Hoy pretendemos subir al
pico Torreón (1645 metros). El camino se inicia en el
km 40 de la carretera que va de Benamahoma a Grazalema. En el primero de ellos un señor mayor, que no anciano porque se le ve con garbo, nos hace señales de que le llevemos. Es del pueblo y nos dice que le acerquemos a donde tiene las
cabras, una
finca a pie de carretera que encontraremos más adelante. Le pregunto si hace quesos y comenta que ahora
no es momento de partos. Para entrar a la finca traspasamos un portón metálico que cerraremos al salir.
Aparcamos junto a un
grupo de coches (alrededor de 900 m. de altitud) e iniciamos la marcha a las doce menos cuarto y a pleno sol. Por esta zona
proliferan los acebuches y en media hora ya nos estará dando la sombra.
La senda está bien trazada y se sube tranquílamente, de cuando en cuando coincidimos con una pareja de gaditanos.
A las 2 horas del inicio llegamos a la
roca pelada, previamente habremos pasado por una especie de
vallete alto, y al poco llegamos a la
cumbre. Cumbre que está ocupada por un grupo numeroso de gente variopinta. Nos dicen que son de un
instituto de Ubrique y que son profesores, padres de alumnos, alumnos, novias... se les ve en armonía y dicen realizar actividades conjuntas -como ésta-.
La vista es estupenda -la más alta de la zona- a la izquierda el pueblo de
Algodonales, enfrente el
embalse de Zahara de la Sierra y a la derecha el
pueblo de Ronda, que ya es
Málaga.
Entre las cosas que nos mencionan como curiosas está una
calzada romana que va desde
Benaocaz hasta el mismo Ubrique, así que, después de descansar y comer, deshacemos camino y al final nos encontraremos con nuestros informantes, que salieron antes. Ellos pararán en
Grazalema de donde es alguno. La vuelta, como es bajada y cómoda, la haremos en poco más de hora y cuarto.
Para llegar a
Benaocaz hay que pasar por
El Bosque y el mismo
Ubrique. De las tres 3 entradas que tiene el pueblo hay que ir a la
intermedia que es de donde parte la
calzada. Esta discurre
entre olivos y se conserva irregularmente, muy bien para no haberse rehabilitado en ningún momento. Tiene una
fuerte pendiente de bajada lo que me hace pensar en la vuelta y en que empezamos el recorrido a las seis de la tarde. A la hora ésta se acaba y estamos entrando en el pueblo de Ubrique.
Me da la neura, está anocheciendo y la vuelta es subida ¡no podré! Mi compañero más entero que yo dice de hacer autoestop. Nos dirigimos a una gasolinera y para una furgoneta ¡nos lleva! es un
habitante de Benaocaz, ganadero él, nos habla del problema de la
subida de los piensos por el asunto de la
aplicación de los cereales al biodiesel, algo de suma importancia para él.
Cuando llegamos le damos las gracias fervorosamente, al menos yo, y subimos a nuestro vehículo.
PAQUITA
Etiquetas: CRÓNICA EXCURSIONISTA Y CUADERNO DE VIAJE