enero 12, 2017

Ser madre, arrepentirse y contarlo




La presión social persuade e incluso obliga a muchas mujeres a tener hijos http://politica.elpais.com/politica/2016/09/09/actualidad/1473420884_224198.html



Tener hijos es una bendición, fruto de una decisión libre y feliz. O no. Al menos no lo fue para las 23 mujeres que han prestado su testimonio a la socióloga israelí Orna Donath y que han generado un revuelo sensacional. Con Madres arrepentidas (Penguin Random House) Donath ha tocado nervio. Se ha atrevido con un tema muy peliagudo y a la vez relevante, a juzgar por la encendida reacción que ha provocado su trabajo en varios países europeos.
La tesis del estudio es la siguiente: La presión social persuade e incluso obliga a muchas mujeres a tener hijos. Las que consiguen sincerarse consigo mismas, se dan cuenta pasado el tiempo de que la experiencia maternal no es el cuento de hadas que les habían contado. Que no todo es felicidad y que albergan sentimientos contradictorios. Algunas incluso se arrepienten de haber sido madres. Las mujeres entrevistadas por Donath airean sus sentimientos más subterráneos y dicen que sí, que adoran a sus hijos, pero que si pudieran dar marcha atrás, igual lo harían.

Donath realizó su estudio en Israel, un país en el que la natalidad ocupa un lugar privilegiado. En la sociedad israelí, “la obligación de ser madre está presente en los preceptos religiosos”, escribe la autora que sostiene que a la maternidad se le ha dado también “una validez ideológica secular que impregna los decretos ideológicos militaristas, nacionalistas y sionistas”. Es importante tener también en cuenta que el testimonio de una veintena de personas dista de ser una muestra representativa de nada. Pero incluso teniendo en cuenta las particularidades de la investigación, algunos de los asuntos que plantea Donath son probablemente universales.
Entre ellos, la idealización de la experiencia maternal y la distancia que separa el discurso rosáceo y de plenitud que rodea la maternidad y la vida real, con muchos más matices y tensiones. Die Mutterglück-Lüge (La mentira de la felicidad materna, subtitulada Por qué hubiera preferido ser padre), de Sarah Fischer es el título de uno de los textos surgidos al calor de las Madres arrepentidas y que da una idea de por dónde van los tiros de esta nueva conversación global. Es evidente que de las frustraciones del día a día de una madre al arrepentimiento hay un trecho abismal, pero de entrada, la bomba que ha lanzado Donath ha abierto la veda a sincerar una narrativa maternal envuelta a menudo en excesivo celofán.
En Alemania el debate sobre el arrepentimiento maternal ha prendido y se ha propagado con especial intensidad. Ha provocado indignación y ríos de tinta de reflexión en un país que venera la figura maternal y donde el Gobierno de la canciller Angela Merkel –apodada por cierto mutti, mami- se esmera en incentivar los nacimientos para combatir el envejecimiento nacional. Un país, en el que a las mujeres que no dedican suficiente atención y tiempo a sus hijos -incluido un prolongadísimo permiso maternal- se las considera Rabenmutter, algo así como madres-cuervo que descuidan a sus hijos y en el que según Eurostat, el 72% de madres con dos hijos trabaja a tiempo parcial frente al 38% de media de la UE. El hastagh #regrettingmotherhood (#madresarrepentidas en castellano) viral a estas alturas, está plagado de tuits en alemán.
Más allá de las subculturas nacionales, el debate de las madres arrepentidas ha contribuido a replantear asuntos probablemente más interesantes que el de si una se arrepiente de una decisión a todas luces irreversible. Como qué hace que para muchas mujeres la maternidad acabe siendo una empinada cuesta arriba. Repleta de amor y ternura, sí, pero extenuante y en ocasiones asfixiante. Ha ayudado a que hablemos del amor incondicional y la madre abnegada como mitos, los horarios laborales chiclosos, el grado de implicación de los padres (hombres), las políticas públicas o el respeto y aceptación de las infinitas formas de ser madre que cada mujer elija… en definitiva, qué significa hablar de ser madre y mujer hoy, cómo nos organizamos como sociedad y qué espacios reservamos para la crianza.
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OTRO ASUNTO. Hoy en Perroflautas del Mundo: 
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