octubre 30, 2014

España me agota, me rindo. De Antón Losada

RECIBIDO de Alfonso Martinez, el 1/10/2014

Todo es meter miedo, asustar, manipular y engañar para que la gente vote lo que le conviene a quienes tienen mucho que perder si el poder o la riqueza se reparten un poco. Antón Losada 30/9/2014





Ustedes no sé, pero servidor no puede más. España me agota.
He intentado seguir su ritmo, se lo juro. He tratado de no desfa-
llecer, repetir día tras día los mismos argumentos a ver si alguien
los escucha y seguir con paciencia miles de polémicas sobre
asuntos banales como si fueran importantes, mientras las cues-
tiones realmente relevantes quedan sepultadas bajo el ruido y la
furia. Es inútil. No se puede hacer nada.
Estoy agotado de vivir en un país donde el hecho de que la gente
quiera votar se convierte en un problema dramático y la ley es
utilizada para prohibir y proscribir derechos, no para garantizarlos.
Igual que la policía es utilizada para escoltar a los que mandan y
no para proteger a los ciudadanos de ellos. No puedo con esta
discusión absurda entre legitimidad y legalidad repetida una y otra
vez como si todos fuéramos Thomas Hobbes o Hans Kelsen.
Estoy agotado de vivir en un país donde ya no se habla de la crisis
porque el Gobierno ha decidido darla por terminada. Si después de 
las elecciones descubrimos que no había acabado y sigue habiendo 
paro, pobreza, desigualdad y los más débiles continuan pagando 
las facturas de los más poderosos, será por culpa de Europa.
Cáritas ha dado las ultimas cifras, apenas escuchadas entre tanto 
alboroto. Más de dos millones y medio de personas atendidas en 
2013, un 30% más que el año anterior. Apenas 73 millones de euros 
recibidos desde unas administraciones que cierran servicios sociales, 
recorta programas y desvían a la gente a Caritas. 
Es la aportación más baja de los últimos cinco años. Ni derechos, 
ni caridad. En España se sufre y punto.
Estoy agotado de vivir en un país donde se habla de política y de
partidos políticos como Podemos igual que si hubiéramos vuelto a
la Guerra Fría o a los días de la muerte de Franco. Todo es meter
miedo, asustar, manipular y engañar para que la gente vote lo que
le conviene a quienes tienen mucho que perder si el poder o la
riqueza se reparten un poco.
Me recuerda a cuando de niño, en A Mariña de Lugo, durante las
primeras elecciones democráticas, las fuerza vivas iban por las
cocinas de las casas avisando a la gente que si ganaba la izquierda
les iban a quitar las vacas y el tractor. Alguno incluso se subió al
monte con las suyas hasta que se supo quién había ganado. No
puedo creerme que malgaste la mitad de mi tiempo escuchando y
rebatiendo las mismas patrañas de hace cuarenta años.
Vivir en un país así de gris no merece ni la pena, ni el esfuerzo.
Parece mentira que lo hayamos olvidado.    //////