octubre 21, 2017

Analfabetismo funcional Se trata de idiotizar a las “masas” para convertirlas en inermes y sumisas


Leyendo una entrevista hace unos días a Javier Marías en El País Semanal me hice consciente de una percepción que tengo desde hace unos años; una de esas sensaciones ingratas que se sienten casi de manera inconsciente y que ni siquiera se verbalizan, a modo de tabú autoimpuesto, como queriendo evitar que sean verdad; me alegré infinitamente de que el autor, quien estrena en estos días una nueva novela, pusiera en palabras esa percepción de la que hablo porque, finalmente, nada deja de existir o de ser porque se evite, sino lo contrario. “El mundo es hoy mucho menos inteligente”, afirmó Marías a la periodista que le entrevistaba.
 El mundo es hoy mucho menos inteligente, ésa es la verdad. Por más que no se quiera percibir esta involución social es, en realidad, muy evidente en múltiples facetas y en todos los niveles. La necedad nos rodea. La estupidez se cotiza. La ignorancia hace medrar. La inteligencia es un peligro porque, como siempre han difundido determinados ámbitos, pensar te vuelve tonto, o loco, o te deja tuerto o te llena de espinillas, que cualquier cosa es buena para persuadirnos de abandonar ese mal hábito que perjudica al “poder” y nos aleja del rebaño acrítico y obediente, como dios manda.
Comienza un nuevo curso escolar y, aparte de los millones de euros que se mueven por la compra de libros, uniformes y material de todo tipo, algunos tenemos la sensación de que casi es dinero perdido. Que todo ese embrollo que se organiza todos los septiembres en millones de familias es una parte más de un guiñol organizado y muy bien planificado. Que todo es como una especie de simulacro a través del cual se llega a un acuerdo implícito entre varias partes: El Estado se compromete a simular que “enseña” a sus jóvenes, y a hacer como que no nos damos cuenta de que pagamos todos, en realidad, la enseñanza privada y religiosa en lo que llaman “conciertos”, los jóvenes hacen como que se preparan y adquieren conocimientos que les servirán en su futuro profesional, y los padres se comprometen a aparentar que creen que sus hijos van a formarse y a aprender mucho, y a obviar que saben muy bien que son candidatos firmes a llenar las filas del paro, de puestos profesionales precarios y, lo que es peor, a no poder salir de ese rebaño acrítico del que hablaba.
Se trata de idiotizar a las “masas” para convertirlas en inermes y sumisas a favor del reparto injusto y desigual del bienestar y de la riqueza
La Ley educativa en vigor, Ley Orgánica de Educación LOMCE, aprobada en 2013 sólo con los votos del Partido Popular, es … como es. Mejor no calificarla directamente porque el hecho de que todos los grupos parlamentarios la rechazaran sin excepción la califica directamente. Que sólo la derecha corrupta la votara lo dice prácticamente todo. La cuestión es que en España la Educación es lo más nefasto que podamos imaginar. Han suprimido las Humanidades hasta límites inaceptables. Han restringido la literatura y la filosofía. Han suprimido la música; han privilegiado, como estaba cantado, a la religión. En realidad, es lo de siempre. Se trata de restringir el conocimiento y la sensibilidad a la mayoría a favor de la minoría que ostenta el poder económico. Se trata de idiotizar a las “masas” para convertirlas en inermes y sumisas a favor del reparto injusto y desigual del bienestar y de la riqueza. De eso se trata, en esencia, la teoría económica neoliberal.
De tal manera, en la era de la comunicación global, en la era en que se tiene acceso inmediato a la información, el analfabetismo no ha desaparecido sino que, probablemente, en los últimos años ha ido in crescendo. El analfabetismo de hoy es funcional. Un analfabeto en el siglo XXI no es el que no sabe leer ni escribir, sino el que no tiene espíritu crítico y lo suficientemente abierto como para cuestionarse los dogmas o preceptos aprendidos. La educación debe enseñarnos a pensar, no a obedecer, como decía Paulo Freire. Enseñar a obedecer es adoctrinar y aborregar. Lo dice también claramente el psicólogo y profesor Herbert Gerjuoy cuando afirma que los analfabetos del siglo XXI no son los que no saben leer ni escribir, sino aquellos que no saben aprender, desaprender y reaprender la realidad. Y hay mucho que desaprender y que reaprender en  la realidad que nos rodea.
Dedico esta reflexión a los miembros de mi familia que dedicaron su vida a la enseñanza, especialmente a mi abuelo y a mi bisabuela, a pesar de aquellas “Recitaciones escolares” y “La niña hacendosa” que marcaron  a fuego durante muchas décadas el adoctrinamiento en la escuela española.
Coral Bravo es Doctora en Filología
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OTRO ASUNTO en Perroflautas del Mundo: Concentración 22 Oct. 19h. en Sol. Marchas de la Dignidad con Cataluña

 

 

En la era de la prosa cipotuda, de Íñigo F. Lomana

Fernando Broncano R ha compartido la publicación de María José Guerra Palmero. ·  15/8/2017
Ahora que parece que va triunfando (o creciendo) en nuestros medios la guerra cultural (la guerra contra todo lo que no sea la cultura macho-macho, españa-españa, clase-clase,...) merece la pena leer a los disidentes.
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Íñigo F. Lomana, (Madrid, 1975) es crítico y traductor. Ha sido investigador en el Departamento de Literatura Inglesa de la Universidad Complutense de Madrid.  - 21 octubre, 2016 http://www.elespanol.com/cultura/libros/20161021/164863513_13.html

A lo largo de los últimos años, hemos visto cómo se ha ido desarrollando en nuestra prensa un estilo que amenaza con convertirse en canónico, si es que no lo ha hecho ya, y sobre el que tal vez resulte interesante hacer algunas observaciones. Me ha parecido oportuno acuñar el término prosa cipotuda para describirlo porque refleja bien dos de sus rasgos más sobresalientes: la virilidad y la rimbombancia. Para no dejar este análisis desprovisto de cierta precisión, querría comenzar haciendo un par de comentarios sobre el concepto de estilo.
Los estilos literarios, al contrario de lo que solemos pensar, están muy lejos de ser esos inocentes juegos combinatorios con los que dejamos marcas expresivas en un texto. Y no lo son por dos razones. En primer lugar, porque siempre delatan una ideología, sobre todo cuando, como en el caso que nos ocupa, se hace un uso tan generoso del lirismo, con las obligaciones de condensación conceptual que eso conlleva. En segundo, porque los estilos pueden servir también para poner de manifiesto la pertenencia a algún linaje literario o, cuando menos, la franca voluntad de ingresar en uno para disfrutar de las ventajas que pueda tener asociadas, ya sea en términos de prestigio o de visibilidad.
El autor que practica el estilo cipotudo vive a caballo entre la taberna y la biblioteca y ha desarrollado un mecanismo expresivo que combina viriles coloquialismos con una pirotecnia lírica 
Alrededor de este estilo cipotudo se ha congregado un nutrido grupo de periodistas para el que también existe una divertida etiqueta: neocolumnismo de extremo centro. El término extremo centro hace referencia al mejunje de sentido común, costumbrismo arcaico y falsa despolitización con el que aderezan sus artículos y columnas. Por alguna razón, todos ellos creen que el espacio público está ocupado por una hermandad de moralistas macabros entre la que tienen que abrirse paso a codazos para proclamar las sencillas verdades de las que son portadores. Pretenden hacernos creer que, como señalaba Antonio Lucas en el congreso iRedes de este año, su equidistancia es una herramienta de insubordinación contra la dictadura de la moral. Este laissez-faire de baratillo es la lectura que el extremocentrismo ha hecho de eso que se ha dado en llamar el fin de las ideologías.
Aunque la poderosa influencia que el umbralismo ha ejercido sobre este grupo es evidente, no he querido entretenerme en trazar su genealogía. Lo que sí me he permitido hacer es una lista con algunos de los recursos más característicos del estilo cipotudo. En este conjunto de trucos retóricos, léxicos y semánticos está cifrada la escuálida concepción de lo literario con la que nuestros estilistas trabajan; una concepción que bien podría enunciarse en forma de ley de la siguiente manera: “si hay muchas metáforas, es poesía”. Obviamente, el listado de rasgos que sugiero no puede ser más que orientativo. Al lector le encomiendo la tarea de completarlo. Muchas de las ideas que componen el armazón conceptual de este texto proceden del libro Estilo rico, estilo pobre de Luis Magrinyà, con quien tengo una deuda que no me gustaría dejar sin reconocer.
Alrededor de este estilo cipotudo se ha congregado un nutrido grupo de periodistas para el que también existe una divertida etiqueta: neocolumnismo de extremo centro
Y ahora, sí: ¡acompáñenme! Les prometo todo tipo de prodigios. Habrá puñaladas hasta el mango, borrachos, suicidas, halógenos mentales y, por supuesto, mucho sexo. Especialmente de ese que prende como una mecha al primer trago.

1.- Semántica de la masculinidad: novias, bares y trincheras

Lo que a continuación voy a analizar son manifestaciones de masculinismo, no de machismo. No crean que se trata de un detalle menor. Es habitual que los estilistas cipotudos insistan —a menudo de forma histérica— en que nada hay de machista en sus textos. Y en parte tienen razón. Muchos de ellos, de hecho, han defendido abiertamente la presencia de las mujeres en el mundo del toreo. Y estoy seguro de que todos reconocerían sin vergüenza que cuando leen un libro —esos objetos sagrados en torno a los cuales ejercen su sacerdocio— pueden llorar igual que “una peluquera de extrarradio”, como diría Joaquín Sabina. Es más: tanto él como don Arturo Pérez-Reverte coinciden con Aute en que las novelas, como las canciones, hay que dirigirlas un poco al coño de las mujeres. (Véase el vídeo de la entrevista “Arturo Pérez-Reverte y Joaquín Sabina, a la lumbre de un tequilaEl Mundo. Web. 2016). Sensibilidad femenina, como ven, no falta.

El periodista Juan Tallón, otro ejemplo de prosa cipotuda.

El periodista Juan Tallón, otro ejemplo de prosa cipotuda. Moeh Atitar
Juan Tallón, por otro lado, nos explica que una vez sintió el desengaño en un bar “muy adentro y muy caliente, como cuando te acuchillan de maravilla hasta el mango”
Podría decirse que el propósito de su masculinismo es más pedagógico que polémico, ya que el destinatario de sus diatribas no es tanto la mujer como el hombre. O, al menos, un tipo de hombre —esos “falsos delicados con cuello de piqué” de los que nos habló en una ocasión Antonio Lucas— que necesita ser espabilado, un poco como cuando en los pueblos de antaño se llevaba a Juanillo al bar de carretera para que se iniciara en la vida. Esa es, quizá, la razón por la que don Arturo Pérez-Reverte siente la necesidad de regalarle a su amigo Javier Marías una pistola en cada cumpleaños. Tal vez lo ve demasiado “británico”, “cortés” y “civilizado” y, como todos sabemos, nada hay mejor que sentir el frío metal de una Luger para endurecer cualquier sensibilidad. Así nos describe el académico-navegante la singular tradición que le une a Marías:
“Hace tiempo decidí equipar más a fondo esa zona de su vida, regalándole primero una bayoneta de Kalashnikov, luego el cuchillo de comando del SAS británico, y después el Bowie de los marines en la guerra del Pacífico. Los recibió formal y flemáticamente escandalizado, pero la satisfacción se traslucía en sus ojos y sonrisa”. (“Armando a Javier Marías”. El País, 24 de noviembre de 2014)
Hay que tener el corazón de hielo para no percibir la belleza de esta escena, aunque tampoco entendemos muy bien la razón por la que se considera de interés público.
De este mismo propósito pedagógico proceden, seguramente, la mayor parte de las metáforas militares e imágenes de violencia gratuita con las que nos encontramos en la prosa cipotuda. El cuartel es un espacio de educación masculina, igual que el bar, el club náutico y la redacción de un periódico de provincias (en la que, dicho sea de paso, siempre hay algún viejo zorro “vivo y cínico” que dice sabias perogrulladas, como en la mili). Por eso es importante que haya abundantes referencias al mundo castrense o a la peligrosidad de las armas. Así, para describir a alguien que habla con franqueza, se dice de él que ha “dejado todo dispuesto para una barricada” o que “las palabras no se le encasquillan fácilmente”. Juan Tallón, por otro lado, nos explica que una vez sintió el desengaño en un bar “muy adentro y muy caliente, como cuando te acuchillan de maravilla hasta el mango”. Un poco exagerado, ¿no? Tal vez tengamos que adentrarnos en la cargada atmósfera del bar —espacio esencial en el imaginario cipotudo— para ver si así descubrimos el porqué de tan salvajes puñaladas.

El periodista Manuel Jabois, uno de los ejemplos de la prosa cipotuda.
El periodista Manuel Jabois, uno de los ejemplos de la prosa cipotuda. Dani Pozo
 
El poeta Robert Bly, principal figura del movimiento masculinista norteamericano, se quejaba de que los hombres de nuestros días ya no van a los bares para entrar en contacto con las potencias primitivas de la masculinidad. Ahora se congregan allí para “mantener conversaciones light ante una cerveza light”, de manera que todos los vínculos que establecen con otros machos “se rompen en cuanto una mujer joven entra o toca el ala del sombrero de cowboy de alguien”. Para evitar que esto ocurra, nuestros prosistas nos ofrecen desde sus artículos y columnas retratos vívidos de aquellos bares ancestrales y churretosos en los que “todos nos hemos dejado la piel”.
Lo primero que uno debe saber del bar es que, como nos recuerda Tallón, el mejor es “siempre el inesperado, ese bar mugriento que deja una huella profunda”: uno de esos en los que se sirven alcohol barato en copas sucias y en los que se busca refugio para huir de “un mundo que humea monóxidos malos”, como diría Antonio Lucas. Esto del alcoholismo, un tema que por alguna razón muchos consideran literario, ha dado lugar en nuestra prensa a un impresionante reguero de patochadas líricas acerca del número de copas de whisky que se tomó Dylan Thomas antes de morir, o sobre el espesor del charco de vómito en el que se ahogó Malcolm Lowry. Quizá sea el momento de pedir que se ponga fin a semejante tendencia. Más que nada porque hay otros temas también muy literarios (el herpes, la prostatitis, las escrófulas) sobre los que nuestros hombres de letras tienen que guardar silencio para poder seguir escribiendo sobre sus resacas o sobre las cogorzas más monumentales de la historia literaria.
La segunda cosa que hay que saber de los bares es que allí no se beben copas, ni se hacen consumiciones, ni se piden bebidas: se apuran tragos. Esos tragos pueden ser “lentos” o “largos”
La segunda cosa que hay que saber de los bares es que allí no se beben copas, ni se hacen consumiciones, ni se piden bebidas: se apuran tragos. Esos tragos pueden ser “lentos” o “largos”, y durante el tiempo que se tarda en apurarlos pueden pasar cosas asombrosas. A un tal Aquilino, del que nos habla Manuel Jabois en “Aquilino, presente”, no se le ocurre nada mejor que ponerse a “inquirir” después de terminar “su trago largo de cerveza”. Antonio Lucas, por su parte, nos informa de que Joaquín Sabina y Arturo Pérez-Reverte son como “dos cuates explorándose a tragos lentos y como sentados en el Salón Tenampa, México, Distrito Federal”.
Sin embargo, lo más habitual es que después de apurar su trago el Hombre se dedique a observar, a rememorar o a pensar en algo, preferentemente en algún “desamparo” (¡cómo no!) o en algún “desengaño amoroso”. Y aquí es donde nos vemos obligados a empezar a hablar de novias, porque en el universo cipotudo las mujeres, las copas y las resacas están íntimamente unidas, como se nos recuerda en este intercambio lleno de frescura:
Antonio Lucas: ¿Cuántas te han dejado esta semana?
Manuel Jabois: ¿Botellas o mujeres?
(“Diálogo de Manuel Jabois, Antonio Lucas y Arturo Pérez-Reverte”. Congreso iRedes. Youtube. Vídeo, 2016)

El periodista Antonio Lucas.
El periodista Antonio Lucas.
 
Aunque Juan Tallón afirma en su blog que él también tuvo hace cinco o seis años “una novia efímera en Vigo”, la autoridad de referencia en este asunto de los ligues y las borracheras es Manuel Jabois, que lo ha convertido en uno de los ejes narrativos de sus columnas (al menos hasta que se convirtió en analista político). En “Prescripción fuckultativa”, por ejemplo, nos invita con sanísima desenvoltura a entrar en su alcoba. Allí tenemos la suerte de asistir a uno de sus bestiales orgasmos. Primero, sin embargo, se nos ofrecen algunos detalles sobre la Ceremonia del Gran Ensamblaje:
“Traté de mover lentamente mi cuerpo hacia el otro, desplazándolo como una nave que se vaya a acoplar a la Estación Espacial Internacional, y una vez culminada la empresa se desató una espiral de locura y depravación que nos llevó a golpes por todos los rincones de la casa hasta acabar en la cama”.
Cuando apenas nos hemos repuesto de nuestra sorpresa al descubrir que el cuerpo del narrador debe moverse hacia el de la otra persona para mantener relaciones sexuales, tiene lugar por fin el Gran Bramido que, naturalmente, se nos revela entre un montón de divertidos símiles:
“En aquella necesidad de fagocitar a mi amante como Khal Drogo, vi anunciarse el orgasmo a trechos devastadores, comiendo kilómetros a zancadas, avecinándose como un quejido de la Tierra. Y así fue como de pronto, entre bufidos grotescos, me sobrevino al cerebro un dolor violento que me desplomó sobre las sábanas”.
Aunque Juan Tallón afirma en su blog que él también tuvo hace cinco o seis años “una novia efímera en Vigo”, la autoridad de referencia en este asunto de ligues y borracheras es Manuel Jabois
La fuerza que irradia Jabois es tal que incluso las glosas que le dedican otros están escritas en el mismo estilo cipotudo que él practica. De Jabois se ha dicho, sin ir más lejos, que cuando se sienta parece un “cíclope atrapado en una sillita de jardín de infancia” y que tiene “unos incisivos separados con los que podría abrir una caja entera de botellines” Es más: cuando habla “esparce largos charcos de silencio en los que arroja palabras” y “lo hace con la falta de puntería de quien alimenta peces invisibles” (Karina Sáinz Borgo. “Manuel Jabois: «Soy un gran explotador de mis pocos recursos». Zenda, 5 de junio de 2016). ¿Se acuerdan de lo que antes decíamos sobre estilos y linajes literarios? He aquí un buen ejemplo de cómo pueden usarse los recursos estilísticos para asociarse a una determinada tradición.

2.- Machos sí, pero sensibles: del éxtasis lírico al zarpazo coloquial

El autor que practica el estilo cipotudo vive a caballo entre la taberna y la biblioteca —o, mejor, la librería de lance—. Para dejarnos a todos clara esta doble pertenencia, se ha desarrollado un astuto mecanismo expresivo que consiste, como también ha señalado Luis Magrinyà, en combinar viriles coloquialismos con una pirotecnia lírica ensordecedora. Veamos un ejemplo extraído del perfil de Leonard Cohen que Antonio Lucas elaboró para el diario El Mundo hace unos días.
“Es uno de esos hombres que no necesitan cambiar la voz de sitio para decir algo que aún alivia a los felices y a los jodidos. Sabe decir el mundo con el cansancio justo, con el callar helado que su estupor necesita (…) Desde la escritura que maneja es posible considerar mejor el patrón oro de algunos desamparos, de ciertas extrañezas (…) de anchas averías”.

En pocos sitios podemos ver con más claridad ese batiburrillo de cursilería y vigor —esa mezcla de seres jodidos, callares helados, patrones oro del desamparo y anchas averías—, que constituye la viga maestra del edificio retórico cipotudo. El mismo Lucas, a quien su compañera Carmen Rigalt describió con toda justicia como “un prestidigitador de la palabra”, ha señalado que no se fía de quienes “hacen juegos de manos con palabras” porque “siempre esconden algo”. Me parece una advertencia valiosa y animo a todos los lectores a seguirla.
Otra pieza de importancia a este respecto es el agudo estudio psicológico que Jorge Bustos dedicó a Andreas Lubitz, el copiloto alemán que estrelló un avión en marzo de 2015 para vengarse de un desengaño amoroso. “No todos”, nos cuenta escandalizado el periodista, “nos llevamos a 149 humanos con nosotros porque ella se fue y nos escuece el corazoncito, carajo”. Tras esta reflexión llena de sentimiento, tiene lugar el éxtasis lírico, gracias al cual aprendemos que la psique de Lubitz es, entre otras cosas increíbles, “el “halógeno interior de un destino implacable donde no cabe la zozobra de la conciencia”.
Pero a Bustos parece no bastarle con esta papilla de poesía y coloquialismo para expresar la enormidad del suceso que está contando, y decide incorporar como picante innovación un monólogo interior. El lector puede acceder así a la conciencia del perturbado Lubitz. Vean lo que se encuentra allí:
"Por qué tuviste que hacerlo, si yo te quería. Qué hermosos son Los Alpes desde tan cerca. En ese pueblecito podríamos pasar nuestro próximo invierno juntos, esquiando. (…) Así, así, bajamos trazando una línea tan perfecta. Los del control no saben nada, qué lástima de burócratas que renuncian a volar, volar libre, tan alto. Pero no creas que por eso te olvidaré. Iré a tu encuentro. O quizá ya no (…) El aire es un túnel pero se acerca la luz. ¡Luz, más luz! ¡Aquí viene!"
De Jabois se ha dicho que cuando se sienta parece un “cíclope atrapado en una sillita de jardín de infancia” y que tiene “unos incisivos separados con los que podría abrir una caja entera de botellines”
Decía Kingsley Amis que el problema de las novelas protagonizadas por extraterrestres superinteligentes es que estos nunca pueden serlo más que su autor. Con el monólogo interior pasa un poco lo mismo: pone de manifiesto con demasiada claridad lo reducido que es a veces el universo que habita un narrador. Por eso es un recurso que conviene usar con mucha prudencia, especialmente cuando se escribe en un periódico.
Podríamos hablar ahora del “tic metaficcional” como tercer rasgo del estilo cipotudo, pero creo que el lector ya ha recibido suficientes sobresaltos. No conviene exponerlo también a la larga lista de referencia literarias (Hemingway, Fitzgerald, Conrad…) con las que nuestros nuevos estilistas intentan construir un parnasillo privado dentro del cual se incluyen. Pero no me gustaría acabar sin transmitir algún mensaje edificante. Algo que resuma bien lo que hemos querido decir aquí a propósito de los estilos y lo literario como cliché. Así que aquí tienen esta última advertencia en forma de cita: “Si ves escrito algo muy preciosista, seguramente sea porque tampoco tengo muchas cosas que contar” (Manuel Jabois). Apréndansela bien.
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OTRO ASUNTO en Perroflautas del Mundo: Duro Felguera: la empresa asturiana acusada de pagar sobornos al Gobierno de Hugo Chávez

 

 

Eran, las tres, rebeldes

Las tres obtuvieron buena nota en la oposición a que concurrieron. Las tres, con el tiempo, se frustraron con el trabajo a realizar. Una optó por el suicidio. Las dos restantes fueron expulsadas de su puesto de trabajo por su abandono reiterado del mismo.

PAQUITA (a 21/7/2017)
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OTRO ASUNTO en Perroflautas del Mundo: El día que volaron nuestro Charlie Hebdo 

 

Los incendios ponen el foco en la papelera -La fábrica de Ence- cuya concesión Rajoy prolongó 55 años 

 


octubre 20, 2017

Denuncian que seis empresas controlan el mercado de semillas: Una reforma agraria al revés

La investigadora Silvia Ribeiro, una de las mayores investigadoras latinoamericanas, sostiene que Argentina y Brasil tienen el 21 por ciento del consumo de agrotóxicos. Seis multinacionales gigantes se reparten el mercado de semillas. 20 de septiembre de 2017 Por Darío Aranda  https://www.pagina12.com.ar/63598-una-reforma-agraria-al-reves

La amenaza que implica la fusión de las grandes empresas (como Bayer-Monsanto), el rol de la ciencia al servicio de las compañías, el peligro de los nuevos transgénicos y la necesidad de más agricultura campesina-indígena. Algunos de los temas que trabaja desde hace treinta años Silvia Ribeiro, una de las mayores investigadoras latinoamericanas sobre el agronegocio. Y una definición de los países de la región: “Han perdido soberanía por su dependencia extrema a un puñado de empresas biotecnológicas”.
Investigadora del Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración), Ribeiro fue una de las disertantes en el Encuentro Intercontinental Madre Tierra, una sola salud, organizado en Rosario por la materia Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas.

–¿Cómo evalúa la situación del agro en la región?
–América latina está dividida en dos en la situación agrícola. Está la república unida de la soja (Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil) y el resto. Hay que recordar que luego de 20 años de transgénicos, sólo diez países tienen el 90 por ciento de la producción. Quiere decir que los transgénicos nunca llegaron a ser el fenómeno omnipresente que nos quieren hacer creer.
–¿Cuáles son las características de estos países dominados por el modelo transgénico?
–La estructura agrícola ha sufrido un proceso de concentración corporativa y de reforma agraria al revés, concentró la tierra en menos manos. A eso hay que sumarle las enfermedades provocadas por los agrotóxicos. Un dato elocuente es que Argentina y Brasil tienen el 21 por ciento del consumo global de agrotóxicos. Si Monsanto-Bayer quieren poner condiciones inaceptables, las va a poder poner por el nivel de vulnerabilidad altísimo del país al depender de esas compañías. Han perdido soberanía por su dependencia extrema a un puñado de empresas biotecnológicas. El resto de América Latina se parece más a la media mundial. La mayor parte de alimentos la siguen produciendo los pequeños agricultores urbanos, campesinos, la pesca artesanal. El 70 por ciento del mundo se alimenta mediante la agricultura familiar y hay que profundizar ese camino.
–¿Cómo es el proceso de “megafusiones” de las empresas transgénicas?    
–Una referencia es que hace veinte años Monsanto no tenía semillas y hoy es la más grande del mundo. Hace treinta años había más de 7000 empresas de semillas. Y ahora Monsanto tiene el 25 por ciento del mercado de todo tipo de semillas. Lo que ha pasado es que en 20 años se han dado más de 200 fusiones. Que terminan en lo que llamamos las seis gigantes genéticos. Son Monsanto, Syngenta, Dupont, Dow, Basf y Bayer. Estas empresas dominan el mercado mundial de semillas. Y todas son productoras de venenos. Primero concentran el mercado y luego comienzan las megafusiones. Monsanto-Bayer, Syngenta-ChenChina, Dow-Dupont controlan más del 60 por ciento del mercado total de semillas (no solo transgénicas) y el 71 por ciento del mercado de agrotóxicos. Cifras descabelladas. Ninguna oficina antimonopolio debiera aprobar esas fusiones.
–¿Cuál es el riesgo?
–Controlan precio, innovación e impacta en las políticas agrícolas. Países que están con un alto grado de agricultura industrial, como Argentina, pasan a estar en situación de vulnerabilidad. Incluso en términos de soberanía. Estas empresas tienen un poder de negociación que es mucho más que de negociación, es de imposición sobre un país, incluso con leyes a medida.
–Empresas y medios están con una campaña sobre los “nuevos transgénicos”. Ustedes remarcan críticas.
–Le llaman edición genómica. Cuenta con una gran maniobra de propaganda para no pasar por ninguna ley de bioseguridad.
–¿De qué se trata y qué riesgos implica?
–El desconocimiento que hay sobre las funciones del genoma es bastante amplio. Ahora nos quieren hacer creer que lo que hacen con los genes es como cambiar un texto, con pequeños cambios, que no impactaría en el sentido total. Y eso es mentira. Un ejemplo para entenderlo es como si tomaras los diez mandamientos en un idioma que no conocés, y le sacas una palabra, un “no”. Ellos te dicen que no implica nada. Pero es fundamental, modifica todo el sentido.
–¿Es una manipulación genética que no se conoce cómo impactará?
–Hay un desconocimiento muy grande no solo de para qué sirven los genes, se conocen algunas funciones, y no las interacciones entre sí ni las interacciones de los genes por razones externas, como ambientales. El genoma no es un mapa estático. El grado de incertidumbre es muy alto y claro que tampoco se sabe su impacto en la salud y el ambiente.
–¿Cuáles son estas nuevas tecnologías transgénicas?
–Son varias. La estrella es una que descubren en 2012, Crispr (“Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas”). Una manera muy burda de explicar es que se trata de un GPS con un par de tijeras. Crispr es un GPS que te lleva a una parte específica del genoma, y Cas9 son las tijeras. Es una modificación genética con impactos impredecibles.
–¿Implica más transgénicos?
–Con estas nuevas tecnologías pueden producir cualquier tipo de transgénico. Resistencia a herbicidas, silenciar genes, agregar genes distintos. Lo quieren usar tanto en alimentos como en salud. Ellos dicen que es previsible, pero es todo lo contrario. Incluso con estas tecnologías pueden eliminar especias que ellos consideran molestas, como el amaranto, que no pueden controlar con los agrotóxicos. Monsanto y Dupont son los que más están impulsando.
–¿Cuál es el rol de la ciencia en este modelo?
–Con los científicos críticos ha habido una caza de brujas brutal. Dos ejemplos son (Gilles-Eric) Seralini en Francia y Andrés Carrasco en Argentina. El ataque mediático, económico y político es feroz con las voces críticas.
–¿Y sobre la ciencia dominante?
–En términos de política científica dominante es una ciencia mercenaria, vendida a los intereses de las corporaciones. Es una tecnociencia que busca resultados para las empresas.
–¿La opción?
–La parte esperanzadora que tiene que ver con este congreso, donde hay cada vez más personas, de muchas partes del mundo, críticas. Y también hay esperanza porque los campesinos están decididos a quedarse en la tierra que siempre vivieron.

MÁS URUGUAY

Uruguay revoluciona política de drogas mundial c/venta marihuana farmacias... 1/11/17
http://perrosflautadelmundo.blogspot.com.es/2017/11/uruguay-revoluciona-la-politica-de.html

Informe Cepal: Uruguay es país con menos pobreza América Latina... 27/6/15
http://paqquita.blogspot.com.es/2015/06/informe-cepal-uruguay-es-el-pais-con.html

Brutal honestidad presidente Uruguay Discurso Cumbre Río+20... 20/11/12
http://paqquita.blogspot.com.es/2012/11/brutal-honestidad-presidente-uruguay.html



Violencia contra la mujer: ¿ciencia o encubrimiento?

María Márquez Guerrero. Universidad de Sevilla   20 Jul 2017 http://blogs.publico.es/otrasmiradas/9643/violencia-contra-la-mujer-ciencia-o-encubrimiento/

En su artículo ¿Por qué los hombres matan a las mujeres? (El País 10/07/2017), Patricia Ortega informa de los primeros avances y resultados de una “macroinvestigación” que ha puesto en marcha el Ministerio del Interior con el objetivo de predecir los crímenes machistas. Este “macroproyecto”, “inédito en España” por aplicar “un método científico” contra la violencia de género, considera superficial abordar los casos de feminicidio como una manifestación del machismo de nuestra sociedad; en cambio, se propone profundizar en el problema analizando pormenorizadamente caso por caso para detectar los factores individuales detonantes de la violencia. Un equipo de 500 investigadores, graduados dirigidos por catedráticos y psicólogos de la Policía y la Guardia Civil, va a realizar unas 200 entrevistas a los homicidas y a las personas del entorno próximo al asesino y a la víctima a fin de averiguar qué fue lo que hizo estallar, en un momento preciso, la violencia mortal: “tenemos que intentar saber por qué no lo hizo antes ni después, sino en ese momento”, explica uno de los coordinadores del “macroproyecto”.
Es un lugar común denunciar los usos ideológicos de la ciencia, que, lejos de ser la transmisión de una verdad objetiva, pura, incontaminada, es siempre un discurso basado en cierta imagen subjetiva de lo real. De ahí que sea necesario escudriñar en el discurso para visibilizar los mecanismos a través de los cuales se transmite la ideología, la imagen de la realidad que se desvela a raíz de las mismas bases epistemológicas y metodológicas empleadas, que, en este caso, se inspiran en la tradicional visión patriarcal de la violencia contra las mujeres. Por ejemplo, cuando el Ministerio identifica como objetivo la revisión de cientos de “homicidios de pareja”, es claro que pretende usar una expresión aséptica que invisibiliza la variable sexo-género, lo que no ocurre con sintagmas más habituales como “violencia de género”, “asesinatos machistas”, “violencia contra / sobre la mujer” o “feminicidio”. En cualquier caso, atenúa el factor de la relación entre los géneros como  elemento explicativo de primer orden. Por otra parte, el propio concepto de violencia machista queda reducido a los asesinatos, cuando, como es sabido, éstos solo constituyen la parte más dramática y visible, la punta del iceberg, de una violencia estructural que se manifiesta en todos los ámbitos.
Además, el objetivo del proyecto no responde a una imagen de la violencia como proceso, sino como explosión o accidente que ocurre esporádicamente, de forma impredecible. De acuerdo con esto, más que en las causas, el estudio se centra en los factores desencadenantes: desde detalles minúsculos -como una mentira insustancial, o un mensaje en el móvil- a evidencias contundentes, como la petición de divorcio o la presentación de denuncias. Así, súbitamente, una buena noche, de pronto… sobreviene la tragedia: “un día la mano se le va del todo y acaba matándola” (El País, art. cit.). Ni rastro de la habitual “escalada de violencia” denunciada por los estudios académicos, ninguna amenaza latente, ninguna presión creciente ahogando la voluntad de las víctimas. Simplemente, un accidente: lo confirma el hecho de que un 45% de los homicidas “no tenían ningún antecedente violento conocido”, señala el estudio, reduciendo la conducta del agresor a su comportamiento público.
Reaparece, así, la tradicional dicotomía “público / privado”, desacreditada por los estudios feministas, que analizan lo que pasa “de puertas adentro” (M. Ángeles Durán), pues es precisamente ahí, en ese mundo íntimo, que antes escapaba de la vigilancia del Estado, donde se reproduce y perpetúa la dominación sobre la mujer. Las investigaciones feministas no han dejado de insistir en ello: aunque la democracia formal haya derribado obstáculos y discriminaciones legales, hechos como la “doble jornada laboral”, el desigual reparto del trabajo doméstico, o la carga exclusiva en la responsabilidad de los cuidados revelan que “mientras la desigualdad en la esfera privada continúe reproduciéndose, la igualdad en la pública es una vana quimera” (Ana de Miguel, Neoliberalismo sexual). De ahí, la necesaria superación de la dicotomía “público / privado” y la reconceptualización que encierra el clásico lema feminista “Lo personal es político”. Hemos tomado conciencia de que la dominación comienza en la cara oculta de la familia, un ámbito donde la ausencia de reglas permite la explotación, los malos tratos  e incluso el abuso sexual.
Frente a este enfoque sociocultural y político, la “macroinvestigación” se centra en lo individual y psicológico: a través de entrevistas, y con el apoyo de psicólogos y psiquiatras, se intenta definir el perfil psicosocial de los homicidas, quienes serán catalogados dentro de unas coordenadas definidas por dos ejes: maldad y locura. Ya Erich Fromm, en El corazón del hombre, advertía sobre la falacia del “psicologismo” en la comprensión de los hechos sociales y políticos, pues se corre el riesgo de focalizar el caso individual descontextualizando los fenómenos y vaciándolos así de su contenido social y cultural. En cualquier caso, apelar a la patología resulta muy funcional, pues naturaliza y legitima la violencia: al fin y al cabo, la pasión sigue utilizándose como coartada.
También la metodología revela la ideología subyacente. La propia idea de la investigación implica la ausencia de la voz de las mujeres, salvo en los casos marginales de las supervivientes. Quiere esto decir que el principal locutor / enunciador del discurso es el homicida, quien relata en primera persona sus sentimientos de desarraigo, de inseguridad, el temor al abandono o el violento acceso de ira que lo arrastra al crimen; de ahí que el discurso pueda deslizarse sutilmente desde los detonantes a las justificaciones, las cuales podrán considerarse, sin problema, como circunstancias atenuantes.
Todas estas razones permiten ver en el Proyecto una involución en la investigación sobre el tema, pues recupera la tradicional visión de la violencia contra las mujeres como resultado de “extravíos individuales, patológicos o excepciones, que carecen de significado colectivo” (K. Millet). En definitiva, se trata de neutralizar los logros teóricos del movimiento feminista, que ha construido nuevos marcos de referencia para visibilizar los abusos, agresiones y crímenes, no como extravíos individuales, sino como manifestaciones de la violencia estructural que se vierte sobre el colectivo femenino; una violencia que, hasta el día de hoy, es un componente esencial de la socialización masculina, y que, en último término, es el instrumento que legitima y asegura la desigualdad y la dominación de un género por el otro.
¿Se imaginan una investigación que tratara de desvelar la trama de la corrupción del poder en nuestro país contando prioritariamente con la información aportada por Luis Bárcenas, J. M. Blesa, R.  Rato,  I. Urdangarín o Ignacio Gónzález? Los informes de psicólogos y psiquiatras podrían revelar el carácter de sociópatas, psicópatas o inestables emocionales de los “investigados”, pero ciertamente no darían ninguna luz sobre la estructura, redes y complicidades  del enrevesado laberinto de la corrupción.
Una vez más, el discurso científico nos niega a las mujeres la capacidad de expresarnos y representarnos a través de la palabra. En este sentido, es un ejemplo más de agresión y exclusión que consuma una especie de muerte simbólica. De ahí que, en sí mismo, pueda conceptualizarse como un ejemplo de “violencia epistémica”.
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OTRO ASUNTO en Perroflautas del Mundo:   Las Marchas de la Dignidad de Madrid. Concentración en Sol 22 Oct. 19h.




Zaragoza, capital mundial contra el despilfarro de alimentos


Zaragoza, capital mundial contra el despilfarro de alimentos

El 21 de octubre la plaza del Pilar quiere convertirse en el centro de todas las miradas estatales e internacionales por su compromiso contra el hambre y el despilfarro dando de comer a 5.000 personas con alimentos en buen estado que iban a ser desechados | 16 octubre, 2017 http://arainfo.org/zaragoza-capital-mundial-contra-el-despilfarro-de-alimentos/
 
#ZgzNoTiraComida Foto: Miguel G. García
El 21 de octubre la plaza del Pilar se convertirá en un gran comedor en el que se espera que más de 5.000 personas disfruten de alimentos en perfecto estado que iban a ser desechados. La consejera de Derechos Sociales, Luisa Broto, y la concejala de Movilidad y Medio Ambiente, Teresa Artigas, acompañadas por Edurne Caballero y Sonia Méndez en representación de la Federación Aragonesa de la Solidaridad (FAS) han presentado hoy el evento #ZgzNoTiraComida, que contará con una serie de actividades contra el despilfarro de alimentos programadas desde las 11.00 horas hasta las 17.00 horas (...)

Durante los días previos, entre el 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, y el 21 de octubre, más de 150 personas voluntarias recogerán y almacenarán en óptimas condiciones, alimentos que, de otra manera, habrían sido desechados.
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OTRO ASUNTO en Perroflautas del Mundo: Stop the horror: la mala muerte, una experiencia cotidiana, de Fernando Marín Olalla

 



octubre 19, 2017

Una mujer tarahumara gana un ultramaratón en México sin equipación deportiva

 María Lorena Ramírez corrió más de siete horas en sandalias y sin entrenamiento formal.

María Lorena Ramírez tiene 22 años y es una de las mejores corredoras de largas distancias en la comunidad indígena rarámuri (o tarahumara). El 29 de abril quedó primera en la carrera UltraTrail Cerro Rojo, celebrada en Puebla y en la que participaron 500 atletas de 12 países. La imagen de la mujer tarahumara en el podio junto a la segunda y tercera clasificada se ha compartido más de 50.000 veces en Facebook desde el 13 de mayo. La publicación es de la página Que Todo Tehuacán Se Entere, dedicada a difundir noticias de interés para los habitantes de ese municipio poblano, y destaca que Ramírez logró la victoria "sin chaleco de hidratación, sin tenis, sin licras y mangas de compresión... Sin todos esos gadgets del runner de hoy. Sin andar publicando sus kilómetros".

La ganadora aparece con un gesto serio y sosteniendo un papel en el que consta que recibió 6.000 pesos por su hazaña (poco menos de 300 euros). No lleva ni ropa ni zapatos deportivos, sino una falda y un par de huaraches (sandalias con suela de neumático), con los que corrió durante siete horas y tres minutos. Esta indumentaria es común entre los corredores indígenas tarahumara, acostumbrados a trotar entre las barrancas de la sierra chihuahuense sin nada más que lo puesto. El año pasado, Ramírez quedó en segundo lugar en la Ultramaratón "Caballo Blanco 2016", en Chihuahua, en la categoría de los 100 kilómetros.
“No llevaba ningún aditamento especial”, cuenta a Verne Orlando Jiménez, organizador de la carrera por segundo año consecutivo. “No traía ningún gel, ni dulces para la energía, ni bastón, ni lentes, ni estos tenis carísimos que todos llevamos para correr en la montaña. Solo una botellita de agua, su gorra y un paliacate (una pañoleta) en el cuello”.
"Los mejores corredores de México"
Correr largas distancias es algo habitual en la familia de Lorena Ramírez. A la competencia de Puebla asistió con su hermano mayor, Mario, que quedó en el décimo lugar en la categoría de los 30 kilómetros. La ultramaratón de Chihuahua la corrió con tres de sus siete hermanos y con su padre, Santiago. Él contó al diario El Universal que corre desde niño, igual que su padre y que su abuelo, con la motivación de “ganar”, “de no perder” y “de no tener hambre”.
Lorena y su hermano llegaron hasta Tlatlauquitepec gracias al apoyo de los organizadores del certamen. Hicieron más de dos días de viaje por tierra desde su comunidad, en la Ciénega de Norogachi (municipio de Guachochi), hasta el Estado de México. Ahí los recogió el corredor Leonel Aparicio y ese mismo día recorrieron otras cinco horas en auto hasta el Pueblo Mágico poblano. Al día siguiente, Lorena corrió 50 kilómetros y resultó campeona.
Verne intentó contactar con la corredora en el teléfono móvil de su hermano, pero la señal no es muy buena en la sierra de Chihuahua. Su anfitrión en Puebla y el Estado de México convivió con los hermanos durante una semana, y en ese tiempo le contaron que no tienen un entrenamiento formal. “Lorena se dedica a cuidar su ganado: tiene vacas y chivas, entonces camina entre 10 y 15 kilómetros diarios con los animales”, cuenta Aparicio. Para mantenerse hidratados, los corredores tarahumara consumen pinole, un polvo de maíz con agua que además es parte de su dieta básica.
La mayoría de los indios rarámuri viven en la Sierra Tarahumara (Chihuahua). "Son por naturaleza los mejores corredores de México", afirma el organizador de la carrera de Puebla. Su resistencia física está grabada en su nombre. Rarámuri viene de las raíces rara, que significa pie, y muri, que significa correr. Es el pueblo de los “pies ligeros” o los “corredores a pie”. El libro Nacidos para correr, de Christopher McDougall, popularizó su historia (y su técnica).

Cortesía Danai García Fotografix
Cortesía Chris Charpof Fotografix
 
Lorena y Mario Ramírez junto al organizador de la carrera de Puebla. Cortesía Danai García Fotografix
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OTRO ASUNTO en Perroflautas del Mundo: Las 150 eutanasias del médico que ayudó a morir a su hermano

 

 







David le Breton. sociólogo "Guardar silencio y caminar son hoy día dos formas de resistencia política"


David Le Breton (Le Mans, 1953) el pasado martes en Málaga, durante la entrevista.
  David Le Breton (Le Mans, 1953) el pasado martes en Málaga, durante la entrevista.
David Le Breton (Le Mans, 1953) el pasado martes en Málaga, durante la entrevista. / javier albiñana


Doctor en Sociología de la Universidad París VII y profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Ciencias Humanas Marc Bloch de Estrasburgo, el pensador francés David Le Breton (Le Mans, 1953) encarna como pocos de sus contemporáneos la mejor tradición intelectual de su país. En España ha publicado con éxito libros como El silencio, Elogio del caminar y Desaparecer de sí: una tentación contemporánea, donde apuesta por formas concretas de resistencia ante la deshumanización del presente. Esta semana pronunció una conferencia en La Térmica, el centro de cultura contemporánea de la Diputación de Málaga, antes de la cual concedió esta entrevista.
-Permítame una pregunta un tanto primaria para empezar: usted defiende el silencio como forma de resistencia, pero ¿de dónde nace el ruido?
-Buena parte de nuestra relación con el ruido procede del desarrollo tecnológico, especialmente en su carácter más portátil: siempre llevamos encima dispositivos que nos recuerdan que estamos conectados, que nos avisan cuando hemos recibido un mensaje, que organizan nuestros horarios a base de ruido. Esta circunstancia ha venido a incorporarse a las que ya habían cobrado forma en el siglo XX como hábitos contrarios al silencio, especialmente en las grandes ciudades, gobernadas por el tráfico y numerosas variedades de contaminación acústica. En este contexto, el silencio implica una forma de resistencia, una manera de mantener a salvo una dimensión interior frente a las agresiones externas. El silencio nos permite ser conscientes de la conexión que mantenemos con ese espacio interior, la visibiliza, mientras que el ruido la oculta. Otra manera que tenemos de conectar con nuestro interior es el caminar, que transcurre en el mismo silencio. Quizá el mayor problema es que la comunicación ha eliminado los mecanismos propios de la conversación y se ha hecho altamente utilitarista a base de dispositivos portátiles. Y la presión psicológica que soportamos para hacer acopio de ellos es enorme.
-¿Es más fácil cultivar y fomentar el silencio en Oriente que en Europa y EEUU, por ejemplo?
-Sí, en la tradición japonesa hay una noción muy importante de disciplina interior que ha cristalizado en sistemas de pensamiento como la filosofía zen. Digamos que en Oriente hay mucho camino andado, pero las invasiones contra las que conviene oponer resistencia son ya las mismas.
-¿Qué respondería a quienes sostienen que el silencio es una confesión de la ignorancia?
-El silencio es la expresión más veraz y efectiva de las cosas innombrables. Y la toma de conciencia de que hay determinadas experiencias para las que el lenguaje no sirve, o no alcanza, es un rasgo decisivo del conocimiento. En este sentido, tradiciones como la cristiana, en la que el silencio es muy importante, resultan reveladoras: la sabiduría va a dirigida a comprender lo que no se puede decir, lo que trasciende el lenguaje. En esta misma tradición, el silencio es una vía de acercamiento a Dios, lo que también puede interpretarse como un conocimiento. Podemos utilizar el silencio para conocernos mejor a nosotros mismos, para aislarnos del ruido. Y éste es un valor a reivindicar en el presente.
-En cuanto al desaparecer de sí, pienso en la psicología constructivista y en autores como Jean Piaget. ¿Sería posible formular una psicología de la deconstrucción para la personalidad?
-Sí, es posible llegar a eso a través de una disciplina, un ejercitarse en el silencio. Como te contaba, en Japón esta disciplina es algo muy común. Podemos ir abriendo en nuestra rutina diaria huecos para el silencio, para meditar y encontrarnos con nosotros mismos, y con la disciplina adecuada esos huecos serán cada vez mayores. Mi mayor experiencia en este sentido, la definitiva, fue en el Camino de Santiago: cuando al fin llegué a Compostela, comprendí que me había transformado completamente después de numerosos días en marcha y en absoluto silencio. Fue un renacimiento.
-En Francia tienen ustedes una gran tradición del caminar con Balzac y la figura del flâneur.
-Sí, el caminar en las ciudades, el vagar sin una meta concreta. No sólo Balzac, también Flaubert lo defendía. Y para los situacionistas se convirtió en un asunto fundamental. Caminar es otra forma de tomar conciencia de sí, de reparar en el propio cuerpo, en la respiración, en el silencio interior. Hay quienes en la Edad Media se liaban a caminar en el desierto, pero la práctica del caminar en las ciudades encierra connotaciones relacionadas con el placer. Se trata de disfrutar con lo que percibes, de deleitarte con los atractivos que la ciudad te ofrece a través de los sentidos. Es una actividad hedonista. Jean Baudrillard y los intelectuales de la estela sartreana también lo definieron así, como una práctica contraria al puritanismo.
-¿Es por esa calidad de resistencia por la que a quien camina sin rumbo se le tacha de loco?
-Así es, y por eso el caminar, como el silencio, es una forma de resistencia política. A la hora de salir de casa y moverte te ves de inmediato intervenido por criterios utilitaristas que te aclaran perfectamente a dónde tienes que ir, por qué camino y en qué medio. Caminar porque sí, eliminando de la práctica cualquier tipo de apreciación útil, con una intención decidida de contemplación, implica una resistencia contra ese utilitarismo y de paso también contra el racionalismo, que es su principal benefactor. La marcha te permite advertir lo hermosa que es la Catedral, lo juguetón que es el gato que se esconde ahí, los colores de la puesta de sol, sin más fin, porque ése es todo su fin: la contemplación del mundo. Frente a un utilitarismo que concibe el mundo como un medio para la producción, el caminante asimila el mundo contenido en las ciudades como un fin en sí mismo. Y esto, claro, es contrario a la lógica imperante. De ahí la vinculación con la locura.
-Sin embargo, con su transformación en centros comerciales, y pienso en el mismo corazón de Málaga, ¿no se han convertido las ciudades en los peores enemigos de los caminantes?
-Sí, no le falta razón. De hecho, todas las grandes ciudades, ya sean París o Tokio, se han convertido ya en superficies comerciales. Es muy importante que las ciudades encuentren un equilibrio entre los recursos que garantizan su prosperidad y la calidad de vida de quienes residen en ellas. De otra manera, las ciudades se convierten en entidades deshumanizadoras. El hecho de caminar en sus calles sin interés alguno en comprar ni en gastar dinero, sólo en vagar sin rumbo de aquí para allá, porque sí, también es una forma de hacerlas más humanas, de rebelarse contra las órdenes que convierten todas y cada una de las interacciones humanas en un proceso económico.
-De vuelta al silencio, ¿no ha sido la industria cultural uno de los principales cauces del ruido en el último medio siglo?
-Sí, eso es. Estoy de acuerdo. En mi libro El silencio me ocupaba de este asunto. Porque al final la industria cultural viene a ser una forma del poder político. Una actividad cultural debería ir encaminada a que cada uno se encontrara consigo mismo, se reconociera en su interior, entablara un diálogo íntimo sin salir de sí, ayudándose de los instrumentos que la cultura debiera poner a su alcance. Pero en lugar de eso tenemos una cultura que es cada vez más de masas y menos de personas, en la que es imposible reconocerse. También es importante oponer resistencia a las formas invasivas de la cultura mediante el silencio.


El genocidio alemán de los cráneos en Namibia