junio 23, 2016

Defendamos la risa, la alegría, pero no la confundamos con un estado de perenne estulticia o de absurda inmadurez, de Marisa Peña

COPIADO de la pág. de Marisa Peña el 12/6/2016
"Yo soy una persona vitalista y alegre. Lo reivindico y lo declaro públicamente. Adoro la risa, la ironía, "la libertad de las alturas" que decía Cervantes. Creo en la alegría y en la felicidad como estados naturales del ser humano, como aquello a lo que debemos aspirar. Pero no puedo soportar esta suerte de "happilismo" banal y fatuo que se extiende en forma de consignas de fácil asimilación y que se ingieren desaforadamente como si ser feliz a toda costa, estar absurdamente alegre, fuera la única forma posible de estar en el mundo. Defendamos la risa, la alegría, pero no la confundamos con un estado de perenne estulticia o de absurda inmadurez. Alegría, sí, claro, pero hay que defenderla también de la alegría pueril, el imbecilismo y la ignorancia. Y sobre todo de esa innoble forma de actuar ante el dolor ajeno que consiste en dejar hacer, dejar pasar, cerrar los ojos, no querer tener conciencia porque duele, duele mucho... y que se llama indiferencia o egolatría."
 

Marisa Peña, Nos queda la palabra.
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OTRO ASUNTO. Hoy en Perroflautas del Mundo:
Ha empezado la guerra