Viaje a Cádiz IV. Vejer, cabo Roche y Cádiz!
Traemos unas cuantas referencias de Cádiz, empezaremos por las más cercanas y nos iremos distanciando.
Vejer de la Frontera ofrece una buena imagen allá en lo alto y merece recorrerse dando un paseo; será el primero de los pueblos "blancos" que veamos, aunque ese calificativo se lo reserven para los de la sierra.
En Conil nos acercaremos al cabo Roche junto al que está el puerto pesquero, excelente mirador de la zona. A un lado, al igual que veremos en el puerto de Barbate, hay amontonadas y ordenadas montón de grandes anclas, oxidadas ya la gran mayoría.
Chiclana la pasearemos algo y por San Fernando y Puerto Real no llegaremos a bajarnos del coche.
Para llegar a Chiclana, en lugar de hacerlo por la carretera nacional optamos por otra local más pegada a la costa y cual sería nuestra sorpresa cuando nos encontramos con bastantes grandes casas -tipo chalet- jalonando la vía por la que transitábamos, inusuales hasta entonces en lo que habíamos visto de la zona. Eran lujosas realmente la gran mayoría, además de bonitas. Más adelante leeremos que aquello es Sancti Petri, posiblemente donde se refugia la jet gaditana -pienso yo- y la sevillana - me dirán después-.
A Cádiz le dedicaremos el día. Entramos por lo que llaman las Puertas de Tierra, torreón defensivo por el que se accede a la parte antigua y encontraremos aparcamiento cerca de la Cárcel Vieja, habilitada para otros menesteres. Cerca están los restos del teatro romano -quedan pocos- y la catedral, con su cúpula dorada luciendo al sol. Buscamos la iglesia de San Felipe Neri, mi cónyuge tiene especial interés por ver el lugar donde se debatió el articulado de la primera constitución española, y la encontramos... cerrada. Su fachada está repleta de placas conmemorativas relativas a los diputados participantes. Buscamos un lugar que nos indicaron Tirso y Elena para comer, lo localizamos -con alguna ayuda exterior- y efectivamente se come estupendamente en la enorme barra de que dispone, cosa que debía saber mucha gente a juzgar por como se llenó al poco. Pedimos lo que supusimos era lo propio, tortillas de camarones, atún encebollado... muy rico, bien presentado y a buen precio -las mesas de que disponía seguían vacías y algunas personas esperaban para cubrir los taburetes aún ocupados. Su nombre: Balandro.
Recorrimos la ciudad, sus plazas... el ayuntamiento tiene unos hermosos brazos de hierro forjado, sosteniendo las farolas adosadas a su fachada.
El parque Genovés supone un agradable paseo entre especies de árboles traidas de fuera, como es el enorme drago que está frente a la entrada.
Desde el castillo de Santa Catalina, un mazacote de fortificación, se ve el balneario que está situado en el centro de la playa de La Caleta y entre ambos las barcas de los pescadores, las clásicas, tipo cascarón con dos remos.
Volveremos a pasar por la plaza de la catedral antes de subirnos a nuestro vehículo. Aquí expongo una queja costante que tendremos en nuestros movimientos rodados por el territorio gaditano. Las señalizaciones en las carreteras y urbanas, para salir de las poblaciones, son escasas e insuficientes, lo que nos lleva a dar más vueltas de las habituales, por lo mencionado y también... porque me falla la vista.
PAQUITA
Etiquetas: CRÓNICA EXCURSIONISTA Y CUADERNO DE VIAJE


4 comentarios:
Estupenda la descripción de Cadiz,pero algo escasa ,Aunque ya sabes que soy conformada, visitaste más pueblos blancos?.
Me alegra saber de tí, y tambien del sol que tienes por conyuge.
Besitos
@nónima
Hola Linda viajera!
De Cádiz es también Arcos de la frontera y allí viví un tiempo cuando era muy chiquita, ¡qué recuerdos tan lindos! además, para mí estos recuerdos son más especiales que otros porque son los primeros recuerdos que tengo de mi niñez. Anteriormente a Arcos, una nebulosa de sensaciones me muestran a una niña pero sin mucha definición, a partir de Arcos, la chiquilla se define más en mi mente, sus juegos, sus baños en un río, sus meriendas en la puerta de la casa de una calle blanca blanca con arcos...
ay, Paquita, bueno, que estoy personalizando demasiado, je je.
He vuelto a Arcos, y se me sobrecogió el alma paseando de nuevo por sus calles, asomándome a sus muchos miradores, vértigo de alturas, emocionándome de ver corretear a mis dos hijos en aquella calle blanca, que yo recordaba muy blanca y que era, verdaderamente, así.
Dormí dos noches en Vejer gracias a un concurso de la radio...si de esos que llamas y te regalan un finde....¡y que bien estuvo!
Muy bonito...(había unas catacumbas romanas creo....)
Ay,ay, ay, pero shiquilla, no encontrar la salida de Cái, pero si solo tienes que volver por donde entraste.
Como diria un amigo mio , picha triste entra por donde saliste.
Bueno, coñas al margen veo que te gustó la ciudad, merece un recorrido más pausado pero si no puede ser esta vez, otra será.
Saludos de un gaditano aficado en El Bierzo, lugar que tiene unas sendas para pasear realmente bellas.
Puedes leer el blog:
Por La Tebaida,
que recorre algunas.
Sale anónimo porque no estoy en mi ordenata( currelo, Dixit)
Saludos
Publicar un comentario en la entrada
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Página principal