noviembre 05, 2014

Poema IF, de Rudyard Kipling

COPIADO de la pág. de fb de Fernando Broncano R, el 2/10/2014

"Más sobre el centenario de la I Guerra Mundial y la filosofía del presente:
En 1910, Rudyard Kipling escribía IF, uno de los más conocidos poemas de la historia (que, vaya, José María Aznar admiraba (sabemos que es un gran lector de poesía)). Lo copio más abajo, porque merece la pena releerse y pensarse (y, sobre todo, a quién va dirigido). Más tarde, Rudyard Kipling colaboró activamente en los reclutamientos masivos de jóvenes, cuando el ejército británico perdió sus efectivos en los primeros meses de la guerra. Uno de estos fue su hijo que pereció en el frente. Después de la guerra, escribió "si te preguntas por qué tuviste que morir, la respuesta es 'porque tus padres te mintieron'". Dejo al lector las consideraciones intempestivas sobre la crisis actual.
PD: pese a todo, Rudyard Kipling figura entre los 10 de esa biblioteca ideal que me niego a expresar. Pro y Contra IF"
Si...
Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando los que te rodean
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptar que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no dejas lugar al odio
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.
Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.
Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con su deber mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
excepto la voluntad, que les dice: "¡Resistid!".
Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el implacable minuto,
con diligente labor por valor de sesenta segundos
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: ¡serás un Hombre, hijo mío!