Paula Mateu 11/2/2025
NATIONALGEOGRAPHIC.COM.ES
Dado el ritmo actual de extinción, es probable que algunos animales y plantas desaparezcan antes de haberlos descrito. Nos lo cuenta Carlos Pedrós-Alió en esta entrevista.
Esta pregunta inspiró a Pedrós-Alió a escribir 'Biodiversidad. ¿Con cuánto s seres vivos compartimos la Tierra?', un libro que recuerda los antiguos cuadernos de bitácora y explica, por ejemplo, cómo un intento por erradicación a los gorriones en China provocó una gran hambruna, o cómo encontrar la variedad correcta de arroz alivió el hambre de millones.
Ecólogo microbiano e investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), Pedrós-Alió ha dedicado su vida a la ecología, con expediciones científicas en las zonas polares, los salares de Atacama y las fuentes termales de Costa Rica y Chile. Así ha sido entrevistarle.
National Geographic España: Tu libro parte de la pregunta con cuántos seres vivos compartimos la Tierra. ¿Sabemos la respuesta?
Carlos Pedrós-Alió: No, la mayor parte de la biodiversidad nos resulta desconocida. Hay una frase de Robert May que a mí me impresiona mucho: él decía que tenemos un catálogo de todos los objetos celestiales que nuestros instrumentos pueden detectar en el Universo, pero no sabemos con cuantos seres vivos compartimos la Tierra. En este sentido, todavía somos muy ignorantes. Hay lugares remotos de difícil acceso y, además, describir nuevas especies es complejo.
¿Podemos al menos estimarlo?
Las estimaciones varían enormemente: desde unos pocos millones hasta un billón (un millón de millones) de especies. Esta horquilla, de nuevo, demuestra lo poco que sabemos.
En esta estimación, ¿Se incluyen también los microorganismos?
Sí. Una estimación reciente para animales y plantas, que son los mejor conocidos, sugiere que hay entre ocho y nueve millones de especies. Sin embargo, solo hemos descrito 1,5 millones. Con los microorganismos, los números se disparan. Son los más diversos y abundantes, y es aquí cuando algunas estimaciones llegan al billón.
Nos falta mucho por saber. Y, dado el ritmo actual de extinción de especies, es muy probable que muchas de ellas (hablando de plantas y animales) desaparezcan antes de haberlas descrito.
¿Y los microorganismos? ¿Ellos se extinguen?
En el caso de microorganismos es mucho más difícil de imaginar que se extinga una especie. Un pajaro necesita una pareja para reproducirse, pero si la densidad y la conectividad de población baja mucho, los individuos pueden no encontrarse y la especie desaparece.
Las bacterias, en cambio, no requieren sexo. Una sola célula, en condiciones adecuadas, puede multiplicarse hasta llenar el mundo en semanas. Por eso es muy difícil imaginar su extinción.
Lo que cuentas de los pájaros, ¿ha ocurrido?
Sí, con el po’ouli (Melamprosops phaeosoma), un ave endémica de Hawái. Fue descubierta el siglo pasado y su población se redujo rápidamente hasta quedar solo tres individuos en territorios tan separados que no se podían encontrar. En principio, quedaban dos hembras y un macho, y los investiga dores decidieron trasladar a una de las hembras al territorio del macho, para ver si se gustaban; pero no hubo éxito, la hembra volvió a su territorio.
Semanas después, intentaron criar en cautividad, pero solo encontraron a esa hembra y, al capturarla, descubrieron que en realidad era un macho (¡Por eso no había querido saber nada del otro macho!). A los otros dos no los encontraron y, este último ejemplar estaba ciego de un ojo y enfermo de malaria. Imagínate ver cómo se extingue una especie entre tus manos sin poder hacer nada por ella.
Pero no sólo es el po'ouli. Antes, hablabas de cómo se han acelerado las tasas de extinción en los últimos siglos. ¿Cómo se determinan estas tasas?
A partir de las extinciones, cuya declaración se basa en distintos criterios. En el caso de un ave, por ejemplo, si su hábitat ha sido lo suficientemente explorado durante décadas y no se ha hallado rastro de la especie, se la declara extinta. Y en el caso del pasado, usamos el registro fósil: si una especie desaparece de él, significa que se extinguió. Con esto puedes estimar las tasas de extinción en el pasado y en el presente.
Y las del presente son mucho más altas.
Hoy, las tasas de extinción son entre 10 y 1.000 veces superiores a las del pasado, aunque repito: esto no aplica a microorganismos. Nuestra especie es muy expansiva y estamos acelerando muchísimo la extinción de especies. Nos hemos repartido por todo el mundo y necesitamos recursos para vivir; destruimos hábitats porque queremos cultivos o ciudades.
No es que estemos matando a las especies directamente, es que estamos destruyendo sus hábitats y, lógicamente, acaban extinguiéndose.
¿Influye también el cambio climático?
Sí. Partimos de que la Tierra ha experimentado muchos cambios climáticos y todos han causado extinciones. La diferencia ahora es la velocidad: antes, estos cambios ocurrían en millones de años. La velocidad actual es muchísimo más alta.
La evolución necesita millones de años para generar nuevas especies; no se puede producir en este tipo de cambios tan rápidos. Si aceleramos la extinción y, al mismo tiempo, el cambio climático impide la aparición de especies adaptadas, creamos un diferencial de extinción muy grande.
Se dice que vivimos la sexta extinción masiva. ¿Es correcto?
En realidad, no ha habido cinco grandes extinciones, sino muchísimas. Las llamamos "grandes" porque afectaron a grupos bien estudiados, como los dinosaurios. La clave hoy, como te decía, es la velocidad del proceso.
La pregunta difícil para el final... ¿Podemos frenarlo?
Bueno, como dice aquel, "hacer predicciones es muy difícil, especialmente sobre el futuro". No tengo ni idea, pero creo que hay un ejemplo esperanzador. Hace 20 o 30 años, el agujero de ozono generó la alarma, pero se identificaron los CFCs como causa y se encontró una solución industrial factible para sustituirlos.
Somos conscientes del problema, la investigación sigue adelante y creo que, en algún momento, empezaremos a paliar poco a poco los efectos que estamos causando ahora.
Se dice que vivimos la sexta extinción masiva. ¿Es correcto?
En realidad, no ha habido cinco grandes extinciones, sino muchísimas. Las llamamos "grandes" porque afectaron a grupos bien estudiados, como los dinosaurios. La clave hoy, como te decía, es la velocidad del proceso.
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