febrero 18, 2026

Carta desde el más allá, de Carlos Hernández

 6/2/2026

El periodista Carlos Hernández, que ha fallecido este martes, 3 de febrero de 2026, a los 56 años, dejó este texto escrito para que fuera publicado en elDiario.es tras su muerte

(...)

He sido una persona muy afortunada. Lo fui desde que nací, porque lo hice en un país europeo que, aunque aún estaba sometido al yugo franquista, muy pronto comenzó a progresar económica, social y políticamente hasta convertirse en una nación del primer mundo. El azar y solo el azar hizo que mi destino fuera infinitamente más cómodo y fácil que el de cientos de millones de niños y niñas que ven la primera luz en regiones azotadas por el hambre, la pobreza y la guerra. En este momento tan duro por el que estoy pasando, creo que no tengo derecho a quejarme ni a lamentarme. ¿Cómo voy a victimizarme conociendo estas desigualdades e injusticias históricas? ¿Cómo puedo lamentar mi suerte viendo lo que está ocurriendo, ahora mismo, en África, Afganistán, Ucrania, Yemen, Irán o Gaza? Gaza, Cisjordania… Palestina… No te lo puedo asegurar porque no sé qué ocurrirá, pero creo que mi último pensamiento, la última imagen que pasará por mi cerebro antes de apagarse será la de los niños masacrados en Gaza y la de los palestinos supervivientes afrontando un terrible futuro. Lo que sí sé es que me iré sin comprender las razones por las que la comunidad internacional ha decidido permanecer impasible mientras Israel perpetra un genocidio delante de sus narices… transmitido en directo, minuto a minuto, masacre a masacre (...)

Palabras de Blas, tras su lectura:

En la carta postrera de Carlos Hernández, hay grandeza  y la honestidad de la buena persona que la escribió; no hay palabras de odio ni resentimiento hacia  nadie; no habla de su dolor, sino del sufrimiento de los demás; cuenta con serenidad manifiesta que es afortunado por su vida  cuando está al final de ella; no culpa ni maldice al destino. La carta es una alabanza a la vida; un  legado de libertad, justicia y esperanza; un testamento  que concierne a todos, principalmente a los jóvenes y a los temerosos. Gracias, Carlos.


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