agosto 31, 2015

Tour por los Hospitales de Aragón, agosto 2000

Viaje realizado en Agosto de 2000, narrado en 2004 y publicado ahora. Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. Para VER las FOTOS, sus detalles, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas. Fueron tomadas con cámara analógica y ahora escaneadas.  Crónica anterior http://paqquita.blogspot.com.es/2015/08/necropolis-cuyacabras-lagunas-neila.html 


1.- Comida en Rabaltueras
Día accidente

* Llega agosto y nos marchamos de vacaciones a Benasque, viniendo Pepe, mi cuñado (...) Le tiro varias fotos, por el valle, para su recuerdo. 




2.- Circo y río de Remuñe.



3.- Fondo circo.
Arriba: Torre Remuñe

* Con Angelito y Javier vamos a Remuñe, hasta el fondo del circo. Donde se divisa el Pic de Maupas
Álvaro sigue luciendo su melena -ésta vez en coleta- como el año anterior. 
Pepe nos invita a comer en Rabaltueras.

De interés Mountains of the Pyrenees

4.- A dcha. anterior. Blas y Álvaro. Arriba: Pic de Maupas


5.- A dcha. anterior. Arriba: pico Boum. Javi y Álvaro

* Después, vamos al camping Yeti, donde Angelito y Rosa. 
Todos juntos salimos a dar una vuelta por El Run, vuelta accidentada por mi caída “fortuita” como la adjetivó el médico que me atendió primero. 
El día anterior me había hecho daño en el tobillo derecho -que me flojea de cuando en cuando- por ello no bajo saltando de la plataforma a la que nos hemos subido, pretendo hacerlo deslizándome con el trasero; con la mala fortuna – ¿buscada- de que roto sobre mi propio eje y doy de cara contra el suelo. Las manos atrás –sin protección-, mientras, Álvaro y Blas ven toda la maniobra, mala, que realizo. 
Ya en el suelo, me llevo la mano a la cara, sangro a chorros. Como Rosa lleva una toalla me la pasa y con ella tapono la herida, me la lavo en una fuente cercana, con agua y jabón, y buscamos un médico, que me manda a  Barbastro de inmediato. 
Para agilizar, vamos por nuestros medios, con nuestro coche. Ya allí, en la recepción, haciéndome la ficha, me dice la muchacha que nos atiende que yo ya he estado en dicho hospital, otro mes de agosto.
Sí, le contesto, en el 87.
Me pasan a un especialista, me hacen radiografías y con ellas en la mano, dicho señor me aclara, mientras cabeceaba, ¡ay Francisca, que te has hecho mucho daño!, resolviendo enviarme al Hospital General San Jorge (Huesca), con una ambulancia asistida, atendida por un médico que me va hablando de continuo. Recuerdo que me contó un chiste de franceses y belgas, así como un suceso reciente de un belga que se había caído haciendo puenting, desde un altura de unos quince metros y no se había roto nada, salvo magulladuras, la caída, decía, había sido como las de los dibujos animados del zorro y correcaminos “mic mic”. 
Blas y nuestros hijos van siguiendo a la ambulancia. En el San Jorge me hacen una resonancia y me envian a Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza), ésta vez la ambulancia sin asistir, y Blas y los niños detrás, en nuestro coche. 
El conductor, de ésta última, procuraba que Blas no le perdiera de vista porque ya le habíamos dicho que no conocíamos Zaragoza, con lo que en algunos puntos aminoraba la velocidad. Y el día 9 ingreso, después de pasar la noche haciendo turismo hospitalario –el golpe fue el 8-. 
En el Miguel Servet estoy diez días, hasta el 18, en que decidimos que, puesto que no era urgente, mejor me operan en Madrid, porque eso es lo que resolvieron, que la única solución era operar- me había roto el hueso sobre el que descansa el ojo izquierdo y debían implantarme una prótesis de sustitución, que bien podía ser de titanio ó de hueso, realizando dichas intervenciones con titanio en el M.S.-. Cuando me lo comunica el cirujano, le pregunto si no hay otra solución, “que se arreglara sólo” porque hasta entonces no me había dado cuenta de la dimensión del golpe, tenía el ojo caído y hundido, se me saltaron las lágrimas, y el me respondió que “en otros tiempos la gente se quedaría con el hueso roto y el ojo caído, pero hoy en día podía resolverse, que no era urgente, pero debía resolverse” 
Durante los días que allí permanecí, Blas dedicó varios a comunicar el incidente a la aseguradora, los trámites, coincidiendo, uno de ellos, en las oficinas de la misma con uno de los amigos de los Puertas, Manolo, a quien le relata lo sucedido. Los niños, que deciden quedarse en Zaragoza con nosotros, cubren parte del tiempo haciendo turismo –el tiempo hospitalario se puede hacer muy largo para los acompañantes de hospitalizados-. Pasa a verme Natalia y otro día Noemí -sus padres están en Benasque-, y los Olmos y los Caudevilla, cuando volvieron de sus vacaciones. 
En el entretanto, y según me contaron después, las dos Pilares me lavaron la ropa que yo había dejado en remojo el día del incidente; el agua se había descompuesto y olía a rayos. 
Aparte del asco consiguiente, tuvieron que pasar la vergüenza pública de atufar el lavadero.Un dolor, vaya.
Blas y nuestros hijos se alojaron en un hotel cercano al hospital, Gran Vía, comiendo en este ó en otro sitio cualquiera. Fueron días de calor bochornoso y quienes más los sufrieron fueron ellos, por las calles de Zaragoza. Como el viaje lo hicimos todos con lo puesto, rápidamente tuvieron que comprarse “mudas”.   
En la planta en que me colocaron, había casos de lo más variopintos. Recuerdo una señora que no salía de su habitación, siempre sobre la cama, tremenda de gorda, de movimientos imposibles, y otra, que debió ingresar cuando yo, con un lado de la cara todo hinchado y amoratado, sobre todo el ojo, que contaba se había golpeado con el pico de una mesa al resbalar con el agua de su terraza, según entraba a la cocina. Circulaba que, lo suyo, era el resultado de una paliza; Blas también lo creía así. 
Otra tenía los labios deformes a consecuencia de un cáncer y a un señor le colgaba de la parte superior del brazo, cercana al hombro, algo extraño a modo de pingajo, que resultaba ser un injerto para producir su propia piel y autotrasplantarlo en otras zonas del cuerpo de peor recuperación de la misma. No recuerdo con quien compartí habitación, tuvieron que ser varias personas, sucesivamente. El médico que tenía asignado era un residente, muy majo, personalmente, y como él mismo me dijo que podía operarme en Madrid y así las comprobaciones posteriores me las haría el mismo que me interviniera –si no tendría que trasladarme a Zaragoza- optamos por marcharnos, teniéndome que dar yo de alta voluntaria. 
El día anterior al de vuelta a Madrid, se marcharon a recoger la acampada, ayudándoles en la tarea los conocidos que por allí estuvieran, como ya pasó la vez anterior, cuando la apendicitis, 1987.
A la noche ya estaban conmigo y al día siguiente para casa.
Ya en Madrid, contactamos con el seguro para que nos dijeran los cirujanos maxilofaciales que trabajaban en agosto, pocos, porque pocos cirujanos hay de esa especialidad. Acudimos a uno de la calle Alberto Aguilera, esquina con Guzmán el Bueno, que quiso cerciorarse de que no íbamos a cambiar de cirujano después de movilizarse él, ya que necesitaba pedir ayuda a otro médico de la misma especialidad para que le apoyara en el quirófano, le contestamos que no, que no teníamos cirujano de cabecera. Su argumento era que ya se le había dado el caso de gente que después de hablarlo con él, cambiaba por otro que le habían recomendado ó similar. Me operó en la clínica Moncloa, sustituyendo el hueso roto por hueso liofilizado, liofilizado, eso nos dijo, a mí me recordaba al Nescafé liofilizado, único caso en que había oído esa palabra. Blas me acompañó en el hospital, durante la convalecencia, así como a las revisiones posteriores, tres, creo que fueron. Continuaba sintiendo un hormigueo en la mejilla y me dijo que me duraría bastante tiempo, pero que desaparecería, lo que fue cierto. Actualmente el único signo que me queda es una pequeña cicatriz del golpe en la cara, que no de la operación, que realizó mediante un corte en paralelo con la línea de las pestañas inferiores, un milímetro  por debajo de ellas.

NOTA: ya tratado en http://paqquita.blogspot.com.es/2007/05/sobre-roturas-de-benasque-barbastro.html 

Crónica siguiente http://paqquita.blogspot.com.es/2015/12/bergua-ordesa-clavijas-cotatuero-cotos.html


PAQUITA
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