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abril 25, 2026
Irán está ganando. Por Rafael Poch
Rafael Poch 17/03/2026
Esta guerra es asimétrica porque la superioridad tecnológica y la capacidad militar de uno de los bandos es abrumadora, pero ni los israelíes, ni los estadounidenses aguantarían ese nivel de destrucción sin experimentar un seísmo político
Donald Trump en rueda de prensa en el Despacho Oval el lunes 16 de marzo de 2025. / Youtube
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No hay duda de que la población iraní está sufriendo la guerra mucho más que cualquiera de las otras implicadas, sea en Israel o en los países del Golfo, o Estados Unidos, donde no hay daño alguno. Pero a juzgar por lo visto, hay una diferencia en la capacidad de resistencia: ni los israelíes, ni los estadounidenses, ni los habitantes de los países del Golfo, aguantarían el nivel de destrucción de infraestructuras, hospitales, escuelas y centros administrativos, por no hablar de la eliminación de toda una línea de primeras figuras de la dirección política, militar y religiosa, sin experimentar un seísmo político y social. Irán asume todos esos daños que sus adversarios no pueden asumir.
Contemplado desde Israel, la diferencia de tamaño es importante. Irán es unas 75 veces mayor que Israel. Eso quiere decir que si se lanzan una cantidad semejante de misiles y bombas, Israel resulta más destruido por una cuestión de tamaño.
Otra diferencia de escala es que, aunque toda la marina de guerra de Irán haya sido destruida, excepto, al parecer, los submarinos y las temibles flotillas de lanchas rápidas lanzamisiles, todos esos barcos y recursos hundidos tendrían menos peso y consecuencias que el hundimiento de un solo barco de guerra de Estados Unidos.
El hundimiento de una sola nave americana o el derribo de los tres o cuatro aviones de Estados Unidos hasta ahora reportados representan una humillación para ese país. Lo mismo puede decirse de la destrucción de sus bases y radares en los países del Golfo. La abrumadora destrucción militar sufrida por Irán no es humillante. Todo eso sí lo es para Estados Unidos, y la experiencia histórica sugiere que la humillación militar de una superpotencia es letal para ésta.
Algo parecido puede decirse sobre los bombardeos y misiles lanzados que destruyen Irán o el Líbano y que matan a diario a centenares de civiles. Especialistas como el historiador Ervand Abrahamian estimaban en un 20% o 30% el nivel de apoyo de la sociedad iraní al gobierno de Teherán, pero la guerra suele inducir una unión de país más que un impulso de cambio de régimen. Parece que los adversarios del régimen en Irán no están entusiasmados ante la perspectiva de que su país se convierta en una nueva Libia, Irak o Siria. Por el contrario, cada misil iraní o de Hezbolá que alcanza territorio israelí plantea preguntas críticas sobre la eficacia de la defensa de un país acostumbrado a agredir sin consecuencias. En las bases del Golfo, las preguntas son sobre la conveniencia de una arquitectura de seguridad que no solo ya no les garantiza inmunidad sino que evidencia que las monarquías de la región van muy por detrás del régimen israelí en las prioridades de defensa de Washington.
Además de la reserva de misiles de la que disponga –y parece que son bastantes y que los más temibles apenas se están empezando a utilizar ahora– Irán dispone de un arma definitiva que es el cierre del estrecho de Ormuz. Hay consenso acerca de que la interrupción del suministro de gas y petróleo, si se prolonga, puede ocasionar importantes perjuicios a la economía occidental, incluida una recesión económica global. Aunque el manejo de este recurso no sea selectivo, y permita la circulación de buques con destino a países no hostiles a Irán, las consecuencias varían mucho de un país a otro. Rusia, por ejemplo, es inmune y podría beneficiarse por los aumentos de los precios del gas y el petróleo. China tiene reservas para suplir durante varios meses una interrupción del suministro del Golfo Pérsico, y además dispone del suministro ruso. Para India y los países europeos sería mucho más complicado, y para Japón y Taiwán sería dramático en un plazo muy breve.
Estados Unidos importa poco petróleo de la región afectada, pero la mera interrupción de esa pequeña cantidad está aumentando los precios de la gasolina y el diésel significativamente, con gran repercusión para el transporte y los precios en general. El consumidor americano puede convivir con la masacre de centenares de miles de seres humanos propiciada por su Gobierno en el otro extremo del mundo, pero no con el incremento de algunos dólares del precio de los combustibles.
Y, finalmente, todo el mundo percibe que esta guerra es un error de ese Nerón narcisista sospechoso de pedofilia. Cuando Trump solicita la ayuda militar de sus vasallos europeos para profundizar el desastre, todos se escaquean. Su propio aspecto, el lunes 16 de marzo, cuando se jactaba del martirio de Cuba, no era muy bueno. Tampoco lo es desde hace algunos días el de algunos propagandistas israelíes. Y es que Irán está ganando la guerra y todo el mundo se está dando cuenta de la magnitud del estropicio. Esta guerra es asimétrica porque la superioridad tecnológica y la capacidad militar de uno de los bandos es abrumadora, pero de momento Irán la está ganando.
abril 24, 2026
Peinado y asociados, de José Antonio Martín Pallín
José Antonio Martín Pallín Abogado. Ha sido fiscal y magistrado del Tribunal Supremo 27/12/2025
El juez Juan Carlos Peinado, en una foto de archivo.Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en junio de 2018. En octubre de 2020, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) otorgó la Cátedra de Transformación Social Competitiva y un máster del mismo título a Begoña Gómez Fernández, esposa del presidente del Gobierno, acogiéndose al reglamento vigente desde 2015 que permite designar como director/a de la cátedra a alguien sin vinculación laboral con la universidad y sin necesidad de licenciatura universitaria. En estos casos se designará un/a codirector/a con vinculación laboral con la UCM. Los patrocinadores fueron la Fundación La Caixa y Reale Seguros.
Desde octubre de 2020 hasta abril de 2024 la cátedra funcionó con normalidad y sin incidencias corporativas ni judiciales. Sorpresivamente, el 16 de abril de 2024 el juez Peinado, titular del Juzgado de Instrucción n.º 41 de Madrid, abrió las diligencias previas 1146/2024 en virtud de unos recortes de prensa presentados por el "prestigioso gabinete jurídico" Manos Limpias, por los posibles delitos de corrupción en el sector privado y tráfico de influencias.
Desde ese momento Peinado cogió su fusil y siguiendo las directrices de José María Aznar ("el que pueda hacer, que haga", 25 abril 2024) comenzó a disparar contra todos los artículos de la Ley de Enjuiciamiento y del Código Penal que le obligaban a rechazar y archivar la querella. El artículo 313 de la ley procesal le obligaba a desestimar la querella porque los hechos no eran constitutivos de delito. Le bastaba con dirigirse al Rectorado de la universidad para comprobar que la adjudicación de la Cátedra se había realizado con arreglo al más estricto cumplimiento de las previsiones legales, al igual que otro centenar de cátedras que se habían otorgado en la Complutense y otras muchas otras universidades.
El hecho de que el empresario José Luis Barrabés fuese uno de los profesores y que un numeroso grupo de personas físicas y jurídicas (entre ellas el Ayuntamiento de Madrid) avalase su pretensión de obtener ayudas económicas en absoluto tenía carácter delictivo y en ningún caso encajaba en los artículos 286 y siguiente del Código Penal que protegen la adecuada aplicación de las reglas de la competencia justa y el buen funcionamiento del mercado.
Cobradas estas dos primeras piezas, en olor de multitudes jurídicas y mediáticas, comprobó que no estaba solo y que contaba con el apoyo de la Sección XXIII de la Audiencia Provincial de Madrid que habilidosamente le desmontaba algunas iniciativas peregrinas, pero mantenía intacto el núcleo de una investigación carente de sustento jurídico alguno.
Sus hazañas eran jaleadas por la batería mediática de la derecha y el PP, que las utilizan constantemente como munición para atacar al Gobierno y más concretamente a su presidente, que incluso llegó a meditar la posibilidad de dimitir ante el impacto que le produjo la imputación de su esposa.
Ha convertido un procedimiento abreviado en un largo itinerario que ya dura un año y ocho meses y no se vislumbra su final a pesar de que la ley que lo regula recuerda que la experiencia cotidiana demuestra que un amplio número de conductas aparentemente delictivas es susceptible de una investigación relativamente sencilla. Son pocas, y de práctica escasamente complicada, las diligencias tras cuya realización puede decidirse si procede el sobreseimiento o bien la celebración de un juicio oral.
Sin abandonar el rastro inicial (tráfico de influencias y corrupción en los negocios), decide acumular nuevos hechos relacionados con las actividades de Begoña Gómez para desempeñar las funciones consustanciales a su condición de directora la Cátedra. Se ha sacado de la manga un delito de apropiación indebida del software de la universidad que ha sido desmentido por la Complutense. Insólitamente añade a la lista un delito de intrusismo que se solapa indisolublemente con las actividades propias de la Cátedra. Desprecia los usos y costumbres que han regido las actividades de las esposas de los distintos presidentes del Gobierno desde Felipe González hasta el presente. Solo la asistente de Begoña Gómez ha cometido un delito de malversación de caudales públicos cuyo autor, el responsable del nombramiento, se desconoce hasta el momento. Veremos cómo Peinado y asociados le cargan el muerto a cualquier funcionario de la Moncloa que haya decidido designar a Cristina Álvarez como ayudante de Begoña.
La connivencia y la asociación de la Sección XXIII de la Audiencia Provincial de Madrid se puso de manifiesto en un anterior auto en el que no dudó en calificar como delictivas las actividades de Begoña Gómez. Lo más sorprendente se encuentra en un reciente en el auto de fecha 5 de diciembre en el que, saltándose su condición judicial y atribuyéndose funciones legislativas, deciden que las personas que asisten a las esposas de los presidentes del Gobierno deben ser expertas en protocolo y organizarle la agenda de ceremonias y actos oficiales. Como se puede comprobar, la cacería de las leyes, de la imparcialidad y de la racionalidad sigue abierta sin que nadie le pongo coto y veda.
El Consejo General del Poder judicial ha permanecido impertérrito ante dos decisiones absolutamente innecesarias que han supuesto un grave atentado al principio de la división de poderes con gravísimas repercusiones en la política nacional y con repercusión internacional. La entrada en la sede del Poder Ejecutivo sin justificación alguna es una muestra más de la deriva, exclusivamente política, que mueve la “investigación” del juez Peinado y asociados.
Hasta el momento, considera que una actividad exclusivamente docente se convierte en una quíntuple vulneración de artículos del Código Penal. Como es previsible que, inasequible al desaliento, continúe impertérrito en su tarea de disparar contra el ordenamiento jurídico, ahora la ha emprendido con la Ley del Jurado. Cinco delitos son pocos, todavía quedan artículos que podían haber sido infringidos. Anímese, le voy a dar algunas ideas. Encuentre un tercer imputado y ya tiene todos los ingredientes para construir el delito de organización criminal. ¿Está seguro de que no existen falsedades documentales? Hasta aquí mis aportaciones. Estoy seguro de que hasta que se convoquen elecciones tiene tiempo para innovar. Peinado y asociados están dispuestos a seguir hasta completar los cien tomos y conseguir sus objetivos.
Existe un artículo del Código Penal que también puede entrar en juego, pero, en este caso, usted sería el sujeto activo. Me refiero al artículo 449, en el que se castiga al juez por retardo malicioso en la Administración de Justicia cuando se utiliza con la intención de conseguir cualquier finalidad ilegitima. Ya le he explicado que es lo que persigue. También se le puede acusar de malversación por despilfarrar el dinero público utilizando innecesaria e inconstitucionalmente la UCO para actividades absolutamente innecesarias e irracionales. En un rasgo de generosidad le podemos invitar al gasto de la tarima.
Todo lo que vengo escribiendo sobre este caso, que pone en cuestión la necesaria apariencia de imparcialidad de las actuaciones judiciales, lo repetiría, letra por letra, si el presidente del Gobierno fuese del Partido Popular y su esposa una persona dedicada a la noble actividad docente. La relatora especial de Naciones Unidas y el sistema europeo de salvaguarda del Estado de derecho deberían tomar cartas en el asunto antes de que la gangrena se extienda.
