octubre 31, 2014

Los orígenes de la crisis del Ébola ¿Es la medicina de Microsoft la solución para el Ébola?



2014-10-13 
Tariq Ali y Allyson Pollock
CounterPunch


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190721 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

-Tariq Ali (TA): Vamos a hablar hoy de medicina y de lo que está sucediendo en África, pero no sólo allí, también en otras partes del planeta, y de cómo la medicina privatizada está ya subyugando todo ese ámbito excepto en unos cuantos oasis que todavía quedan: Cuba, Venezuela, etc. Está conmigo la Profesora Allyson Pollock, una de las científicas y expertas de la sanidad pública más reconocidas en su campo por todo el mundo. Ébola: ¿cuáles son sus orígenes y cómo se extendió tan rápidamente por tres países africanos, Sierra Leona, Liberia y Guinea, aunque ahora el pánico se está extendiendo por todas partes?
-Allyson Pollock (AP): Bien, el Ébola es un virus, nadie sabe muy bien cuáles son sus orígenes, algunos piensan que podría proceder del murciélago y que se extiende a través de los fluidos del cuerpo, ese es por tanto un mecanismo importante de trasmisión. En la mayoría de la situaciones normales debería ser fácilmente controlado con una cuarentena y aislando a los enfermos, pero el gran problema en los países donde es más prevalente, los que has citado, Sierra Leona, Liberia y Guinea, son países muy, muy pobres, donde la infraestructura está cada vez más destrozada, especialmente en lo que se refiere a los sistemas sanitarios, y el virus está presente ya en zonas urbanas donde se da un estrecho contacto entre humanos, por eso es muy difícil de contener y controlar, sobre todo cuando aparece en zonas superpobladas y muy pobres y con muy escaso saneamiento.
-TA: La comunidad sanitaria internacional, por decirlo de alguna manera, la OMS, ¿no reaccionó muy lentamente respecto a lo podría haber hecho en las primeras fases de la enfermedad?
-AP: Bien, supongo que la OMS confiaba en que iba a contenerla con bastante facilidad, al igual que en el anterior gran brote en la década de 1970. ¿Sucedió quizá que no pensaron en el hecho de que esos países en los que está brotando se hallan realmente entre los países más pobres de entre los pobres? Liberia y Sierra Leona han pasado cada uno por largos períodos de guerra civil, han tenido conflictos con refugiados desplazados, el PIB y la economía han quedado muy desangrados y lo que hemos visto en todos esos países es un vaciamiento de todo tipo de servicios públicos y especialmente de sistemas sanitarios. Por todo ello es muy, muy difícil contenerlo, pero a lo que tenemos que enfrentarnos sobre todo es a problemas muy reales de pobreza. Supongo que confiaban en contener fácilmente la enfermedad pero se trata de un virus que tiene una tasa de mortalidad muy alta, se dice que hay un 55% de probabilidades de morir si se contrae. Esto es muy grave pero uno de los grandes problemas es que el mundo occidental, sobre todo el gobierno de EEUU, está respondiendo con soluciones de armas y balas mágicas muy vistas ya: el anuncio de Obama de que va a enviar 3.000 soldados y el anuncio paralelo de que van a centrarse en la producción rápida de la vacuna. Y esto supone la total eliminación del importante factor estructural y social de la sanidad pública, y los principios de toda la salud pública se hallan en soluciones muy sencillas y básicas. Se trata de disponer de agua potable, saneamiento, buena nutrición, es decir, que hay que luchar contra los males de la pobreza. Y, por encima de todo, se necesitan sistemas sanitarios competentes que dispongan de doctores y enfermeras bien formados e instalaciones donde puedas aislar a la gente y puedas también hacer lo que se denomina “rastreo de contactos”: volver a la comunidad para averiguar con quien han estado en contacto las personas afectadas para que puedas entonces ponerlas en cuarentena y aislarlas hasta estar seguros de que realmente no se han contagiado de la enfermedad ni no la han trasmitido durante el período de incubación. Y todas esas posibilidades han desaparecido.
Eso es lo que esos países están viviendo al haber sufrido una erosión y colapso totales de sus sistemas de atención sanitaria y esa es la tragedia. Por tanto, la población cuenta con poquísimos doctores y enfermeras. Sencillamente, no dan abasto, y desde luego las instalaciones públicas que hay están atestadas, están en una situación horrible, carecen completa y totalmente de personal. Por tanto, el problema de una epidemia va a machacarlos, es el Ébola, pero podría haber sido cólera o cualquier otra enfermedad. Y va a golpearlos con toda fuerza. Esto era completamente previsible y lleva siendo previsible desde hace más de veinte años y es de lo que han venido hablando el lobby a favor de la sanidad pública y los defensores de lo público. La solución a esta epidemia no son balas mágicas de vacunas y no está en enviar tropas. Es un problema estructural, social, económico, medioambiental y se resuelve poniendo en marcha medidas de salud pública en todos los sectores.
-TA: Pero, según vemos, todo el sistema capitalista mundial está en contra de los servicios públicos de salud, está a favor de soluciones privatizadas, de instalaciones privatizadas, lo que significa que en la mayoría de los países, y cada vez más, se dispone de dos o tres sistemas de niveles: tienes buenos hospitales de calidad para los ricos y la gente que puede permitírselos, tienes un segundo nivel para la mayor parte de la clase media, que también tienen que pagar pero no demasiado y sus instalaciones no son tan buenas, y después tienes los hospitales públicos, no sólo en África sino en países como la India y Pakistán y Sri Lanka, que son una desgracia total pero no se hace nada al respecto a nivel global porque no se considera una prioridad. Es un escándalo. Teniendo en cuenta que así es como funciona el sistema sanitario del que hablabas, la solución obvia a medio y largo plazo es crear una fuerte infraestructura social en esos países, pero es ahí precisamente donde el Fondo Monetario Internacional les lleva exigiendo que no inviertan dinero desde hace cuatro décadas, así pues, ¿qué crees que pueden hacer?
-AP: Bien, creo que estás planteando dos temas importantes: cuál es el papel del FMI, del Banco Mundial, del Banco Africano de Desarrollo, porque si miramos de nuevo a Liberia, Sierra Leona y Guinea, que en realidad tienen muchísimos recursos naturales, lo que está sucediendo con estos países respecto a su economía, es que las tierras se están privatizando cada vez más y están siendo ocupadas por inversores extranjeros que están entrando y saqueando sus recursos y activos. Liberia tiene un PIB de un par de miles de millones de dólares y una población de cinco o seis millones, por tanto, cómo van a reconstruir el país cuando en realidad sólo cuentas con altos ejecutivos extranjeros, compañías público-privadas y grandes flujos de dinero que se van fuera y no tienes ningún mecanismo de redistribución porque la redistribución implica intentar construir un sociedad más justa y tratar de recuperar los recursos.
Por tanto, eso empieza por la economía, empieza con lo que está sucediendo con la tierra, empieza con el hecho de que el aceite de palma, el coco y el caucho son cultivos comerciales importantes y hay tierra, pero su propiedad se ha transferido; y esto lo han documentado muy bien organizaciones importantes como Global Witness, pero también la Fundación Oakland en EEUU, que han levantado acta de lo que está sucediendo con la tierra y recuerdan que muchos de los campesinos, por ejemplo en Liberia, constituyen el 70% de la población y viven en zonas rurales. Van a ser agricultores de subsistencia, ese es un gran problema, y cuando tienes a la población gastando el 80% del dinero en comida y vas y pones todos esos cercos a su alrededor, desde luego que tienen un problema muy real, porque la pobreza va realmente a acelerarse aún más en esos países a causa del virus del Ébola, porque se están cerrando las fronteras y porque ya no cuentas con flujos económicos. Por eso pienso que necesitamos empezar por la economía porque esa es la causa de los problemas estructurales. Luego tenemos el papel que juega la Organización Mundial de la Salud, que es la autoridad internacional mundial en materia sanitaria. Tiene poderes para elaborar leyes pero desde hace más de veinte años se la viene privando sistemáticamente de fondos y esa financiación está vinculada a todo tipo de condiciones, y esas condiciones las están fijando las grandes ONG mundiales, como la Fundación de Bill & Melinda Gates, que no tienen base democrática, no rinden cuentas y además están haciendo un daño incalculable a través de sus programas verticales de atención a las enfermedades, porque no están enraizados en la sanidad pública y en los sistemas de sanidad pública. Y un buen ejemplo de programa vertical de atención a las enfermedades es cuando coges el Ébola y montas tu operación para hacerle frente ignorando todas las otras causas de la enfermedad, como también sucede en el caso de la malaria, que son la pobreza y malnutrición y, al mismo tiempo, centras todos los esfuerzos en la industria del desarrollo de vacunas.
De verdad que lo que esos países necesitan no son vacunas, sino medidas adecuadas de redistribución y sanidad pública. No aprendemos nada de la historia, eso es lo realmente desesperante. Todas las grandes reformas, todo el gran colapso de epidemias de enfermedades infecciosas no se redujeron con medicinas y vacunas, sino con medidas redistributivas, que incluyen saneamiento, nutrición, vivienda digna y, sobre todo, una verdadera democratización. Y con eso llega la educación y todo el resto de medidas que necesitamos. Ahora bien, no estoy diciendo que no necesitemos vacunas pero uno de los grandes problemas es que esos desarrollos de vacunas están ahora en manos de grandes fundaciones muy poderosas, de ONG, como GAVI (siglas en inglés de Alianza Global para la Iniciativas de Vacunas), que junto con grandes firmas como GSK y Merck, están dispuestas a imponer patentes y la razón por la que les gustan las vacunas… es porque las vacunas significan inmunización masiva, lo que implica grandes cifras y esos cifras entrañan dinero. Y sí, el dinero lo están poniendo los gobiernos occidentales y occidente, pero ese dinero podría fluir mucho más fácilmente hacia los mismos gobiernos africanos para que reconstruyeran sus sistemas sanitarios, porque se trata de reconstruir la infraestructura de la sanidad pública y eso incluye introducir atención sanitaria primaria en la comunidad, sistemas comunitarios de sanidad, unidades de control de las infecciones a nivel comunitario, construir hospitales y formar a enfermeras y doctores. Y el otro gran problema en todos estos países es el de la fuga de cerebros, porque hay allí pocos doctores y enfermeras y muchos de los que hay quieren marcharse, y eso es lo que está sucediendo también en Nigeria, que quieren trabajar en el sector privado o que quieren trabajar para esas ONG porque ganan mucho más dinero, y así es como va vaciándose completamente todo el sistema de la sanidad pública.
Esta situación representa un gran problema porque la Fundación Gates, Bill & Melinda Gates, no creen en el sector público, no creen en un sistema democrático, de propiedad pública al que se le puedan exigir cuentas públicamente.
-TA: ¿Ha dejado la OMS de hacer realmente lo que debía debido a las políticas gubernamentales y a las prioridades del consenso de Washington, i.e., neoliberalismo, privatización de la medicina, incapacidad para controlar a las grandes firmas farmacéuticas, en el sentido de que no puede hacer lo que hay que hacer, como apuntalar, fortalecer, construir si fuera necesario en algunos de esos países sistemas de salud pública?
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Allyson Pollock es profesora de Política e Investigación de la Salud Pública en la Universidad Queen Mary de Londres.
Tariq Ali es un escritor y director de cine pakistaní. Escribe habitualmente para The GuardianCounterpunchLondon Review of BooksMonthly ReviewZ Magazine. Ali es, además, editor y asiduo colaborador de la revista New Left Review y de Sin Permiso, y es asesor del canal de televisión sudamericano Telesur. Su último libro, publicado por Verso, es The Obama Syndrome: Surrender at Home, War Abroad’.