6/9/2025
Querida Comunidad contextataria,
Como probablemente sabes, Revista Contexto S.L. y la asociación Acción Contra el Odio (ACO) van a convertirse en los próximos meses en una fundación sin ánimo de lucro. Esto supone que la pequeña empresa que creamos hace once años 14 periodistas sin empleo dejará de existir, y que CTXT dependerá de la Fundación Contexto y Acción, la entidad que presidirá Yayo Herrero.
No les niego que es un momento ambivalente. Por un lado, es triste cerrar etapas tan bonitas como la que hemos vivido estos años en CTXT. Por otro, siempre es estimulante abrir nuevos caminos, pelear, reinventarse. Emprender aventuras colectivas y comunitarias, aunque sea en tiempos tan jodidos como este, tiene una ventaja: si sale bien, habrá mucha gente contenta; si no, el funeral será una fiesta. Pero, como decía el gran Enrique Morente, ¡antes morir que perder la vida!
Hay diversas razones prácticas y filosóficas que nos han llevado a tomar esta decisión, pero la continuidad del proyecto editorial y la defensa de sus trabajadoras, trabajadores y colaboradores manda sobre cualquier otra consideración. Sabemos que la prensa libre vive sus horas más bajas en décadas: poco prestigio y menos ingresos. Y que el activismo pro derechos humanos está siendo atacado y estigmatizado. Pero ambas cosas hacen más falta que nunca. Así que está prohibido rendirse.
Necesitamos que las dos patas de nuestro lema, Contexto y Acción, sean cada vez más firmes. La Fundación asumirá las actividades de CTXT (revista, libros, talleres, eventos), y las de ACO, que este año ha presentado ya 19 denuncias judiciales contra los peones de la extrema derecha. La nueva organización reunirá una comunidad plural y comprometida. Cerca de 250.000 personas apoyan ahora a la asociación y la revista, y 20.000 nos ayudan vía suscripciones y donaciones.
El objetivo es mantener sana la llama del periodismo y el análisis crítico, y redoblar la acción democrática, jurídica y social contra quienes persiguen a las minorías a base de bulos, racismo y desinformación, pero ampliando el foco contra quienes los dirigen, financian y alientan, especialmente desde partidos, gobiernos regionales y locales, medios y fundaciones.
Esta industria golpista de la mentira y la desinformación, concebida por la perversa mente de Steve Bannon (“Os vamos a llenar esto de mierda”), ha conseguido destruir la confianza de millones de personas en el periodismo y la democracia. Las patrañas fabricadas cada día y replicadas en series infinitas sirven, sobre todo, para eso: para desacreditar a TODO el periodismo, para que la gente piense que todos en el ecosistema mediático producimos el mismo tipo de basura, aunque vaya presentada en bolsas de distintos colores.
Con la ayuda de tipos como Elon Musk y otros oligarcas de Silicon Valley, la bulocracia trumpista ha puesto a las sociedades occidentales ante una emergencia democrática. Aunque las y los demócratas somos más, la información veraz, crítica con el poder y respetuosa con la verdad y con los derechos humanos está siendo devorada por la maquinaria propagandística de este nuevo fascismo gobernado por sociópatas analfabetos. Da casi pena ver a Pedro J. Ramírez llorar por las esquinas porque la IA de Google le ha robado tráfico e ingresos publicitarios. ¿Qué esperaba, una regalía como la que le da cada año Díaz Ayuso por los millones de clics que suma la Bonoloto en su web basura? Todos los medios, sin excepción, aunque algunos no lo digan, estamos sufriendo lo mismo. Pero unos tienen Ayusos, Almeidas, Puertas y Mañuecos, y otros, no.
Los editores conservadores se quejan menos de problemas más graves. Desde Israel a Francia, y desde América Latina a Japón, la extrema derecha no deja de crecer, especialmente entre los jóvenes. Y su programa es aterrador: tomar al asalto el poder judicial, minar los parlamentos y acabar con el pluralismo mediático y con el tejido social. El monstruo pardo medra por todas partes sometiendo a la vieja derecha moderada (véase Feijóo) y arrinconando a la progresía liberal (véase Sánchez), mientras la cultura woke y lo que queda de las izquierdas y del tercer sector no andan mucho mejor.
A Trump y sus secuaces les basta con poner un par de tuits para meter miedo a la gente, de dentro y fuera: supremacismo blanco, ataques a las minorías sexuales y religiosas, guerra de aranceles, detenciones y deportaciones masivas, militares federales patrullando los feudos demócratas... Y para dar ejemplo a los tibios y los disidentes, pleno apoyo al plan nazi de Netanyahu para exterminar al pueblo palestino y terminar de paso con el Derecho Internacional y Humanitario y con la ONU. ¿Y la Unión Europea? Una colonia de Estados-clientes: sumisos, vendidos, humillados, obligados por el viejo amigo de Epstein a desmantelar los restos del Estado del Bienestar mientras suspenden sine die la libertad de expresión y el estado de Derecho acallando las protestas contra el sionismo genocida con una imaginativa arma de represión: el antisemitismo.
Pelear en nuestro país contra la llegada al poder de esta turba autoritaria y chillona no está siendo fácil y no sale gratis. Mientras el rey saluda a las cloacas de OkDiario en La Zarzuela, los partidos, los medios y las instituciones democráticas progresistas van (vamos) con años de retraso, y no tenemos herramientas ni recursos suficientes para contener la marea neofascista. Necesitamos organizarnos desde abajo, construir trincheras de resistencia. Es indispensable levantar nuevos diques, plataformas transversales que animen a los ciudadanos y votantes desencantados o asustados a movilizarse, a salir a las calles, a abandonar la tristeza y el miedo, a apoyar denuncias y campañas en redes, a dar la batalla democrática.
ACO, podemos decirlo con orgullo, enseña que no todo está perdido. En solo 10 meses de trabajo hemos empezado a frenar la impunidad de los voceros y escuadristas del nuevo fascismo patrio: Desokupa, Vito Quiles, Sr. Liberal, Alvise, Jan sin Miedo, varias organizaciones afines a Vox y el propio líder de ese partido han recibido denuncias de ACO por delitos de odio e incitación a la violencia contra los colectivos migrantes. Muchas de ellas han sido ya admitidas a trámite y están en fase de investigación, como la que presentamos contra 19 personas y publicaciones por los pogromos de Torre Pacheco, definidos por los colectivos antirracistas, con buen criterio, como terrorismo racista.
Para seguir adelante, vamos a necesitar tu ayuda. En los próximos meses, abriremos una campaña de captación de fondos para financiar el lanzamiento de la Fundación Contexto y Acción. Aspiramos a que sea un proyecto sostenido al 100% por su comunidad: sin ataduras ni lógicas comerciales, sin depender de anunciantes cómplices de las derechas ni de gobiernos que quiebran la convivencia financiando con nuestros impuestos a unos medios y submedios infames.
No nos convertimos en Fundación para sobrevivir, sino porque queremos ser todavía más libres y transparentes. Y para poder seguir creciendo. Espero de corazón que puedas acompañarnos en esta simbólica batalla democrática, que será sin duda dura y desigual, pero también bonita y apasionante.
Bonus Track para quienes hayan llegado hasta aquí: tras casi 11 años ejerciendo de baranda de CTXT, llega el momento de dar el relevo. Como CEO por antonomasia que todavía soy, tengo el placer de anunciarles que, en cuanto la Fundación Contexto y Acción esté en marcha, Mónica Andrade y Vanesa Jiménez serán las nuevas directoras de Revista Contexto. ¡El Baranda ha muerto, vivan Las Mirris!
Pero tampoco se relajen mucho. Yo seguiré dándoles la chapa desde mi futuro destino soñado: ser el machaca de Yayo Herrero, Pastora Filigrana, Soledad Gallego-Díaz, Jiménez, Andrade y tantas otras sabias y sabios que nos acompañarán en la nueva aventura. Ni Oughourlian, oigan.
Un abrazo fraternal y, como siempre, ¡salud y libertad!
Miguel Mora
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