octubre 11, 2014

Los yihadistas en el Despacho Oval y los gaseoductos de Eurasia + GUERRAS de UCRANIA, GAZA, IRAK, SIRIA y LIBIA?

Fue en 1985 cuando el mulá Omar y su equipo Yihadista-Taliban-Al qaedista fueron invitados por Ronald Reagan a la Casa Blanca para tomar té y negociar la construcción del gaseoducto transafgano (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India, “ TAPI”) sobre las ruinas del espacio soviético. Después del 11 de septiembre, y para no herir sensibilidades, esos encuentros con la ultraderecha  islamista, financiada por la CIA,  se trasladaron a las bases del Pentágono en el Golfo Pérsico: de allí es de donde salen los “rebeldes”  afganos, chechenos, libios, yemeníes, sirios, iraquíes, chinos, entre otros, con la misión de cortar cabezas y provocar el llamado“caos creativo” —o lo que es lo mismo, guerras—, en los países rivales y/o productores de hidrocarburo.
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El actual “Gran Juego” entre las potencias grandes y medianas del mundo, que discurre en Eurasia agitando la bandera negra yihadista sigue girando en torno a los gaseoductos. En esta partida, la ofensiva del intrépido Obama contra China —su principal obsesión—, pasa por el control sobre el gas de Rusia y de Irán, principales reservas mundiales del “Oro Azul”, con el fin de impedir la llegada de energía a las venas de la económica del gigante asiático.
La recesión económica de los principales clientes del gas ruso, la inseguridad provocada por las guerras y la fuerte entrada de EEUU como productor de gas esquisto —y el uso de la técnica de fracturación hidráulica y perforación horizontal que han hecho posible la explotación del conocido como “tight gas” (el gas de arenas compactas), del “shale gas” (el gas de arcillas) y el petróleo de esquisto—, no solo han cambiado el lugar de los vendedores y compradores de energía, sino que han convertido en obsoletas las instalaciones de los tradicionales productores. Gazprom, Total y Statoil, por ejemplo, han suspendido el gran proyecto iniciado en 2007 en el yacimiento de gas del Shtokman en el Mar Barents: el cliente interesado, EEUU, ya no lo necesita; que este país dejase de comprar el 40% del gas de Qatar ha hecho que el sultanato buscara nuevos clientes, aunque por ello tuviera que contratar a los matones del Estado Islámico para arrasar Siria e Irak allanando el camino del gaseoducto árabe.
Demasiado “fracking”, demasiados excedentes del gas, han hecho bajar los precios y la quiebra de muchas pequeñas empresas, por lo que las compañías han empezado a exportarlo, sin que el Congreso levantara la prohibición que pesa sobre las exportaciones de hidrocarburo desde 1975: el primer barco zarpó hacia Corea del Sur.
La supuesta “autosuficiencia energética” de EEUU puede tener unas inesperadas consecuencias: sus antiguos proveedores dejarán de almacenar dólares, mientras Rusia pedirá rublo o yuan a cambio de sus productos, introduciendo en el sistema monetario mundial los términos “petrorublo” y “petroyuan” con todo lo que ello podría acarrear.
Rusia: “arena movediza”
Uno de los objetivos de la actual ofensiva militar y económica lanzada contra Rusiapor EEUU es forzar a Gazprom Germania, la empresa estatal de gas ruso con sede en Berlín, suspender unos 25 proyectos que estaba desarrollando en Europa, y que le iba a convertir en la mayor compañía estatal de gas natural del mundo. La respuesta de Vladimir Putin fue firmar con China un mega acuerdo para suministrarle gas a partir de 2018 durante las próximas tres décadas, fortaleciendo la Organización de Shangai y también el BRICS, y de paso aumentar la entrada del capital chino en la economía rusa.
La guerra de gas también explica parte de las razones del respaldo del Kremlin a Bashar Al Asad. Mientras él esté en el poder, no permitirá la construcción del gaseoducto árabe, ni los qataries y saudíes permitirán a Irán poner en marcha el gaseoducto Irán-Irak-Siria (IIS) firmado en 2011, y que iba a ser inaugurado en 2016. EEUU, que busca el declive de político de Moscú y desmantelar la Federación Rusa, con las sanciones lo que ha hecho es empujar a la alza los precios de gas —que pueden llegar hasta el 50%—, ¡y así compensarle por la pérdida en ventas debido a las sanciones!
Rusia con sus gaseoductos South y North Stream enterró el proyecto de Nabucco—financiado por EEUU, Turquía, Reino Unido, Francia e Israel— y luego comprando el gas de Turkmenistán y Azerbaiyán para las próximas décadas, mantiene su dominio casi absoluto sobre el gas y las tuberías en Eurasia. En esta guerra de gas, solo Bulgaria y Serbia se han descolgado de la tubería South Stream.
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Los dirigentes europeos que anteponen los intereses de las empresas de EEUU a los de sus pueblos, no tienen ningún sustituto al gas ruso: perdieron a Libia, hoy sumida en el caos, al tiempo que los “amigos americanos” impedían la puesta en marcha del gaseoducto Irán-Turquía-Europa (ITE), cuyo protocolo fue firmado en 2008, y si tienen que esperar el esquisto de EEUU, mejor que lo hagan sentados: no llegará a tiempo ni será suficiente. Que se conformen con que la OTAN haya ganado en Ucrania, y que paren este conflicto que puede terminar en una guerra total.
Irán, desaprovechado y aislado
Las negociaciones nucleares entre Occidente e Irán sufren altibajos debido a la incertidumbre y tensión en el escenario político de la región: a Europa le urge el regreso de Irán al mercado de energía, no así a los republicanos de EEUU, Israel, Arabia y Qatar.
Las amenazas militares, las sanciones, los yihadistas del Estado Islámico y también los peculiares rasgos de la teocracia gobernante han convertido a este gigante energético y ubicado en un lugar privilegiado en un importador neto de productos petrolíferos: recibe el gas turcomano.
EEUU, además de impedir la construcción de TAPI , ha evitado que Pakistán e India construyeran el gaseoducto IPI, para recibir el gas iraní desde el Golfo Pérsico. India se ha quedado sin el gas “transafgano” y sin el iraní: a cambio Washington le ha “banqueado” su ilegal arma nuclear y puede que reciba un escaño en el Consejo de Seguridad. Cierto, la desgracia india beneficia a China.
A pesar de que Teherán ha cedido en su programa nuclear, Barak Obama ha renovado la Ley de Emergencia Nacional sobre Irán, manteniendo las sanciones contra la industria energética iraní.
El “gaseoducto árabe”
Los 3 mil millones de dólares que Qatar ha invertido en el terrorismo yihadista en Siria e Irak no es para restaurar el Islam mahometano, sino que busca destruir los gobiernos de ambos países, impidiendo así la construcción del gaseoducto IIS, para después levantar el suyo.
Qatar, que comparte con Irán el dominio sobre Campo del gas “Pars del Sur”, uno de los más grandes del mundo descubierto en 1990 en el Golfo Pérsico, tiene dos proyectos: “Qatar- Arabia Saudi-Kuwait-Irak-Turquía” y “Qatar- Arabia-Jordania- Siria-Turquía”. Assad en 2009 había rechazado la propuesta por su alianza con Moscú y Teherán y hay dudas razonables que consiga llevarlos a cabo.
Erdogan: “Aquí, el que no corre, vuela”
Turquía, uno de los principales respaldos del terrorismo yihadista, planea levantar un gaseoducto que le conecte a la Región Autónoma de Kurdistán Iraquí. ¡Mal negocio en el medio de interminables conflictos! Ankara aún no se ha recuperado de las billonarias pérdidas por la invasión dirigida por EEUU a Irak en 2003, que destruyó el oleoducto iraquí-turco, ni del disgusto de la pérdida del proyecto Nabucco.
Quizás debería conformarse con el contrato firmado con Moscú en 2011 para el transporte de parte del gas de South Stream y con lo que Irán le manda para su consumo interno. Teherán no quiere contribuir en el fortalecimiento de un miembro de la OTAN en sus fronteras, quien además intenta derribar a su aliado en Damasco y en Bagdad.
Al Occidente tampoco le gusta que Erdogan tenga el monopolio sobre el tránsito del hidrocarburo del Caspio o del Pérsico a Europa: podría utilizar esta ventaja para presionar a la UE, que le quiere como un peón en el mapa europeo.
China, sin inmutarse
“Acupuntura en vez de los ataques quirúrgicos” de EEUU, sigue siendo la política de Pekín, contra las guerras líquidas de EEUU. Tras inaugurar en 2009 el mayor gaseoducto del mundo que transporta el gas de Turkmenistán hasta Xinjiang, China se puso a construir otras cinco tuberías que unen su vasto territorio con Asia Central.
Los intentos de Washington de estrangular su economía a través del control sobre el Estrecho de Malaca, presionar a Myanmar (como regalar un Nobel de la Paz a la opositora Aung San Suu Kyi), para que dejase de construir las tuberías de transporte de hidrocarburo a China, sancionar a Irán suspendiendo el “contrato del siglo” de la venta del gas durante 25 años, que Teherán firmó con Pekín en 2004, o desalojarle del puerto pakistaní de Gwadar, en el océano índico, han sido parte de las travesuras de la Casa Blanca contra China.
EEUU, que ha abandonado a Pakistán al caos total, está barajando “independizar” la provincia de Beluchistán —un mar de gas, además de grandes minas de piedras preciosas, con gentes viviendo en la absoluta miseria—, porque China planea colocar un gaseoducto desde esta provincia pasando por la cordillera de Karakoram hasta a Xinjiang.
El desgarrado Oriente Próximo aún puede ir a peor: los yihadistas no son más que un pretexto e instrumento para una gran guerra por gas que tiene a Irán en su punto de mira.

- ADEMÁS: GUERRAS de UCRANIA, GAZA, IRAK, SIRIA y LIBIA?
http://laiguana.tv/noticias/2014/08/10/19929/QUE-TIENEN-EN-COMUN-LAS-GUERRAS-DE-UCRANIA-GAZA-IRAK-SIRIA-Y-LIBIA-.html 11/8/2014 Que conste: en todos los frentes bélicos enunciados –Ucrania, Gaza, Irak, Siria y Libia– el común denominador son los hidrocarburos, manifiesta Alfredo Jalife.

Alfredo Jalife, especialista mexicano en geopolítica, estima que la simultaneidad de los acontecimientos explica el significado de estos: después de anunciar la creación de una institución alternativa al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial –y por ende al dólar– Rusia está teniendo que enfrentar simultáneamente la acusación de haber destruido en pleno vuelo el avión de pasajeros de la Malaysian Airlines, el ataque de Israel contra la franja de Gaza –perpetrado con la complicidad de los servicios de inteligencia militares de Estados Unidos y Gran Bretaña–, el caos en Libia y la ofensiva del Emirato Islámico en el Levante. Además, en cada uno de esos teatros de operaciones, los combates giran alrededor del control de los hidrocarburos, cuyo mercado funcionaba –hasta ahora– única y exclusivamente en dólares.
Los cronogramas, organigramas, infogramas y genealogías son seminales para el análisis geopolítico. Dos días antes del misterioso y letal misil que derribó en el cielo tempestuoso ucraniano el avión de Malaysia Airlines –como todo lo recóndito que ha ocurrido con sus dos recientes vuelos–, fue clausurada la histórica VI cumbre del BRICS y su conexión con UNASUR, donde concurrieron notablemente Colombia y Perú.
Un día antes del misil letal, Obama elevó la puja de las sanciones contra Rusia y su binomio inextricable de la banca y los energéticos. "Coincidiendo" el mismo día con el letal misil misterioso en los cielos de Ucrania, «Netanyahu, jefe de un Estado nuclear, ordenaba a su ejército invadir la franja de Gaza»: apreciación sugerente de Fidel Castro, quien en su filípica acusa de «provocación insólita» al gobierno golpista de Ucrania bajo la férula de Estados Unidos.
¿Qué sabrá perturbadoramente el caribeño viejo zorro de mil batallas?
Mientras el misil misterioso derribaba el vuelo de Malaysia Airlines, el Estado racista/paria/apartheid de Israel invadía la franja de Gaza, lo cual le han puesto en desacato de las resoluciones de la ONU y de «aislarse con la opinión pública mundial», como señala el ex presidente Bill Clinton y coincide marcadamente con mi opinión en la radio mexicana.
Al unísono de la «coincidencia» (Castro dixit) de las agendas geopolíticas de Ucrania y Gaza, arreciaban los enfrentamientos sectarios y energéticos en tres países árabes: Libia, Siria e Irak –tildados de «fallidos» por los estrategas de Estados Unidos–, sin contar las guerras de Yemen y Somalia.
En Libia –balcanizada y vulcanizada como consecuencia de la intervención "humanitaria" de Gran Bretaña y Francia, con Estados Unidos hipócritamente instalado en el asiento trasero–, 2 días antes del letal misil misterioso en Ucrania, las milicias rebeldes de las brigadas Zintan cerraron el aeropuerto internacional de Trípoli (la capital libia), mientras recrudecían los enfrentamientos entre clanes rivales en Bengazi, de donde salieron las armas para abastecer a los yihadistas de Siria e Irak, en medio del extraño asesinato del embajador de Estados Unidos en Libia.
Más allá de la interconectividad del torrencial flujo de armas entre Libia, Siria e Irak en la geografía de Al-Qaeda/Al Nusra y el nuevo califato Daesh, lo fundamental para las trasnacionales petroleras/gaseras/acuíferas de Estados Unidos/Gran Bretaña/Francia radica en el control de las materias primas (gas y agua dulce) de Libia, donde Rusia y China se dejaron embaucar inocentemente.
Resulta aburridamente tautológico abundar sobre la captura del petróleo de Irak, también balcanizado y vulcanizado, lo cual le ha valido «una guerra de 30 años» de parte de la dupla anglosajona Estados Unidos/Gran Bretaña.
En mi reciente estadía en Damasco, donde fui entrevistado por Thierry Meyssan, el director del portal galo Red Voltaire, este me confió que la súbita voltereta de «Occidente» (whatever that means) contra Bachar al-Assad se debió en gran medida –más allá del gas en su costa del mar Mediterráneo– a sus pletóricos yacimientos de hidrocarburos en tierra firme, que hoy se encuentran bajo control del «nuevo califato Daesh del siglo XXI».
La interconectividad petrolera/gasera vuelve a resaltar en Gaza 5 años después del operativo «Plomo Fundido», cuya estrategia es refrendada por la operación «Escudo Defensivo» (sic) en curso, sin una investigación concluyente sobre la culpabilidad del deleznable asesinato de 3 jóvenes israelíes –como había previsto premonitoriamente el "visionario" jefe del Mossad, Tamir Pardo y que fue pretexto desproporcionado para la enésima invasión israelí en Gaza con sus atrocidades de infanticidio masivo.
Manlio Dinucci, del rotativo italiano Il Manifesto, aduce que una de las causas del irredentismo israelí se debe a los pletóricos yacimientos gaseros que Gaza posee en su zona marítima.
Asimismo, el pletórico gas de esquistos en la República Autónoma de Donetsk –que busca la separación de Ucrania y/o la federación– muy bien vale la feroz guerra psicológica de propaganda entre los multimedia pro-estadounidenses y pro-rusos para echarse la culpa del derribo del avión de Malaysia Airlines. ¿El derribo del avión de Malasia Airlines pudo haber sido un operativo de «falsa bandera» del gobierno ucraniano que con «grabaciones», que muy bien pueden ser editadas, acusa de «terrorismo» a los separatistas para aplastarlos higiénicamente?
Hace dos meses, el canal de TV Russia Today, cada vez más consultado en Latinoamérica para contrastar la intoxicación desinformativa de los multimedia israelí-anglosajones –lo cual le ha valido el exorcismo del secretario de Estado estadunidense, John Kerry– destaca la importancia del gas de esquistos en Donetsk (la parte oriental de Ucrania que busca su separación) y pregunta si «los intereses de las petroleras gigantes occidentales se encuentran detrás de la violencia».
El oriente de Ucrania, hoy en plena guerra civil, posee «carbón y pletóricos yacimientos de gas shale en la cuenca Dnieper-Donets». En Donetsk la petrolera británica Shell firmó en febrero de 2013 un acuerdo de reparto de utilidades por 50 años con el gobierno de Ucrania (Nota: el anterior gobierno depuesto por los golpistas neonazis apuntalados por Estados Unidos) para explorar y extraer su gas de esquistos.
Russia Today argumenta que son tan elevadas «las ganancias que Kiev no desea perder», por lo que ha emprendido una desproporcionada «campaña militar contra su propia población».
Chevron firmó un acuerdo similar el año pasado (con el mismo gobierno depuesto) por 10 000 millones de dólares.
Hunter Biden, hijo del vicepresidente de Estados Unidos, acaba de ser nombrado en el consejo directivo de Burisma, el mayor productor privado (¡supersic!) de gas en Ucrania, lo cual «coloca la explotación del gas de esquistos ucraniano en una nueva perspectiva»”, porque «posee licencias que cubren la cuenca de Dnieper-Donets». Kerry no se queda atrás en el reparto de utilidades y Devon Archer, su anterior asesor y compañero de dormitorio de su hijastro, pertenece desde abril a la polémica Burisma.
¿Sirven las "licencias" de enajenación catastral para explotar el gas de esquistos ucraniano como "licencias para asesinar" inocentes?
¿El fracking del gas de esquistos fractura a Ucrania? Tal ha sido la tónica de la trágica historia de los hidrocarburos en el siglo XX y su explotación por las petroleras «occidentales».
Que conste que en todos los frentes bélicos enunciados –Ucrania, Gaza, Irak, Siria y Libia– el común denominador son los hidrocarburos.