La Loc@

DECLARACIÓN de INTENCIONES: Dirigida a aquellos Lectores Potenciales que, al entrar en la lectura de estas Mis Criaturas, sientan que no les gusta y ni siquiera les divierte. Abandonen de inmediato. Estas páginas están concebidas para Mi Memoria, mi Divertimento y el de Unos Pocos. Si tú no estás en este segundo grupo, yo no soy la persona adecuada para ti, deja esto y date una vuelta... seguro hallarás lo que buscas ***** 13/2/2010: Esto ha mutado a Magazine

marzo 12, 2010

Pico ASPE por Valle de AISA. Club J.O., 29/5/2005

LA ASCENSIÓN... (días previos en crónica del viernes anterior. Narración confeccionada en su día y publicada ahora. Las fotos 2, 4 y 6 son de Félix (En 9/8/2012 INCORPORO las mías, obtenidas de las analógicas e.e.s.d.)
Antes de las seis ya estamos arriba, despiertos; lavado, ducha, secado y ¡ay! me he vuelto a quemar -ayer- la zona del cuello, porque la camiseta que elegí, sí tenía manga trescuartas para cubrirme el brazo y hombro que me quemé el viernes durante el viaje -el de la ventana- pero también un escote más grande de lo usual. Parezco novata, si ésto lo hubieran hecho mis hijos, los tacharía de ignorantes.
A las siete y cuarto llegamos a “la barrera” que corta la carretera, en el valle de Aísa, ya están Javier y Ángel, vieron nuestros coches al pasar por el pueblo, delante del albergue, no pararon ninguno de ellos, que cada uno va en su coche –Javier viene desde Sabiñánigo-. Abrazos.

Hemos aparcado en dos grupos, nosotros y Antonio no llegamos hasta el fondo, aprovecho para darle a Mari Ángeles los caramelos que compré el martes en La Violeta, en Canalejas, después de la exposición de Durero, una caja para ella y las dos restantes son... ya lo sabe: para las Pilares ¡bueno! le digo, comérselos que se los coma quien quiera, pero tú se los das -de mi parte- para Noemí y Natalia. Como se ha acercado Ángel, que aparcó más adelante, también le doy los de Rosa, y las fotos de Fernando, a él nada ¡como no fue al Almanzor! Javier nos da el DVD de Gredos, nada de papel, como yo le había pedido, en realidad será mejor, ha volcado todas las que tiraron en ese fín de semana y les veo, a Maribel, Mónica, Miguel, Susana y Clara, en Segovia, incluso a Félix y Presen en la ventana del restaurante Cándido, junto al Acueducto. No tienen foto de cima, sólo la nuestra, la que nos tiró a Antonio, Fernando, Blas y a mí, en el Almanzor.

1.- Ya estamos preparados, botas, mochilas, piolets, algunos, nosotros bastones “telescópicos” les dicen, iniciamos la marcha a las siete y media, Presen y Mari se quedan en la parte baja, a la vuelta nos dirán que se fueron hasta el final del valle, los demás cruzamos el río y para arriba.


2.- A la vuelta.

*Primero toca ladera herbosa, con pendiente regular, ni demasiado cómoda ni demasiado fuerte, en cabeza Javier, en cola ya se sabe -yo-.

3.- El sendero se va acercando a una gran mole rocosa con los estratos claramente diferenciados, cortes horizontales perfectos, numerosas hileras de piedra colocadas “naturalmente”, la dejamos a nuestra izquierda, el camino sigue ascendiendo por un paso que hay a nuestra derecha, hacia el que vamos. Consigo mantener mi posición hasta el final, la última, no me resulta difícil.



4.- Pisamos roca con breves intervalos de nieve, ya vamos tres grupos, adelantados: Javier y Félix, en medio: Ángel y Antonio, cerrando la marcha: nosotros, Blas me va esperando, como siempre, tiene energías sobradas, entrenamiento no le falta: cuando no corre hace bicicleta y después de ambas natación. A los primeros hace tiempo que los perdimos de vista, llevamos por delante al segundo grupo, los seguimos a distancia y como los seguimos salgo a la nieve, por donde van ellos, Blas iba más alto, por la roca, y desciende y se pasa también.
Después veré, cuando tenga las fotos en las manos que, por la situación de Javier y Félix cerca del collado, efectivamente, tuvieron que subir más a la izquierda, por las rocas, los demás cogimos toda la pendiente, nieve arriba, subida más dura para las piernas y rodillas, cómo comprobó rápidamente Antonio.
Llegamos al collado, el Pico Llana del Bozo, a nuestra izquierda, a la derecha, el Aspe, cuestión ésta que a Blas le confundió por el camino, supuso que el Aspe era el otro, yo recordaba -del año anterior- que, cuando nos encontrábamos en el collado con los que venían por Aísa, éstos nos salían por la derecha, la izquierda de ahora, luego...
El día amaneció algo cubierto y así se ha mantenido a lo largo de toda la ascensión, ello no impide que tengamos buena visibilidad, relativa.
5.- Más arriba del collado nos encontramos con Antonio que ha decidido no continuar, se ha dado la vuelta y ha bajado hasta donde estamos nosotros, dejando a Ángel que continúe en solitario –esto por supuesto no es un reproche, el camino que queda no tiene pérdida ni peligro- nos dice que tiene “calambres” en las piernas y por si acaso... hace bién. Supone que queda más camino del que realmente hay, media hora después llegamos a la cima, nuestros compañeros de aventura ya han comido “tranquilamente”.


6.- Son las once de la mañana, menos diez minutos, hemos tardado en total tres horas y veinte minutos, menos tiempo que en la subida por la otra cara, desde Candanchú, que fueron cuatro horas y media, salvo error, porque jurarlo no lo juraría.
Hoy nos hemos encontrado en el camino, y en la cima, poco más de media docena de personas, frente a la multitud del año pasado, en que casi había que pedir permiso para la foto “oficial” la mayoría de ellos: vascos y navarros. Hablando de fotos, Javier puso su cámara en función automática y echó una del grupo, también lo haría Félix, yo dí por hecho que algo me llegaría y no tiré ninguna de la cima.
Iniciamos el descenso, nos reunimos con Antonio, que ya se estaba quedando frío, sensación que no perderá hasta bien pasado un buen rato, volvemos por donde subieron “los guías” o sea, por las piedras, ya lo dicen, hay que seguir al que sabe... , no parando hasta llegar a la pendiente de hierba, donde hay un manantial.

7.- Y bebemos, Ángel hace Tang de naranja, que desaparece en un pis pas, toca descanso, aunque breve, y foto, que tira Blas esta vez. Cruzando el puente, al otro lado del río Estarrón, que así se llama, nos unimos a las cónyuges que se nos separaron de mañana temprano, así irán Antonio y Mari felizmente agarrados de la mano, Félix y Presen unidos por las suyas, estampa romántica donde las haya.
A la una y media estamos en los coches.

PAQUITA -el viernes próximo... otra-

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