ACLARO que para VER las FOTOS, su paisaje, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas, una o más veces.

31.- La previsión para este lunes son lluvias, a partir de las dos p.m. En el autocar estamos a las 9 de la mañana; diez minutos después nos bajamos, estamos muy cerca al punto de salida. Al poco vemos un
hermoso ejemplar de
majuelo, formado como arbolillo, el más vigoroso de los por mí vistos. Lupe -en la foto- lo tilda de
peral de pastores, nombre adjudicado en su pueblo -Lagartera- a mucha honra.

32.- A ambos lados del camino vimos, también, plantaciones de
cerezos (un disidente que aún no ha comulgado con la rueda del olivo). Vamos por pista forestal. Arriba, en las
cumbres, unas
nubes nos tapan y nos descubren, indistintantemente, a las mismas. La vegetación por aquí ya es de
matorral y bajo. Los pocos árboles que se ven son plantados, ejemplares aislados, como un par de
cipreses, que no sé si creerán en dios.

33.-
Paradita en un llano, cercano a la base del macizo, explicaciones del guía, único -casi- preparado en el tema, asuntos varios... y reanudamos la marcha. Esta vez vamos todos, los 22.

34.- Pasamos junto a un todo terreno, más adelante un señor. Es
apicultor, tiene las
colmenas allí mismo, en aquel claro. Le preguntan por las variedades que produce, sólo una, contesta, de
espliego. Y ciertamente, junto al camino veremos, ahora y cuando estemos de vuelta, plantas de espliego, alguna con flor.

35.- Volveremos a ver cerezos, con sus
hojas otoñándose, en una
vaguada situada algo más abajo de la pista por la que andamos. Se ve el valle, el pueblo de
Mancha Real, con su extendido polígono industrial, en último término
Jaén, capital. Algunos presumen de ver, no ya la catedral, las campanas.

36.- Más a la derecha vemos, unos mejor que otros,
Úbeda. Nuestro grupo es algo hetereogéneo y como el camino es largo y fácil, por el momento, nos hemos separado bastante unos de otros; hasta el punto que alguien pone orden y frena las ansias de los más adelantados. A esperar toca.

37.- Llegados a una curva de 90 grados a la derecha, abandonamos la pista, que pierde altura en adelante, en favor de una
senda ascendente hacia el Aznaitín. A nuestra izquierda dejamos un plegamiento del terreno, a modo de visera, encarado al norte, hacia
Sierra Morena -dicho por Sebastián, si no lo entendí mal-.

38.- Por fin comenzamos a andar por
monte, por terreno irregular, lo propio. Un poco escalabrado en este inicio pero no malo, sólo lo suficiente para que nos enteremos de quien manda allí, el monte, nosotros, simplemente, nos acomodamos a sus exigencias.

39.- Tenemos a las nubes -casi- por los suelos, a nuestros pies... bueno, algo alejadas de nuestros pies, pero en un nivel inferior. Alguna
roca se permite pasar por
escultura, ya lo dicen, el arte imita la
naturaleza.

40.- En una suerte de collado se plantean dos caminos: ir por la
cresta o bien por la
ladera. El diseño estaba fijado por la segunda, un par de disidentes optan por la cresta ¡allá ellos! se les supone con cabeza, con algo de cabeza.

41.- Las nubes parecen perseguir al grueso del equipo, no se amilanan, saben que el objetivo está más adelante, arriba.
.
.

42.- La
cima del Aznaitín está ya a la vista, no a tiro de piedra pero sí de prismáticos ¿Quién los lleva? Luis... pero ¡si Luis no ha venido!... ¡uy, uy! que me parece que el guionista está mezclando historias ¡habrá bebido!... ¡si tenía sed!

43.- Todos acabarán juntándose a los
pies de una
pared rocosa, donde descansarán, preparándose para el ataque final a la cima. Todos menos uno, que estará... por allá arriba.
.

44.- La
panorámica que tenemos sobre el
valle es ahora más amplia -que en la foto 7-. Todo el suelo está cubierto de
olivos, alguna
balsa de agua y nubes bajas sombreándole.

45.- Ya tenemos más cerca la
cima del Aznaitín y su
vértice geodésico. Esta cara es vertiginosa, bonita. Por allí, por aquellos
pedregales vieron la vez anterior (tres de los participantes ya estuvieron en esta sierra y este pico hace dos o tres años) bajar a unas
cabras.

46.- Es
Charo quien lo
cuenta.
El suelo es de piedra
caliza, toda la
sierra lo es. Por eso, explica Sebastián, no se ve curso de agua alguno, la tierra, la roca, la filtra toda. Por contra, supongo, el subsuelo debe ser rico en aguas subterráneas.

47.-
Por fin llegamos a la
cima (1745 m). La marquesina terrestre quedó allá abajo. A su izquierda se ve claramente el punto en que dejamos la pista por tomar el sendero -claro en el centro, algo más abajo, de la foto-. Fotos de cima, tomadas por Carlos y algún otro más. Página de Carlos
www.escarcha.es/Ruta%20al%20Aznaitin.html
48.- Tras recrearnos en el paisaje iniciamos el retorno. De bajada vemos lo que no a la subida, una
dolina ¡otra dolina! A ella nos acercaremos unos cuantos, pocos cuantos.

49.- Y ahí estoy
yo, con esa cara severa. No recuerdo si tuve o no conciencia de que
Geir estaba tirándome la
foto. Desde aquí,
gracias, pese a que no suelto mi cámara para que me fotografíen, agradezco aparecer en alguna.

50.- Nos dirigimos al
mirador de Albanchez, de Úbeda y Mágina, indistintamente. Como puede verse perseguimos a las
nubes y, en ocasiones, nosotros vamos más deprisa y nos mojan. En el suelo, además de
erizones, hay otros pequeños promontorios de
verde más claro que, al tocarlos, parecen
esponjas de musgo-foto 16-.

51.- Ahí tenemos
Albanchez -o Albánchez, se ve escrito de ambas formas-, su territorio cubierto por el monocultivo de los olivos y su
torre de vigilancia, a la derecha, camuflada en las
rocas, que las nubes nos dejan ver por breves momentos y sobre todo nos ocultan.

52.- A la izquierda del pueblo, limitando nuestra vista, aparecen
tres pequeñas
cimas, cuyos nombres desconoceré hasta que visite la torre mencionada, donde instalaron una fotografía panorámica, enumerando los pueblos y geografía más notable del entorno.

53.- Tras la visita al mirador retomamos el camino de venida, hasta situarnos de nuevo en la pista. En la última parte del sendero hubo disidencia sobre si izquierda o derecha. Los primeros llegaron antes y más abajo, puesto que el comedor se había situado en el entronque del camino, tuvieron que subir, abandonando el noble juego de
los chinos, al que se habían dado para "matar" el rato. Tras la
comida relax que, en el caso de Carlos Gorrindo, supuso coger las
pinturas que lleva, por si acaso, para hacer "un
apunte del natural".

54.- Al toque de corneta nos ponemos en movimiento. Casualmente, comienzan a aparecer
cabras por detrás del pequeño
redil que teníamos cerca. Tímidamente una, dos y, ya sin timidez alguna, el resto. Antes de que nos alejemos de la
mole rocosa veremos, aunque mucho más lejanas, cabras
montesas. Primero en el punto más
alto que observábamos, después casi abajo. Desaparecieron pronto, tenían pánico escénico.

55.- Nos salió un
michelín por el camino, no fue gordura acelerada sino
roca pintoresca... singular, como "sisedijera". La observación fue de Sebastián. Cuando llegamos al punto en que vimos al apicultor dejamos la pista para tomar
otro sendero, que pasa por debajo de las colmenas -
ver foto 4-.

56.- Bajamos animada-
mente, ya se sabe, bajar cuesta menos que subir, salvo para las rodillas castigadas. Se escucha alguna cabra en la distancia, ésta fue cada vez más corta, hasta que el
cabritillo se incorporó al pelotón, acudiendo a la réplica que le estaba haciendo
María... beee

57.- Ya tenemos
Albanchez a tiro. Nos tememos que esta noche algún vecino tendrá
cabrito para cenar, si este cabrito continúa en sus trece, porque acabó poniéndose en
primera fila, abriendo la marcha.

58.- Atrás dejamos la mole del
Aznaitín y su
mirador, arriba, el punto más alto de la derecha. A sus pies el
depósito de agua del pueblo y más abajo
olivos, para no cambiar.

59.- Las formaciones
calcáreas de la derecha ofrecen
ventanas al más allá, entiéndase, al otro lado de las paredes dichas. Pasamos bajo unos
almendros ¡sí! también los hay y nos acercamos a las
escaleras por las que se accede a la torre de
vigilancia. El grupo se fracciona, parte baja al pueblo y el resto... a continuar subiendo. Bienhallada la idea de situar panorámicas
explicativas en los sitios idóneos. Mis tres montes son:
Cueva del Aire, la Serrezuela de Bedmar y Golondrina.

60.- La fortaleza tiene diferentes
niveles, el plano está en el primero, en el siguiente dejamos las mochilas, además de por el peso, por
pequeñez de los
orificios por los que se accede al nivel
previo al último. Fueron pasos exigentes ¡vaya si lo fueron!

61.- Hasta tiempo de tumbarnos
al sol tuvimos, en la
breve plataforma
superior, antes de ponernos a bajar. Ya en el
pueblo ¡en obras!, también tienen derecho a disfrutarlas, nos juntamos con los adelantados en un
bar, cerveza, café, colacao, somos variados.

62.- En la parte baja nos espera el
autocar, subimos, cruzamos algún pueblo, nos sitúa en la parte contraria del
valle y ¡aún nos queda la
sorpresa! es la
Torre de Cuadros -ver plano-, a la que accedemos tras un recorrido de 1,7 km. a través de los
olivares, un lujo a nuestro alcance... las
olivas. Cerca la
Golondrina.
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Datos Técnicos, proporcionados por
Sebastián <<<<<
Recorrido: Pto. de Albánchez (1159 m) (km 0)– Pico Aznaitín (VG) (1745 m) (km 4,8) - Cañada (Ayo. De la Cañada) (1277 m) (km 8,1)- Albánchez de Úbeda (820 m) (km 11)
Longitud: Total 11 km. Subida Acumulada: 600 m aprox.Bajada Acumulada: 940 m aprox.
PAQUITA -el viernes 5 Mágina II-
Etiquetas: CRÓNICA EXCURSIONISTA Y CUADERNO DE VIAJE