diciembre 13, 2015

Previo Aspe. Borau-Aísa-Lizara-Aragüés-Hecho, 27y 28 Mayo 2005


Viaje realizado en Mayo de 2005, narrado entonces y publicado ahora. Las fotos llevan una explicación y al relato lo precede un *asterisco. Lo copiado aparece "entrecomillado". Para VER las FOTOS, sus detalles, DEBEN AGRANDARSE clicando sobre ellas. Fueron tomadas con cámara analógica y ahora escaneadas.

* El 29 de mayo está programada una excursión al Aspe (pico), ésta vez subiendo por el valle de Aísa. Ya les dijimos, a los del club, que contaran con nosotros (...) Félix quedó en reservar plaza en el albergue del pueblo de Aísa, donde tomamos las cervezas el año anterior (...)
Para aprovechar el viaje, nosotros salimos de casa el viernes por la mañana, paramos en el centro comercial para sacar dinero y comprar pan  ¡más vale que sobre, que no que falte!  Blas también compró un libro para Félix Manuel, El Principito, de Antoine de Saint Exuperíe, en francés y español, con la reseña de la vida del auto (...)
Son cerca de las once cuando nos ponemos en la carretera, tenemos todo el día por delante (...)
Nos desviamos hacia Brihuega para compar la miel de La Alcarria, directa del productor.
A las dos y algo, Blas dice que pensemos en comer.  Medinaceli está cerca, nos salimos de la autovía  ¿estará ya restaurado el Arco romano? subimos, debería verse desde la carretera, debe ser aquello porque lo taparon con paneles, no, dirá él, eso es una valla publicitaria, a medida que nos acercamos comprobamos que sí, eran los paneles con que la cerraron, aparcamos al lado, fuera ví un señor que ahora ha desaparecido, hay una cerca metálica cerrando el contorno, sacamos una de la puntas del mazacote en que las insertan y entramos en el habitáculo provisional, no veo a nadie pero se oye hablar, pregunto  ¿hay alguien? aparecen dos cabezas, sorprendidas, seguidas de sus correspondientes cuerpos, les explicamos nuestro deseo de ver el arco  ¿para cuando estará? creen que para finales de año, ellos son “los de la piedra” y acaban en dos meses ¡a ver si cuando volváis ya está terminado, y no tenéis que repetir otra vez visita!  nos desean.    
Carretera abajo, en el pueblo nuevo construido al lado de la autovía, encontramos el restaurante en que ya comimos una vez y del que salimos complacidos, sigue con montón de camiones y turismos en el exterior, Carlos y Mary se llama, y sigue con montón de gente esperando mesa libre, nos anotan y en veinte minutos ya estamos sentados, tiene menú por 9,20 euros, lo pedimos, judías verdes rehogadas, con aceite virgen, y carne guisada, en cantidad, que está buena. A las cuatro menos cuarto ya estamos pidiendo la cuenta, son rápidos en el servicio, montón de comidas tienen que dar.   




1.- Iglesia. Monasterio de San Adrián de Sasabe. Borau

* Pasamos Zaragoza, Huesca, atravesamos Jaca y a diez kilómetros, dirección Canfranc, nos desviamos a la izquierda, al poco Borau, donde pone que tiene los restos de una iglesia, de la época visigoda, San Adrián de Sasabe, de los siglos XI y XII. 







2.- Ménsulas. Ábside Iglesia.
 Monasterio de San Adrián de Sasabe.  

* Nos acercamos a verlo, es bonito, parece que lo hubieran hecho vaciando el terreno; pero pone, en un panel informativo colocado poco antes, que ha sido el arrastre de los dos arroyos que lo circundan el que lo ha provocado. 





3.- Ventana ábside. Fondo: puerta entrada

* A continuación, nuestro destino: Aísa  y su albergue. Cogemos algunas cosas del coche y entramos.
Afuera hay cuatro personas sentadas en la terraza, pero dentro no vemos a nadie. Entra una, le pregunto, sí están, les aviso, dice, y aparece una chica joven, que resultará argentina, nos identificamos, coge una llave y la seguimos escalera arriba, habitación número 4, abre y nos encontramos con tres camas convertibles en literas, en total seis plazas de capacidad. Le preguntamos si es para todo el grupo y nos dice que la reserva fue de tres habitaciones, una por pareja, no obstante, si queremos podemos cambiar la opción. Cuando llegue el resto veremos. Dice que nos dado la que se puede regular la temperatura del agua, en la ducha, las demás sale predeterminada. Después, cuando lleguen los demás, comprobaré que también es la más grande.  
Las camas tienen puesta una sábana bajera y, sobre ella, una manta doblada, nos extrañamos, tampoco hay toallas y cuando bajamos le preguntamos. Nos dice que es así, si queremos nos las alquila. No hace falta, traemos sacos, como  siempre (...) y también dos toallas. 
La cena a partir de las nueve; si la queremos antes, se lo decimos. 
Salimos a dar una vuelta por el pueblo, es muy majo y las casas están arregladas con gusto, todas en piedra. Por una senda damos al río, lo recorremos un trecho y vuelta atrás (...)
Al día siguiente, serán las nueve y media cuando bajemos, en la barra hay un caballero barbado, debe ser el dueño, se lo digo, sí, está esperándonos desde la hora fijada, pensaba irse a Jaca, de compras (...)
No se va, cambia la agenda y lo deja para la tarde. Se oye un ruidito, parece un maullido de un gato, quizá el sollozo de un bebé, se asoma y nos dice que tiene una niña pequeña, de dos años, otra de siete, que va a la escuela en Jaca, hay ruta escolar, que si vinieron aquí fue precisamente por eso, la cercanía a la escuela y al centro sanitario, antes tenía más de cien kilómetros hasta el hospital más cercano, estuvo en Plan. Salvo por estos dos detalles, eso sí que era calidad de vida. 
Allí también tuvo un albergue, pero sin bar y restaurante, ahora es más sacrificado. Tiene un salón restaurante, muy elegantito, con grandes mesas redondas, servida con copas y platos monos, que no probaremos, el comedor del albergue está al lado, son mesas rectangulares cubiertas por hules, parecen hules, aunque no estoy segura porque no llegamos a entrar, nosotros comemos en las mesas dispuestas en el bar, somos pocos, la época álgida es julio y agosto, dice, en mayo viene muy poca gente, pese a ser el mejor mes, me parece, aún no están socarrados los prados y abundan las flores. Blas le pregunta si él fue el artífice de la salsa de la noche anterior, sí, le contesta, estaba dulce, claro, como que llevaba miel, además de cebolla y vino. Le digo que Blas es de gustos clásicos. La salsa es típica de Aragón, su madre la hacía cuando él era pequeño. Es de Zaragoza, tuvo piso en el Actur –contracción de Actuación Urgente- hablamos del mercado inmobiliario, su despropósito, nos dice por cuanto lo vendió, para cambiar de vida, y en lo que lo compraron, pocos años antes, con eso y la indemnización que le dieron a su mujer se instalaron en Plan. El edificio, que alberga el albergue, eran las antiguas escuelas, y, nos dice, tiene fotos de cómo era antes de que el ayuntamiento lo reconvirtiera. Luego las veremos expuestas en el salón, paso obligado del bar a la planta de arriba, donde están las habitaciones. Hablando de comidas, él hace menús caseros todos los días para los albañiles, está ampliando la superficie construida, le digo que le guarde un menú de albañil a Blas, para la cena. Nos despedimos hasta la tarde, vamos a hacer ruta turística por la zona, volveremos a las seis ó a las siete (...)


4.- Rincón Jasa. Esculturas: piedra y madera   
                   
* Primera parada, Jasa También tiene buena pinta, las casas similares a Aísa.
Junto a la iglesia hay una que hace rincón, con aspecto de antigua. Balconada con base de piedra y soportes en piedra también. Los poyetes de las ventanas de piedra, distinguiéndose las que fueron abiertas después, y  con un soportal que da entrada a la casa. En el exterior tiene unas piedras curiosas, una, natural, parece un panal de abejas, con sus colmenillas, otra tiene forma de oso, suponemos que está algo trabajada. Arriba, en el mismo rincón tiene un águila, en madera, las alas, de metal.



5.- Chimenea. Casa del cura. Jasa

* Adosada a la iglesia hay una casa, supongo que será la del cura, con la chimenea en forma de hórreo, después veré más, iguales.
En el recorrido vemos otra, recién arreglada, con chimenea rematada en forma de gato, que me parece búho. Le pregunto a la señora que está mirando las plantas, es un gato, antes tenía hasta los bigotes, pero los ha perdido, Blas llevaba razón. 
Se acerca el marido, les alabamos la obra, arreglaron la casa hace dos años, cuando la compraron, no son propietarios primeros, pero han mantenido lo más posible el estado original; incluso, respetando los huecos, hornacinas, que tenía y que los albañiles pretendían taparles, para dejarles la pared lisa. Levantaron una planta más, con piedra similar a la que estaba, verdaderamente, no se nota a primera vista. La señora,  toda moderna  -prevalece el rosa, incluso en el bolso, con chal de tul, ó cosa parecida, con aplicaciones de ramilletes de cuentas en plástico y sandalias con alza, es muy bajita, realmente bajita-  viene hasta la plaza y nos cuenta que al final del valle hay un refugio muy bonito, donde hasta se puede comer por buen precio, cosas normales ¡no langosta!  Es de Zaragoza, su hermana tiene casa en Jaca y no comprende que ella se la haya comprado en Jasa, la que no la comprende es ella, ir allí para salir a la calle y que esté llena de tiendas, de coches... antes estaban más baratas, pero ahora se están subiendo a la parra, por cualquier borda te piden millonadas... nos dice, quizás pensando que estamos interesados en adquirir casa. Con todo, es más agradable de lo que pudiera parecer a primera vista.

 6.- Fin valle. Lizara. Bisaurín, fondo izda.  Crónica visita siguiente a Lizara, de julio 2013. http://paqquita.blogspot.com.es/2013/08/senda-de-camille-i-gabardito-bisuarin.html
 
 7.- Desde atrás. Valle y Refugio Lizara. Bisaurín, fondo izda.

* Paramos en un panel informativo, a la entrada de Aragüés del Puerto, pone: Lizara es “mágico” como puede verse por su círculo de piedras... Seguimos carretera adelante, final: Lizara y su refugio, a pie de coche. Está nuevo, abierto en junio de 2003. El anterior se quemó, ó lo quemaron, dicen. Tomamos un café, malo, no tenemos suerte con esta infusión, en esta zona. El entorno es una maravilla, a la izquierda el Pico Bisaurín, un dos mil  y pico. 


8.- Abajo, techo refugio. Dcha.: Pico Llana Garganta 

* A la derecha el Llana de la Garganta, y al fondo, el Pico Llan de Bozo, también dosmiles. 

9.- Terner@s.

* Pensamos en dar una vuelta, corta, Blas va en sandalias y por delante, sube la ladera y se encamina hacia la derecha, a la garganta, hay una loma desde la que se debe ver el final de la misma y el río. Dejamos atrás, en una pradera , un rebaño de vacas con montón de terneros, parecen recién nacidos, de poco tiempo, preciosos.





10.- Pequeño refugio. Senda a la Garganta

*  Sobrepasamos a un matrimonio con su hija pequeña, que comenzaron a andar cuando llegamos al valle y se han parado a descansa. Más adelante y cuesta arriba hay un pequeño refugio, similar al que está a medio camino según se entra a Vallhivierna, en Benasque.


11.- A dcha. ant. Garganta

Aquí: myiosotis, flores azules

* Llegamos al alto, al final de la garganta se ve el río y, sobre él, una enorme gravera cortada por un sendero que se adentra hasta el fondo, perdiéndose entre los entresijos de la montaña. Aún quedan grandes manchas de nieve. 


12.- Blas. Probando el orificio
* Donde estamos es pura zona Karstica, roca caliza hendida por grandes grietas lineales, la profundidad que tienen es de metro y medio ya que Blas se adentra en una de ellas y la altura le llega hasta el mismo pecho. Es un otero, se ve todo Lizara y su refugio, tomo alguna foto y le digo que se adelante, tengo que ver al señor Roca, lo encuentro fácilmente  ¡hay tantas fisuras!



13.-  Tela de araña

* En el entretanto veo una tela de araña y su autora, la fotografío también. Acudo donde Blas se quedó esperando y me dice de bajar hacia el río y volver por el otro lado  ¡de acuerdo! y bajamos.
Hay flores como campanillas gigantes que brotan del mismo suelo (ahora sé que son gencianas), sin tallo, las ví por primera vez hará dos años. Ya cerca del río me enseña, Blas, la cabeza de un sarrio, el resto del esqueleto está en el suelo, la columna vertebral, lo identifica por los pequeños cuernos, no mayores de veinte centímetros y acabados en gancho, nos lo llevamos, pese a saber que está prohibido llevarse, incluso, este resto de animales. El motivo, por lo visto, es evitar que los furtivos maten a las piezas y luego dejen secando sus cabezas en el monte, para, más tarde, una vez desecadas, volver a recogerlas, y, caso de ser vistos, no puedan esgrimir la no autoría del hecho. Nos la llevamos, es pequeña y poco visible.



14.- Río.  Aguas abajo

* Cruzamos al otro lado del río y, al poco, encontramos unas pequeñas cascadas. En esa zona la garganta se angosta mucho, llegando a estar las paredes no más de dos metros separadas. 
Hay una poza estupenda, para el que le guste el agua, y, de inmediato, viene la gran cascada, me acerco al borde para verla mejor, con prudencia, y con prudencia la fotografío, fotografía que, como me temía, no refleja, ni por asomo, la hermosa realidad, aún así me sirve de recordatorio. Y ésta será la última, cascada, vierte en una amplia poza que se alarga amansando las aguas, aguas que desaparecerán al poco, como suele ocurrir en los suelos kársticos.


15.- Desde posición ant. Aguas arriba. Blas

* Estamos a media hora del refugio y del aparcamiento, vemos a un par de señores que vienen hacia donde estamos, Blas me pasa, yo se la pido, la cabeza, del sarrio, claro, la puedo camuflar más fácilmente porque llevo pantalón verde, bolso y cámara fotográfica, más habíos, vaya, nos cruzamos, saludamos, y separamos, no han visto “el cuerpo del delito”. Cuando estamos a punto de llegar, le digo a Blas que se vaya directamente al coche y se la lleve, además, que coja las provisiones y yo voy pidiendo las cervezas de las que vamos tan necesitados.
El hombre, está sirviendo unas a un par de muchachos y muchachas, les envidio, pido dos cervezas y, en vez de coger jarras grandes como las de ellos, agarra unas copas tamaño normal  ¡yo las quiero como las suyas!  digo, y le pregunto cómo debería haberlas pedido para que me las sirviera de ese tamaño directamente, me contesta que “unas cervezas dobles”  uno de los chicos dice que él pidió “unas jarras” me las pone, pago, bebo  ¡qué buena sabe, cuando se tiene sed! (...)



16.-  Pasadizo Aragüés del Puerto.  
Fondo: Soportal iglesia
        
* En todos estos pueblos, se ve que los ayuntamientos están abordando el tema del mantenimiento de la arquitectura popular, restaurando lo que hay y exigiendo unos mínimos en lo nuevo (...) 




17.- Rincón Aragüés.  
Paquita
 
* De vuelta, entramos en Aragüés del Puerto, es majo, con las chimeneas espantabrujas auténticas, al menos, antiguas, que se están reproduciendo en las casas de nueva construcción.

18.- Aragüés del Puerto.  

Chimeneas espantabrujas 

* Preguntamos a dos hombres, sentados a la puerta del bar, en el poyete de piedra, uno mayor y el otro joven, por el arco que menciona el panel de entrada al pueblo. Nos indican como ir y lo encontramos, es una de las entradas, tiene dos, con viviendas en la parte superior, característica de los pueblos de origen medieval de Aragón


19.- Arco. Entrada Aragüés del Puerto.  

* Hay que echar combustible al coche.
En Jasa, nos dijo un vecino que, la gasolinera más próxima está en el pueblo de Valle de Hecho, así que vamos para allá. 
Son catorce kilómetros y antes de las cinco ya estamos llenando el depósito. La que atiende, es una mujer que, nos dice que el monasterio románico de San Pedro de Siresa está muy cerca, poco más adelante, y de él sólo queda la iglesia, en contestación a nuestra pregunta. 

 20.- Siresa. Iglesia de San Pedro de Siresa

21.- Siresa. Iglesia. Parte superior puerta. Aldaba

* Nos dirigimos allí, aparcamos a la entrada del pueblo, a lasombra de unos árboles, junto a una camioneta, y subimos bordeando un huerto, en lo alto la iglesia, cual fortaleza, con arcos ciegos en las fachadas, me acerco a la puerta principal, tiene un símbolo circular, trabajado en la piedra, en su parte superior. El ábside tiene pinta de ser de una época anterior. 
Mientras la miramos, le planteo a Blas que, puesto que estamos allí, nos acerquemos al Valle Valle de Hecho, a doce kilómetros solamente, no, será la respuesta, ya hemos visto bastante y estoy cansado, además, hemos quedado con éstos a las seis. De seis a siete y son las cinco, rebato. Se niega, comprendo que esté cansado de conducir y me ofrezco, como otras veces, a conducir yo, que no lo estoy. 

22.- Pico: Castillo de Acher
Plano: Selva de Oza Paquita

* Llegamos al coche y, contra lo habitual, me da las llaves, primera vez en la vida  ¡ésta es la mía! subimos al mismo, la carretera está destrozada, con baches cada poco espacio, los sorteo. 
Blas ve el Castillo de Acher, pico característico de este valle. Seguimos la carretera hasta el final, que será pronto. Damos la vuelta, para pararnos donde se ve perfectamente el Castillo, aparco a la derecha, bajamos y me dispongo a tirar la fotografía oportuna, Blas me dice que la hace él, bueno, me coloco, más atrás, aquí, sí, y ahí estoy.     
Quiere conducir ¡para nada! le digo, sigo yo, y durante el camino de vuelta, aún en el Valle de Hecho, suena el móvil (...)

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PAQUITA 
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