Alberto Garzón Espinosa 15/1/2026
Hoy, para millones de personas, el 'establishment' no es la derecha, sino una izquierda que gobierna sin transformar nada. La extrema derecha no avanza porque prometa demasiado, sino porque sus adversarios prometen poco y cumplen aun menos.
Buenos días,- Hoy escribo sobre una idea incómoda: la extrema derecha no avanza porque la derecha tradicional haya fracasado en contenerla, sino porque la izquierda, cuando gobierna, ha renunciado a tomas decisiones audaces. Durante demasiado tiempo hemos confundido gestión con política, prudencia con parálisis, y consenso con renuncia al conflicto. Lo digo también desde la experiencia: formé parte de un gobierno progresista sometido a un asedio constante, y aun así comprobé que muchos de los principales frenos a la transformación no venían solo de fuera, sino de una cultura política interna demasiado cómoda administrando lo existente y demasiado temerosa de ejercer poder real.
- El ejemplo de la vivienda lo ilustra con crudeza. Mientras la extrema derecha en Estados Unidos anuncia medidas que tocan intereses materiales de forma directa —como prohibir la venta de viviendas a fondos de inversión—, en España la respuesta progresista se limita a bonificar fiscalmente a los caseros que no suban el alquiler. Es políticamente estéril: una transferencia de recursos públicos sin relato ni conflicto. Cuando la izquierda gobierna sin decidir, se convierte en el nuevo establishment y deja el terreno libre a quienes prometen derribarlo todo. No decidir también es una forma de decisión, y casi siempre es el camino que abre la puerta a la extrema derecha.
- https://www.eldiario.es/.../no-medidas-grises-favor_129...
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