puentes Oblicuo y Andorra.

El proyecto fue anunciado hace un mes por el delegado del área, Borja Carabante, entre críticas de la oposición y colectivos ecologistas, que ven en peligro la flora y fauna del renaturalizado Manzanares en esta parte de Madrid Río. Ahora, también los científicos critican el proyecto municipal, con el que el Ayuntamiento piensa gastar más de 600.000 euros en colocar 57 focos que se encenderán durante las noches. “Solo generará impactos negativos”, escriben en el manifiesto hecho público, donde repasan las afecciones a la naturaleza.

“Supondrá una incuestionable intromisión en la vida de estas aves, por tratarse de un grupo muy sensible a la iluminación nocturna. Podría afectar negativamente a su reproducción e incluso podría provocar el abandono del río por parte de algunas especies que precisan tranquilidad, tanto reproductoras como invernantes. Lo mismo cabe decir de las poblaciones de insectos, pudiendo alterar sus ciclos y poblaciones”.

También recuerdan que poner iluminación en medio kilómetro con el objetivo de atraer el turismo, como señalan las autoridades municipales, “traslada un mensaje erróneo a la sociedad, dando la falsa idea de que iluminar no tiene costes ambientales, ecológicos, energéticos, culturales e incluso para nuestra propia salud”. El manifiesto, que está abierto a nuevas adhesiones, recuerda el éxito de la renaturalización del tramo urbano del río, donde se han llegado a ver hasta zorros.

Entre los firmantes de este manifiesto, hay 17 personas con cátedra universitaria, otras que ocupan puestos de dirección de entidades científicas, así como una veintena de especialistas de la plantilla del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Algunos de ellos y ellas son tan conocidos como el catedrático emérito Eduardo Martínez de Pisón, Fernando Valladares, Javier Benayas, Ana Payo, Asunción de los Ríos, el ex director del CSIC Emilio Muñoz, el director del Instituto de Astrofísica de Canarias, Rafael Rebolo, o la directora de la Fundación StarLight, Antonia Varela. Uno de los objetivos de esta entidad es la defensa del cielo nocturno. También lo ha firmado David Eicher, editor-jefe de la revista norteamericana Astronomy.

Además del manifiesto firmado por científicos, desde hace días una petición online recoge firmas ciudadanas contra los focos. Hasta el momento se han sumado más de 37.000 rúbricas que piden la retirada del proyecto del equipo de Almeida. Asociaciones vecinales del entorno y la Asociación vecinal Pasillo Verde Imperial se oponen frontalmente a un proyecto que consideran servirá para la “eventificación” de Madrid Río, perjudicando a la fauna y causando molestias a los vecinos.

Carabante se jactó hace unos días, durante la comisión de su área, que el proyecto sobre el Manzanares tenía los permisos del Gobierno central, a través de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). “Estoy absolutamente tranquilo”, dijo entonces ante una pregunta del PSOE. Posteriormente, la CHT recordó a Carabante que solo dio su visto bueno a que el dispositivo está por encima de la altura inundable del río, pero que el permiso ambiental es responsabilidad de la Comunidad de Madrid.

Las obras para instalar (...)

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Científicos contra Almeida: su proyecto para iluminar el río Manzanares amenaza a la flora y la fauna

 Daniel Lara   26 de junio de 2024 

Vista simulada de Madrid Río con la instalación de las luces que empezará a funcionar en 2025. Ayuntamiento de Madrid


El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado ya la instalación de 57 focos y cuatro proyectores que apuntarán al cauce del río Manzanares para iluminar la vegetación. El anuncio del proyecto llegó hace dos meses y fue duramente contestado por las organizaciones ecologistas. Ahora, un grupo de 81 científicos de todo el país ha pedido por carta al consistorio que aborte el plan por atentar contra uno de los proyectos de renaturalización urbana más importantes de España, que ha logrado en apenas ocho años traer a la capital decenas de especies protegidas. Los expertos advierten que apuntar con focos a un entorno tan sensible espantaría a muchos de estos animales, alteraría sus comportamientos y su sueño, y terminaría matando a algunas especies.