noviembre 22, 2014

La prueba definitiva del uso actual de la Geoingeniería, de Carlos Martín

Carlos Martín, autor de “Las alas de las hormigas” 
http://lasalasdelashormigas.com/2013/11/21/la-prueba-definitiva-del-uso-actual-de-la-geoingenieria/  21/11/2013

Cuando advertimos a nuestros familiares, amigos o conocidos acerca de cómo la Geoingeniería amenaza nuestra salud y nuestro ecosistema, comprobamos que el discurso de Morfeo debería traspasar los límites de la ficción.
En parte es comprensible, la posibilidad de que alguien esté fumigándonos como a insectos con el loco propósito de controlar el clima es una idea muy difícil de digerir y para la inmensa mayoría de nosotros resulta delirante, más propia de una película de James Bond que de la realidad.
Así es, por desgracia, y de poco servirá que animemos a los demás a que observen el cielo en un día de máxima actividad chemtrail. Ellos atribuirán el gran número de estelas al crecimiento del tráfico aéreo y su persistencia a algún fenómeno físico que no te saben explicar, pero que están seguros de que es natural.
Algunos, molestándose un poco más, defenderán la idea de que la tobera de un avión puede generar cirros persistentes cuando la temperatura y la humedad relativa son las adecuadas, influenciados por la propaganda que distribuye el mundo científico oficial. Normal, ellos no saben que la humedad y la temperatura no son los dos únicos factores a tener en cuenta, y que a un avión le resultará imposible crear cristales de agua tan perfectos como los que forman las nubes naturales. Eso es algo que solo la naturaleza consigue, gracias un proceso muy muy muy lento y muy muy muy delicado por el cual, las moléculas de agua se constituyen en una estructura cristalina perfecta, altamente reflectiva, termoregulada y de una extrema ligereza, al contener un gran volumen de aire en el interior. Solo esos cristales perfectos, que han logrado crecer siempre en las condiciones perfectas y casi milagrosas que proporciona la naturaleza, logran evitar la sublimación (el paso de sólido a gas sin pasar por líquido). Por desgracia, si tratas de explicárselo, te mirarán como si estuvieras loco y te preguntarán: ¿Que eres, físico o que?. Negarán la evidencia.
Y es que negar la evidencia resulta muy fácil para quien no está dispuesto a aceptar la realidad y no hay recurso más fácil que poner en duda la credibilidad del constante goteo de información que los buscadores de la verdad encontramos y compartimos en los medios alternativos. ¿Un análisis químico?. A saber como ha sido realizado. ¿Un documento oficial?. Yo puedo hacerte uno igual. ¿La confesión de algún implicado?. A saber de donde ha salido éste. ¿Una manifestación anti-chemtrail?. Menudo grupo de pirados. Y así, una y otra vez, esquivan las balas.
Pero existe una bala que no va a ser tan fácil de esquivar.

La prueba definitiva de Robert MacLeod

Uno de los momentos más dulces que he podido vivir en mi búsqueda de la verdad lo he encontrado en el estudio meteorológico que el bombero norteamericano Robert MacLeod realiza en su página http://watchthesky.org

En ella, este bombero experto conocedor de la metereología se presenta de la siguiente manera:

En los últimos 25 años he servido como bombero forestal de varias agencias federales. Luché contra incendios en los Estados Unidos desde Florida hasta California, incluyendo algunos de los más notables como el de Yellowstone. Serví como Jefe Supervisor de la División de Bomberos y era mi responsabilidad garantizar la seguridad de los bomberos bajo mi mando. Dado que los incendios forestales son impulsados ​​en gran medida por las condiciones climáticas extremas de sequía,  temperatura y viento, siempre fue para mí una prioridad el mantenerme al día con las previsiones meteorológicas, seguir los datos de las estaciones meteorológicas locales y mantener un ojo en las condiciones climáticas cambiantes. Se convirtió en mi credo recordar siempre a los bomberos que “miraran el cielo” ya que el comportamiento extremo del fuego puede ser producido por los vientos racheados, los frentes fríos, las tormentas descendentes….

Alrededor de 1999 tomé conciencia de un nuevo fenómeno que no había observado antes en todos mis años de mirar al cielo como bombero profesional. Había visto antes estelas, pero las nuevas habían empezado a cubrir el cielo durante días, no se disipaban y se extiendían por todo el horizonte, cubriendo el cielo en una neblina lechosa. Al principio no me lo pensé mucho, pero cuanto más observaba estas nuevas y extrañas nubes en el cielo, más curioso me volvía. En última instancia, como muchos de nosotros, hice una búsqueda en Internet sobre las estelas de vapor y descubrí que había muchas otras personas que estaban observando lo mismo que yo (las llamaban CHEMTRAILS). Y así inicié mi búsqueda para desentrañar uno de los crímenes más viles contra nuestro planeta y sus habitantes.

Tengo una amplia formación y experiencia en el trabajo con las previsiones meteorológicas, datos meteorológicos históricos y los sondeos de la atmósfera superior, como parte de mis responsabilidades de trabajo en los incendios forestales. Como he dicho antes, la predicción del comportamiento del fuego era parte de mis tareas diarias y principalmente dependía de las condiciones meteorológicas. Fui responsable de la instalación y operación de más de 40 NWS (estaciones meteorológicas automáticas remotas) que recogían los datos meteorológicos en todo el oeste de los Estados Unidos, las 24 horas del día. Era mi trabajo asegurar de que las estaciones estaban en funcionamiento sobre una base diaria, programar el mantenimiento, recopilar, analizar y asegurar que todos los datos eran correctos y correctamente archivados para el análisis histórico.

Creo que mis grados de ciencia académica, mi formación profesional y mi experiencia en el mundo de los datos meteorológicos me proporciona una perspectiva única sobre el fenómeno Chemtrail. Puedo acercarme a la ciencia y el análisis de las condiciones atmosféricas relacionadas con las estelas, utilizando el mismo método científico, los datos y la investigación que utilizan agencias gubernamentales como el NWS, la NASA, la EPA y la FAA para promover su propaganda (su “todo es normal en nuestros cielos”). Yo estoy aquí para decirles, con mis años de investigación sobre el tema, que lo que sospechan es por desgracia muy real, no es solo vapor de agua y todos están en gran peligro .

Robert MacLeod – 03 de junio 2007
Por supuesto, habrá quien ponga en duda la existencia real de Robert MacLeod, pero no creo que pueda hacer lo mismo con la detallada información que nos presenta en http://watchthesky.org
Nadie es tan obstinado como para dedicar su vida a recoger y analizar esta clase de información si no está completamente entregadado a la causa y deposita en ella toda su voluntad. Tratándose de un experto en la materia, podeis imaginar lo bueno que es este material. Podéis dedicar algún tiempo a analizarlo si queréis, pero bastará con visualizar este vçideo donde Robert reúne algunas de sus pruebas conclusiones. ¡Genial!
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