enero 13, 2017

MATI NO ES UN NÚMERO, de Javier Nix Calderón

COPIADO de la pág. de fb de Javier Nix Calderón  el 3/1/2017
¿Cuántas puñaladas más puede soportar el cuerpo de este país? ¿Cuántos estrangulamientos, cuántos empujones al vacío? ¿Cuántas familias rotas por el dolor, cuántos niños condenados a crecer sin sus madres, cuántos nichos más van a ser ocupados por mujeres asesinadas por la violencia machista? Son 850 las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas desde el año 2003. Mati ha sido la primera mujer asesinada de 2017. Pero Mati no es un número. Mati fue pareja de mi amigo Alberto durante más de cinco años. La conocí en 2010. Era (qué difícil se me hace hablar en pasado) una mujer fuerte y decidida, valiente, con una personalidad arrolladora. Extrovertida y vital, enérgica y segura de sí misma. Era profesora de Química, inteligente y con un futuro brillante por delante. Mati no era un número. Mati era un ejemplo para muchos de nosotros, pues superó un cáncer que estuvo cerca de costarle la vida, pero lo venció. Mi amigo Alberto, durante el tiempo en el que fueron pareja, le dio todo su amor y apoyo. Mati demostró una fortaleza al alcance de muy pocos. Alberto también. La vida terminó separándolos, pero se profesaron siempre respeto y afecto.
Mientras todos cenábamos con nuestras familias la noche del pasado 31 de diciembre, Mati era asesinada por su pareja de cinco puñaladas en el pecho y el tórax. Llegó al hospital en estado muy grave y su corazón dejó de latir a las 2 de la mañana del primer día del año. No puedo imaginar su dolor, su miedo, su terrible indefensión. No puedo imaginar ese cuchillo maldito hundiéndose en su cuerpo, la muerte descendiendo despacio, la vida escapando por sus heridas. Pero puedo traer a mi memoria aquel día que fuimos con ella al Hayedo de Montejo, paseando entre las hojas caídas del otoño, arrojándolas hacia arriba y mirando como caían alrededor. Puedo recordar su risa mientras nos helábamos en un banco y jugábamos al mus. Puedo recordarla llena de vida. Mati era su risa, su ejemplo, sus ganas de vivir. No… Mati no es un número.
¿Existe algún perfil de mujer maltratada? No. No existe ningún prototipo de mujer maltratada. Todas podemos ser víctimas de la violencia de género. Permitidme que use la primera persona del plural en femenino. A cualquiera se nos puede cruzar alguien así, un asesino capaz de disfrazar su odio y su ira con sonrisas y falsas promesas de amor. Ninguna de las mujeres que han muerto a manos de sus parejas o ex parejas pertenece a ningún prototipo, ni es un número. Tras cada una de esas muertes hay una historia, hay una mujer que vivió con miedo, una mujer que no supo o no pudo escapar de su agresor, una familia destrozada y un futuro truncado por el odio. Cuando vemos en los informativos que otra mujer ha muerto a manos de un hombre, nos produce una sensación difusa, en la que se mezclan la repulsión, la condena, la pena y la incomprensión. Pero cuando puedes ponerle una cara a esa mujer, el sonido de su risa, palabras, recuerdos, la irrealidad se disipa y aparece un dolor imposible de procesar, un odio visceral hacia todos aquellos capaces de segar vidas de una forma tan cruenta y vil. Mati no es un número, ni la primera mujer asesinada por la violencia machista en 2017. Mati es una nueva demostración de que vivimos en una sociedad enferma, gobernada por la violencia, y aunque somos muchos los que estamos comprometidos con la construcción de un mundo en el que ninguna mujer sea víctima de la violencia de género, esa construcción avanza demasiado despacio. Necesitamos más manos, más bocas, más vidas para parar esta barbarie. Sobran bocas para hablar sobre el último vestido de la Pedroche en Nochevieja. Si hay una causa que requiere toda nuestra atención, es ésta. No podemos permitirnos perder a ninguna más. Necesitamos que esto termine ya. Ni una mujer más asesinada por la violencia de los hombres. Permitidme que haga mía la frase feminista de “Si nos tocan a una, nos tocan a todas”. Nos lo estamos jugando todo.
Hasta siempre, Mati. Nunca serás un número. Serás, por siempre, un ser humano único e irrepetible. Nos dejaste tu ejemplo y tu coraje. Tu memoria seguirá viva en nosotros. Y tu risa, y tu profundo amor por la vida. Hasta siempre, Mati. Guárdanos desde la estrella en la que estés.
#NiUnaMenos #NiUnaMás #MatiNoEsUnNúmero
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OTRO ASUNTO. Hoy en Perroflautas del Mundo:
HOMENAJE a Zygmunt Bauman: Refugiados, inseguridad, magia.