diciembre 16, 2016

Sellos Cilíndricos Mesopotámicos

COPIADO, el 16/6/2016, de la pág. de fb de  Miguel Puig que compartió la foto de Indika Ki Som.
Se podría decir que los sumerios son una civilización que emergió entre los ríos Tigris y Eufrates (actual Irak), aproximadamente entre el 3.800 AEC y el 2.000 AEC, y no sería incorrecto, pero la verdad es que fueron mucho más que eso. Los sumerios son, de hecho, la primera civilización que registra nuestra historia, y como si eso tuviera poco mérito, también es la civilización más vasta y avanzada entre las muchas que le siguieron.
Los sellos cilíndricos eran utilizados ya desde el III milenio a.C. en Mesopotamia para certificar los documentos cuneiformes (tabillas y bullae, es decir, grumos de arcilla para sellar puertas o elementos para cerrar objetos), que representaban generalmente una especie de visto bueno del funcionario encargado de la operación específica (sellar una tablilla como testigo, sellar el cierre de la puerta de un almacén, colocar el propio sello a un vaso de arcilla como signo de propiedad, etc.). El sello cilíndrico aparece, por primera vez, en el período Uruk medio, a la mitad, aproximadamente, del IV milenario. El ejemplar más antiguo de su utilización se encontró en Sharafabad, al sudoeste de Irán. Pero donde se encontraron más ejemplares fue en Uruk y en Susa. Se utilizó, en principio, para sellar puertas, tinajas y bolas de arcilla, no se utilizó, de forma masiva, sobre tablas de arcilla hasta la Tercera dinastía Uruk.


Además de la invención y el desarrollo de la escritura, sin la cual una gran civilización no podría llegar a ser, a los sumerios también se les atribuye la invención de la imprenta. Milenios antes que Johann Gutenberg «inventara» la imprenta a través de tipos movibles, los escribas sumerios utilizaban «tipos» pre-fabricados de los diferentes signos pictográficos, que utilizaban del mismo modo que nosotros utilizamos ahora un tampón de goma, imprimiendo la secuencia deseada de signos en la arcilla húmeda. También inventaron al precursor de nuestras rotativas: el sello cilíndrico. Hecho de una piedra sumamente dura, era un pequeño cilindro en el cual se grababa el mensaje o el dibujo al revés; cuando se hacía rodar el cilindro sobre la arcilla húmeda, se creaba una impresión «en positivo». El sello también le permitía a uno certificar la autenticidad de los documentos; siempre se podía hacer una nueva impresión para compararla con la del documento en cuestión.
Realizados en piedras duras, a menudo preciosas o semi-preciosas, como esteatitas, andesitas, lapislázuli, corniola, y también de hueso y marfil; en casos particulares, se grababan en la madera con representaciones mitológicas, simbólicas, rituales o esquemáticas.




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OTRO ASUNTO. Hoy en Perroflautas del Mundo: "Trump es escoría, pero igualmente los de izquierda lo deberían admirar”