octubre 22, 2014

Trece años después, del 11 de Septiembre, persiste la ceguera

Thierry Meyssan fue el primero en demostrar que lo que nos decía la versión oficial sobre el 11 de Septiembre era imposible y en llegar a la conclusión de que aquellos hechos iban a ser utilizados para justificar una profunda modificación de la naturaleza y la política del régimen estadounidense. Desde entonces, la mayoría de sus lectores siguen profundamente interesados en lo que sucedió aquel día mientras que el propio Meyssan ha seguido adelante, comprometiéndose en contra del imperialismo en Líbano, en Libia y actualmente en Siria. En este artículo, Thierry Meyssan refiere nuevamente los hechos de aquel día.
http://www.voltairenet.org/article185316.html
 | DAMASCO (SIRIA)  
Los acontecimientos del 11 de Septiembre de 2001 se mantienen en la memoria colectiva bajo la apariencia que les dieron los medios de prensa: atentados de enorme envergadura perpetrados en Nueva York y Washington. Pero aún siguen manteniéndose ocultos los objetivos del poder, que sufrieron un profundo cambio aquel día.
Cerca de las 10 de mañana, cuando ya habían tenido lugar los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono, el consejero antiterrorista de la Casa Blanca Richard Clarke puso en marcha el programa de «Continuidad del Gobierno». El objetivo de ese programa es tomar el lugar del poder ejecutivo y del poder legislativo estadounidenses en caso de destrucción provocada por una guerra nuclear. No había por lo tanto ninguna razón para ponerlo en marcha aquel día. Pero a partir de su aplicación, el presidente George W. Bush fue depuesto de sus funciones, que pasaron a manos de un gobierno militar.
Durante todo aquel día, el Poder Militar puso bajo su control a los miembros del Congreso de Estados Unidos y sus respectivos equipos de trabajos manteniéndolos detenidos en dos bunkers de alta seguridad que se hallan cerca de Washington, Greenbrier Complex (en Virginia Occidental) y Mount Weather (en Virginia).
Los militares no devolvieron el poder a los civiles hasta el final del día y el presidente Bush pudo dirigirse a sus conciudadanos hacia las 20 horas.
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