noviembre 11, 2023

Los polos de la Tierra se derriten a ritmo récord, con el peor invierno de la historia en la Antártida, de Raúl Rejón

 Raúl Rejón    11 de octubre de 2023



Plantas con hojas comestibles: como cultivarlas y usarlas en nuestra propia cocina, de Diego Olivares

 Diego Olivares  13 de octubre de 2023 

Una de las cosas buenas que tienen las plantas es que, además de darle un montón de vida a tu casa, hay muchísimas de ellas que sirven para acompañar tus platos favoritos. Cierto es que el otoño es el fin de temporada para muchas de las plantas “culinarias” como el tomate, pimiento o calabacín pero hay otro grupo que no solo podrás cultivar con éxito en esta época, sino que también podrás hacerlo en pequeños espacios. ¿Vemos qué plantas puedes utilizar y cómo cultivar tus propias ensaladas? 

Cómo cultivar tus ensaladas

Aunque sembrar tus propias plantas de hojas comestibles es más fácil de lo que parece, lo primero que debes tener en cuenta son las condiciones climáticas del lugar donde vives. Sobre todo lo referente a las heladas, ya que si decides tener estas plantitas en el balcón o la repisa de tu ventana, las bajas temperaturas no serán un buen aliado para tener éxito. Muchas de las plantas de hoja, como la albahaca o el cilantro son plantas de clima cálido, lo que quiere decir que cuando las temperaturas bajan por debajo de ciertos umbrales, su crecimiento se ralentiza o se detiene por completo. Si en el lugar donde vives sueles tener este problema, lo mejor es cultivarlas dentro de casa. Elige zonas donde reciban las condiciones que necesitan como estanterías, repisas o bancos auxiliares donde puedas tenerlas bien controladas. Si a tus plantas de la cocina les da algún rayo de sol directo, mejor que mejor. Si vives en ciudades donde las temperaturas son muy suaves en otoño e invierno podrás cuidar tus plantas perfectamente en un balcón o en un patio bien iluminado. La mayoría de plantas que te vamos a proponer pueden vivir en semisombra o sombra, sobre todo las de hojas muy tiernas: con unas pocas horas de sol directo al día podrán crecer sin problemas.

En ambos casos, siémbralas en macetas pequeñas de 4 litros, en jardineras de 20 litros o en cualquier recipiente que quieras, siempre que tenga agujero de drenaje. Recuerda que regar bien es tan importante como que la temperatura sea la adecuada, así que procura que el sustrato no se seque del todo y tampoco la riegues si no lo necesita de verdad.

Paso a paso de la siembra (...)

noviembre 10, 2023

Un año de espera para la eutanasia: "No es vida sufrir día y noche con dolores para los que no hay tratamiento", de Pilar Campo

 Pilar Campo  Oviedo — 10 de octubre de 2023



CTXT. Fortalecer redes comunitarias para transitar la crisis ecosocial, de Nuria del Viso

 Nuria del Viso 28/09/2023

El consumo masivo de tranquilizantes y antidepresivos, la soledad no deseada y los suicidios son algunos de los síntomas que urgen a construir tejidos sociales sólidos para superar esta era turbulenta

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En la puerta de la eternidad, de Vincent van Gogh (1890). / Museo Kröller-Müller


La crisis ecosocial en marcha, asociada al modo de vida de nuestras sociedades, está transformando nuestra existencia tal y como la conocemos. Si no se adoptan ya las medidas necesarias, los impactos se multiplicarán en las próximas décadas, afectando de múltiples formas a nuestras sociedades y al mundo natural. Ya hemos traspasado casi todos los límites seguros del ecosistema terrestre, como recientemente avisaba un informe internacional. Pero los impactos van aún más allá: el tejido social se encuentra bajo fuertes presiones y ya presenta algunas rasgaduras que afectan tanto a los sujetos como al propio cuerpo social. El Informe Ecosocial sobre Calidad de Vida en España que acaba de presentar la fundación FUHEM recoge en su última parte un buen número de datos a este respecto. Después de analizar el modo de vida en España –los principales vectores del sistema de producción-consumo, alimentación, movilidad y vivienda/ciudad– y las tendencias en marcha más destacadas –pobreza, precariedad y desigualdades, desequilibrio territorial e insostenibilidad–, el informe entra a desgranar cómo afecta a la salud y la autonomía de las personas el modo de vida dominante y las tendencias que marca.

En este ejercicio, el informe constata que la “sociedad del rendimiento” y de la eficacia está provocando cansancio y distintos malestares sociales. No sorprende, pues, que el consumo de tranquilizantes y antidepresivos se haya disparado en España en las últimas dos décadas, situando a nuestro país entre los de mayor consumo de estos medicamentos.

En paralelo al despliegue de un modo de vida insostenible para el mundo natural, se viene registrando desde los años setenta del siglo XX la acelerada disolución de los vínculos sociales y el aumento inequívoco del malestar que se expresa de distintas formas. En un contexto de aceleración, donde todo es efímero y provisional, las relaciones se vuelven volátiles, líquidas, en términos de Bauman. Solo en la bolera, el libro de Robert Putnam (Galaxia Gutenberg, 2002), capta a la perfección el colapso del tejido comunitario y asociativo en EEUU en el último cuarto del siglo XX. En España se viene registrando una tendencia similar. Las Encuestas de Empleo del Tiempo muestran que, desde principios de este siglo, se está reduciendo el tiempo dedicado a la vida social, a las asociaciones y al voluntariado. La pandemia, con el aumento de la digitalización, no ha ayudado en este sentido, aunque también se vivió una explosión de solidaridad. Y en este contexto llegaron las redes sociales, que han multiplicado las tendencias de fragmentación en marcha.

La soledad no deseada, principalmente entre jóvenes y personas mayores, alcanza niveles de epidemia. Una soledad que fragiliza la salud y merma la esperanza de vida, como explora Noreena Hertz en su libro El siglo de la soledad (Paidós, 2021). Ademásla soledad puede tener un nexo con el estrés, otra de las grandes lacras sociales de nuestro tiempo. Estos malestares sociales se expresan también en forma de suicidios, que en España alcanzan la cifra de once personas diariamente, como recoge el citado informe.

En el plano simbólico, este escenario tiene como telón de fondo el fortalecimiento de la idea de la individualidad sobre la que se asientan nuestros imaginarios, y que permea todos los ámbitos. Siguiendo a Almudena Hernando, más que una idea, se trata de una fantasía. La autora de La fantasía de la individualidad explica de dónde surgió este relato:

“[…] A medida que fue incrementándose el control tecnológico –proceso indisociable de la multiplicación de funciones y la especialización del trabajo–, se fue negando la necesidad [de vínculos con los demás miembros del grupo], hasta que en el siglo XVII se identificó el concepto de persona con el de individuo. En este siglo, una mayoría de hombres del grupo social comenzaron a percibirse a sí mismos como instancias concebibles de forma aislada y separada del grupo al que pertenecían, porque ya no consideraban que la clave de su fuerza y de su seguridad residiera en su pertenencia al grupo, sino en su particular capacidad de razonar (cogito ergo sum). Pero esto, sencillamente, es una fantasía (Traficantes de Sueños, 2018, pp. 44-45) (...)

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noviembre 09, 2023

¿Cuánto ruido es mucho ruido? Así afecta la contaminación acústica a tu bienestar, de Darío Pescador

 Darío Pescador   28 de septiembre de 2023

El ruido de una gran ciudad Getty 

¿Cuánto ruido es mucho ruido? Así afecta la ...


Sabes que vives en el futuro cuando estás en un bar en Madrid con tus amigos y, al cabo de un rato, tu reloj inteligente te avisa (con una potente vibración) que has superado el umbral de exposición al ruido diario, que el ruido ambiental supera los 90 decibelios y que, de seguir así, tu salud puede resentirse.

Hace una década, un informe de la OMS declaró a España como el país más ruidoso de Europa y el segundo del mundo, solo detrás de Japón. Desde entonces, ha perdido esa posición de dudoso liderazgo en favor de Malta, pero sigue presente en la liga de los países de ruido insoportable. Las consecuencias son más graves de lo que se puede pensar. De acuerdo con datos del INE de 2020, el 21% de las personas en España sufren problemas de ruido en sus hogares.

Por supuesto, los ruidos fuertes y de larga duración, como una explosión o el trabajo en una fábrica sin protección, son causas conocidas de daños en el oído y pérdida de audición. Pero el ruido ambiental también puede ser muy dañino. Según la OMS, solo el ruido del tráfico es responsable de más de un millón de años de vida sana perdidos anualmente en los países de Europa occidental por mala salud, discapacidad o muerte prematura, solo superado en carga de morbilidad por la contaminación atmosférica. 

El ruido causa o contribuye a las molestias y los trastornos del sueño, que de por sí tienen impactos muy negativos sobre la salud. Pero además, diversos estudios confirman que el ruido ambiental hace aumentar el riesgo de infartos de miocardio y de ictus, especialmente entre personas mayores.

¿Cómo es posible que el ruido afecte a la salud cardiovascular? Se ha comprobado que la exposición aguda al ruido activa el sistema nervioso simpático (el que nos pone en alerta) y el sistema endocrino responsable de la respuesta de estrés. Aunque pensemos que estamos acostumbrados, el ruido desencadena la respuesta de huida o lucha, aumentando la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la liberación de hormonas del estrés como el cortisol (...)

El ruido en el cerebro

La exposición al ruido también nos puede volver menos inteligentes. Se ha comprobado que el ruido hace que a los niños les cueste más aprender. En los adultos, los experimentos muestran datos aparentemente contradictorios. 

Por un lado, se ha visto que un cierto tipo y nivel de ruido ambiental puede hacer que aumente la concentración y el rendimiento cognitivo, potenciar la creatividad, mejorar la retención de la memoria e incluso mejorar el estado de ánimo. Se trata de sonidos de la naturaleza, como las olas, el correr del agua, el viento en las ramas de los árboles, y sonidos producidos artificialmente que tienen características similares, como el ruido blanco y los llamados ruido rosa y ruido marrón. Estos sonidos también pueden ayudar a mejorar el sueño

La conclusión es que estos ruidos permiten enmascarar otros sonidos ambientales y, por tanto, reducir sus efectos negativos. Esto sonidos también ayudan a concentrarse a las personas que sufren de trastorno de déficit de atención (TDA). En estos casos, el ruido hace aumentar los niveles de dopamina, el neurotransmisor del que carecen estas personas, de forma similar a como actúan los fármacos que se emplean en su tratamiento, que son derivados de la anfetamina y tienen un efecto estimulante en el resto de personas.  (...)

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La vida del anarquista MATIAS PANO . Casa de la Cultura de Monzón. Día 10 viernes, 19,30 h.

 4/11/23

noviembre 08, 2023

La huelga general feminista en Euskadi busca que las instituciones asuman los cuidados en vez de las mujeres

 ANDREA MOMOITIO   22/10/23

El movimiento feminista llama a la ciudadanía a un paro general el próximo 30 de noviembre. Buscan forzar a las instituciones a sentarse a negociar un "sistema público comunitario de cuidados".



El movimiento feminista llama a la ciudadanía a un paro general el próximo 30 de noviembre. Buscan forzar a las instituciones a sentarse a negociar un "sistema público comunitario de cuidados". Cientos de personas durante la manifestación por el 8M en Bilbao, Vizcaya, a 8 de marzo de 2023.

En febrero de 2022, en Vitoria-Gasteiz, alrededor de cien mujeres se reunieron para empezar a gestar lo que se prevé como una hazaña: una huelga general feminista. El 30 de noviembre de este año, a lo largo de todo el territorio, buscarán poner sobre la mesa, a golpe de protesta, la necesidad de un "sistema público comunitario de cuidados".

Han sido muchos los pequeños pasos que han dado para llegar hasta aquí. En las V Jornadas Feministas de Euskal Herria, celebradas en 2019, se acordó que los cuidados estarían en el centro de la agenda.

Las huelgas feministas de 2018 y 2019, así como el de pensionistas, en 2020, sirvieron para evidenciar que los paros ya no son lo que eran: "Hemos impregnado la idea de huelga feminista en los sindicatos y en otros agentes sociales", asegura Naia Torrealdai Mandaluniz, portavoz de Bizitzak Erdigunean (Las vidas en el centro), la coordinadora que surgió durante el confinamiento y que aglutina a los colectivos que están participando en la organización.

En esta huelga, la patronal no son solo los empresarios: "Las instituciones son responsables de la gestión de los servicios de cuidados que, en muchas ocasiones, están privatizados".

De momento, la propuesta se ha materializado en un documento en el que recoge sus reivindicaciones y plantea una hoja de ruta. Entre sus demandas, exigen derogar la Ley de Extranjería y regularizar a todas las trabajadoras de cuidados, hacer accesible el derecho al empadronamiento o erradicar el régimen interno del empleo de hogar, entre otras.

El derecho a ser cuidadas

Entienden que el cuidado es "la base para construir la vida digna", algo "imprescindible" para "conservar y gestionar la vida, el bienestar y la salud". Según los datos que aportan, en la Comunidad Autónoma Vasca, el trabajo doméstico no remunerado supuso el 27,7% del producto interior bruto en 2018.

El modelo de cuidados actual no está reconocido, las tareas de cuidado no se reparten, se realizan en condiciones laborales precarias y, en muchas ocasiones, la calidad de la atención es mala. El sistema que imaginan está "totalmente relacionado con la garantía de un sistema sanitario público y de calidad" para no sobrecargar a las mujeres y a las familias.

La movilización ha sido convocada en la Comunidad Autónoma Vasca y en Navarra por los sindicatos ELA, LAB, Steilas, ESK, EHNE, Etxalde y CGT. La mayoría sindical vasca muestra, en este sentido, su apoyo a una movilización que lleva meses gestándose en muchos barrios, pueblos y ciudades del territorio (...)

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