diciembre 30, 2020

Biel. Luces y sombras de mi estirpe materna, de Carmen Romeo Pemán‎

Carmen Romeo Pemán en AMIG@S DEL SOBREPUERTO  letrasdesdemocade.com  20/7/20 
 
La historia de mi familia materna es la historia de unos tentáculos amplios que se extienden por Biel, Petilla de Aragón, Isuerre y que llegan hasta Jaca. El cañamazo de estas familias ayuda a explicar cómo era el entramado social y la importancia de la casa en los pueblos de las Altas Cinco Villas. 



#sagasfamiliares #madrinadeRamónyCajal #comadronaSalias 
A los Pemanes de casa Machín 
(…)  Un día, sin venir a cuento, alguien me habló de la quebrada salud de mi abuela Pascuala. La única que no sale en la foto. Mi abuela, la gran ausente, dio un nuevo sentido a esta historia, como lo hubiera dado a la vida de su familia si no hubiera muerto demasiado pronto.

Pascuala Marco Castán (Biel, 27/10/1877-26/10/1926)
En 1923, tres años antes de su muerte, sufrió otra de sus crisis de corazón. Acudieron a verla familiares de fuera que posaron delante de su alcoba. Se ve la puerta cuidadosamente cerrada. Que las alcobas de casa Machín tenían, y tienen, puertas en lugar de cortinas.
En 1877 la llegada de Pascuala, con sus correteos, alegró una casa llena de gente mayor que guardaba luto por una hija adolescente, otra Pascuala.
La niña nació en la Caudevilla 28, donde vivían: su bisabuela, Josefa Luna Marco, de 72 años, viuda de Manuel Castán Giménez, que si hubiera vivido tendría 76 años. Con sus abuelos José Castán Luna, de 52, y Salvadora Aguas Iriarte, de 54. Con sus padres, Pedro Marco Dueso, de 32, su madre Ana María Castán Aguas, de 19.  Y con su tío José Castán Aguas, de 22, que en ese momento era cura regente de Biel
Mosén José Aguas, el tío que bajó de Petilla, la bautizó, igual que, diecinueve años antes,  había bautizado a su madre. Le puso el nombre de una tía recién fallecida,  Pascuala Castán Aguas (Biel, 1861-1876).
Yo. José Aguas, párroco de Biel, bautice a una niña que había nacido a las cinco de la mañana del mismo día y le puse por nombre Pascuala. Hija de Pedro Marco y Ana María Castán, naturales y vecinos de Biel. Abuelos paternos, Juan Marco de Biel y Blasa Dueso de San Felices, vecinos de Biel.  Abuelos maternos, José Castán y Salvadora Aguas de Petilla. Fueron padrinos, don José Castán, coadjutor, y María Cardesa Aguas. Testigos Mariano Vives, sacristán, y María Salias, partera.
En el bautizo iba envuelta en ricas mantillas, cubierta por un manto de seda blanca, el mismo con el que habían bautizado a su bisabuela en Isuerre. Toda la mañana se oyó el alegre tañido de las campanas pequeñas que decían: “no es niño que es niña”. La bisabuela Josefa se asomó al balcón y llenó la Caudevilla de peladillas, de esas que fabricaban los confiteros de Biel.
A los festejos llegaron puntuales todos los Cardesa Aguas y los parientes de Petilla. Es decir, acudieron los abuelos, los padres, los tíos y los hermanos de los que vemos en la fotografía de 1923.
A los dos años, me imagino a la niña Pascuala, nerviosa y vivaracha, con un vestido blanco de volantes, como los que después ella misma le cosería a su niña Asunción. La veo cogida de la mano de su tío José Castán, subiendo por la calle San Juan. Irían a ver a  a mosén José Aguas que pasó sus últimos años en casa Plaza con su hermana Manuela. Allí Pascuala se sentiría la reina entre sus tías las Cardesa Aguas (...)

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