La Loc@

DECLARACIÓN de INTENCIONES: Dirigida a aquellos Lectores Potenciales que, al entrar en la lectura de estas Mis Criaturas, sientan que no les gusta y ni siquiera les divierte. Abandonen de inmediato. Estas páginas están concebidas para Mi Memoria, mi Divertimento y el de Unos Pocos. Si tú no estás en este segundo grupo, yo no soy la persona adecuada para ti, deja esto y date una vuelta... seguro hallarás lo que buscas ***** 13/2/2010: Esto ha mutado a Magazine

enero 16, 2007

Sª de Guara. Alquézar: Senda Botánica-San Pelegrín

O: Andando por la Sierra de Guara

Pisé mal una piedra y me caí, estaba suelta, como todas las que sembraban el camino. Pero no hay cuidado, puse las manos por delante y frené el golpe. El coste: algunos derrames y desgarros de piel, todo recuperable.¡Ah, sí! También cierta exclamación ¡No gano para sustos!
Momentáneamente me quedé tirada, tal cual había caído, intentando evaluar los daños, mis daños, caí de frente, había algo de pendiente, no sé cómo pudo ser, el caso es que allí estaba, concentrándome, me miré las manos, me sangraba la derecha, después vi que también la izquierda, y sabía que se me habia clavado una piedra en la pierna de ese lado, algo más arriba de la rodilla.
¿Necesitas ayuda para levantarte? ¡No, puedo yo! Y me incorporé, quedándome sentada unos instantes. Con un pañuelo en la mano que más sangraba continuamos el camino de bajada a Alquézar. Volvimos a pasar por la ermita de San Gregorio y en 10 minutos ya estábamos de nuevo en el pueblo del que habíamos partido hacía poco más de 2 horas.
Habíamos iniciado estas minivacaciones el día anterior, día de Reyes, era mi regalo, mi excusa.
El campamento base -un tecnicismo- lo teníamos en Monzón, Monzón del río Cinca, que dicen para diferenciarlo de otro que no sé donde está.
¿Por qué Monzón? Porque allí vive Teresa, nuestra amiga, amiga entrañable, cariñosa, con buena disposición, fuerte como nadie, dura porque así quiere parecer, pero enormemente sensible, fácilmente dañable.
Teresa Satué, montañesa, originaria de Bergua, pueblo del Sobrepuerto, uno entre todos los que fueron abandonados en los años 60 y mencionados por Enrique Satué Oliván en su obra "Ainielle. La memoria amarilla"
No, no me he confundido, "La lluvia amarilla" que publicó Julio Llamazares en 1988, se basó en una obra del anterior que trataba de "Los Pirineos abandonados" como así reconoce él mismo en el prólogo de "Ainielle ..." que se ha publicado recientemente, en 2003.
Enrique Satué es etnólogo y profesor, de la misma quinta que Julio Llamazares y ambos nacidos en el mismo año que yo ¿? Está fácil.
Teresa tiene 75 años y una vitalidad que ya querrían para sí muchas personas.
Habíamos llegado con niebla, con niebla salimos el día 7 domingo, anduvimos sin prisa por Barbastro, habíamos dejado el coche junto al río, están limpiando el terreno que lo bordea y descubierto una antigua fuente inaugurada durante la I república, llegamos a la catedral, poco significativa en el exterior y bella por dentro.
De Barbastro marchamos a Alquézar, pueblo medieval precioso desde cualquier punto de vista, y fueron muchos desde los que nos situamos.
Alquézar es la entrada principal, o casi, a la Sierra de Guara, terreno en que el que había situado mis inquietudes para estos días, aprovechando la proximidad a Monzón.
¿Problema que tiene el disfrutar las vacaciones fuera de los períodos habituales? Que te encuentras cerrados todos los centros de información, de interpretación o cómo diantres se les quiera llamar.
Hay uno en Castillazuelo, de interpretación del río Vero, otro en Colungo que versa sobre el Arte Rupestre y otros, que no hice intención de visitar.
En la Escuela-Refugio de Alquézar -edificio estupendo de nueva construcción pero siguiendo el estilo del lugar- de la federación aragonesa de montañismo, me aprovisioné de cuanta información me pareció de utilidad. Comí en ella, pero no la recomiendo porque no nos gustó nada.
Y a las cuatro menos cuarto de la tarde iniciamos un recorrido posible, considerando que la niebla no había levantado del todo, pero sí nos permitía cierta visibilidad.
Elegimos San Pelegrín, una aldea abandonada, de la que ignorábamos lo que se podía tardar pero suponíamos que no sería mucho, y, en todo caso, siempre se está a tiempo de dar la vuelta. En la parte alta del pueblo hay una "baseta" -balsita de agua- y poco más arriba los indicadores de caminos. En el panel aparecen tres rutas, en las que no constan los tiempos ni las distancias, ni siquiera a título orientativo, que es a lo que aspiramos normalmente.
De allí a San Gregorio se tardan 15 minutos escasos, te encuentras con un "Sendero Botánico" en el que te introduces, das un pequeño rodeo y estás saliendo antes de enterarte. Eso sí, aprendí a distinguir la "Coscoja" de la "Carrasca" ambas parientes, muy similares, de hojas pequeñas y con pichos, pero verde brillante por las dos caras la primera y con el envés blanquecino la carrasca. De fijo.
A San Pelegrín llegábamos a la hora de iniciado el recorrido, con lo que es recomendable para cualquiera, siempre que lleve el calzado adecuado, algo imprecindible cuando se anda por terreno irregular. Allí vimos dos rebaños de ovejas y en el supermercado -otro día- encontramos queso de cabra, denominación "San Pelegrín" y hecho en Radiquero, allí cerca. Aún no lo probé.
Desde el punto al que llegamos se veían las otros dos balsas que indicaban en otro recorrido, son las de Basacol -me supongo que significará balsas del collado-.
Y de vuelta me caí, pero no es de preocupación, cicatrizo bien. Los negrales ... esos ... siguen ahí.

PAQUITA

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2 comentarios:

A las 16/01/2007 08:42:00 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Parafraseando a Cherry-Garrard, si haces tu correspondiente viaje de invierno, tendrás tu recompensa, siempre y cuando lo único que desees sea un huevo de pingüino, o una aldea abandonada, o un rebaño de ovejas, o una caída irrelevante.
Salud

 
A las 16/01/2007 21:43:00 , Anonymous Anónimo ha dicho...

gracias por visitar mi blog. La excursion esa es muy bonita, de las mejores que he hecho nunca. Las caidas son inevitables, lo importante es no hacerse daño y poder disfrutar de nuevo de la montaña.

Saludos

 

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