Para vosotras y vosotros que hacéis mis días mejores, que me llenáis de felicitaciones y buenos deseos, estos versos que, en estas fechas, siguen vigentes. Y todo mi afecto.
Navidad era el agradable
calor de la cocina,
el bullicioso trajinar entre los platos,
las prisas a la hora de la cena,
la seriedad profunda del abuelo,
la alegría y las bromas de mi padre,
la cándida inocencia del que espera
que alcanzase el destino
la carta que enviara para Oriente.
calor de la cocina,
el bullicioso trajinar entre los platos,
las prisas a la hora de la cena,
la seriedad profunda del abuelo,
la alegría y las bromas de mi padre,
la cándida inocencia del que espera
que alcanzase el destino
la carta que enviara para Oriente.
Navidad eran luces
y jaleo
y cantos
y voces
y risas...
y jaleo
y cantos
y voces
y risas...
Ahora, cuando todo lo llenan las ausencias,
anhelo el crujir de la escalera
de aquella vieja casa,
donde lo éramos todo sin saberlo.
anhelo el crujir de la escalera
de aquella vieja casa,
donde lo éramos todo sin saberlo.
Isabel Miguel
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