febrero 20, 2016

Nunca, nunca, nos perdonarán aquella osadía de libertad.

COPIADO de la pág. de fb de Marisa Peña el 23/1/2016
Hoy he tenido una comida en la que he coincidido con personas de la otra España. Sí, he dicho bien,de la otra España. Hijos y nietos de vencedores,educados cómodamente en el franquismo y seguros de que aquello fue lo mejor que le podía pasar a su país. Han defendido que las víctimas del franquismo vivimos en el pasado y que no nos reconciliamos porque somos unos rencorosos. También han culpado de todo a Zapatero por reabrir heridas y han hablado de que el rey debería tomar las riendas si la izquierda decide pactar. Y no,no son minoría, son unos cuantos millones, están ahí, son compañeros de trabajo,vecinos,familiares, y vienen de un tiempo de oscuridad que utilizó cuarenta años para sembrar esa semilla y otros cuarenta para evitar perder lo ganado. Hay una España que ganó una guerra,impuso una dictadura, sembró el odio por la república y realizó un escarmiento, un genocidio ideológico y un reparto del botín. Una España que sólo quiere mantener sus privilegios, y su mentalidad nacionalcatólica disfrazada de neoliberal, pero que se sabe nutrida en sopa de convento y montañas nevadas. Están ahí, son muchos y yo,que vengo de muy lejos, sé que no hay posibilidad de entendimiento, que no podemos esperar mañana lo que no nos dió ayer,porque no hay nada que hacer. Yo, allí, con la memoria republicana de los míos, con la herida abierta de los míos, con la dignidad intacta de los míos, escuchando y pensando que, todo esto,ya pasó una vez... Yo, allí, constatando lo que siempre decía mi abuela, que no sólo perdimos una guerra, perdimos la posibilidad de una España que no pudo ser,que no dejaron que fuera,que no dejarán que sea, que se quedó en las cunetas, en las cárceles, en el exilio, y que nunca, nunca, nos perdonarán aquella osadía de libertad.