septiembre 17, 2015

Estación Término, un blog que ayuda a morir

No hay nada más seguro después de nacer que en algún momento moriremos.
 En DMD entendemos el derecho a decidir el momento de nuestra muerte como la expresión última de nuestra libertad como ciudadanos.
Queremos que la sociedad conozca el punto de vista del movimiento ciudadano por la muerte digna que conformamos, y que comparta con nosotros la defensa por los derechos de salida.
Si llegar a la estación final es inevitable (mejor tarde que pronto) hagámoslo de forma tranquila, planificada y con autonomía. 20/7/2015
http://blogs.publico.es/estacion-termino/2015/07/20/un-blog-que-ayuda-a-morir/
Fernando Pedrós. Periodista, filósofo y miembro de Derecho a Morir Dignamente (DMD)

Cuando a veces preparo estos párrafos para el blog, recuerdo a Jorge León Escudero, un enfermero que, por una caída haciendo gimnasia en las barras paralelas, acabó siendo un pentapléjico que tenía que ser trasladado mediante una grúa de la cama a la silla de ruedas, que se valía de respiración asistida, y que era capaz de escribir en su blog gracias a un dispositivo acoplado a su cabeza. Murió un 4 de mayo de 2006 en Valladolid, a los 53 años. Necesitó una mano amiga que le ayudara a salir de la vida después de haberlo intentado en tres ocasiones y su muerte volvió a abrir el debate sobre el artículo 143 del Código Penal, que castiga con penas de prisión la ayuda al suicidio.

Sin duda el caso de Jorge León juntamente con el de Ramón Sampedro y el de Inmaculada Echavarría fueron los más sonados y de mayor incidencia mediática. De su blog transcribo algunas reflexiones. Siempre fue consciente de su estado de gran invalidez, pero a esto se añadió su deteriorado estado físico… “He entrado en una fase que considero terminal porque a la pentaplejía irreversible se ha añadido la cronicidad de las infecciones frente a una tolerancia cada vez menor a los antibióticos, lo que me provoca indeseables sufrimientos físicos y psíquicos”. Su decisión era clara: morir con lucidez. “En mi caso prefiero acabar de morir, mientras tenga control sobre mi cabeza”. Pero necesitaba ayuda y muchas veces en sus escritos aparecía una llamada de petición de ayuda. “Necesito la mano que sostiene el vaso, la mano hábil que supla mi mano inútil, una mano que actué según mi voluntad aún libre: tengo todo preparado para que quien me ayude quede incógnito”. Jorge deseaba morir y había pedido en diversas ocasiones a sus médicos que le desconectaran el respirador que artificialmente le hacía continuar en vida. Era una medida a la que tenía derecho y que estaba permitido de acuerdo con la legislación española. 
El 16 de enero de 2005 el diario El País publicó una carta al director, remitida por Jorge León, titulada ‘Hablemos de eutanasia’. En el texto, se refería a ella como algo que “ha dejado de ser sólo una cuestión ética en reflexiones minoritarias para convertirse en un problema perentorio para un número de personas en constante aumento”. Pero él veía que la política no era sensible al problema, a pesar de que el PSOE lo había recogido en su programa electoral, y que la regulación de las conductas eutanásicas iba para largo. “Yo no creo que tenga tiempo -decía- hasta que haya una regulación decente y seguramente tendré que recurrir a una salida ilegal”. Como salida de su aislamiento e incomunicación y poder dar gritos de ayuda en agosto de 2005 abrió en Internet un blog, en el que se identificaba como Lucas S. Conseguía manejar el ordenador gracias a un adaptador labial. En sus mensajes hablaba de su situación y en algunos pedía una ‘mano amiga’ que le ayudara a ‘morir dignamente’.

El 4 de mayo fue encontrado muerto en su casa. El respirador había sido desconectado y había un vaso del que había bebido algo. Claro está, la policía empezó con las investigaciones. Pero Jorge había dejado ya escrito en su blog el señalamiento de los responsables: “Quede en la conciencia de quienes impiden legalizar la eutanasia la carga de los sufrimientos innecesarios”. Sin embargo a los verdaderos responsables solo les preocupaba echar tierra encima, acallar la situación. “Es un caso muy delicado -comentaba el subdelegado del gobierno en Castilla y León- porque se trata de un pentapléjico fallecido por la desconexión de la máquina que le mantenía con vida y puede surgir un nuevo debate social, como el originado a raíz de la muerte de Ramón Sampedro”.
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OTO ASUNTO: Hoy en Perroflautas del Mundo: El machismo mata, la hipocresía lo alimenta, de Nuria Varela