enero 01, 2026

Al PP le corresponden alrededor del 40% de los casos de corrupción judicializada en España, por delante del PSOE (15%) y Convergència (4%)

 Lucio Martinez Pereda   3/12/2025r

1Unos más, y otros: mucho menos
Según el análisis reciente de Verificat: al PP le corresponden alrededor del 40% de los casos de corrupción judicializada en España, por delante del PSOE (15%) y Convergència (4%)
El cálculo se ha realizado revisando casos judicializados con condenas firmes o en proceso, excluyendo archivados o absueltos. El PP lidera el ranking de la corrupcion en España con el mayor número de casos y dinero implicado (más de 3.400 millones de euros en condenas), seguido a distancia por PSOE y otros como GIL o CDC.
Este ranking se basa en una base de datos actualizada de más de 3.500 casos desde la Transición democrática. En términos de dinero implicado, el PP lidera con más de 3.400 millones de euros en total (365 millones en condenas firmes y el resto en procesos abiertos, como la trama Gürtel), superando ampliamente al PSOE (1.176 millones, mayoritariamente en curso) y a CDC (alrededor de 299 millones)
El informe de Verificat desmiente gráficos propagandísticos en redes que intentan minimizar la extensión de la corrupción del PP, como uno reciente que la situaba en cuarto lugar.
Para finalizar ¿ Cómo explicar esta diferencia ? La corrupción en el Partido Popular no puede entenderse como un repertorio aislado de irregularidades, sino como una práctica tácitamente legitimada dentro del partido . Las redes clientelares que recorren ayuntamientos, diputaciones y grandes contratos públicos funcionan también como mecanismos de inclusión política dentro del partido . Desde sus primeros escándalos de financiación ilegal en los años noventa emerge un patrón persistente: el uso del poder político como recurso patrimonial. Pero la corrupción del PP no se explica tanto por la avidez individual y la aceptación intrapartidista como por el molde histórico que la origina: una cultura política heredera del franquismo . La memoria democrática española, incompleta y frágil, no solo permitió que ciertos hábitos del autoritarismo permeasen la política contemporánea, sino que también hizo posible que el saqueo se integrase en la normalidad institucional. La corrupción del PP es, en última instancia, el reflejo de una concepción del Estado que todavía no ha aprendido a distinguir entre servicio público y botín.



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