febrero 19, 2015

Humanidad o barbarie. Desobediencia civil

http://blog.cristianismeijusticia.net/?p=11781&lang=es#more-11781 Creado el  por Pepa Torres

Pepa Torres“La barbarie la encontramos allá donde la humanidad es negada y con ello la humanidad dividida. Superiores e inferiores, blancos y negros, ricos y pobres, los míos y los otros… Hay barbarie donde haya un trato in-humano que deshumaniza también al que lo inflige: El trato humanizante respecto al otro y el trato humanizante respecto a uno mismo son correlativos. Con lo que se corresponde, en definitiva, la afirmación antropológica de que el tratamiento que se dé al otro es la manera indirecta de pensar la propia identidad”. (J. A. Pérez Tapia)
Se llaman Daniel, Erik, Maurice, Jules Cesar, Kessian… así hasta 48 personas. La mayoría de ellos han vivido en propia carne las “devoluciones en caliente”. Cuando les preguntamos cuantas veces intentaron saltar la valla nos responden que cuatro, seis, ocho… y enseguida se levantan la camiseta y nos enseñan las cicatrices como carta de presentación. Hay dolor en su mirada, pero también proyectos, sueños, futuro. Tras meses de estancia en el CETI de Melilla y un breve pero “movido periplo” por la península, finalmente están en Madrid, como un tránsito hacia Bélgica, Francia, Alemania. Algunos de ellos son profesores en su país de origen: Mali, Costa de Marfil, Camerún, otros quieren ser futbolistas.
Hace tiempo que España ha dejado de ser para ellos el lugar de sus sueños, por lo que han oído a otros compañeros y por lo que han vivido en propia piel. A los pocos días de su llegada a Madrid a dos de ellos, que iban tranquilamente paseando por la calle, les detuvieron por no tener papeles. Uno permaneció 48 horas en comisaría y finalmente a otro le metieron en el CIE. ¡Cuestión de jueces!. Aunque ambos llevaban la misma documentación y contaban con los mismos apoyos. Al primero, le tocó un juez con sensibilidad para “hacerse cargo” de la situación de una persona sin papeles y al otro, un juez con una mirada miope y patologizada por el estigma de la peligrosidad social, aun cuando el detenido, apenas se atrevía a mirarle a los ojos y una familia amiga presentó su casa como domicilio de localización y se puso a disposición del juez para todo lo que tuviera que ver con el chico.
El desconcierto, la vulnerabilidad y el shock de nuestro amigo al ingresar en el CIE fue total (...)
(TEXTO COMPLETO en el ENLACE)